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jueves, 1 de abril de 2010

La liberación del sargento Moncayo por parte de las FARC o el juego de doble banda de Alvaro Uribe

El día de ayer después de 12 años de cautiverio en la FARC el sargento Pablo Emilio Moncayo recobró la libertad. Moncayo era considerado el rehén con más antigüedad de las FARC y uno de los rehenes con más valor de canje. Fue capturado el 21 de diciembre de 1997 con la edad de 19 años, y recobra la libertad teniendo 32 y habiendo incluso sido elevado de teniente a sargento en pleno cautiverio por el ejército de Colombia. En el muy emotivo acto de encuentro en la pista del aeropuerto de Florencia, Colombia, el ex-rehen bajaba del helicóptero de las fuerzas armadas brasileñas recibido por su familia. También fue liberado el soldado Josue Daniel Calvo, y los restos mortales del mayor Julian Ernesto Guevara, quien murió en cautiverio en el año 2006.

Este acto de entrega de rehenes esta encuadrado en lo que la FARC considera el último de tipo unilateral. Este mensaje enfatizado remarcaría la buena voluntad de las FARC para llegar a una negociación con el gobierno, y conseguir a su vez la liberación de los detenidos de las FARC en cárceles colombianas. He aqui cuando entra una nueva dificultad para el futuro de la resolución del conflicto armado colombiano. El gobierno de Alvaro Uribe quien colaboró en esta ardua negociación con los mediadores Lula da Silva, presidente de Brasil, Rafael Correa presidente de Ecuador, y Hugo Chávez,presidente de Venezuela. A su vez fue fundamental la colaboración de la senadora colombiana Piedad Córdoba. Para conseguir esta liberación se tuvieron que dar una cantidad de factores que ahora se enumerarán.

El padre de Emilio Moncayo, maestro de escuela pública colombiana ante la captura de su hijo inició una marcha por su liberación. Estas marchas lo llevaron por Ecuador, Colombia y Venezuela. En el paso se entrevisto tanto con Hugo Chávez, en calidad de mediador en el conflicto,y supo capitalizar la atención internacional, sobre todo cuando continuó su marcha hasta Francia y Bélgica y el Vaticano. Su estrategia dio frutos en la medida que las FARC accedieron a su liberación junto con el soldado Calvo. Lula da Silva personalmente se ha empeñado en encontrar un acuerdo en el cual tanto el ejército de Colombia como las FARC aceptaran en su cúpula militar el protocolo de entrega en colaboración con el ejército de Brasil. Ambos accedieron por lo que la liberación, que ya estaba en el aire desde 2009 se pudo concretar en la brevedad que vemos.

Para Emilio Moncayo se ha acabado un cautiverio de doce años, que según algunos medios, se decía que ya sufriría del sindrome de Estocolmo. No obstante no solo Moncayo goza de una salud buena pese a las condiciones de vida en la selva y de haber sufrido diferentes enfermedades que lo tuvieron seriamente convaleciente. Para los demás 21 rehenes que quedan en poder de las FARC la salida tiene una perspectiva mucho más dificil. Las FARC no se ven dispuestas a ceder muchos más rehenes de forma unilateral, mientras que Uribe no de una señal de buena voluntad, lo cual consituye acceder a la liberación de los guerrilleros detenidos en cárceles colombianas. Además se añade que algunos de los solicitados por las FARC estan extraditados en EE.UU. lo cual constituye un obstáculo más para su liberación.

Es tan típico en las actuaciones de Uribe de querer dar siempre la nota, hasta en los momentos más óptimos. Al dar la bienvenida a Moncayo no se pudo aguantar las ganas de criticar a la emisora de noticias Telesur, por haber emitido fotos de la liberación, algo que estaba estipulado como prohibido en los protocolos establecidos. Telesur se ha defendido diciendo que no era ellos los autores de dichas fotos sino que estas las obtuvieron por vía de correo electrónico. Además Piedad Córdoba insistió a su vez en el hecho de que no habían ni periodistas ni cámaras en el momento de la liberación. Por lo que serían tomadas por miembros de las FARC mismos. Estas difamaciones realmente no tienen fundamento alguno, sobre todo si se toma en cuenta que para la liberación de Ingrid Betancourt el ejército de Colombia se infiltro como reporteros de Telesur, los cuales suelen ser respetados por parte de las FARC. El hacer uso de estas estrategias para liberar a quien fuese, no tiene ni la altura moral ni ética para acusar de nuevo a la emisora de romper el protocolo, por el mero hecho de difundir imágenes que no son de su autoría directa.

