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sábado, 5 de noviembre de 2011

La anulación del referendum en Grecia o la conformación de un gobierno de "unidad" bajo los auspicios de la Troika

En Cannes se vivieron horas de incertidumbre por la polémica creada por el primer ministro de Grecia Giorgos Papandreu, quien el lunes convocó de forma sorpresiva un referendum sobre el rescate acordado para el rescate del país el pasado 27 octubre. En efecto tras sobrevivir en el voto de confianza en el parlamento griego con 153 sobre 298, se retractó sobre lo dicho sobre el referendum, ante la voluntad del líder de la oposición Antoni Samaras de formar un gobierno de unidad, el cual evitaría en efecto la celebración tanto del referendum, como de las elecciones generales anticipadas.

Las cancillerías de Berlín y París rápidamente demostraron su rotundo rechazo de someter sus planes a la opinión pública griega, que con cierta probabilidad lo hubiese rechazado con amplia mayoría, lo cual incluso daba la posibilidad de salir del euro para volver al drachma, puesto que de salir el no, todos los canales financieros serían cortados, creando la condición perfecta para una bancarrota asegurada. Sencillamente demasiado dinero ha sido puesto en el país, como para que ahora se considere la posibilidad de escuchar a los griegos. Más que salvar a los griegos, Alemania y Francia se estarían salvando de su propio fracaso.

El nuevo gobierno de "unidad",el cual sin duda alguna hará con recelo lo "recomendado" por la Troika (FMI, Banco Central Europeo, Banco Mundial), se hará cargo más temprano que tarde, de hacer llegar a los acreedores sus dividendos, antes de tomar en cuenta las necesidades de la población, que ya tocada por la desaceleración y el encarecimiento de la vida, consecuencia de los recortes, que han amputado una importante parte de los presupuestos de las economías familiares comúnes helenas.

Las huelgas y protestas que se están produciendo con una cierta constancia desde al menos la caída de Kostas Karamanlis, y que en la actualidad siguen poniendo en jaque las entradas del mismo parlamento y de la plaza céntrica de Syntagma en Atenas. En términos reales las ocupaciones varios ministerios por los mismos empleados, y los enfrentamiento entre manifestantes y policía antidisturbios ha dejado numerosos heridos. La seriedad que puede inspirar el, gobierno de Giorgos Papandreu. Sus compromisos con los acreedores parecen por momentos tan importantes, o incluso más, que las voces que se oyen desde la sala plenaria del parlamento, mientras que la policía mantiene en pie un orden, el cual parece ser rechazado por una gran mayoría de la sociedad. Si no son los taxistas, los trabajadores de los puertos, los empleados púnblicos, los estudiantes, los universitarios, o hasta las amas de casas o los pensionistas que se vuelcan a la calle en protesta de las medidas del gobierno, son actualmente pocos los sectores que se beneficien verdaderamente por estar ligados al poder inmediato que puede ofrecer el secretario del partido socialista PASOK, y que por lo tanto lo defiendan a capa y espada.

Ahora que se vió con todo decoro el populismo llevado por el todavía primer ministro, la credibilidad que le pueda quedar a las instituciones e instancias gubernamentales estará un tanto más minada. Las condiciones para un choque de clases cada vez más agudo en Grecia, que tendrá que reventar tarde o temprano. A la vez la vulnerabilidad del eslabón más débil de la unión monetaria seguirá vigente hasta nuevo orden. El status-quo se ha salvado por un margen pequeño, y los que pagaron la factura fueron una vez los más griegos, para que Francia y Alemania sigan siendo los capitanes a bordo del barco común europeo. La pregunta es ahora: ¿Hasta cuando?

martes, 1 de noviembre de 2011

La convocatoria de referendum en Grecia o el gobierno de Papandreu en sus últimos coletazos

Literalmente todos han quedado sorprendidos ante el anuncio de Giorgos Papandreu de realizar un referendum sobre la renegociación de la deuda. En efecto en un momento donde una aparente solución había sido pactada para la reducción de la deuda en un 50%,enfrentándose por ende a intereses de banqueros franceses y alemanes directamente afectados por la medida. La vía que optó Papandreu pone parece poner un freno en toda la evolución vista hasta ahora ante el posible default griego. En ningún momento se había considerado el referendum, y las posibilidades de que ocurriese eran mínimas a inexistentes.Con una presión en la calle importante, una paralización de la economía por efecto de las huelgas y un factor de presión internacional, el primer ministro encontró un modo de comprar tiempo, en un clima de negociación francamente defavorable para los helenos.

