jueves, 4 de septiembre de 2014
Sobre la Cumbre de Cardiff de la OTAN o la escalada de tensión ruso-ucraniano-occidentales
viernes, 30 de agosto de 2013
El fracaso de la operación fast-track para una intervención en Siria o el gran revés de David Cameron en la Cámara de los Comunes
lunes, 29 de julio de 2013
La elección presidencial en Zimbabue del 31 de julio de 2013 o la incertidumbre sobre el futuro político del presidente Robert Mugabe
viernes, 26 de julio de 2013
La visita oficial del Consejo Nacional Sirio a las Naciones Unidas en Nueva York o la gira internacional de los rebeldes en territorio aliado
domingo, 4 de diciembre de 2011
La toma de la embajada del Reino Unido en Teheran o la erosión politica de Bashar Al-Assad
En consecuencia casi todas las cancillerías europeas hicieron voces al protestar por lo succedido, y se reunieron para concretar una serie de sanciones en respuesta a ello. Una de dichas propuestas siendo el embargo sobre la compra de petróleo iraní. Habiendo ya en vigor una serie de sanciones de parte de las naciones unidas y de la Unión Europea en particular. Cuando en el pasado las relaciones económicas no habían sufrido en demasía del relativo aislamiento del país polítco, ahora si que podría tener efectos mucho más concretos, al rebajar posiblemente las recetas del estado, que de por sí tiene el handicap de las sanciones actuales.
En un afán general de lo que también se podría llamar nation-building, que consiste en proceder a una serie de cambios de régimen, donde los intereses imperiales no son representados todavía. Los pretextos para dicha injerencia serían de tipo humanitario y pseudo-democratizante. Pero las formaciones políticas que suelen sustituir en dichos casos a los actuales gobernantes rara vez tson tan democratas como pretenden. Sólo hay que observar los desarrollos en Siria, los cuales fueron ampliamente cubiertos por parte de los medios occidentales,. Se crea un cuadro desde el exteior, que en un momento dado pueda dar lugar a la intervención fisica y material, una vez ganada la opinión pública de los respectivos países.
La erosión que está viviendo el presidente Bashar Al-Assad se hace cada vez más evidente en estos días, cuando sus sustentos internacionales están cada vez más contados, y por dentro la situación no parece estabilizarse. Independientemente del hecho innegable que estamos frente a una presencia de personas extranjeras y armamento entrado de forma clandestina en el país, es difícil mantener un cierto orden, cuando al intentarlo se es uno de nuevo atacado, por ir en contra de un oposición "pacífica". La jugada de Al-Assad es talvez comprensible desde este punto de vista, pero últimamente éste útimo está cada vez en una situación más delicada., No solo es expulda Siria de la Liga Árabe, sino quie las relaciones con Ankara también están en un mínimo histórico.
Dentro de una lectura general cabe decir lo siguiente. Estamos ante una situación general de degradación de las relaciones diplomáticas en al menos dos países, Irán y Siria. El precedente que fue Libia como incursión premeditada da lugar a creer que este escenario podría repetirse en los mencionados países. Después de años de negociaciones formales dentro del marco de la IAEA, y sin poderse aún comprobar la voluntad pretendida de Teheran de adquiir la bomba atómica, los argumentos de los occidentales parecen haber perdido un poco de frescura. Por eso el incidente de la embajada ha venido de maravilla para renovar el argumentario mediático. Otra cosa es saber si nos encontramos ante la inminencia de un conflicto armado en Siria, que posteriormente se complementaria con un posible enfrentamiento con Irán. Se sabe que las mentes de los halcones de la OTAN ya llevaban de años proyectos en varias naciones tachadas como el "eje del mal". Por hazar o coincidencia, estamos siendo testigos de desarrollos justamente en estos mismos países, lo cual puede dejar abierta la hipótesis de un involucramiento indirecto de diferentes servicios secretos, que estarían operando en estos países, algunos encubiertos por sus respectivas embajadas.
