El día de hoy podría ser el último del saliente gobierno de Silvio Berlusconi. Tras haberse reunido con Mario Monti y con los dirigentes de la oposición, el traspaso de poderes estaría muy cerca de concretizarse en el Palazzo Chigi, mientras que las leyes de estabilidad promulgadas por Bruselas están en camino de ser aprobadas de forma maratónica. En Grecia este cambio se produjo con una gran rápidez con el nuevo gobierno de Lucas Papademos, antiguo vice-presidente del Banco Central Europeo durante la presidencia Jean-Claude Trinchet. El nuevo gobierno de Unidad, formado por los grandes partidos, el Nea Demokratia, el PASOK y el partido de extrema derecha LAOS, han logrado poner en pie una mayoría aplastante, liderados por un tecnócrata por excelencia, quien promete llevar a cabo las reformas necesarias para estabilizar su país dentro de la zona euro en la mejor doctrina neoliberal.
Esta reordenación exprés sin duda da la idea de la extrema necesidad de los mercados de tener "tranquilidad" en los gobiernos, de que honorarán sus deudas adquiridas. Se han registrado en las más importantes bolsas de valores del subcontinente europeo, Londres, Milan, Frankfurt, Paris altibajos que son casi montañas rusas, a raíz de la convocación de un referendum griego sobre los acuerdos de deuda. Esta palabra sería algo si no impronunciable, incluso impensable de la boca de Monti o Papademos. En resumen hemos pasado a coexisitir con dos países mediterráneos, que en un caso estaba en manos del empresario septagenuario multimillonario y corrupto Silvio Berlusconi. En el otro caso gobernaba primero por el primer ministro Kostas Karamanlis, que abiertamente falsificó las cuentas públicas en complicidad del entonces presidente del Banco Central heleno Papdemos, y que entró al euro haciendo trampa, seguido de un gobierno socialista bajo el ya dimitido Giorgos Papandreu.
Esa es la forma de castigar a los deshonestos banqueros como Papademos en la mentalidad de la pareja MERKOZY (Merkel más Sarkozy), quienes en el último encuentro del G20 en Cannes, Francia, han puesto en evidencia la extrema urgencia de poner en orden la casa en vistas de las presencias de mandatarios internacionales bien conscientes de las fisuras existentes en el bloque del euro en sus eslabones más débiles, que actualmente son Grecia e Italia entre otros más. Juntándose entonces el posible referendum griego como una de las últimas medidas llevadas a cabo por Giorgos Papandreu, como también la caída de la credibilidad del gobierno de Berlusconi en el ámbito financiero, la presión ejercida sobre Merkozy fue más que evidente. Es por ello en consecuencia salieron súbitamente soluciones políticas donde no las habría,para recuperar la confianza de los mercados, o de quien se esconda detrás de esa cortina de humo.
El gran proyecto franco-alemán es en concreto llevar la unión monetaria a un nivel aún mayor. La gobernanza financiera del bloque de euro desde una misma sede, con una misma emisión de deuda, con una misma política arancelaria. Esto en primer instancia esconde un proyecto de expansión económica franco-alemán, que prentende subyugar con el pretexto del euro la soberanía de los demás países de menor peso económico. No obstante ésta expansión esconder una creciente debilidad interna, la cual obliga a garantizar más que nunca la inversiones y el patrimonio en riesgo, como puede ser perfectamente el caso griego. Sin duda alguna es demasiado el interés que depende de la economía helena, como para que su soberana voluntad pueda ser tomada en cuenta, en el caso de contradecirse con los intereses que priman en Frankfurt. La hipóttesis misma de que se creen dos euros a diferentes velocidades parece ser cada vez más real, viendo el estancamiento de las periferías de la zona euro, como tambén del corazón mismo que no son un secreto para nadie.
