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jueves, 4 de septiembre de 2014

Sobre la Cumbre de Cardiff de la OTAN o la escalada de tensión ruso-ucraniano-occidentales

La cumbre de la OTAN en Cardiff en el país de Gales que se inauguró el día de hoy se presenta en un momento decisivo para tanto la alianza transatlántica como para Ucrania. La presencia de Petro Poroshenko en Cardiff fue clave para la reunión, donde participan tanto potencias europeas y EE.UU. con con Ucrania, para la puesta en claro de un  plan para llegar a una paz duradera en la nación centroeuropea. No obstante la proposición de Putin de un plan en siete puntos hacia Kiev, la cual el primer ministro Yatseniuk ya rechazó por su lado, no pudieron hacer cambiar de opinión a las naciones líderes de este pacto militar. Lejos de distanciarse de más sanciones en contra en Moscú, la ministra de relaciones exteriores italiana que tiene la presidencia pro-tempore de la Unión Europea, reafirmó que estas son necesarias para proteger a los intereses ucranianos en esta contienda. Además de acusar a Moscú  de estar tener presencia militar y de brindar apoyo directo a los grupos rebeldes desde el mismo ejército, todo esto claro sin poner de por medio ningún tipo de prueba irrefutables a la luz.

Una reunión de este tipo, donde los principales líderes occidentales se junten en una mesa para dialogar y afirmar la unidad de la Alianza Transatlántica, no se podría esperar un mensaje menos belicoso, puesto que después de la breve visita de Obama a Tallin, Estonia el día de ayer, estamos viendo cómo ni los occidentales ni los rusos están dispuestos a dar un paso atrás, con la reserva claro de que el involucramiento ruso en el este ucraniano no sea que una hipótesis, más que una realidad confirmada. Tampoco se puede ignorar que el tema de la Crimea, ya viejo de varios meses no parece más que el pretexto más tangible para no bajar un ápice la presión ejercida sobre la nación euroasiática, la cual ya fuertemente bajo presión internacional, no ha caído aún en la provocación permanente  a la que ha sido expuesta.

A modo de repaso la situación de la Crimea es tan delicada, puesto que su pertenencia a Ucrania es tan sólo vieja de setenta años, antes de la adhesión a la Federación Rusa,  y de ningún modo existía un acuerdo fronterizo propiamente dicho para la delimitación de fronteras en el pasado que asegurara su permanencia en Ucrania, que tan solo le anexionó en el año 1954. Si bien es cierto que Kiev siempre ha estado en una situación complicada entre Rusia y sus vecinos europeos occidentales, los cuales han visto en ella una forma de poner en jaque al viejo enemigo de la guerra fría. A estas alturas todas las reservas ya han caído, y el tono acusador en contra de Rusia se ha convertido en la regla por parte de sus integrantes, chicos y grandes, sin por ello entrar en las razones particulares.

Italia desde su postura particular no es de las naciones más anti-rusas, cuando consideramos incluso la antigua amistad entre el ex primer ministro Silvio Berlusconi con Vladimir Putin, y su posterior visita cuando Enrico Letta aún gobernaba previo a Renzi. La titular de los asuntos exteriores, Federica Mogherini, quien hace un equilibrismo entre la amenaza por parte del bloque europeo, y la búsqueda de una solución política entre las partes, insiste no obstante no sólo en la corresponsabilidad de Rusia en el asunto, además en que la integridad de Ucrania va por encima de otra cosa.

En el  escenario mismo vemos que la cuestión es un tanto más complicada, pues las poblaciones que hoy  combaten a las fuerzas gubernamentales, son y se dicen ucranianos de origen ruso, pues es sabido que esa parte no pertenecía a Ucrania hasta su creación como estado independiente cuando la disolución de la ex URSS. Ellos con ayuda de voluntarios de muchos países, incluyendo a rusos, y con armamento de fabricación rusa, pues esta es una importante productora de armas, no tiene ni demuestra en sí en nada que la mano de Putin está en la región. Todo el contrario, el gobierno ruso se dice preocupado por la presencia de cuerpos armados no controlados en las fronteras de su país. Dicho de paso no ha habido formalmente ninguna invasión territorial rusa, que fuera una incursión accidental y nocturna, como ha pasado también por parte del ejército ucraniano.  Lejos de ser una batería de argumentos irrefutables, estas son una vez más una serie de falacias, que sostienen un  discurso anti-ruso y absolutamente ideológico con fines de aislar a la nación, que hace apenas veinte años aún era el enemigo a vencer, y desde el colapso de la URSS, no ha estado en la condición de poner condiciones propias en el escenario internacional. Ahora que vemos que la bipolaridad ha vuelto, al menos en apariencia, la retórica en general no ha dejado de inundar las noticias del mundo, con acusaciones que no son nunca posibles de confirmar ni de refutar.

La cumbre también ha puesto el  escenario el tema de Irak, y el Estado Islámico ahí presente, como también en el oriente de Siria. Es curioso como ahora las fuerzas de la OTAN; en particular David Cameron, anfitrión de la cumbre, no duden en atacar a las posiciones del estado, pero en Siria, y sin la colaboración del gobierno sirio, que es el legítimo gobernante. La aparente necesidad de su parte para vencer a los que ellos mismo ayudaron a llegar al poder mediante el apoyo material y político, en contra  de un gobierno constitucional, no es más una prueba de la persistente miopía occidental, y de su rechazo de reconocer a estas alturas que Bashar Al-Assad no sólo es un actor necesario en la zona, sino que su ayuda sería tanto más útil, en la medida que este territorio volviera a estar pronto bajo la autoridad de Damasco, eso por lo visto no es ni deseable, ni probable desde la perspectiva de David Cameron y de Barack Obama. Siria sería una operación que se haría sin consultación alguna, ni consentimiento de parte del gobierno sirio, y por lo tanto esto abre un precedente incomparable en las leyes internacionales, que buscan ante todo llevar el diálogo internacional ante de la confrontación.

La Cumbre de Cardiff es sin duda una cita importantísima para Occidente y para EE.UU., que ven como una Rusia que entra en una espiral de problemas económicos, pero que también ha sabido jugar sus cartas excelentemente, ha abierto sus propios espacios desde donde protegerse de cualquier agresión, y quiere ganarse su propio espacio económico, con China y con la unión euroasiática, la cual sería el contrapeso a la Unión Europea, con la que cada día tiene menos que discutir, y la cual le impone sanciones cada vez más importantes.   

Si de soluciones políticas se trata estas son sin duda una mera fachada, la cual sirve para poder llevar los objetivos más obscuros de la OTAN,  con una mira anti-rusa indudable.  Para Ucrania son sin duda los interlocutores más importantes los que hoy Poroshenko vio, con el fin de cubrirle las espaldas por ahora contra el enemigo declarado, llamado Rusia.

viernes, 30 de agosto de 2013

El fracaso de la operación fast-track para una intervención en Siria o el gran revés de David Cameron en la Cámara de los Comunes

A veces hasta al diablo le sale una mala carta, pues ni siquiera él se salva de perder alguna vez. Lo mismo tiene que pensar David Cameron, quien el pasado 29 de agosto no logró, pese a ocho horas de sesión en el Parlamento británico, pasar la moción de ley que permitiría la intervención militar unilateral sobre siria. Así Cameron y su viceprimer ministro Nick Clegg pierden la apuesta de entrar junto a sus socios de EE.UU por 285 votos en contra y 272 a favor,  con la finalidad de ejecutar la campaña de castigo en contra del régimen de Damasco. Este gran revés obligó al primer ministro a reconocer la inviabilidad de toda intervención militar, tanto por representantes del partido laborista, incluso de sus propios correligionarios, quienes se le opusieron. En EE.UU. por su lado Obama tiene a su vez dificultad de pasar la voluntad de guerra por el Congreso de la Unión dominado por el partido republicano. Se le exige en efecto mayores pruebas, y si en el caso más consistentes para probar de forma convincente la culpabilidad  certera del presidente Assad detrás del ataque de gas sarín el pasado 21 de agosto en Ghouta, en las afueras de Damasco, la capital siria.

Por lo tanto dos de los grandes promotores de esta medida de castigo, que debería de haber iniciado hoy mismo, se tuvo que posponer por ahora, por muchos otros aspectos también. Cuando el jueves 29 de agosto una resolución británica para permitir la intervención en Siria es objeto una vez más del veto combinado de China y Rusia, la posición de la administración Obama estaba más que fijada, pues independientemente de los resultados de la votación en el Consejo de Seguridad de la Onu, el plan prosigue. Tal es el caso que un quinto destructor se acercó al Mediterráneo oriental, para el caso hipotético de un ataque a distancia.