De celebrarse efectivamente y ante una posibilidad de victoria del no, el pueblo griego estaría en la medida de tomar una posición soberana frente a los litigios de la deuda exterior.Durante el gobierno de Kostas Karamanlis entre 2004 y 2009, muchos negocios ocultos se llevaron a cabo entre el gobierno heleno y Goldman Sachs en un afán de "maquillar" las cuentas públicas. Se cometieron fraudes para dar la impresión que Grecia está en crecimiento y estable. La realidad es que debido a la contabilidad falseada, cuando asume Papandreu en 2009 se encuentra no sólo con las arcas vacías, sino que con deudas no declaradas. Desde entonces Grecia ha pasado por una primera interevención en 2010 del FMI junto al Banco Central Europeo. Se acordó un monto inicial de 110 millones de euros, que serían entregados en partes. En la actualidad no ha llegado aún la integra cantidad prometida.

Desde al menos varios meses la prensa internacional se ha enfocado de forma especial en el "caso griego", en la "crisis de deuda" o en otras denominaciones más o menos peyorativas. Se dice en los ámbitos anglosajones como centroeuropeos, que el pueblo heleno tiene que hacer esfuerzos para el bien de la unión monetaria. En otras palabras la prioridad siempre será que prevalezca el status-quo imperante, cueste lo que cueste. Inclusive se instauró el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), para que en un caso hipotético, algún país periférico, tambibién conocidos como PIGS, tenga que hacer recurso de ello, presente desde el precedente irlandés.

En concreto la maniobra sorpresa del gobierno heleno ha roto todos los esquemas dados. Las negociaciones en curso, el plan establecido y pasado por los parlamentos de los 17 países que forman parte, y los intereses inmediatos ante una cumbre del G20 en Cannes, Francia hacen que hay consternación tanto en las cancillerías europeas, en las instituciones financieras internacionales, y en la sociedad civil, que está implicada con anterioridad en una lucha contra el expolio nacional jusitficado por la deuda. El efecto sorpresa está por ahora prestne. Habrá que ver si el viernes el voto de confianza del gobierno pase por el Parlamento. En cualquier caso ésta maniobra demuestra una creciente flexibilidad de las opciones del gobernante.

Existen por consecuencia dos caminos a esto: Si sale el si, será una legitimización de las medidas por implementar a cambio de los créditos ansiados. Entonces hasta cierto grado se podrá argumentar que la vox populi lo ha consentido. Si saliese el no, entonces estamos ante la posibiilidad de una bancarota y en consecuencia una salida del euro acompañada de una vuelta a la drachma. Esto no quiere decir en ningún caso una salida de la Unión Europea, si supondría un necesario reajuste globlal, de formas aún impredicibles.

El presidente francés Nicolas Sarkozy hizo una delcaración de prensa ésta noche, donde remarcaba ante todo que frente a esta decisión de los griegos, recuerda que los compromisos adquiridos por el gobierno heleno tendrán que seguir siendo vigentes. Este jueves se abrirá la cumnbre del G20 de Cannes, Francia, y estos recientes desarrollos inesperados han sacado un poco de agenda a los gobernantes de Berlín y Paris. Grecia hizo uso de un recurso de la soberanía popular, paradójicamente convocada por el primer minisitro más impopular de su historian reciente. Previsto para enero 2012, este referendum marca el inicio del año entrante desde ahora, y deja la incógnita y la incertidumbre, ultimamente tan presentes en los círculos financieros internacionales. ¿Será Grecia capaz de defenderse contra el asedio internacional mediante nada menos que la soberanía popular? Lo único cierto es que en ésta historia, nada está escrito de antemano.

martes, 26 de abril de 2011

La cumbre de Roma Sarkozy y Berlusconi o la alianza franco-italiana anti-inmigratoria

El encuentro entre Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi el día de hoy en el palazzo Madama de Roma, tras el incidente fronterizo surgido el pasado 18 de abril, vino a simbolizar el acto de reconciliación entre Roma y París,. En ese día 18 de abril el gobierno francés suspendió de forma unilateral todo tráfico entre Ventimiglia, Italia y Menton, Francia en el departamento de Alpes Marítimos. Esta decisión en parte fundamentada en la llegada de ciudadanos tunecinos con papeles temporales de estadía emitidos por le gobierno de Italia desde la isla de Lampedusa hasta la mencionada frontera italo-francesa. La negativa de París de permitir todo ingreso de dichas personas en teoría viene razonado por la falta de fondos comprobados por los detentores de los permisos italianos, por lo que sin formalmente desconocer la validez, se agrega el requisito económico, que en muchos casos se convierte en un obstáculo para el inmigrante en cuestión.