En tiempos tan difíciles hay que poner a tecnócratas que salven lo que queda por salvar. Esto mismo es lo que se hizo en Italia y Grecia. Si ésta fuera la forma de realizarse el gobierno financiero de Schäuble, habrá que ver en el futuro como cada crisis política en algún país puede ser el móvil perfecto para asegurarse que los peones puestos en cada capital suban al poder con toda la forma protocolaria de una democracia. Esto también se podría denominar injerencia en asuntos internos de un país soberano por parte de otro, en este caso Alemania o Francia. Una vez más vemos que hay países más soberanos que otros, que el euro está por encima de todo sacrificio temporal de uno u otro país y sobre todo, encima de la soberanía popular inherente a cada país soberano.
Por ahora el frente se ha estabilizado, los nuevos gobiernos gozarán por un tiempo de su aura de nuevo venido. Pero pronto se verá si los tecnócratas realmetne son los más indicados para defender los intereses de un pueblo que en teoría representarían. Esto a la larga es más una bomba de tiempo que una solución,pues cuando los pueblos reclamen lo que les corresponde legítimamente, se verá si sus apoyos reales están en el país que gobiernan o en Bruselas, París o Berlín.
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sábado, 12 de noviembre de 2011
sábado, 5 de noviembre de 2011
La anulación del referendum en Grecia o la conformación de un gobierno de "unidad" bajo los auspicios de la Troika
En Cannes se vivieron horas de incertidumbre por la polémica creada por el primer ministro de Grecia Giorgos Papandreu, quien el lunes convocó de forma sorpresiva un referendum sobre el rescate acordado para el rescate del país el pasado 27 octubre. En efecto tras sobrevivir en el voto de confianza en el parlamento griego con 153 sobre 298, se retractó sobre lo dicho sobre el referendum, ante la voluntad del líder de la oposición Antoni Samaras de formar un gobierno de unidad, el cual evitaría en efecto la celebración tanto del referendum, como de las elecciones generales anticipadas.
Las cancillerías de Berlín y París rápidamente demostraron su rotundo rechazo de someter sus planes a la opinión pública griega, que con cierta probabilidad lo hubiese rechazado con amplia mayoría, lo cual incluso daba la posibilidad de salir del euro para volver al drachma, puesto que de salir el no, todos los canales financieros serían cortados, creando la condición perfecta para una bancarrota asegurada. Sencillamente demasiado dinero ha sido puesto en el país, como para que ahora se considere la posibilidad de escuchar a los griegos. Más que salvar a los griegos, Alemania y Francia se estarían salvando de su propio fracaso.
El nuevo gobierno de "unidad",el cual sin duda alguna hará con recelo lo "recomendado" por la Troika (FMI, Banco Central Europeo, Banco Mundial), se hará cargo más temprano que tarde, de hacer llegar a los acreedores sus dividendos, antes de tomar en cuenta las necesidades de la población, que ya tocada por la desaceleración y el encarecimiento de la vida, consecuencia de los recortes, que han amputado una importante parte de los presupuestos de las economías familiares comúnes helenas.
Las huelgas y protestas que se están produciendo con una cierta constancia desde al menos la caída de Kostas Karamanlis, y que en la actualidad siguen poniendo en jaque las entradas del mismo parlamento y de la plaza céntrica de Syntagma en Atenas. En términos reales las ocupaciones varios ministerios por los mismos empleados, y los enfrentamiento entre manifestantes y policía antidisturbios ha dejado numerosos heridos. La seriedad que puede inspirar el, gobierno de Giorgos Papandreu. Sus compromisos con los acreedores parecen por momentos tan importantes, o incluso más, que las voces que se oyen desde la sala plenaria del parlamento, mientras que la policía mantiene en pie un orden, el cual parece ser rechazado por una gran mayoría de la sociedad. Si no son los taxistas, los trabajadores de los puertos, los empleados púnblicos, los estudiantes, los universitarios, o hasta las amas de casas o los pensionistas que se vuelcan a la calle en protesta de las medidas del gobierno, son actualmente pocos los sectores que se beneficien verdaderamente por estar ligados al poder inmediato que puede ofrecer el secretario del partido socialista PASOK, y que por lo tanto lo defiendan a capa y espada.