Ahora la bola esta en el campo de Uribe. Es cierto que si bien este colaboró en cuanto al cese de actividades militares en la zona de canje, lo cual es un hito. Su colaboración sin embargo siempre es de una suma ambigüedad.Estos protocolos no son de ayer en todo caso, y si en el pasado bajo la presidencia de Andrés Pérez se pudo llegar a una mesa de negociación, e incluso a una gira en conjunto entre Pérez y el difunto Raúl Reyes, muerto en el bombardeo del campamento de las FARC en territorio ecuatoriano en 2008, entonces esta claro que el gobierno de Uribe juega a dos bandas. Por un lado hace concesiones simbólicas a la hora de negociar sin nunca renunciar a nada sustancial. Después continúan con la estrecha colaboración en el marco del Plan Colombia. Incluso ahora que al parecer las relaciones con Washington han mejorado considerablemente desde la entrada del nuevo mandatario de la casa blanca, Uribe tiene por lo pronto la espalda cubierta. Por eso se puede permitir estas pequeñas concesiones.Otra cosa será el hecho de que si las FARC no observarán una buena voluntad y efectivamente no volvieran a realizar ninguna liberación unilateral, el proceso de paz estaría de facto muerto. Este sería el fin de una buena entente y el inicio de un recrudecimiento de los enfrentamientos en pos de una guerra total por parte del ejército de Colombia para derrotar a la FARC y evitar ante todo ceder un milímetro más de lo que consideran su potestad sobre su territorio nacional.

Estas negociaciones suelen ser siempre prolongadas, y los éxitos tanto dilatados. Esto es lo que busca en parte también Uribe. El dilatar le sirve de excusa para mantener un cierto status quo de guerra civil no declarada. Esta es la situación que se vive desde los años 70 del siglo XX y razonablemente podría extenderse lo que fuese necesario. Habrá que esperar a ver las presidenciales colombianas que se vienen pronto en este año y donde la sucesión del sistema esta en juego, en cuanto a que Uribe no se podrá presentar a otro mandato y es entonces que se abre la carrera para determinar quien es el perrito del sistema, si es que este se mantiene después de los comicios.

Lo cierto es que ni eso ni siquiera la liberación total de los 21 rehenes restantes de forma unilateral cambiarían el esquema del conflicto, solo dejarían a las FARC sin la fuerza de negociación, mientras que el gobierno no haría apenas concesiones. El camino esta abierto a todo. El futuro solo sabrá cual será la salida de este conflicto que se perpetúa por décadas, y que deja un país viviendo en estado de guerra permanente. Si hay una solución esta vendrá de forma consensuada y nunca mediante una derrota de uno contra el otro. Hasta entonces no se curará la gran herida que carga el pueblo de Colombia.


Hasta la victoria siempre

Venceremos.

jueves, 4 de marzo de 2010

Sobre la justicia universal o las acusaciones parciales contra Venezuela desde España

Las relaciones diplomáticas entre Madrid y Caracas se han vuelto ha tensar. El objeto esta vez es de tipo judicial, y no político. El juez Eloy Velasco de la Audiencia Nacional de España ha abierto un auto contra Arturo Cubilla, presunto integrante de ETA actualmente viviendo en Venezuela. Ante ello el gobierno colombiano en su representación en Madrid pidió ayuda a la Audiencia Nacional (España) para abrir a su vez en Colombia una causa judicial contra el presidente venezolano por presunta vinculación con las FARC. El documento para fundamentar este procedimiento judicial se basa, que casualidad, en los documentos proporcionados después del bombardeo en territorio ecuatoriano por parte de las fuerzas armadas colombianas, causando la muerte de Raúl Reyes, quien fungía de número dos después de Manuel Marulanda. Esta información que parece ser lo poco que se conservó de la destrucción del campamento ha sido base una y otra vez para justificar hipotéticas relaciones extraoficiales entre el gobierno bolivariano y las FARC. Hasta la fecha no se ha podido dar el grado de credibilidad a los documentos, pues siendo extraídos en una situación poco clara, no estaría exento de manipulación previa a la presentación oficial. En concreto un documento ha servido a Velasco para relacionar a Cubillas y al gobierno bolivariano, según el cual Cubillas hubiese servido de intermediario entre las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y la ETA (Euskadi Ta Askatasuna, País Vasco y Libertad) en el año 2004 en relación con el "canciller" de las FARC, Rodrigo Granda. Este encuentro nunca se realizó. Los contactos entre ambas organizaciones si parecen al menos subsistido en el tiempo.