En dicha reunión ambos mandatarios han hecho declaraciones varias, acerca de los recientes desarrollos en el mundo árabe. Por un lado está el tema de predilección actual, Libia y su guerra civil intervenida por la OTAN. El día de ayer un misil teledirigido impactó en el búnker de Bab Al Azizah, matando a tres combatientes leales al líder, pero sin poner en peligro la vida de Muammar Ghadafi. Mientras que la OTAN desmintió toda intención de ataque premeditado contra Ghadafi, al justificar que dicho búnker servía de base logística, para "reprimir a la población civil". Un portavoz del gobierno libio por su lado declaró que no sólo el líder supremo está en perfecta salud y "con la moral alta" sino que aprovechó para poner en tela de juicio la intención de proteger a la "población civil", cuando en realidad se está bombardeando de forma interesada ciertos sectores del país y otros en cambio no. El presidente del consejo italiano fue puesto en la disyunctiva tras una llamada telefónica de Barack Obama, para decidir porfín de intervenir a su vez en el conflicto, más allá de la mera autorización de emplear sus bases en el sur de la península por parte de las fuerzas aéreas involucradas hasta la fecha. Cabe recordar en este contexto, como el gobierno de Obama autorizó formalmente el empleo de las fuerzas armadas estadounidenses en Libia. Esta noticia llegó con mucho optimismo por parte del Consejo Nacional de Transición, donde el presidente autoproclamado del Consejo, Mustafa Abdel Yalil, felicitó al presidente de consejo de ministros italiano por su decisión de participar en el derrocamiento del "dictador" de Ghadafi.

El tema de los flujos migratorios se ha convertido en clave en una Europa que se dice incapaz de recibir tal cantidad de personas en su suelo. Sobre todo Italia es el país más próximo de Túnez, como de Libia. En ese sentido ambos mandatarios estaban de acuerdo en que el Tratado de Schengen tenía que ser revisado, a efectos de mejor regular el futuro flujo de migrantes y refugiados provenientes de países actualmente en crisis, como Libia y Túnez por lo pronto, pero siendo una lista no exhaustiva. La retórica es contundente de inicio a final: el régimen de Muammar Ghadafi no goza más de la legitmidad de la "comunidad internacional", por lo que es necesario deponerlo. En consecuencia Francia ha dado el reconocimiento a nivel más institucional hacía el Consejo de transición y su actual presidente en funciones, Mustafa Abdel Yalil y ha optado por una intensificación de los bombardeos desde el aire por parte de la OTAN. También se vió en los días pasados una cierta progresión de los rebeldes, al tomar el control de Zintan, Jabal Al-Gharbi y sobre todo recuperar el control de Brega y Misurata.Una vez más la situación de la guerra civil está en favor a los rebeldes. Con la entrada en la guerra de la administración de Obama, y con la llegada de "asesores militares" de Italia, Francia y el Reino Unido, con toda evidencia estamos siendo testigos de una guerra de conquista occidental, disfrazada de un matiz rebelde nacionalista, que pena en convencer en sus verdaderas intenciones, si no es un mero títere de EE.UU, Francia y el Reino Unido. Con la entrada formal de Italia en el contingente anti-Ghadafi, que también cuenta con la participación de Qatar como única nación árabe que reconoce formalmente la legitimidad del dicho Consejo, la alianza se ve nutrida de la participación de la ex-metrópolis, presente hasta el año 1942 en Libia.