Ahora que se vió con todo decoro el populismo llevado por el todavía primer ministro, la credibilidad que le pueda quedar a las instituciones e instancias gubernamentales estará un tanto más minada. Las condiciones para un choque de clases cada vez más agudo en Grecia, que tendrá que reventar tarde o temprano. A la vez la vulnerabilidad del eslabón más débil de la unión monetaria seguirá vigente hasta nuevo orden. El status-quo se ha salvado por un margen pequeño, y los que pagaron la factura fueron una vez los más griegos, para que Francia y Alemania sigan siendo los capitanes a bordo del barco común europeo. La pregunta es ahora: ¿Hasta cuando?
Las cancillerías de Berlín y París rápidamente demostraron su rotundo rechazo de someter sus planes a la opinión pública griega, que con cierta probabilidad lo hubiese rechazado con amplia mayoría, lo cual incluso daba la posibilidad de salir del euro para volver al drachma, puesto que de salir el no, todos los canales financieros serían cortados, creando la condición perfecta para una bancarrota asegurada. Sencillamente demasiado dinero ha sido puesto en el país, como para que ahora se considere la posibilidad de escuchar a los griegos. Más que salvar a los griegos, Alemania y Francia se estarían salvando de su propio fracaso.
El nuevo gobierno de "unidad",el cual sin duda alguna hará con recelo lo "recomendado" por la Troika (FMI, Banco Central Europeo, Banco Mundial), se hará cargo más temprano que tarde, de hacer llegar a los acreedores sus dividendos, antes de tomar en cuenta las necesidades de la población, que ya tocada por la desaceleración y el encarecimiento de la vida, consecuencia de los recortes, que han amputado una importante parte de los presupuestos de las economías familiares comúnes helenas.
Las huelgas y protestas que se están produciendo con una cierta constancia desde al menos la caída de Kostas Karamanlis, y que en la actualidad siguen poniendo en jaque las entradas del mismo parlamento y de la plaza céntrica de Syntagma en Atenas. En términos reales las ocupaciones varios ministerios por los mismos empleados, y los enfrentamiento entre manifestantes y policía antidisturbios ha dejado numerosos heridos. La seriedad que puede inspirar el, gobierno de Giorgos Papandreu. Sus compromisos con los acreedores parecen por momentos tan importantes, o incluso más, que las voces que se oyen desde la sala plenaria del parlamento, mientras que la policía mantiene en pie un orden, el cual parece ser rechazado por una gran mayoría de la sociedad. Si no son los taxistas, los trabajadores de los puertos, los empleados púnblicos, los estudiantes, los universitarios, o hasta las amas de casas o los pensionistas que se vuelcan a la calle en protesta de las medidas del gobierno, son actualmente pocos los sectores que se beneficien verdaderamente por estar ligados al poder inmediato que puede ofrecer el secretario del partido socialista PASOK, y que por lo tanto lo defiendan a capa y espada.
Ahora que se vió con todo decoro el populismo llevado por el todavía primer ministro, la credibilidad que le pueda quedar a las instituciones e instancias gubernamentales estará un tanto más minada. Las condiciones para un choque de clases cada vez más agudo en Grecia, que tendrá que reventar tarde o temprano. A la vez la vulnerabilidad del eslabón más débil de la unión monetaria seguirá vigente hasta nuevo orden. El status-quo se ha salvado por un margen pequeño, y los que pagaron la factura fueron una vez los más griegos, para que Francia y Alemania sigan siendo los capitanes a bordo del barco común europeo. La pregunta es ahora: ¿Hasta cuando?