Esto es el único modo que podrían actuar, pues para comenzar los rusos tienen una importante base, la única en el mediterráneo, en el puerto de Tartus, que sirve de contrapeso para que entren directamente. Líbano le prohibió todo tránsito a cualquier nave con fin bélico en su espacio aéreo, y ante todo se acercó incluso más a su vecino ante la amenaza inminente. Jordania, en un afán de mantener la neutralidad, se dice contrario a toda colaboración en el operativo, eso que se pueden considerar interlocutores privilegiados con EE.UU. e Israel. Israel, país en perpetuo estado de guerra, subió la alerte militar, para el caso que se vean afectados de forma colateral por el ataque, que podría expandir el fuego en toda la región, cuando no sólo son vecinos, sino además tiene tierras que ocupan desde la guerra de los seis días, en el año 1967.

Los turcos, que en un momento eran aliados incondicionales de Assad, ahora son su peor enemigo. Tal es el caso que Erdogan se posiciona como uno de los más procactivos aliados en la región en lo que concierne el proyecto de intervención limitada. Es también de mencionar que su frontera común con le interesado, y una estrecha colaboración con los opositores, al grado de darles puerto seguro, resguardo de los ataques, y una base logística que es sin duda imprescindible para el Consejo Nacional Sirio con sede en Estambul. Por lo tanto se pueden considerar por ahora el aliado más fiable en la región, que en su mayoría, desde Egipto hasta Iraq, se oponen a toda intervención.

Mientras que los griegos se mostraron neutros, pero no accedieron a prestar sus bases para tales fines, dado que su postura en el mediterráneo además les es seguramente importante,  y si de por sí, bajo Papandreu jr, la imagen del gobierno heleno se deterioró notoriamente frente al mundo árabe. Italia por su lado dice no querer participar tampoco, ni activa ni pasivamente, salga resolución o no. Esto se parece una vez más al dilema que tuvo el gobierno de Roma cuando la caída del coronel Ghadafi, aliado estrecho del entonces primer ministro Silvio Berlusconi, en 2011. Esta vez se trata de Enrico Letta, quien en el 2013 tiene que velar por la neutralidad de una nación tan al centro de este gran lago, que hoy parece una tina llena de buques de guerra listos para atacar.

Finalmente la postura francesa que queda por ahora pro-ee.uu. como hace mucho, parece ser el aliado más fiable, además uno que sí parece tener la capacidad de actuar son necesidad de mucho protocolo parlamentario y en la inmediatez además. Sin embargo la reputación de François Hollande, quien está muy desgastado políticamente, aunque no lleve mucho tiempo en el poder, no goza de un apoyo mayoritario, más que en un núcleo más sólido del Partido Socialista, pero que curioso otra vez, en oposición al derechista UMP de Sarkozy. En efecto es el segundo proyecto militar desde la administración Hollande, que ha demostrado ser más militarista aún que su predecesor, quien se afiló los colmillos entonces contra el ahora difunto Muammar Gadafi en Libia. No obstante que Mali le haya salido relativamente limpio, aunque esté por ver si no tendrá mayores consecuencias para los intereses franceses en la región y en el mundo,  en todo caso demostró que el traje de comandante en jefe le da una seguridad y autoestima, que el solo traje no le puede proporcionar.

El proyecto fast-track de guerra por ahora se frenó. Sin embargo algunos voceros de EE.UU. han dado a entender que la responsabilidad de Obama frente a las atrocidades no se puede quedar impune, que los responsables, ergo el gobierno de Al Assad tiene la tiene sin lugar a duda, viene a contradecir una espera general por ver los resultados de los equipos de la ONU, que deberían de concluir en la mayor brevedad. Antes del sábado ya no hay más personal de la ONU en suelo sirio, por lo que entonces sí se puede comenzar los tiros, puesto que no se quiere ver lo que pasó en Iraq, donde Sergio Vieria de Mello, diplomático brasileño al cargo de la misión, muere durante los bombardeos. Estos gestos rara vez queda bien a la luz de la opinión pública. 

La comunidad internacional, incluso en el sentido más restringido de la palabra, no supo responder positivamente al llamado moral del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, a iniciar una guerra a control remoto a un país soberano, y  sin resolución de por medio para justificarla. Su mejor aliado vio como por primera vez le falla el cálculo político y tiene que tomarse el trago amargo. Sin mucho apoyo más que Turquía y Francia, con lo que tal vez ya se pueda decir que es una parte de la comunidad internacional, quedan las palabras al aire. Obama se sintió fuerte para acelerar la intervención, pero se quemó las cartas muy rápido. El precedente de Libia sin duda hizo más cautos también a Moscú y Pekín, que no dieron su voto de abstención, sino por lo contrario, llevan más de tres rounds, bloqueando una y otra vez las ofensivas para legitimar los injustificable, por las meras promesas  tener de pruebas, pero sin nunca sacarlas a la luz.

Assad puede suspirar, pues lo peor acaba de ser abortado en su origen, no será mañana que le caigan los misiles sobrevuelen le cielo sirio los cazas franceses, ee.uu. o turcos, pues  cada uno tiene sus propios problemas que resolver, y ciertamente estas aventuras extra-regionales suelen ser placenteras, cuando en casa hay orden. Pues ni Cameron, ni Obama, ni Hollande pueden presumir de tal condición. ¿O será que por lo mismo, cada uno quiere distraer a su gente de lo que verdaderamente afecta, con una guerra exterior, tan necesaria cuando todo consenso dejó de ser, y no hay argumento que presentar que remedie la situación.

Es una jugada arriesgada la que se mete el premio nobel de la paz, quien por cierto tiene una creciente demanda social, e incluso circulan muchas peticiones para retirarle al presidente Obama el título honorífico de premio nobel de la paz, faltaría más, que con una cola que pisar de kilómetros, se sepa ahora justificar, que en el fondo, es un hombre de paz, tal como dijo en 2009 al recibir la condecoración. 

lunes, 29 de julio de 2013

La elección presidencial en Zimbabue del 31 de julio de 2013 o la incertidumbre sobre el futuro político del presidente Robert Mugabe

El próximo miércoles 31 de julio 2013 se celebrarán elecciones presidenciales en la República de Zimbabue, donde se presentarán cuatro candidatos, Dumiso Dabengwa del partido Unión del Pueblo Africano de Zimbabue (ZAPU), Welshman Ncube del partido Movimiento por el Cambio Democrático-Ncube (MDC-N), Morgan Tsvangirai del partido Movimiento por el Cambio Democrático-Tsvangirai (MDC-T), como también el Primer Ministro saliente y finalmente Robert Mugabe,  el presidente saliente del partido Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Popular (ZANU-PF).

Estas elecciones son esperadas con gran expectativa ante un panorama del país de África austral, puesto que el presidente saliente Mugabe se enfrenta por sexta vez en su carrera política, siendo además uno de los presidentes más longevos y viejos, con sus 89 años actualmente. Mugabe entró en la escena política en el año 1980, primero como primer ministro bajo el presidente Canaan Banana, hasta que en el año 1987 se convirtió el mismo en el primer mandatario zimbabuense. Desde entonces no ha perdido ninguna elección, hasta la fecha. Este mandatario que en su tiempo de ascenso gozó de gran popularidad a nivel nacional e internacional, fue perdiendo ésta con el paso de los 33 años que lleva gobernando. Su opositor más fuerte Tsvangirai, durante las últimas elecciones del año 2008, lo  dejó en segundo lugar, sin embargo ganando en segunda vuelta, dando a una crisis institucional, la cual prolongándose por meses, llevó en enero 2009, después de violencia post-electoral que llevó a poner en duda seriamente su reputación a nivel internacional.. Desde entonces se formó un  gobierno de unidad, que fue sobreviviendo más que gobernando,  llegando al momento presente.

Las condiciones económicas y sociales del país, que está bajo sanciones económicas no sólo de la Unión Europea, como también de los EE.UU., se encuentra sumido periódicamente a una inflación galopante, que en el año 2008 se acercó a 165,000%, reduciendo el poder adquisitivo del dólar zimbabuense a fracciones de lo que alguna vez llego a tener. El hecho de que este país que en el pasado fue exportador neto de trigo, se convirtió en uno netamente importador a falta de producción local también supone un dato económico por poner en relieve, al analizar el desempeño de su economía en términos globales. No obstante intentos en vano de frenar esta tendencia, el desabastecimiento, formalmente desmentido por fuente gubernamentales, toca proporciones importantes, las cuales  dan fe de un colapso real de la producción y comercialización de productos de los más básicos, séase la alimentación más elemental de una parte de la población del país.

Estas noticias a menudo repetidas por los medios occidentales, que son abiertamente hostiles a Mugabe, también se ven seguidamente puestas en contraste con un apoyo interno aparentemente sin fisuras por parte de una cierta mayoría de los zimbabuenses. La misma que le ha vuelto a dar la confianza para seguir religiéndose en el  pasado, y que en consterna a la comunidad internacional, que de forma arbitraria le fue poniendo embargos y sanciones al país, con claros objetivos políticos, de no sólo desestablizarlo, sino en un hipotético caso derrocar su gobierno.