Se podrá luego debatir tanto la configuración de los que particparon en la toma de la embajada, o si se esconden agentes del estado detrás de los supuestos estudiantes radicales.Algunos medios europeos han puesto la idea de una complicidad de las autoridades paracon los estudiantes radicales. Además de una amplia cobertura de la televisión nacional en los sitios mismos. Pese a que el el gobierno oficialmente condenó estos hechos, y dijo estar cumpliendo con las leyes internacionales, no logró disipar esta versión. Talvez vendrán más rupturas por parte de cancillerías europeas. Succesivamente nos vemos metidos en un hilo de hitos, que llevaría irremediablemente a la confrontación.Pero antes que esto suceda hay que esperar un turno, pues por ahora, todos parecen estar ocupados principalmente en un sitio: la República Árabe de Siria.
jueves, 20 de octubre de 2011
La muerte de Ghadafi o el fin de la guerra de "liberación" de Libia
sábado, 15 de octubre de 2011
El sitio de la cuidad de Sirte o la nueva doctrina de la intervención democrática
domingo, 1 de mayo de 2011
Bashar Al-Assad frente a la contestación social o Siria convertida en laboratorio de injerencia internacional
Este domingo se ha convocado en todo Siria un día de manifestaciones a nivel nacional. Ciudades como Damasco, Homs o Lataquia han sido en las semanas pasadas el escenario de brotes de violencia callejera oponiendo el ejército sirio a manifestantes opositores. Este movmiento contestatario ha ganado un creciente protanogismo desde el inicio de la nueva era en el mundo árabe en diciembre 2010. El régimen de Bashar Al-Assad considerado en el pasado como sólido y estable, parece sufrir un serio deterioro interno. Mientras que una impresión de paz interna fue la constante, salvo algunas excepciones, ésta misma se está lentamente desvaneciendo, dando paso a una poliarización de la sociedad civil.
Siria es oficialmente una república, pero otra realidad da fe de una monarquía republicana, liderada por el partido Baath. Este partido que se define de línea del socialismo árabe, cercano al nasserismo, controla gran parte de la vida política de la república. Desde su existencia, sólo ha conocido a dos presidentes, Hafez Al-Assad de 1958 a 2000, y de su hijo Bashar Al-Assad actualmente en el poder. El carácter personalista del régimen por ende es bastante evidente. Desde 1963 hasta 2011 estuvo en vigor la ley de excepción, condicionando de forma permanente toda la vida política y social. La derrogación de dicha ley en el mes pasado fue interpretada como una apertura radical del régimen, fuertemente criticado en ciertos ámbitos internacionales. En su lugar se decretó una ley transitoria para regular las manifestaciones no autorizadas. La previa autorización para cualquier manifestación pública, siendo requisito para su celebración.
En la ciudad fronteriza de Dera´a en el sur del país, que colinda con Jordania, ha sido el foco de violencia más fuerte desde las semanas pasadas. Una resistencia se organizó alrededor de dicha ciudad, e incluso ha ganado bastiones más al note, en Alepo, Homs por ejemplo. El ejército sirio ha tomado posiciones alrededor de Dera´a hasta asediarla. Los combates que persiguen en este enclave insurrecionalista son hasta la fecha origen de grandes reprobaciones en muchas chancillerías tanto europeas como estadounidenses. Cabe hacerse una serie de reflexiones acerca de la naturaleza de esta oposición, como también las implicaciones extranjeras en esta organización. El reino hachemita de Jordania, fronterizo al sur de Siria, es quizás el aliado más fiel que le queda al Reino Unido en la región. Es de presumir que podrían existir redes de influencia indirecta de los británicos, que intervienen logísticamente y financieramente en la oposición de Dera´a.
En términos generales se puede constatar un fuerte deterioro de la situación general del país. La intervención del ejército en la calle y la persistencia del movimiento opositor han posibilitado una puesta en duda de la legitimidad del régimen, al menos por parte de la prensa europea y estadounidense. En cierta prensa latinoamericana como de países de tipo progresísta, al contrario se ha demostrado una cierta neutralidad frente a los hechos, sin por ello omitir las violencias perpetuadas. Lo cierto es que ambos bandos se basan en declaraciones de ciudadanos sirios, que en toda evidencia se dividen en este tema, si apoyar o despotricar sobre el presidente Al-Bashar.
El régimen sirio ha recibido duras críticas por parte de Francia, EE.UU. y el Reino Unido. El presidente Barack Obama ha amenazado con consultar el Consejo de Seguridad, por violaciones de derechos humanos en Siria. Francia, antigua administradora bajo el mandato de la Sociedad de Naciones, y el Reino Unido también ha hecho frente común en denunciar el régimen en los canales diplomáticos y de prensa. Al grado llega, que Londres decidió anular la invitación al embajador sirio a la ceremonia de la boda real, en reacción a la política reciente del presidente Al-Bashar.