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martes, 1 de noviembre de 2011
La convocatoria de referendum en Grecia o el gobierno de Papandreu en sus últimos coletazos
Literalmente todos han quedado sorprendidos ante el anuncio de Giorgos Papandreu de realizar un referendum sobre la renegociación de la deuda. En efecto en un momento donde una aparente solución había sido pactada para la reducción de la deuda en un 50%,enfrentándose por ende a intereses de banqueros franceses y alemanes directamente afectados por la medida. La vía que optó Papandreu pone parece poner un freno en toda la evolución vista hasta ahora ante el posible default griego. En ningún momento se había considerado el referendum, y las posibilidades de que ocurriese eran mínimas a inexistentes.Con una presión en la calle importante, una paralización de la economía por efecto de las huelgas y un factor de presión internacional, el primer ministro encontró un modo de comprar tiempo, en un clima de negociación francamente defavorable para los helenos.
De celebrarse efectivamente y ante una posibilidad de victoria del no, el pueblo griego estaría en la medida de tomar una posición soberana frente a los litigios de la deuda exterior.Durante el gobierno de Kostas Karamanlis entre 2004 y 2009, muchos negocios ocultos se llevaron a cabo entre el gobierno heleno y Goldman Sachs en un afán de "maquillar" las cuentas públicas. Se cometieron fraudes para dar la impresión que Grecia está en crecimiento y estable. La realidad es que debido a la contabilidad falseada, cuando asume Papandreu en 2009 se encuentra no sólo con las arcas vacías, sino que con deudas no declaradas. Desde entonces Grecia ha pasado por una primera interevención en 2010 del FMI junto al Banco Central Europeo. Se acordó un monto inicial de 110 millones de euros, que serían entregados en partes. En la actualidad no ha llegado aún la integra cantidad prometida.
Desde al menos varios meses la prensa internacional se ha enfocado de forma especial en el "caso griego", en la "crisis de deuda" o en otras denominaciones más o menos peyorativas. Se dice en los ámbitos anglosajones como centroeuropeos, que el pueblo heleno tiene que hacer esfuerzos para el bien de la unión monetaria. En otras palabras la prioridad siempre será que prevalezca el status-quo imperante, cueste lo que cueste. Inclusive se instauró el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), para que en un caso hipotético, algún país periférico, tambibién conocidos como PIGS, tenga que hacer recurso de ello, presente desde el precedente irlandés.
En concreto la maniobra sorpresa del gobierno heleno ha roto todos los esquemas dados. Las negociaciones en curso, el plan establecido y pasado por los parlamentos de los 17 países que forman parte, y los intereses inmediatos ante una cumbre del G20 en Cannes, Francia hacen que hay consternación tanto en las cancillerías europeas, en las instituciones financieras internacionales, y en la sociedad civil, que está implicada con anterioridad en una lucha contra el expolio nacional jusitficado por la deuda. El efecto sorpresa está por ahora prestne. Habrá que ver si el viernes el voto de confianza del gobierno pase por el Parlamento. En cualquier caso ésta maniobra demuestra una creciente flexibilidad de las opciones del gobernante.
Existen por consecuencia dos caminos a esto: Si sale el si, será una legitimización de las medidas por implementar a cambio de los créditos ansiados. Entonces hasta cierto grado se podrá argumentar que la vox populi lo ha consentido. Si saliese el no, entonces estamos ante la posibiilidad de una bancarota y en consecuencia una salida del euro acompañada de una vuelta a la drachma. Esto no quiere decir en ningún caso una salida de la Unión Europea, si supondría un necesario reajuste globlal, de formas aún impredicibles.
El presidente francés Nicolas Sarkozy hizo una delcaración de prensa ésta noche, donde remarcaba ante todo que frente a esta decisión de los griegos, recuerda que los compromisos adquiridos por el gobierno heleno tendrán que seguir siendo vigentes. Este jueves se abrirá la cumnbre del G20 de Cannes, Francia, y estos recientes desarrollos inesperados han sacado un poco de agenda a los gobernantes de Berlín y Paris. Grecia hizo uso de un recurso de la soberanía popular, paradójicamente convocada por el primer minisitro más impopular de su historian reciente. Previsto para enero 2012, este referendum marca el inicio del año entrante desde ahora, y deja la incógnita y la incertidumbre, ultimamente tan presentes en los círculos financieros internacionales. ¿Será Grecia capaz de defenderse contra el asedio internacional mediante nada menos que la soberanía popular? Lo único cierto es que en ésta historia, nada está escrito de antemano.