No es una decisión que cause unanimidad en el seno del gobierno italiano. La Lega del Norte, que forma una alianza junto con el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), formación liderada también por el presidente del consejo, se ha dicho contraria a esta iniciativa. Pero lo cierto es que Berlusconi se adelantó a la consulta con el líder legista Umberto Bossi, al considerarla de primera necesidad. Un proyecto de los mandatarios presentes fue el iniciar una demanda de reformulación del tratado de Schengen, en casos de excepción justificada. Esto se ha dado en el pasado en repetidas ocasiones, en el G8 en Heilligendamm, Alemania entre otros. En todo caso el revisionismo pretende vaciar de todo contenido el principio de libre circulación en Europa, y endurecer la FRONTEX, policía de las fronteras exteriores de la Unión Europea, entre Grecia y Turquía, España y Marruecos (como también el Sáhara ocupado), y entre Italia y Túnez/Libia.Pero de hecho se viene aplicando, y Bruselas ha dado su buen visto en la iniciativa francesa, denunciada por Roma, al ser según ellos conforme con la ley europea.

Esta política de endiguar la inmigración que se puede resumir en "fortaleza Europa", responde a una concepción territorial defensiva comunitaria frente a las aparentes amenazas de los inmigrantes de todo tipo, sean económicos, políticos, o incluso refugiados de guerra. Al parecer es del todo aceptado intervenir en Libia, pero para lo que concierne los libios afectados, que cruzan hacía la isla de Lampedusa no hay merced a ojos de París. Ellos nunca serán bienvenidos en Francia ni Italia, al menos de que sean representantes "legítimos" del Consejo Nacional de Transición, y vengan a entregar su soberanía y su petróleo a cambio de limosnas.

lunes, 11 de abril de 2011

El arresto de Laurent Gbagbo por las fuerzas pro-Ouattara o la caída del presidente rebelde bajo la intervención extranjera

La guerra civil marfileña ha llegado a un punto de culminación con el arresto de Laurent Gbabgo. Desde que en los pasados días el presdidente "electo" entró en la ciudad y se apoderó de gran parte de la capital económica Abidjan, la radicalización entre los simpatizantes de ambos líderes, el "electo" como el "saliente", Laurent Gbabgo se ha intensificado. Las ONUCI, organización militar presente en el país desde 2004 junto con la fuerza de intervención francesa se han empeñado en un inicio en no interferir directamente en la toma del palacio presidencial por parte de Alassane Ouattara, aunque sin duda alguna si lo estaba haciendo de forma indirecta. Hasta el día de hoy Laurent Gbabgo estuvo resguardado en su búnker sin rendirse. Pese a los "esfuerzos" llevados a cabo por emisarios de Ouattara para convencerlo de irse por las buenas. Ouattara vociferó que la marcha final se había entamado y se instaló de nuevo en el Hotel del Golf0, donde desde meses anteriores había permanecido recluido rodeado por fuerzas de los cascos azules.

Entonces es el 9 de abril que en reacción al asalto de la residencia presidencial fracasada, Gbabgo devolvió le golpe, haciendo incursiones sobre los cascos azules que protegen al presidente electo en su hotel. Serios tiros se percibieron en el interior del complejo hotelero según testigos. En respuesta esta vez la ONU ha sacado de nuevo su resolución que determina la salida incondicional del presidente Laurent Gbabgo, y según la cual toda medida para llegar a ese fin es buena. El secretario general de dicha organización Ban Ki Moon exortó a presionar aún más al presidente rebelde de la comunidad internacional. La ONUCI y las fuerzas de la Licorne francesa bombardearon desde el aire el edificio presidencial, dañanadolo parcialmente.

La determinación de la "comunidad internacional" y de la ONU para llevar a cabo por la fuerza la llegada al poder del "presidente electo" Ouattara pronto comienza a oler a una intervención no solo necesaria en las circunstancias actuales, sino casi premeditada. Eso hace parecer al político marfileño como dependiente de la ayuda internacional para sostener su posición y legitimidad en su país. O si se invierten los términos, la comunidad internacional es su único garante para un hipotético poder como presidente de Costa de Marfil.

Si se considera que la clave de toda la elección del 28 de noviembre, donde una parte del conteo entró en litigio, este dando dos resultados, la "comunidad internacional" se decidió por uno, y no consideró en ningún momento revisar las urnas, y entonces aclarar el litigio. Fue como una imposición sin condiciones, el presidente electo es Alassane Ouattara. De inmediato tomado por válido en la arena internacional, Francia y las Naciones Unidas fueron los primeros en reconocerlo. Sin embargo otros reconocieron aún a Gbabgo, como fue el caso de Angola o Sudáfrica. Entonces surge la dicotomía paradójica, que la "comunidad internacional" ha reconocido a Ouattara, pero algunos países africanos siguen respondiendo a Gbabgo. No es necesario explicitar en dicho contexto que valor tienen unos como los otros en importancia en una supuesta igualdad jurídica de países en la arena internacional.