La retórica del ZANU-PF es abiertamente anti-occidental y anti-blanca, pues la lucha por el poder en un país que en el momento de su independencia estaba manejado por una minoría blanca apoyada históricamente por los colonizadores británicos, le dio peso y argumento para una redistribución mediante la expropiación de tierras a personas negras desposeídas. Esta política, que por un lado le dio la posibilidad de poseer a los desposeídos, también condujo a un drástico descenso de la producción agrícola, y en términos reales una caída de la economía, que después de la primera década en franco crecimiento, se revirtió hacia un descenso a los infiernos en números reales. Entró entonces el estado de desabastecimiento, que parece ser en las décadas más recientes fue incrementándose a niveles astronómicos. Hoy en día el nivel de endeudamiento y de desabastecimiento de la mayoría de los rubros económicos parece ser real, mientras que el poder político de Mugabe no ha perdido en importancia, pese a lo que un observador externo pensaría.

Es cierto que la oposición  que cuenta con simpatía por parte de la mal llamada comunidad internacional, también se ha visto tachada de barro en este proceso, desde que colaboró con el gobierno de unidad de 2009 hasta la fecha, y ha consentido una nueva constitución, la cual rige desde marzo 2013 a raíz de un referéndum, el cual fue aprobado por mayoría. Además que a raíz de este mismo gobierno unitario, el MDC se fraccionó en dos alas, que competirán por separado, por un lado Tsvangirai, por el otro  Ncube. Esta división tan sólo puede ayudar a fortalecer al ZANU-PF, pese a que éste también sufra de vertientes disidentes importantes, aunque no lo suficiente como para comprometer su continuidad a corto plazo.

El análisis político de este evento se dificulta por diferentes razones, puesto que el presidente saliente está muy estigmatizado por una parte de la población, como de la opinión internacional, incluso sus antiguos simpatizantes, y por otra parte que le sigue contra todo pronóstico, y desea verle cumplir un séptimo mandato, del cual saldría nonagenario al término del mismo. La baja del turismo internacional que en el pasado le proporcionó al país importantes divisas, está en baja, en parte porque la línea aérea naciona  Air Zimbabwe, ante la inminente bancarrota, suspendió muchos enlaces internacionales,  principalmente hacia Europa, desde donde venían muchos turistas a ver las cascadas de Victoria y la zona arqueológica del Gran Zimbabue, pero desde entonces no vuelven, sea por la dificultad de llegar, o por el clima político interno.

Cuando en medios occidentales y británicos en particular, se habla muy negativamente por el trato de la disidencia al presidente y partido ZANU-PF, se apoyó de forma casi incondicional al MDC. Ahora que hubo dos capitanes a bordo por los años recientes, la inocencia de la supuesta oposición democrática se vio un tanto teñida, y además se dividió. La fuerza electoral de Tsvangirai no puede ser la misma que entonces, aunque en sus mítines se vea  aun una ola de personas, que parecen dar fe de una fuerza oculta, que se esconde de la policía política y la represión que dicen que está en el aire desde muchos años.

Esta elección puede ser con lo mismo, la continuidad de la presidencia de Mugabe, hasta el año 2018, si es que para entonces el mismo con 94 años estuviese aún en condiciones de terminar su mandato. Por el contrario podría ser el fin de una extendida presidencia, ininterrumpida desde el año 1987, con la llegada del que sería el tercer presidente del Zimbabue en su historia independiente.  Esto en parte podría aliviar la economía, en el momento en que las sanciones internacionales se levantasen, aunque por sí solo esto no cambia el hecho de que los estragos sean irreparables a corto plazo. Mientras que Sudáfrica sea el aliado incondicional de Mugabe, tanto como Zambia, Angola y Namibia lo han sido, el presidente saliente podría una vez más permanecer por un mandato más, dejando la incógnita, de si va a poder terminarlo, o su salida antes de tiempo abra un paréntesis de inestabilidad política sin igual en el país.

Si tarde o temprano el histórico líder llegara a ceder el asiento presidencial, o en el caso que la oposición sea la encargada de llevar a buen puerto el barco, el ejército, columna vertebral del régimen, que siempre estuvo a su lado, incluso en las peores horas, podría verse en una situación incómoda, de la cual podría surgir sea un golpe de estado o una intentona como menos. El status-quo tendrá en todo caso que cambiar en algún momento de la historia, aunque esto no quiera decir el regreso de los “blancos” dominantes. La posible apertura del país sería un evento sin precedente, donde hasta ahora el continuismo ha sido el vencedor una y otra vez.

Todas estas situaciones podrían verse en muy breve tiempo, en concreto a partir del 6 de agosto, cuando oficialmente se publicarán los resultados de estas elecciones 2013, de las que todos, y cada uno de los actores tiene una gran expectativa, y un miedo de que por algún lado, el caos vuelva a la calles a ensangrentar un proceso democrático, que debería de ser una celebración, y no un campo de batalla, como ya lo fue en el año 2008-2009. Independientemente de quien salga presidente, este sufragio universal será una vez más la prueba irrefutable, que al menos cada tantos años, ningún gobernante se salva de renovar su respaldo necesario, para poder llamarse y ostentarse como un presidente democráticamente electo.  

viernes, 26 de julio de 2013

La visita oficial del Consejo Nacional Sirio a las Naciones Unidas en Nueva York o la gira internacional de los rebeldes en territorio aliado

El día de hoy estuvo una delegación siria de visita en la  ONU, pero no eran los representantes de la República Árabe de Siria , sino el Consejo Nacional Sirio (CNS) está en visita en Nueva York,  EE.UU. con una agenda importante. En la agenda había principalmente una reunión organizada por el embajador británico ante la ONU Mark Lyall Grant, mismo, junto a otros embajadores acreditados, y la delegación presidida por el presidente del CNS, Ahmed Al Jarba. Los temas de discusión fueron en gran medida relacionados con el envío de armas a la facción insurgente, como también la formación de un gobierno transitorio sirio, y de las cuestiones de los detalles  de dicho gobierno. Finalmente se mencionó la conferencia de Ginebra II, que tras el fracaso de la primera, como su nombre lo evidencia, viene a darle un nuevo giro a la posibilidad de encontrar una solución negociada al conflicto que perdura ya más de dos años.

El ciclo se perpetúa sin tener resultado evidentes, al menos en lo global, el gobierno  sirio le pide un crédito  y armas a Vladimir Putin, mientras que los rebeldes están de gira oficial en busca de lo mismo en Nueva York y Washington. Aun así la  perspectiva del acuerdo de Ginebra II, parece difícil, cuando las condiciones de los opositores es que se forme un gobierno dicho de transición, que fuera a reemplazar al actualmente vigente o sea, obligarles a abdicar voluntariamente de su mandato, así como abstenerse de formar parte del nuevo. Finalmente abstenerse unilateralmente a toda operación contra  ellos.  El evidente carácter maximalista queda expuesto, en la medida que parten de la base que sus fines mismos son la condición, cuando la verdad es que nada ahora mismo les favorece en el terreno. Si estas no son precondiciones poco modestas hacia el gobierno sirio, que alguien me explique en que están cediendo la oposición armada.

Mientras que la delegación siria insurgente  pide a gritos más armamento militar de los EE:UU., a la vez de financiamiento y víveres, con el compromiso nominal de asistir a la conferencia de Ginebra viene como contraparte. Finalmente su firme voluntad de llevar los supuestos crímenes de guerra por parte del ejército regular sirio, ante las instancias internacionales, por el uso de armas biológicas contra población civil.

Al mismo tiempo en el país mesopotámico la guerra continúa en varios frentes. Principalmente en Alepo, donde los rebeldes están ahora mismo llevando una nueva ofensiva en las afueras de la urbe. El avance relativo que se ha producido por parte  de los insurgentes, en la zona fronteriza del norte del país, en gran medida las ciudades fronterizas con Turquía, donde logran mantener un frente  hasta la triple frontera Siria, Turquía e Irak, Incluso ahora controlan áreas con poblaciones  kurdas, grupo que le fue leal al régimen de Damasco hasta ahora. Sin embargo la colaboración tampoco parece tan evidente a primera vista. Las afueras de la capital Damasco también cuenta con áreas tomadas por los rebeldes, donde se está desarrollando una guerra urbana sin igual, Los rebeldes se ganan terreno a pulso, esquina por esquina, contra un ejército mucho más organizado y disciplinado que ellos.
Parece ser que el suministro de armas está llegando a un cierto agotamiento, lo que justificaría una gira oficial con los grandes mecenas internacionales, entre ellos EE.UU. Sirve a la vez para hacer un poco de PR en esfera internacionales. Sin duda resulta un tanto interesante la presencia del diplomático ruso VIctor Churkin, dando nota y  énfasis en que esto no implicaba en ningún modo que Moscú reconociera al CNS formalmente. Su mero propósito siendo el asegurarse de la asistencia de estos en la mesa de negociación de Ginebra II.