Después de la dimisión del primer ministro, y la formación de uno nuevo, y la derrogación de la ley de excepción, las demandas sociales al parecer no han acabado. En un afán por recuperar una credibilidad en sectores opositores, se ha querido dar una nueva imagen del poder sirio mediante el llamamiento de una reorientación política actualizada a los problemas del país. Lejos de convencer a todos, aún persisten algunos grupos de oposición, que se ven enfrentados por las fuerzas del orden periódicamente.
Para entender la complejidad de la situación actual, hay que considerar que el factor del agente exterior existe, y posiblement sea determinante para la pervivencia de estos grupos opositores. De ahí a que las demandas hechas por los contestatarios pueden ser perfectamente válidas y productivas para el devenir del pueblo sirio es algo indiscutible. Otra cosa sería ver en estos grupos una “oposición a control remoto”, que en tiempos conflictivos, sirve los propósitos desestabilizadores de países como Francia o el Reino Unido, empeñados en redefinir la carta de Medio y Próximo Oriente mediante una nueva Realpolitik marcadamente intervencionista.
Sin caer en extremos del legitimismo apriorista de la oposición o de justificaciones circunstanciales de tipo oficialista, es necesario discenir lo que es de carácter popular, y lo que no lo es. En todo caso el régimen Al-Bashar puede ser tan legítimo, como puede ser personalista. La situación geográfica del país, que también es fronterizo con Iraq, y receptor de gran parte de la diáspora iraquí en exilio, ha importado un potencial de descontento social y de agentes sociales potenciales. De la misma forma que en la guerra civil los palestinos lo fueron en el Líbano, que acogió a una importante parte de los refugiados de la Nakba de 1948 y de conflictos posteriores, y que fueron actor de primer orden en los desarrollos de la guerra civil subsequente desde 1975 a 1990.
En tiempos de fuertes aires injerencionistas en la región del Medio Oriente, ningún país ha estado excento de movimientos algunos, sin que por ello se vieran implicada su seguridad interna necesariamente. Siria podría ser en estos momentos un laboratorio de movimientos sociales, que tienda a abrir la situación para una intervención futura con justificación hecha sobre medida, legitimada de forma totalmente circunstancial.
Estando aún lejos de escenarios tan radicalizados, cabe creer que en algún momento en vez de retrocalimentar la violencia en el país, se abra la posibilidad de una redefinición política, mediante una nueva estructura político-social que sea adecuada a las demandas que aquejan el país, y que garantizen la soberanía efectiva de la nación. En una posición de doble presión, exterior e interior, Bashar Al-Assad deberá demostrar sus capacidades de estadísta, y en efecto responder a su pueblo, que en el caso de desvincularse del Baath y del presidente Al-Bashar, con o sin ayuda del extranjero, recuperará el poder, tal como fue el caso en Túnez o Egipto.
jueves, 31 de marzo de 2011
La conferencia de Londres o la defección del minstro de relaciones exteriores Moussa Koussa al coronel Ghadafi
lunes, 28 de marzo de 2011
Los rebeldes encaminados hacía Trípoli o la OTAN en plena campaña de conquista del petróleo libio
Las propuestas aparentemente diplomáticas por parte de las fuerzas internacionales, ahora apoyadas no solo por los Emiratos Árabes Unidos, sino también Qatar han pasado a un doble discurso, que por un lado se dice respetar a la letra la resolución 1973 de las Naciones Unidas, pero hace una interpretación muy particular de la clausula relativa la protección de la población, pues diferencía de forma clara a los rebeldes de Benghazi, con los habitantes de Trípoli, que son víctimas de los constantes bombardeos. Al mismo tiempo se dicen ahora los portadores de un plan mediación, que no está muy acorde con la definición formal de dicho vocable, cuando excluyen todo diálogo. Es Italia y Alemania que han lo han propuesto, y es de una sencillez impactante. La salida al exilio del líder libio, y la puesta en el poder del Consejo Transitorio Libio (CNT) en su lugar. Qatar por su lado se ha comprometido de comenzar lo antes posible explotar los hidrocarburos del este en colaboración con las autoridades del CNT y volver a los niveles de producción previos de la crisis.