Es interesante a su vez ver el apoyo que llegó a recoger Laurent Gbabgo, en manifestaciones populares, después de meses de su hipotético fin de mandato. Su opositor en cambio pena por encontrar una recepción similar, si no es en los sectores más potentes de la economía que son sus más leales seguidores, que en parte son franceses o binacionales franco-marfileños. La economía nacional que está estancada desde el año pasado con la crisis económica ha creado una creciente dificultad para el abastecimiento de alimentos en la ciudad. La subida de los precios de alimentos básicos se ha multiplicado por la escasez y la inseguridad. Ouattara cuando volvió al complejo hotelero, prometió una rápida normalización del abastecimiento.

Gbabgo había pedido la salida de las fuerzas de intervención. Ha lanzado fuertes acusaciones hacia el presidente Sarkozy, acusándolo de intervencionismo neocolonial y de injerencia en su país. Si bien es cierto que la posición del presidente galo no es la óptima en las encuestas más recientes, y que la vista de unas elecciones presidenciales en 2012 hace más necesario cuidar su imagen, el mandatario ha elegido la vía militar, la intervención francesa, que quiere darse como el nuevo policía mundial, capaz de arreglar cualquier problema con su sola presencia militar in situ.

La tarde del lunes 11 de abril las fuerzas pro-Ouatarra y de la Licorne han procedido al arresto de Laurent Gbabgo, su mujer Simone y de su hijo en la residencia presidencial. En efecto todos se encuentran en calidad de detenidos en el Hotel del Golfo, residencia temporal de Alassane Ouattara. La resistencia leal al ya considerado ex-presidente Gbabgo no fue capaz de resistir el asalto final y se rindió. Cual sea su tratamiento en los días por venir es incierto. Con la caída de Gbagbo el país está priori unificado bajo la autoridad Alassane Ouattara. Otra cosa muy distinta es que su legitimidad sea aceptada en la población marfileña. Es de suponer que de encontrarse una oposición interna fuerte, recurrirá a la represión, la que está ahora mismo acusando a su contrincante. En todo caso el país volverá plenamente en la órbita del FMI, donde él mismo fue presidente adjunto en el pasado, y en el giro económico intimamente ligado a Francia, de la que fue colonia, o talvez, lo sigue siendo.

La cabeza ha caído, pero ahora se tratará de ganarse la confianza del pueblo marfileño. Todo dependerá de la forma en la que el recién ungido presidente Ouattara tratará a su antiguo rival, y a sus seguidores, que podrián seguir armados, y estar dispuestos a dificultarle la tarea de pacificar el país. La herida abierta por una crisis política, de una guerra civil y de una internvención extranjera no se cerrará de la noche a la mañana. También la economía ha sufrido estragos importantes. La historia juzgará al ahora ex-presidente caído en desgracia, como su rol en estos meses desde noviembre 2010 hasta abril 2011. La "intervención humanitaria" ha terminado, pero cuanto tiempo quedarán en el país las fuerzas extranjeras, si es que se piensan retirar. El precedente está puesto para el resto de la región bajo dominación neocolonial francesa.

La Francafrique está de nuevo en orden, gracias a la intervención del presidente Nicolas Sarkozy y de las Naciones Unidas. Que generosos son los occidentales para impartir democracia y justicia por el mundo a punta de pistola para quienes "se les resisten". Solo faltaría que los "ingratos" africanos desaprobaran el bienestar que les aportará la democracia recuperada.



miércoles, 6 de abril de 2011

La guerra civil en Costa de Marfil o la injerencia humanitaria de Francia en su máximo esplendor

El asalto sobre Abidjan por parte de las fuerzas nuevas de Alassane Ouattara, que se inició desde las ciudades fronterizas, y que en pocos días tomó la capital política Yamassoukro hasta llegar a las puertas de la capital económica del país, la ciudad portuaria de Abiyán. El escenario marfileño estancado desde el 28 de noviembre 2010, después de unas elecciones controvertidas con dos presidentes finalmente se ha decantado simple y llanamente por una guerra civil intervenida por Francia.