De celebrarse efectivamente y ante una posibilidad de victoria del no, el pueblo griego estaría en la medida de tomar una posición soberana frente a los litigios de la deuda exterior.Durante el gobierno de Kostas Karamanlis entre 2004 y 2009, muchos negocios ocultos se llevaron a cabo entre el gobierno heleno y Goldman Sachs en un afán de "maquillar" las cuentas públicas. Se cometieron fraudes para dar la impresión que Grecia está en crecimiento y estable. La realidad es que debido a la contabilidad falseada, cuando asume Papandreu en 2009 se encuentra no sólo con las arcas vacías, sino que con deudas no declaradas. Desde entonces Grecia ha pasado por una primera interevención en 2010 del FMI junto al Banco Central Europeo. Se acordó un monto inicial de 110 millones de euros, que serían entregados en partes. En la actualidad no ha llegado aún la integra cantidad prometida.
Desde al menos varios meses la prensa internacional se ha enfocado de forma especial en el "caso griego", en la "crisis de deuda" o en otras denominaciones más o menos peyorativas. Se dice en los ámbitos anglosajones como centroeuropeos, que el pueblo heleno tiene que hacer esfuerzos para el bien de la unión monetaria. En otras palabras la prioridad siempre será que prevalezca el status-quo imperante, cueste lo que cueste. Inclusive se instauró el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), para que en un caso hipotético, algún país periférico, tambibién conocidos como PIGS, tenga que hacer recurso de ello, presente desde el precedente irlandés.
En concreto la maniobra sorpresa del gobierno heleno ha roto todos los esquemas dados. Las negociaciones en curso, el plan establecido y pasado por los parlamentos de los 17 países que forman parte, y los intereses inmediatos ante una cumbre del G20 en Cannes, Francia hacen que hay consternación tanto en las cancillerías europeas, en las instituciones financieras internacionales, y en la sociedad civil, que está implicada con anterioridad en una lucha contra el expolio nacional jusitficado por la deuda. El efecto sorpresa está por ahora prestne. Habrá que ver si el viernes el voto de confianza del gobierno pase por el Parlamento. En cualquier caso ésta maniobra demuestra una creciente flexibilidad de las opciones del gobernante.
Existen por consecuencia dos caminos a esto: Si sale el si, será una legitimización de las medidas por implementar a cambio de los créditos ansiados. Entonces hasta cierto grado se podrá argumentar que la vox populi lo ha consentido. Si saliese el no, entonces estamos ante la posibiilidad de una bancarota y en consecuencia una salida del euro acompañada de una vuelta a la drachma. Esto no quiere decir en ningún caso una salida de la Unión Europea, si supondría un necesario reajuste globlal, de formas aún impredicibles.
El presidente francés Nicolas Sarkozy hizo una delcaración de prensa ésta noche, donde remarcaba ante todo que frente a esta decisión de los griegos, recuerda que los compromisos adquiridos por el gobierno heleno tendrán que seguir siendo vigentes. Este jueves se abrirá la cumnbre del G20 de Cannes, Francia, y estos recientes desarrollos inesperados han sacado un poco de agenda a los gobernantes de Berlín y Paris. Grecia hizo uso de un recurso de la soberanía popular, paradójicamente convocada por el primer minisitro más impopular de su historian reciente. Previsto para enero 2012, este referendum marca el inicio del año entrante desde ahora, y deja la incógnita y la incertidumbre, ultimamente tan presentes en los círculos financieros internacionales. ¿Será Grecia capaz de defenderse contra el asedio internacional mediante nada menos que la soberanía popular? Lo único cierto es que en ésta historia, nada está escrito de antemano.
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