El evidente estancamiento de ambos partidos involucrados en esta guerra civil, que no promete terminar mañana, dado que ambos no bajan en nada significativo sus demandas y exigencias, sino que además la financiación exterior está posibilitando la existencia y persistencia de los rebeldes, quienes, aún sin tener victorias significativas, se pueden mantener al menos en la parte norte del país, fronteriza con Turquía y otros puntos con Jordania. En lo sustancial no controlan ninguna ciudad significativa, o la han perdido recientemente. Esto puede tal vez ser la razón implícita de su repentina colaboración, por muy condicionada que sea, necesitada por comprar tiempo para volver a fortalecerse. ¿Será  posible realizar la mesa de  negociación Ginebra II? ¿Cuándo sería en dado caso? Todo queda por verse, hasta hallar las respuestas a estas preguntas. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

La toma de la embajada del Reino Unido en Teheran o la erosión politica de Bashar Al-Assad

El martes 29 de noviembre la embajada del Reino Unido en Teherán, Irán, fue víctima de un asalto a manos de unos supuestos estudiantes radicales iraníes. Inmediatamente después el ministro de relaciones exteriores británico William Hague decretó el  cierre definitivo de la delegación de Teherán. 6 personas del personal fueron sequestrados y liberados horas después. La policía dispersó la masa y reestableció el orden, emitiendo disculpas formales por lo succedido. Sin embargo la determinación de Hague fue mayor, y aquí se rompió una relación un tanto conflictiva entre ambas naciones, que en el pasado pasó bajos históricos, sobre todo con la victoria de la revolución islámica y la huída del Sha. 

En consecuencia casi todas las cancillerías europeas hicieron voces al protestar por lo succedido, y se reunieron para  concretar una serie de sanciones en respuesta a ello. Una de dichas propuestas siendo el embargo sobre la compra de petróleo iraní. Habiendo ya en vigor una serie de sanciones de parte de las naciones unidas y de la Unión Europea en particular. Cuando en el pasado las relaciones económicas no habían sufrido en demasía del relativo aislamiento del país polítco, ahora si que podría tener efectos mucho más concretos, al rebajar  posiblemente las recetas del estado, que de por sí tiene el handicap de las sanciones actuales.


En un afán general de lo que también se podría llamar nation-building, que consiste en proceder a una serie de cambios de régimen, donde los intereses imperiales no son representados todavía. Los pretextos para dicha injerencia serían de tipo humanitario y pseudo-democratizante. Pero las formaciones políticas que suelen sustituir en dichos casos a los actuales gobernantes rara vez tson tan democratas como pretenden. Sólo hay que observar los desarrollos en Siria, los cuales fueron ampliamente cubiertos por parte de los medios occidentales,. Se crea un  cuadro desde el exteior, que en un momento dado pueda dar lugar a la intervención fisica y material, una vez ganada la opinión pública de los respectivos países.

La erosión que está viviendo el presidente Bashar Al-Assad se hace cada vez más evidente en estos días, cuando sus sustentos internacionales están cada vez más contados, y por dentro la situación no parece estabilizarse. Independientemente del hecho innegable que estamos frente a una presencia de personas extranjeras y armamento entrado de forma clandestina en el país, es difícil mantener un cierto orden, cuando al intentarlo se es uno de nuevo atacado, por ir en contra de un oposición "pacífica". La jugada de Al-Assad es talvez comprensible desde este punto de vista, pero últimamente éste útimo está cada vez en una situación más delicada., No solo es expulda Siria de la Liga Árabe, sino quie las relaciones con Ankara también están en un mínimo histórico.

Dentro de una lectura general cabe decir lo siguiente. Estamos ante una situación general de degradación de las relaciones diplomáticas en al menos  dos países, Irán y Siria. El precedente que fue Libia como incursión premeditada da lugar a creer que este escenario podría repetirse en los mencionados países. Después de años de negociaciones formales dentro del marco de la IAEA, y sin poderse aún comprobar la voluntad pretendida de Teheran de adquiir la bomba atómica, los argumentos de los  occidentales parecen haber perdido un poco de frescura. Por eso el incidente de la embajada ha venido de maravilla para renovar el argumentario mediático. Otra cosa es saber si nos encontramos ante la inminencia de un conflicto armado en Siria, que posteriormente se complementaria con un posible enfrentamiento con Irán. Se sabe que las mentes de los halcones de la OTAN ya llevaban de años proyectos en varias naciones tachadas como el "eje del mal". Por hazar o coincidencia, estamos siendo testigos de desarrollos justamente en estos mismos países, lo cual puede dejar abierta la hipótesis de un involucramiento indirecto de diferentes servicios secretos, que estarían operando en estos países, algunos encubiertos por sus respectivas embajadas.

Se podrá luego debatir tanto la configuración de los que particparon en la toma de la embajada, o si se esconden agentes del estado detrás de los supuestos estudiantes radicales.Algunos medios europeos han puesto la idea de una complicidad de las autoridades paracon los estudiantes radicales. Además de una amplia cobertura de la televisión nacional en los sitios mismos. Pese a que el el gobierno oficialmente condenó estos hechos, y dijo estar cumpliendo con las leyes internacionales, no logró disipar esta versión. Talvez vendrán más rupturas por parte de cancillerías europeas. Succesivamente nos vemos metidos en un hilo de hitos, que llevaría irremediablemente a la confrontación.Pero antes que esto suceda hay que esperar un turno, pues por ahora, todos parecen estar ocupados principalmente en un sitio: la República Árabe de Siria.

jueves, 20 de octubre de 2011

La muerte de Ghadafi o el fin de la guerra de "liberación" de Libia

El día de hoy murió Muammar Ghadafi en la ciudad de Sirte. El difunto líder murió en la misma ciudad donde vió la luz hace 69 años. Su muerte ha salido a la prensa con todo el peso de la actual propaganda pro-CNT, y al menos una parte de los libios están en festejos, mientras que los -ahora si- últimos bastiones en los barrios de "Dolar" y "Nr 2" que permanecen contrarios al Consejo de Transición se están desmoronando. La guerra de "liberación" de Libia ha llegado en efecto a un punto final, donde la resistencia de Ghadafi cede ya por desgaste y por falta de margen de maniobra. Lo cierto es que la vía que escogió el difunto líder fue la resistencia hasta el último cartucho, llegando hasta la muerte como mártir.

En resumida la justicia se dió por mano propia, y no se le dió la posibilidad a la Corte Penal Internacional de interceder o incluso intentar impartir un mínimo de estado de derecho, cuando pesaba sobre él un mandato internacional de arresto. No se quizo o no se permitió, y en todo caso se quizo eliminar la posibilidad de celebración de un juicio en forma y derecho, que pudiese conllevar a incriminar al mismo CNT por crímenes de guerra. Desde la caída de Trípoli el paradero de Ghadafi se convirtió en un mito con potencial del tipo de Bin Laden o Saddam Hussein. Sin embargo el CNT ha hecho lo imposible para evitar este destino.

Se decían en la prensa muchas hipótesis de posibles países donde hubiera huido, entre los que figuran Venezuela o Niger. La familia de Muammar que sobrevivió a la guerra estando ya en el exilio en Argel, sólo le quedaban pocos allegados en la etapa final de su vida. Durante estos seis meses fue testigo de un progresivo y prolongado desgaste de su poder. La defección de la comunidad internacional y la dimisión de su cuerpo diplomático como de sus ministro, fue el comienzo de su descenso al infierno. Luego vino la Resolución nr 1973 que abrió la brecha a la intervención militar de Francia como primera nación beligerante. El duo David Cameron-Nicolas Sarkozy se comenzó a concretizar, a organizar conferencias internacionales, donde se repudiara al dirigente públicamente. Luego vino la particular gesto de parte de Francia de reconocer formalmente al CNT como representante legítimo del pueblo libio. El CNT se ganó antes el respeto en la arena internacional, que en su tierra. Fue de a poco que se fue tejiendo toda una red que fuera reduciendo el margen de maniobra de Ghadafi en la medida que el argumento de la pretendida comunidad internacional, que en efecto se pudo reducir a Francia, el Reino Unido y EE.UU.

En especial Italia fue el caso particular que hizo bascular la conyunctura. De una aparente relación especial entre Silvio Berlusconi y Muammar Ghadafi, después de haber firmado un tratado de restitución de la deuda histórica colonial, el mismo presidente del consejo de Italia aliado con la Lega del Norte, le dió la espalda de facto con la permisión de utilizar sus bases militares del sur del país para la operación de la OTAN. Desde la ambigüedad de la alianza contranatura del gobierno italiano, donde la Lega sostenía un posición contraria al PDL en la intervención en Libia, sin por ello romper con la coalición. El paso decisivo fue la declaración de guerra de Berlusconi a Ghadafi, con ello proporcionando una unidad de fachada en la OTAN, en una zona vecina de las aguas territoriales libias.