Las declaraciones de doble filo, que incitan a los libios de desertar de forma voluntaria al régimen, y la firme intención de los rebeldes de no detenerse hasta llegar a Trípoli, siempre con la ayuda de las fuerzas de la OTAN tienen muchas coincidencias en sí. La soberanía sobre el petróleo ha sido quebrantada de forma evidente, mientras que estamos siendo testigos de que un teatro donde unos supuestos rebeldes entran en toda forma con unas pretenciones de derrocamiento no escondidas, pero si interpretadas en la forma de un respeto hacia una resolución bastante ambigüa en sus términos. Esto falta poco para ser visto como una invasión en toda forma, preparada de antemano por una organización de una oposición de control remoto, desde Benghazi, que responde casi a la perfección con un plan preestablecido, pero adaptado en la medida que avanza por parte de Occidente, para derrocar a un régimen, que si bien no es ni el más democrático, ni el más representativo, pero establecido hasta ese entonces con un cierto reconocimiento internacional innegable.
La OTAN niega en palabras de su secretario general Rasmussen toda parcialidad en sus operaciones, y las cancillerías alemanas e italianas, tanto como la francesa y británica por su lado están preparando el terreno diplomático, de lo que se dice la era post-Ghadafi. Venezuela ha condenado por su lado, y no solo hoy, sino anteriormente una mera instrumentalización de los eventos para invadir el país, tal como también lo hizo Daniel Ortega de Nicaragua y Evo Morales de Bolivia. Perú y Colombia al contrario han dado su buen visto a la operación sin ninguna crítica. Estas acciones que quieren aparentar una rebelión interna apoyada desde fuera, podrían muy bien tratarse de un plan estratégico en parte elaborado por los brítanicos, y los franceses para apoderarse de los recursos energéticos libios. Si tres potencias del Consejo de Seguridad se ponene de acuerdo, con toda evidencia no es difícil llegar a resultados muy efectivos. En este caso la comunidad internacional (sobreentendiendo Londres, Paris y Washington) han orquestrado esta obra en un fondo de contestación regional en el mundo árabe.
El que crea un monstruo para su beneficio, tiene que saber después como deponerlo en el momento que este se sale de la línea. Si Ghadafi se salió de esta, no es claro a priori, en que medida, pues del contrario había mejorado considerablemente sus relaciones con casi todos los países occidentales desde 2002. Quizás sus pretensiones de ejercer su soberanía sobre su territorio irritaron a los europeos. O simplemente se le acabó el tiempo.
viernes, 25 de marzo de 2011
La entrada de los Emiratos Árabes Unidos en la operación Odisea del Amanecer o la guerra civil libia intervenida en pleno desarrollo
En este séptimo día desde la intervención militar en Libia las críticas contra los aliados han llevado a una serie de declaraciones por parte de varios dirigentes suyos. El presidente francés Nicolas Sarkozy ha hecho saber ante todo su intención de limitar la intervención a lo que estipula la resolución 1973 de las Naciones Unidas. Dicha resolución que prohibe toda presencia de tropas en suelo libio y no prevee derrocar el régimen establecido del coronel Ghadafi. Las medidas concretas que se han caracterizado por una neutralización sistemática del ejército libio en puntos estratégicos, como bases aéreas y casernas, ha continuado. Si bien esto ha reducido en gran medida la capacidad de Ghadafi a reprimir a los rebeldes, no lo ha detenido del todo, pues en contra de lo que el ejército británico afirma, de que las fuerzas libias son prácticamente inexistentes, hay importantes víctimas civiles, tanto por las actiones llevadas a cabo por los fuerzas armadas libias como por la coalición internacional. A esta altura se ha sumado además el primer país árabe en la contienda, tratándose de los Emiratos Árabes Unidos, que van a contribuir con sus aviones en la operación internacional.
Las divergencias en el seno de la OTAN en los días pasados se ha parcialmente aclarado, en la medida que EE.UU. ha tomado una posición hegemónica en su toma de decisiones. La canciller alemana Angela Merkel que criticó duramente estas medidas no piensa participar en la coalición, según como ha hecho saber el ministro de relaciones exteriores Guido Westerwelle. David Cameron, primer ministro británico por su lado es uno de los mayores promotores, y uno de los tres primeros países en participar en la operación Odisea del Amanecer. En una reunión en Bruselas, Bélgica el presidente Sarkozy ha llamado a los combatientes libios de cesar toda represión contra la población civil, y a darle la espalda al coronel libio, lo cual en sí ya es bastante paradójico, si la intención no es de derrocar a Ghadafi en un principio. Asimismo se han propuesto presentar próximamente un intento de mediación entre el Consejo Transitorio Libio y el régimen de Trípoli.