Francia mantiene desde 2004 una base militar en la ex-colonia en la base de Port-Bouët, fuerte de unos 1650 soldados, más aviación, en el marco siempre de las naciones unidas, que intervinieron en durante la guerra civil de 2004 a 2007. El 30 de marzo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votó la resolución nr 1975, que estipula la salida inmediata del presidente "saliente" de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, así como la neutralización de su armamento pesado, que es "empleado" contra la población civil. Autoriza a la ONUCI a intervenir si necesario con la fuerza de los cascos azules para llegar a ese fin. También dice que es prioritario proteger la población civil en todo caso.

Es con esa justificación que el presidente galo Nicolas Sarkozy declaró hace dos días haber recibido el pedido explícito del secretario general de las Naciones Unidas, para intervenir junto a las fuerzas de la ONUCI para derrocar al presidente rebelde a la comunidad internacional. De inmediato se movilizó a las fuerzas de licorne (unicornio en francés), basadas en Port-Bouët de iniciar una ofensiva junto a las fuerzas de Ouattara en la ciudad de Abidjan, alrededor de los bastiones pro-gbagbo en la cercanía del palacio presidencial y la colonia de Plateau. El fervor con el que las Fuerzas Nuevas de Ouattara llegaban a Abidjan hace unos días pensando que sería un mero paseo tomar la capital se ha demostrado erróneo. Los bastiones leales a Gbagbo han resistido ferozmente tanto a las fuerzas nuevas, a las incursiones desde los helicópteros de la ONUCI y de las fuerzas francesas de la Licorne, y el paradero del presidente "saliente" sigue siendo un enigma. Algunos analistas, apresurados en el triunfalismo de Ouattara habían dicho de forma especulativa que Gbabgo estaría en camino un exilio en Sudáfrica. La prensa francesa que da "por hecho" que es una cuestión de tiempo para Ouattara de entrar en el palacio presidencial y tomar las riendas del país, es categórica en la legitimidad de la intervención francesa en Costa de Marfil, dado que no es "unilateral", pues esta avalada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Este es el segundo frente abierto por Sarkozy en este año 2011 en el continente africano. Después de estrenarse en Libia, el presidente francés se vió en la "necesidad" de ayudar a su futuro homólogo marfileño, que pese a tener desde noviembre el reconocimiento tácito de la "comunidad internacional", sigue en la búsqueda de ejercer esta autoridad de forma efectiva en su país. Después de meses de estar recluido en el hotel del Golfo de dicha ciudad, ahora dice tomar el poder por las armas. Estas armas, que en gran medida son proporcionadas por Francia, además que su principal apoyo diplomático son sus "representantes en el exterior", ante Francia, y ante las Naciones Unidas. Otra ayuda importantísima son los medios de comunicación occidentales, que regularmente emiten noticias proselitistas a favor del "presidente electo y reconocido por la comunidad internacional", pero en el terreno no efectivo.

Sin embargo falta un factor fundamental para entender la extensión de este problema. La ex-colonia francesa cuenta en la actualidad con 12 000 ciudadanos franceses residentes en el país. Estos no han partido del ahí pese a que la escalación de la violencia llegaba a Abidjan. De estos franceses se puede decir lo siguiente: son por lo general personas dedicadas a sectores financieros, económicos y políticos, que son esenciales en el funcionamiento del país. En el pasado fue uno de los primeros productores de cocoa en el mundo, esencialmente en manos de capital extranjero. Por ende, nacionales franceses, con capital francés son el pretexto perfecto para Sarkozy para intervenir. La protección de estos civiles extranjeros se vuelve la excusa para meter soldados de la Licorne en las calles de Abidjan para evitar saqueos "de gente del campo de Gbabgo". También deben asistir a todo ciudadano francés que pudiese estar en peligro en prioridad clara sobre un marfileño común. Gran parte de los galos en Costa de Marfil se han puesto en seguridad en la zona de Port-Bouët, muy cercana al aeropuerto de la ciudad. El aeropuerto internacional de paso ha sido tomado por las fuerzas francesas, que estaban sacando a los que decidieran de forma personal abandonar el país por vía aérea a Lomé, Togo o Dakar, Senegal. Es evidente que el interés de los civiles franceses es prioritario y se puede volver el instrumento perfecto, cuando en el fondo la resolución 1075 habla de civiles, sin distinción alguna, sean marfileños o africanos de otro país tercero, y ciertamente no afecta solamente a los franceses residentes.