De una propuesta de resolución en el Consejo de Seguridad por parte de EE.UU: que portó el número 1973, se pasó a implementar una zona de exclusión aérea en la nación africana. Sin decirlo, su propósito fue desde un principio una acción ad personam contra el líder libio. En la letra suponía proteger la población civil de todo abuso de las fuerzas de orden. No obstante dicha fuerza preventiva fue dirigida esencialmente a todos los seguidores de Ghadafi y en beneficio del CNT. Esto no quiere decir que por equivocación muriera justamente población civil, que estaba siendo el objeto de la operación. Al incumplir la clausula que prohibe la presencia en tierra de fuerzas extranjeras en suelo libio. En un principio Francia intentó aparentar cumplirlo, pero a semejanza de Vietnam, se envió a consejeros militares a los rebeldes insubordinados de Beghazi. También se procedió a armar esta organización con pretensiones hegemónicas y primer interesado en ver la cabeza del líder caer en su propio beneficio. Es así como ex-colaboradores enteraron en el seno de la CNT.

Con la caída de Trípoli a finales de agosto, la resistencia se fue quedando cada vez más reducida hasta el punto en que se redujo a dos ciudades, Bani Walid y Sirte. Bani Walid cayó el 17 de ocutbre en manos de la CNT y además se fue cerrando el sitio de Sirte. Inevitablemente el repliege de las fuerzas restantes de Sirte a su vez se vieron con cada vez menos terreno, hasta el punto actual, donde sólo quedan bolsas de resistencia por "pacificar".

La cabeza del rey ha caído, y con él, la suerte de todos sus allegados. Los que supieron pasarse al bando correcto ah0ra serán los encargados de impartir su justicia. Los demás están muertos, se han rendido o están en el exilio. La NATO podrá pronto replegarse y concentrase plenamente a la futura operación en el mediterráneo oriental. Con un Consejo de transición en pleno pleito interno, y con un retraso que se está haciendo evidente en la implementación de los principios supuestamente democráticos, no han sido aún capaces de controlar todas sus fuerzas locales ni de crear estructuras para el futuro estado, que contrario al carácter laico como fue desde 1969 hasta 2011, que a partir de ahora se basará en la sharia.

Para matar al rey, tuvieron que aliarse con el diablo, en este caso con las formaci0nes de Al-Qaeda local, como con islamistas fundamentalistas, que son en el fondo los enemigos de todo estado laico. Ahora que el nuevo régimen se ha implantado, habrá que comprobar si las apuestas de ese juego irán al pueblo libio, o al contrario se convertirán en un colonia más de occidente, que será la proveedora de gas y petróleo barato para Europa, despojando de paso a los libios de su principal recurso natural. Los nuevos hombres fuertes se han sometido a los designos de París y Londres. Ahora que ya no está el gato, los ratones están de fiesta, al menos hasta que vean que el nuevo gato venido puede ser incluso peor, que el que se fue.

sábado, 15 de octubre de 2011

El sitio de la cuidad de Sirte o la nueva doctrina de la intervención democrática

La lucha por la ciudad de Sirte llevada por el autodenominado Consejo Nacional de Transición se reanudó este domingo. Los últimos bastiones leales a Muammar Ghadafi son en la actualidad Bani Walid y Sirte, ciudad natalicia del líder. El CNT, quien después de la toma de Tripoli no ha logrado consolidarse en el país, ni siquiera de controlar sus propias tropas, que pecan de indisciplina y poca preparación militar. Muammar Jibril, primer minsitro en funciones del gobierno de facto no ha cumplido todavía con la parte del supuesto carácter democrático del consejo, puesto que no se han celebrado ningunas elecciones nuevas, ni tampoco es un misterio que entre sus filas hay agrupaciones islamistas y antiguas filiales de Al-Qaeda, que al menos formalmente han roto su voto de fidelidad y pasado al buen lado, que es el CNT en este caso.

La experiencia libia, la cual está cerca de su fin, como se cree entre los integrantes del CNT o en la OTAN, por lo que ya se están preparando el nuevo territorio de enfrentamiento. la República Árabe de Siria. La creación de un autodenominado Consejo Nacional Sirio (CNS), encabezado por un exiliado sirio de nombre Burhan Ghalioun. que ha sabido acceder a los círculos más altos del gobierno francés, como el mismo ministro de relaciones exteriores francés, Allain Juppé.

Se ha creado una doctrina nueva en el Quai d´Orsay (el ministerio francés de relaciones exteriores) con el fin de crear estructuras políticas afines en diferentes países, las cuales mediante una importante ayuda económica y un apoyo tácito en el ámbito político, para eventualmente suplantar un régimen contrario a sus intereses. Es así como Francia reconoció como primera nación al CNT libio, para después conseguir que lo hagan en consecuencia otras cancillerías europeas.

La nueva orientación mediterranea que se está buscando por parte de Paris y Londres, es con toda evidencia una forma de meterse en las narices de Israel o Turquía. Entre las dos naciones hubo una ruptura recientemente, y el elán de Recep Erdogan, que ha desplegadon un ofensiva diplomática y militar , en un ambiente donde Israel está perdiendo importantes aliados, como Jordania o Egipto; en ambos casos el embajador residente ha tenido que huir del país en condiciones extraordinarias. La entrada del CNS en el escenario político internacional supondría una actualización del estatus quo, puesto que si todo sigue el curso buscado, más temprano que tarde se estaría contemplando una intervención armada. La táctica de hacer votar una resolución en las naciones unidas, que terminó por justificar la intervención libia, probablemente no se volvería a repetir, pues China y Rusia no volverán a abstenerse, con el precedente libio en mente. Estamos frente a una confrontación mayor, donde los actores en questión, que se consideran ser portavoces de la "comunidad internacional" consistente en Washington, Londres y Paris, y por el otro lado está el bando contrario, que mediante China y Rusia, son capaces de llevar un ping pong de vetos y resoluciones, que recuerdan en cierto grado a la era de bloques.

Con el argumento de la supuesta democracia y la vida de civiles, se logró operar un cambio de régimen y una evolución hacia un estado fallido, en Libia. Sea en Libia o en Siria, el efecto será indudablemente una desestabilización de toda la estructura socio-polítca preexistente, y una fase de "transición, que es generalmente la victoria del "bien" sobre el "mal". En todo caso la voluntad del pueblo en questión rara vez es consultado en la realidad, más que su mención formal en todo discurso proselitista de su parte.

domingo, 1 de mayo de 2011

Bashar Al-Assad frente a la contestación social o Siria convertida en laboratorio de injerencia internacional

Este domingo se ha convocado en todo Siria un día de manifestaciones a nivel nacional. Ciudades como Damasco, Homs o Lataquia han sido en las semanas pasadas el escenario de brotes de violencia callejera oponiendo el ejército sirio a manifestantes opositores. Este movmiento contestatario ha ganado un creciente protanogismo desde el inicio de la nueva era en el mundo árabe en diciembre 2010. El régimen de Bashar Al-Assad considerado en el pasado como sólido y estable, parece sufrir un serio deterioro interno. Mientras que una impresión de paz interna fue la constante, salvo algunas excepciones, ésta misma se está lentamente desvaneciendo, dando paso a una poliarización de la sociedad civil.

Siria es oficialmente una república, pero otra realidad da fe de una monarquía republicana, liderada por el partido Baath. Este partido que se define de línea del socialismo árabe, cercano al nasserismo, controla gran parte de la vida política de la república. Desde su existencia, sólo ha conocido a dos presidentes, Hafez Al-Assad de 1958 a 2000, y de su hijo Bashar Al-Assad actualmente en el poder. El carácter personalista del régimen por ende es bastante evidente. Desde 1963 hasta 2011 estuvo en vigor la ley de excepción, condicionando de forma permanente toda la vida política y social. La derrogación de dicha ley en el mes pasado fue interpretada como una apertura radical del régimen, fuertemente criticado en ciertos ámbitos internacionales. En su lugar se decretó una ley transitoria para regular las manifestaciones no autorizadas. La previa autorización para cualquier manifestación pública, siendo requisito para su celebración.

En la ciudad fronteriza de Dera´a en el sur del país, que colinda con Jordania, ha sido el foco de violencia más fuerte desde las semanas pasadas. Una resistencia se organizó alrededor de dicha ciudad, e incluso ha ganado bastiones más al note, en Alepo, Homs por ejemplo. El ejército sirio ha tomado posiciones alrededor de Dera´a hasta asediarla. Los combates que persiguen en este enclave insurrecionalista son hasta la fecha origen de grandes reprobaciones en muchas chancillerías tanto europeas como estadounidenses. Cabe hacerse una serie de reflexiones acerca de la naturaleza de esta oposición, como también las implicaciones extranjeras en esta organización. El reino hachemita de Jordania, fronterizo al sur de Siria, es quizás el aliado más fiel que le queda al Reino Unido en la región. Es de presumir que podrían existir redes de influencia indirecta de los británicos, que intervienen logísticamente y financieramente en la oposición de Dera´a.