La Liga Árabe que en una primer instancia había favorecido la resolución 1973, se ha distanciado de ella, por la ambigüedad de su duración. En teoría no hay nada que determine el tiempo que pueda durar, y esto podría alargarse semanas y meses, si la situación no evoluciona de algún modo en el país ahora intervenido. La zona de exclusión aérea podría incluso ampliarse a zonas más al sur del país, para hacerla más efectiva. La entrada en la escena de los Emiratos Árabes Unidos constituye una cambio drástico, pues hasta ahora ha habido una cierta unanimidad por parte de los países árabes en general de rechazo a toda intervención en la soberanía libia actualmente suspendida.
El Consejo Transitorio que en el pasado había tenido un cierto protagonismo en el desenlace , ahora ha pasado a una situación totalmente defensiva, en Benghazi y en Misurata, donde aún permanece fuerte. El apoyo exterior no parece haberle ayudado mucho, sino todo el contrario, ha hecho la confrontación del régimen hacia las zonas rebeldes aún más violentas. La división interna en la sociedad libia metida en una guerra civil es más evidente que nunca, y la cuestión de la lealtad hacia uno u otro bando no aporta nada hacia el retorno a una calma relativa en Libia. Es al menos positivo por un lado la propuesta de mediación hecha por la Liga Árabe, como la pretendida solución del conflicto que se han declarado las fuerzas involucradas en las operaciones militares aéreas.
El pueblo libio se encuentra en un callejón sin salida, donde un régimen personalista protagónico desde cuatro décadas permanece fuerte, aunque contestado por una parte de la sociedad, y una oposición aglutinada en un Consejo de Transición que no ha podido volver a una posición de ventaja y que además se ve comprometido por haber favorecido la puesta en marcha de la zona de exclusión aérea, que con toda apariencia no convence en su forma de proceder. La única solución, si es que la hay pasaría en primer lugar por el fin de la intervención militar en el país y una tregua de los combates. Nada se resolverá mientras que no callen las armas y se pueda al menos contemplar la posibilidad de un nuevo acuerdo que abarque a la totalidad del pueblo libio. Sólo el pueblo, como detentor último de la soberanía, tiene el derecho de determinar la forma de gobierno para su país. A simple vista Ghadafi no goza ya del apoyo unánime de su pueblo, y esto lo deslegitimiza en principio a permanecer en el poder más tiempo. Lo cierto es que mientras que la agresión exterior continúe, goza de una lealtad relativa, fundada en un sentimiento patriótico y nacionalista. En esa medida esta operación ha inclusive fortalecido su posición interna.
Libia tendrá que pasar por un arduo proceso de refundación nacional. Este tendrá que darse en las condiciones óptimas, y con la participación popular absoluta. El precedente de la intervención en todo caso no aporta nada en esta demarcha tan necesaria. Habrá que ver si estas condiciones verán el día pronto, o del contrario la operación Odisea del Amanecer se prolongará indefinidamente, hundiendo el país en un abismo cada vez más grande. Mientras tanto las muertes siguen su curso, y la división de la sociedad libia se está ensanchándo irremediablemente con el paso de los días, en los que Occidente y sus aliados árabes se han tomado el derecho de meterse en un conflicto, donde nadie los llamó.
martes, 22 de marzo de 2011
La operación Odisea del Amanecer o el comienzo de la guerra civil internacionalizada
El viernes pasado finalmente los países líderes de Europa tomaron una iniciativa. No sin antes lograr la votación de la resolución 1973 votada en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como respaldo. Una coalición internacional formada por ahora del Reino Unido Francia y EE.UU., que han comenzado desde el viernes 18 de marzo la aplicación de una zona de exclusión aérea en Libia. Esta medida que hasta su puesta en práctica parecía la única solución para parar el masacre de civiles libios rebeldes al coronel Ghadafi. Esta medida que llevan a cabo en parte las fuerzas aéreas francesas ha procedido a nuetralizar la capacidad de las fuerzas libias, poniendo fuera de uso una parte de sus aviones y bases logísticas terrestres. En consecuencia el avance del ejército libio sobre Benghazi fue detenido in extremis, salvaguardando la existencia de las fuerzas rebeldes en Cyrenáica.