El bombardeo nocturno del barrio presidencial y de zonas adyacentes no ha podido derrotar la resistencia del campo de Gbagbo, por más aislado que pudiese estar en la actualidad en su búnker presidencial. Sus portavoces han intentado en varias ocasiones llegar a negociaciones, pero sin conseguir resultado alguno. Cuando en el pasado era el mismo Gbabgo que rechazaba las ofertas de negociación tanto de Ouattara como de diferentes líderes de países africanos, esta vez es Outtara quien se muestra inflexible. Al parecer nadie le interesa en el fondo parar las armas, que enfrentan ahora mismo la población civil, tan mencionada por la resolución 1975. Esta doctrina "Sarkozy" ha sacado una vez más su fruto. El método siendo extremadamente simple. Dada la posición privilegiada de Francia como miembro permanente del Consejo de Seguridad, saca cuando es necesario una resolución x ó y, que en términos bastante ambigüos autoriza una intervención en un país, sea este de la influencia antiguamente francesa, o no. Después solo falta tener un "aliado local" que represente los intereses franceses frente a otro que es con toda evidencia el "mal en persona" que hay que derrocar. De esta forma se ha interinado en un nuevo frente, que no responde a las aspiraciones idealmente propuestas, que por efecto de osmósis, el enemigo se desvanece del panorama, para que el representante pro-occidental de turno tome el asiento del poder con el aval de París. Esto ha fallado en Libia, ahora esta chocando con la realidad en Costa de Marfil. Cuanto más conciudadanos franceses haya in situ, la situación es aún mejor, porque no hay mejor pretexto, que la protección de estos mismos, cuando en realidad el enfrentamiento pone en peligro toda la población civil, que se quiere proteger en teoría.

Gbagbo no ha dado su última palabra, aunque sus posibilidades sean reducidas en la situación actual. Su potencial de resistencia es mucho más grande que lo que probablemente calcularon las Fuerzas Nuevas de Ouattara, poco preparadas para esta guerra urbana. El objetivo que parecía a la mano, no lo es ni lejanamente. Los focos de voluntarios pro-Gbagbo conviven con los partidarios de Ouattara. Todos están recluidos en sus casas, esperando la resolución del conflicto, sea cual fuera su salida. La crisis institucional está claramente afectando la economía nacional y el clivaje de la sociedad y el pueblo marfileño entre dos campos opuestos desde noviembre 2010 deja sus marcas.

Una vez más la injerencia humanitaria deja entrever toda su contradicción inherente. Si se puede justificar cualquier injerencia, sea por las razónes humanitarias más graves, esto abre la puerta a todo tipo de abusos y extrapolaciones de los términos originalmente estipulados. Además que la natural tendencia de fortalecer al contrincante, al darle razones a sus partidarios de seguirle por razones de defensa nacional, patriotismo, o antiimperialismo, incluso si ese régimen había sido desacreditado por dentro antes de la intervención. No existe intervención que no haya abutido en una guerra civil internacionalizada, con más muertes, y con una salida mucho más difícil del conflicto que en un inicio. Francia se está manchando su imagen en el mundo con el paso de la presidencia de Sarkozy. Si es que llega mínimamente fortalecido al final de su mandato en 2o12, la diplomacia francesa no saldrá ilesa del paso de Sarkozy, innombrables crisis han pasado, desde el celebre discurso de Dakar en 2007 nada más ungido presidente de la república, pasando por Ingrid Betancourt y por la crisis con México acerca de Florence Cassez.

La crisis de Costa de Marfil pasará por momentos cruciales, sea la salida una derrota más o menos honrosa para el presidente "saliente" Laurent Gbagbo, o todo el contrario, una lucha fratricida entre marfileños metidos en una guerra civil creada desde el extranjero, calle por calle, casa por casa, hasta que uno u otro se rinda y cede el lugar. Hasta que nada de eso suceda la "comunidad internacional" será testigo de una masacre a sangre fría televisada y comentada en todo detalle por los corresponsales in situ, para los lectores y oyentes del mundo. Al final en todo esto, los menos consultados, y los más afectados, terminan siendo el pueblo marfileño mismo.