En términos generales se puede constatar un fuerte deterioro de la situación general del país. La intervención del ejército en la calle y la persistencia del movimiento opositor han posibilitado una puesta en duda de la legitimidad del régimen, al menos por parte de la prensa europea y estadounidense. En cierta prensa latinoamericana como de países de tipo progresísta, al contrario se ha demostrado una cierta neutralidad frente a los hechos, sin por ello omitir las violencias perpetuadas. Lo cierto es que ambos bandos se basan en declaraciones de ciudadanos sirios, que en toda evidencia se dividen en este tema, si apoyar o despotricar sobre el presidente Al-Bashar.

El régimen sirio ha recibido duras críticas por parte de Francia, EE.UU. y el Reino Unido. El presidente Barack Obama ha amenazado con consultar el Consejo de Seguridad, por violaciones de derechos humanos en Siria. Francia, antigua administradora bajo el mandato de la Sociedad de Naciones, y el Reino Unido también ha hecho frente común en denunciar el régimen en los canales diplomáticos y de prensa. Al grado llega, que Londres decidió anular la invitación al embajador sirio a la ceremonia de la boda real, en reacción a la política reciente del presidente Al-Bashar.

Después de la dimisión del primer ministro, y la formación de uno nuevo, y la derrogación de la ley de excepción, las demandas sociales al parecer no han acabado. En un afán por recuperar una credibilidad en sectores opositores, se ha querido dar una nueva imagen del poder sirio mediante el llamamiento de una reorientación política actualizada a los problemas del país. Lejos de convencer a todos, aún persisten algunos grupos de oposición, que se ven enfrentados por las fuerzas del orden periódicamente.

Para entender la complejidad de la situación actual, hay que considerar que el factor del agente exterior existe, y posiblement sea determinante para la pervivencia de estos grupos opositores. De ahí a que las demandas hechas por los contestatarios pueden ser perfectamente válidas y productivas para el devenir del pueblo sirio es algo indiscutible. Otra cosa sería ver en estos grupos una “oposición a control remoto”, que en tiempos conflictivos, sirve los propósitos desestabilizadores de países como Francia o el Reino Unido, empeñados en redefinir la carta de Medio y Próximo Oriente mediante una nueva Realpolitik marcadamente intervencionista.

Sin caer en extremos del legitimismo apriorista de la oposición o de justificaciones circunstanciales de tipo oficialista, es necesario discenir lo que es de carácter popular, y lo que no lo es. En todo caso el régimen Al-Bashar puede ser tan legítimo, como puede ser personalista. La situación geográfica del país, que también es fronterizo con Iraq, y receptor de gran parte de la diáspora iraquí en exilio, ha importado un potencial de descontento social y de agentes sociales potenciales. De la misma forma que en la guerra civil los palestinos lo fueron en el Líbano, que acogió a una importante parte de los refugiados de la Nakba de 1948 y de conflictos posteriores, y que fueron actor de primer orden en los desarrollos de la guerra civil subsequente desde 1975 a 1990.

En tiempos de fuertes aires injerencionistas en la región del Medio Oriente, ningún país ha estado excento de movimientos algunos, sin que por ello se vieran implicada su seguridad interna necesariamente. Siria podría ser en estos momentos un laboratorio de movimientos sociales, que tienda a abrir la situación para una intervención futura con justificación hecha sobre medida, legitimada de forma totalmente circunstancial.

Estando aún lejos de escenarios tan radicalizados, cabe creer que en algún momento en vez de retrocalimentar la violencia en el país, se abra la posibilidad de una redefinición política, mediante una nueva estructura político-social que sea adecuada a las demandas que aquejan el país, y que garantizen la soberanía efectiva de la nación. En una posición de doble presión, exterior e interior, Bashar Al-Assad deberá demostrar sus capacidades de estadísta, y en efecto responder a su pueblo, que en el caso de desvincularse del Baath y del presidente Al-Bashar, con o sin ayuda del extranjero, recuperará el poder, tal como fue el caso en Túnez o Egipto.

jueves, 31 de marzo de 2011

La conferencia de Londres o la defección del minstro de relaciones exteriores Moussa Koussa al coronel Ghadafi

Un día más que pasa de la operación internacional en Libia. En el frente como en la escena internacional los acontecimientos se prosiguen, a diferentes ritmos y cadencias, mientras que la "comunidad internacional" se sigue dividiendo en cuestiones esenciales de la intervención internacional llevada a cabo desde el 17-18 de marzo pasado.

En el frente en primer lugar hasta hace dos días la contraofensiva rebelde estaba avanzando sobre las ciudades costeras una vez más, Brega, Ras Lanuf, hasta llegar a Sirte. En Sirte el frente se detuvo ante una resistencia del ejército libio, y desde entonces ha vuelto a una retirada sistemática para el oeste, desde en sentido inverso de la progresión anterior. En la actualidad el ejército libio ha recuperado el control del puerto de Ras Lanuf, incluso de Brega. Por ello el supuesto acuerdo con Qatar para la explotación petrolera bajo control rebelde se ha anulado por la pérdida del control sobre la costa de la Cirenáica. Lejos de vencer a las fuerzas leales al coronel Ghadafi, los rebeldes demuestran en sus acciones una inexperiencia militar sin igual, con combatientes que carecen de toda formación en el terreno, como de experiencia de armas de fuego. El estado del ejército libio tampoco está en una situación óptima, pero su disciplina y formación le dan una ventaja fundamental, más allá de toda carencia material o logística.

Por el lado de la diplomacia, otro juego se está dando. La conferencia de Londres se produjo en un escenario casi predeterminado. Los 40 países ahí presentes estaban de acuerdo en pocos puntos, que consistían en una intransigencia frente al coronel libio y a su régimen, y en el apoyo incondicional al Consejo Transitorio Libio (CNT) en su lucha por la liberación. Siempre remarcando el carácter necesariamente libio y soberano que debe de proceder al "inevitable" derrocamiento del régimen del coronel Ghadafi. El cambio circunstancial en pleno proceso del CNT en plena retirada ponía en evidencia que los apoyos exteriores, tanto como los bombardeos sistemáticos contra el régimen no eran suficientes para apoyar a la resistencia, con toda evidencia superada en el campo de batalla e incapaz de revertir por si misma la tendencia de la guerra. Se rechazó la oferta de alto a la guerra y la secretaria de estado de EE.UU. Hillary Clinton reiteró que se "respeté la resolución 1973 por parte de Ghadafi". De hecho los llamamientos por obtener no sólo más armamento del exterior, como una intensificación de los bombardeos eran demandas reiteradas de combatientes y representantes del CNT ante la "comunidad internacional" involucrada en la intervención internacional.

Un evento muy remarcando por la prensa internacional fue la defección del ministro de relaciones exteriores libio, Moussa Koussa, quien llegando en suelo británico presentó su dimisión formal ante la prensa, y pidió el asilo político. Esta deserción más, que debilita el ala internacional del régimen de Trípoli se ha querido intensificar, y de paso deslegitimizar un poco más al coronel. El aislamiento creciente en la escena internacional es una evidencia inconturnable. La ONU ha recortado la representación de Libia, a un representante diplomático nicaragüense, Miguel D´Escoto, quien es único portavoz del pueblo libio ante el organismo supranacional, al ser rechazado el representante libio propuesto por Ghadafi, por no obtener visado estadounidense. Desde el reconocimiento oficial de Francia del CNT todos los emisarios de Ghadafi han sido sistemáticamente rechazados, como todas las propuestas de cese-el-fuego para entamar una negociación. El fin de la comunidad internacional consiste en derrocar sin condiciones ni concesiones al coronel, siempre en nombre de la resolución 1973, pretexto muy elástico para toda interpretación circunstancial.

Sin embargo hay voces disidentes en esta "comunidad", como la voz de Bélgica, que no está de acuerdo en armar los rebeldes, para así otorgarle la posibilidad de la victoria rebelde, al considerar que sobrepasa la resolución en cuestión. Francia, Reino Unido y EE.UU. si son muy favorables a ello, viendo la impotencia de sus potenciales aliados y futuros dirigentes de la nación libia, en el caso de su victoria sobre Ghadafi. La evidente frustración que produce su reciente retroceso, incluso ha llevado al presidente Obama a autorizar las operaciones de la CIA en territorio libio de forma oficial, con el fin de facilitar las operaciones de aire, concentradas en la zona de Trípoli y en sus alrededores. Más allá de todo apoyo exterior que parece incondicional, la debilidad del CNT y de sus combatientes es su falta de experiencia como de armamento. Su absoluta dependencia de armamento desde el exterior, y su carencia de estrategias militares más elaboradas, que no sean la mera pretensión de avanzar sin más sobre la costa hasta Trípoli, y pretender que los ataques aéreos harán el resto para facilitar su avance, es uno de los puntos débiles más visibles.