Mientras que la semana pasada la demanda de la Liga Árabe estaba a favor de la implementación de dicha medida, ahora se ha retractado de esa postura. Cabe resaltar la manera que Arabia Saodíta fue una de las voces más favorables, a la vez que logró convencer otras cancillérías árabes a votar a favor de la resolución en las Naciones Unidas. Visiblemente los saodíes se han arrepentido de ello, pues no sólo su imagen en el mundo árabe quedo dañada por la medida. El precedente de la entrada efectiva de la Coalición internacional en Libia marca un punto clave en el desarrollo de la rebelión que pronto toma formas de guerra civil internacionalizada. La retirada de las fuerzas de Ghadafi hacía Adjabidja a 140 km de Benghazi y los bombardeos de los franceses británicos y ee.uu. en varios sitios, desde Trípoli misma, pasando por Misurata y el actual frente de Adjabija dan idea de una etapa de la guerra, que pasará por una presencia enemiga en el espacio aéreo libio, y el bombardeamiento de sitios estratégicos desde el aire. En todo caso la resolución no autoriza a las fuerzas aliadas de entrar en el país con tropas de ocupación.
La socieda libia se encuentra dividida entre los partidarios de Ghadafi y rebeldes hacía el Coronel. La convivencia de ambos grupos uno al lado del otr, en todo el país, incluiendo Bengazi,considerado el bastión de la rebelión, cuando en las semanas pasadas dicha ciudad estaba aún enteramente en el control del guía. En una situación en permanente cambio, donde la superioridad militar ha cambiado de bando en dos ocasiones, es cada vez más difícil entender el desenlace actual, El tabú ha caído, y Libia pasa a ser de facto un país intervenido militarmente. Lo más seguro es que habiendo logrado el primer propósito con una cierta legitimidad conferida con la resolución de las Naciones Unidas. La posibilidad de que en algún momento opten por la intervención en tierra queda un poco más cercana a la realidad. Los argumentos esgrimidos por representantes de la izquierda latinoamericana, que han sido críticos con la actitud injerencionista de Occidente en Libia, advirtiendo una intervención de carácter económico en el país se está haciendo cada vez más realista. El presidente venezolano Hugo Chávez demostró su pragmatísmo político al proponer negociar con el régimen del coronel, cuando todas las cancillerías occidentales se habían puesto de acuerdo de aíslar al tirano libio. Nadie tomó en serio sus intenciones, y por lo visto la opción de la intervención militar fue considerada la más apta. La imprevisibilidad de la duración de la misión, como la ambigüedad de su alcanze, hacen parecer esta resolución más bien como un cheque en blanco para las tres potencias invadoras.
La naturaleza de las relaciones internacionales, con una esfera de influencia mediterránea de EE.UU. mediante su aliado y satélite Israél, vigente desde los inicios de la guerra fría, ha hecho que la existencia y seguridad del estado hebréo sean las líneas directrices para la región entera. El régimen libio representa en sí un modelo del tiempo de la guerra fría, que ha sobrevivido los cambios ulteriores a la caída del muro del Berlín. En los tiempos del bajo imperioestadounidense, se ve cada vez más que el fín justifica la causa, y como se hacen notar grietas cada vez mayores en los tejidos del poder ee.uu. La administración Obama, la cual hademostrado ser muy atenta a las preocupaciones del estado hebréo, no ha sido ni de lejos tanconsecuente como se había propuesto recién electa, en la resolución de los conflictos de Medio Oriente. La evidente contradicción, que en un inicio se basaba en el laxismo en presionar al estado zionista frente a los abusos cometidos contra territorios y poblaciones palestinas, tanto en Gaza como en Cisjordania, dan a entender que no existe una real voluntad de romper con el esquema del apoyo incondicional hacía Tel Aviv. Ahora con el precedente de la imposición de la zona de exclusión aérea, se abre un nuevo frente en la guerra interna de Libia, ahora internacionalizada. De llegar a aplicar una táctica de llegar de a poco a un guerra en aire y tierra, mar, seríamos testigos del comienzo del nueva área de entrenamiento militar en Medio Oriente para Occidente. Los trazos de la nueva era árabe se están comenzando a hacer visibles. En ella con toda evidencia, el intervencionismo ee.uu. se transformará una vez más, para permanecer cueste lo que cueste en las aguas mediterráneas orientales, para controlar el comercio del petróleo internacional, y ante todo, preservando la tan necesaria seguridad del estado de Israel.