La cuestión humanitaria en sí es la parte menos mencionada en todo este acontecimiento. La isla italiana de Lampedusa, muy cercana de Túnez y Libia, es hoy mismo el sitio de arribo de embarcaciones de refugiados de la guerra libia. Miles de libios han venido a engrosar a los ya presentes tunecinos de la crisis hasta la caída de Ben Ali y luego Ganouchi. Con unas capacidades bastante limitadas, a alrededor de 800 individuos, para el alojamiento de estos refugiados, la saturación ha llegado a límites tales, que incluso el presidente del consejo italiano, Silvio Berlusconi ha visitado la isla, prometiendo una solución rápida a la crisis humanitaria ahí presente. Italia como receptora exclusiva, al lado de Grecia quizás, de esa masa de personas que huyen del conflicto, y la pasividad de la "comunidad internacional" para ayudarle a recibir y darle las condiciones mínimas de vida mientras que se resuelven los casos de asilo político o repatriación, según el caso. Esta faceta parece ser la menos interesante en ojos de Londres, París o Washington, que sueñan con ver el día amanecer, donde no haya más Ghadafi, y que puedan disponer de forma óptima y con el menor grado de limitaciones de los recursos libios de hidrocarburos.

En definitiva existe una falta de perspectiva global del conflicto, una reducción falaciosa de los partidos involucrados en la guerra civil, con toda evidencia provocada desde el exterior, como lo relevan cada vez más estudios e investigaciones de los servicios secretos italianos, franceses o estadounidenses. Con esto se podrá poner en duda toda lucha contra los regímenes en el Próximo Oriente. Nada ni nadie sabrá con certeza si se trata de una trama internacional para derrocar un régimen incómodo, o realmente es una demanda popular legítima contra un poder que está usurpando su mandato legítimo. Esto se puede extrapolar entre otro a Yemen o Siria, donde hay en la actualidad fuertes movimientos de contestación popular.

Se ha instrumentalizado la revolución desde occidente. Se ha querido hacer la fórmula mágica para hacerse con el poder en donde sea, con la instalación de "oposiciones a control remoto", que responden en toda la línea con las necesidades del Reino Unido o de EE.UU. La "primavera árabe" ha sido traicionada, adulterada, y esto afectará necesariamente todo país que ahora o en un futuro se vea metido en este tipo de convulsiones. Ojalá que los pueblos árabes sean tan sabios para no caer en la tentación de verse vendidos por voluntades occidentales, que primero los apoyan para después absorberlos e instrumentalizarlos. Ghadafi no caerá por un CNT títere de occidente, ni por los ataques aéreos de la "comunidad internacional", si lo hará en el momento que su oposición se gane la legitimidad popular capaz de cuestionarlo en la raíz de la legitimidad popular hacía dentro. Solo el pueblo libio, soberano e independiente sabrá eligir su mejor forma de gobierno.

lunes, 28 de marzo de 2011

Los rebeldes encaminados hacía Trípoli o la OTAN en plena campaña de conquista del petróleo libio

Los vientos se han invertido en Libia desde dos días. Esto viene en gran parte por los intensos bombardeos llevados a cabo por la OTAN sobre el espacio aéreo libio desde más de una semana. Los rebeldes de Benghazi han vuelto a la ofensiva en una situación de retirada total al menos hasta Misurata. En menos de dos días las fuerzas rebeldes han retomado lo perdido en el pasado, Adjabidja, Ras Lanuf, Brega y Al Uquayla y han avanzado hasta Sirta, bastión tradicional del coronel Ghadafi. . La OTAN a su vez ha tomado el control del espacio aéreo de forma oficial, logrando neutralizar de forma casi total los efectivos del ejército libio que está en retirada desde al menos dos días.

Las propuestas aparentemente diplomáticas por parte de las fuerzas internacionales, ahora apoyadas no solo por los Emiratos Árabes Unidos, sino también Qatar han pasado a un doble discurso, que por un lado se dice respetar a la letra la resolución 1973 de las Naciones Unidas, pero hace una interpretación muy particular de la clausula relativa la protección de la población, pues diferencía de forma clara a los rebeldes de Benghazi, con los habitantes de Trípoli, que son víctimas de los constantes bombardeos. Al mismo tiempo se dicen ahora los portadores de un plan mediación, que no está muy acorde con la definición formal de dicho vocable, cuando excluyen todo diálogo. Es Italia y Alemania que han lo han propuesto, y es de una sencillez impactante. La salida al exilio del líder libio, y la puesta en el poder del Consejo Transitorio Libio (CNT) en su lugar. Qatar por su lado se ha comprometido de comenzar lo antes posible explotar los hidrocarburos del este en colaboración con las autoridades del CNT y volver a los niveles de producción previos de la crisis.

Las declaraciones de doble filo, que incitan a los libios de desertar de forma voluntaria al régimen, y la firme intención de los rebeldes de no detenerse hasta llegar a Trípoli, siempre con la ayuda de las fuerzas de la OTAN tienen muchas coincidencias en sí. La soberanía sobre el petróleo ha sido quebrantada de forma evidente, mientras que estamos siendo testigos de que un teatro donde unos supuestos rebeldes entran en toda forma con unas pretenciones de derrocamiento no escondidas, pero si interpretadas en la forma de un respeto hacia una resolución bastante ambigüa en sus términos. Esto falta poco para ser visto como una invasión en toda forma, preparada de antemano por una organización de una oposición de control remoto, desde Benghazi, que responde casi a la perfección con un plan preestablecido, pero adaptado en la medida que avanza por parte de Occidente, para derrocar a un régimen, que si bien no es ni el más democrático, ni el más representativo, pero establecido hasta ese entonces con un cierto reconocimiento internacional innegable.

La OTAN niega en palabras de su secretario general Rasmussen toda parcialidad en sus operaciones, y las cancillerías alemanas e italianas, tanto como la francesa y británica por su lado están preparando el terreno diplomático, de lo que se dice la era post-Ghadafi. Venezuela ha condenado por su lado, y no solo hoy, sino anteriormente una mera instrumentalización de los eventos para invadir el país, tal como también lo hizo Daniel Ortega de Nicaragua y Evo Morales de Bolivia. Perú y Colombia al contrario han dado su buen visto a la operación sin ninguna crítica. Estas acciones que quieren aparentar una rebelión interna apoyada desde fuera, podrían muy bien tratarse de un plan estratégico en parte elaborado por los brítanicos, y los franceses para apoderarse de los recursos energéticos libios. Si tres potencias del Consejo de Seguridad se ponene de acuerdo, con toda evidencia no es difícil llegar a resultados muy efectivos. En este caso la comunidad internacional (sobreentendiendo Londres, Paris y Washington) han orquestrado esta obra en un fondo de contestación regional en el mundo árabe.

El que crea un monstruo para su beneficio, tiene que saber después como deponerlo en el momento que este se sale de la línea. Si Ghadafi se salió de esta, no es claro a priori, en que medida, pues del contrario había mejorado considerablemente sus relaciones con casi todos los países occidentales desde 2002. Quizás sus pretensiones de ejercer su soberanía sobre su territorio irritaron a los europeos. O simplemente se le acabó el tiempo.

viernes, 25 de marzo de 2011

La entrada de los Emiratos Árabes Unidos en la operación Odisea del Amanecer o la guerra civil libia intervenida en pleno desarrollo

En este séptimo día desde la intervención militar en Libia las críticas contra los aliados han llevado a una serie de declaraciones por parte de varios dirigentes suyos. El presidente francés Nicolas Sarkozy ha hecho saber ante todo su intención de limitar la intervención a lo que estipula la resolución 1973 de las Naciones Unidas. Dicha resolución que prohibe toda presencia de tropas en suelo libio y no prevee derrocar el régimen establecido del coronel Ghadafi. Las medidas concretas que se han caracterizado por una neutralización sistemática del ejército libio en puntos estratégicos, como bases aéreas y casernas, ha continuado. Si bien esto ha reducido en gran medida la capacidad de Ghadafi a reprimir a los rebeldes, no lo ha detenido del todo, pues en contra de lo que el ejército británico afirma, de que las fuerzas libias son prácticamente inexistentes, hay importantes víctimas civiles, tanto por las actiones llevadas a cabo por los fuerzas armadas libias como por la coalición internacional. A esta altura se ha sumado además el primer país árabe en la contienda, tratándose de los Emiratos Árabes Unidos, que van a contribuir con sus aviones en la operación internacional.

Las divergencias en el seno de la OTAN en los días pasados se ha parcialmente aclarado, en la medida que EE.UU. ha tomado una posición hegemónica en su toma de decisiones. La canciller alemana Angela Merkel que criticó duramente estas medidas no piensa participar en la coalición, según como ha hecho saber el ministro de relaciones exteriores Guido Westerwelle. David Cameron, primer ministro británico por su lado es uno de los mayores promotores, y uno de los tres primeros países en participar en la operación Odisea del Amanecer. En una reunión en Bruselas, Bélgica el presidente Sarkozy ha llamado a los combatientes libios de cesar toda represión contra la población civil, y a darle la espalda al coronel libio, lo cual en sí ya es bastante paradójico, si la intención no es de derrocar a Ghadafi en un principio. Asimismo se han propuesto presentar próximamente un intento de mediación entre el Consejo Transitorio Libio y el régimen de Trípoli.

La Liga Árabe que en una primer instancia había favorecido la resolución 1973, se ha distanciado de ella, por la ambigüedad de su duración. En teoría no hay nada que determine el tiempo que pueda durar, y esto podría alargarse semanas y meses, si la situación no evoluciona de algún modo en el país ahora intervenido. La zona de exclusión aérea podría incluso ampliarse a zonas más al sur del país, para hacerla más efectiva. La entrada en la escena de los Emiratos Árabes Unidos constituye una cambio drástico, pues hasta ahora ha habido una cierta unanimidad por parte de los países árabes en general de rechazo a toda intervención en la soberanía libia actualmente suspendida.

El Consejo Transitorio que en el pasado había tenido un cierto protagonismo en el desenlace , ahora ha pasado a una situación totalmente defensiva, en Benghazi y en Misurata, donde aún permanece fuerte. El apoyo exterior no parece haberle ayudado mucho, sino todo el contrario, ha hecho la confrontación del régimen hacia las zonas rebeldes aún más violentas. La división interna en la sociedad libia metida en una guerra civil es más evidente que nunca, y la cuestión de la lealtad hacia uno u otro bando no aporta nada hacia el retorno a una calma relativa en Libia. Es al menos positivo por un lado la propuesta de mediación hecha por la Liga Árabe, como la pretendida solución del conflicto que se han declarado las fuerzas involucradas en las operaciones militares aéreas.

El pueblo libio se encuentra en un callejón sin salida, donde un régimen personalista protagónico desde cuatro décadas permanece fuerte, aunque contestado por una parte de la sociedad, y una oposición aglutinada en un Consejo de Transición que no ha podido volver a una posición de ventaja y que además se ve comprometido por haber favorecido la puesta en marcha de la zona de exclusión aérea, que con toda apariencia no convence en su forma de proceder. La única solución, si es que la hay pasaría en primer lugar por el fin de la intervención militar en el país y una tregua de los combates. Nada se resolverá mientras que no callen las armas y se pueda al menos contemplar la posibilidad de un nuevo acuerdo que abarque a la totalidad del pueblo libio. Sólo el pueblo, como detentor último de la soberanía, tiene el derecho de determinar la forma de gobierno para su país. A simple vista Ghadafi no goza ya del apoyo unánime de su pueblo, y esto lo deslegitimiza en principio a permanecer en el poder más tiempo. Lo cierto es que mientras que la agresión exterior continúe, goza de una lealtad relativa, fundada en un sentimiento patriótico y nacionalista. En esa medida esta operación ha inclusive fortalecido su posición interna.

Libia tendrá que pasar por un arduo proceso de refundación nacional. Este tendrá que darse en las condiciones óptimas, y con la participación popular absoluta. El precedente de la intervención en todo caso no aporta nada en esta demarcha tan necesaria. Habrá que ver si estas condiciones verán el día pronto, o del contrario la operación Odisea del Amanecer se prolongará indefinidamente, hundiendo el país en un abismo cada vez más grande. Mientras tanto las muertes siguen su curso, y la división de la sociedad libia se está ensanchándo irremediablemente con el paso de los días, en los que Occidente y sus aliados árabes se han tomado el derecho de meterse en un conflicto, donde nadie los llamó.

martes, 22 de marzo de 2011

La operación Odisea del Amanecer o el comienzo de la guerra civil internacionalizada

El viernes pasado finalmente los países líderes de Europa tomaron una iniciativa. No sin antes lograr la votación de la resolución 1973 votada en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como respaldo. Una coalición internacional formada por ahora del Reino Unido Francia y EE.UU., que han comenzado desde el viernes 18 de marzo la aplicación de una zona de exclusión aérea en Libia. Esta medida que hasta su puesta en práctica parecía la única solución para parar el masacre de civiles libios rebeldes al coronel Ghadafi. Esta medida que llevan a cabo en parte las fuerzas aéreas francesas ha procedido a nuetralizar la capacidad de las fuerzas libias, poniendo fuera de uso una parte de sus aviones y bases logísticas terrestres. En consecuencia el avance del ejército libio sobre Benghazi fue detenido in extremis, salvaguardando la existencia de las fuerzas rebeldes en Cyrenáica.

Mientras que la semana pasada la demanda de la Liga Árabe estaba a favor de la implementación de dicha medida, ahora se ha retractado de esa postura. Cabe resaltar la manera que Arabia Saodíta fue una de las voces más favorables, a la vez que logró convencer otras cancillérías árabes a votar a favor de la resolución en las Naciones Unidas. Visiblemente los saodíes se han arrepentido de ello, pues no sólo su imagen en el mundo árabe quedo dañada por la medida. El precedente de la entrada efectiva de la Coalición internacional en Libia marca un punto clave en el desarrollo de la rebelión que pronto toma formas de guerra civil internacionalizada. La retirada de las fuerzas de Ghadafi hacía Adjabidja a 140 km de Benghazi y los bombardeos de los franceses británicos y ee.uu. en varios sitios, desde Trípoli misma, pasando por Misurata y el actual frente de Adjabija dan idea de una etapa de la guerra, que pasará por una presencia enemiga en el espacio aéreo libio, y el bombardeamiento de sitios estratégicos desde el aire. En todo caso la resolución no autoriza a las fuerzas aliadas de entrar en el país con tropas de ocupación.

La socieda libia se encuentra dividida entre los partidarios de Ghadafi y rebeldes hacía el Coronel. La convivencia de ambos grupos uno al lado del otr, en todo el país, incluiendo Bengazi,considerado el bastión de la rebelión, cuando en las semanas pasadas dicha ciudad estaba aún enteramente en el control del guía. En una situación en permanente cambio, donde la superioridad militar ha cambiado de bando en dos ocasiones, es cada vez más difícil entender el desenlace actual, El tabú ha caído, y Libia pasa a ser de facto un país intervenido militarmente. Lo más seguro es que habiendo logrado el primer propósito con una cierta legitimidad conferida con la resolución de las Naciones Unidas. La posibilidad de que en algún momento opten por la intervención en tierra queda un poco más cercana a la realidad. Los argumentos esgrimidos por representantes de la izquierda latinoamericana, que han sido críticos con la actitud injerencionista de Occidente en Libia, advirtiendo una intervención de carácter económico en el país se está haciendo cada vez más realista. El presidente venezolano Hugo Chávez demostró su pragmatísmo político al proponer negociar con el régimen del coronel, cuando todas las cancillerías occidentales se habían puesto de acuerdo de aíslar al tirano libio. Nadie tomó en serio sus intenciones, y por lo visto la opción de la intervención militar fue considerada la más apta. La imprevisibilidad de la duración de la misión, como la ambigüedad de su alcanze, hacen parecer esta resolución más bien como un cheque en blanco para las tres potencias invadoras.

La naturaleza de las relaciones internacionales, con una esfera de influencia mediterránea de EE.UU. mediante su aliado y satélite Israél, vigente desde los inicios de la guerra fría, ha hecho que la existencia y seguridad del estado hebréo sean las líneas directrices para la región entera. El régimen libio representa en sí un modelo del tiempo de la guerra fría, que ha sobrevivido los cambios ulteriores a la caída del muro del Berlín. En los tiempos del bajo imperioestadounidense, se ve cada vez más que el fín justifica la causa, y como se hacen notar grietas cada vez mayores en los tejidos del poder ee.uu. La administración Obama, la cual hademostrado ser muy atenta a las preocupaciones del estado hebréo, no ha sido ni de lejos tanconsecuente como se había propuesto recién electa, en la resolución de los conflictos de Medio Oriente. La evidente contradicción, que en un inicio se basaba en el laxismo en presionar al estado zionista frente a los abusos cometidos contra territorios y poblaciones palestinas, tanto en Gaza como en Cisjordania, dan a entender que no existe una real voluntad de romper con el esquema del apoyo incondicional hacía Tel Aviv. Ahora con el precedente de la imposición de la zona de exclusión aérea, se abre un nuevo frente en la guerra interna de Libia, ahora internacionalizada. De llegar a aplicar una táctica de llegar de a poco a un guerra en aire y tierra, mar, seríamos testigos del comienzo del nueva área de entrenamiento militar en Medio Oriente para Occidente. Los trazos de la nueva era árabe se están comenzando a hacer visibles. En ella con toda evidencia, el intervencionismo ee.uu. se transformará una vez más, para permanecer cueste lo que cueste en las aguas mediterráneas orientales, para controlar el comercio del petróleo internacional, y ante todo, preservando la tan necesaria seguridad del estado de Israel.