En cuanto fue informado del asunto Hugo Chávez por su lado ha desestimado por completo las acusaciones. Ha declarado en ese sentido no sentirse en la necesidad de darle explicaciones al juez español. Agregó también que su país exigía más respeto por parte de España, y rechaza toda injerencia en la vía judicial. Lo cierto es que la doble nacionalidad de Cubillas ha convertido esta empresa en poco viable, en el sentido que España no puede pedir la extradición de ese ciudadano español, estando en calidad de ciudadano venezolano en Venezuela.

Arturo Cubillas fue participe en la operación Oker de la ETA en los años 80´. Pasó a ser deportado primero a Francia, de ahí a Argelia, donde finalmente en el año 1989 fue deportado definitivamente de Argel a Venezuela, bajo el entonces presidente Andrés Pérez. Habiéndose arraigado en Caracas el año 2005 se integra en el gobierno de Hugo Chávez en el Ministerio de Agricultura y Tierras. Desde Caracas continuó su actividad política pro-vasca y aparentemente representaba a ETA ante otras organizaciones presentes en América Latina y en particular en Venezuela.

Colombia por su parte aparece en este esquema como parte de los que acusan a Venezuela de colaboración con la guerrilla. Ellos por su lado se representan como un país en condiciones morales de inculpar a Venezuela de proselitismo pro-FARC, mientras que la Audiencia Nacional (E) se basa en un testimonio de un ex-combatiente comlobiano, quien ha confesado a la justicia colombiana sus supuestos delitos, a cambio de la libertad. Esta vía judicial ha servido desde tiempo en Colombia, pero no siempre promete ser del todo fiable como fuente de información al tratarse de un marco jurídico dudoso.

La problemática acerca de la supuesta extradición, que entra en un callejón sin salida jurídico no es nada nuevo. Esto pasa entre Bolivia y Perú, respecto a ex-ministros de gobiernos previos bolivianos, prófugos de la justicia protegidos por Perú e indirectamente por EE.UU., tanto como ahora vemos que los países como Cuba o Venezuela, que suelen tener menos retinencia a darle asilo político a ex-integrantes de movimientos guerrilleros de Colombia. Entra ahí una necesaria simpatía ideológica, la cual no excluye a nadie. Si contabilizamos a cuantas personas en proceso de extradición pendiente se encuentran en suelo estadounidense, antiguos colaboradores del régimen nazi que aún siguen prófugos y en búsqueda de captura internacional, pero que siguen en paradero desconocido. Lamentablemente se puede constatar que fuera de las leyes y de los poderes, la justicia internacional no existe.

Si por ejemplo se intenta por resaltar los casos más exitosos en el marco del Tribunal Internacional de Justicia (TJI) con sede en La Haya, Países Bajos, vemos que sus competencias se remiten a los países que efectivamente han firmado el convenio internacional, y los que no lo firmen no estarían sujetos a sus veredictos. El presidente sudanés Omar al Bashir por ejemplo, esta bajo orden de captura internacional por violaciones de derechos humanos en la región de Darfur. Pese a todo, no solo sigue en el poder, sino que se ha postulado a la reelección. También han sido casos importantísimos en Ruanda, Congo etc. Siempre son países del mal llamado tercer mundo, generalmente no suelen involucrar en la medida de lo posible a las antiguas metropolis, que sin mayor conocimiento previo, al menos estan presentes y sirven de proconsules a la vida tanto política como económica o militar.Estos son los países de Francafrique.

En América Latina en cambio el árbitro mayor solía ser EE.UU., capaz de mediar donde los países implicados no llegaban a ningún acuerdo. España algo relegada en ese sentido, aún mantiene al menos buenas relaciones globalmente en materia de justicia. No es fuera de los esperado que por ejemplo México o Venezuela, que son los dos mayores países que han acogido en el pasado a etarras perseguidos, que España quiera estar al tanto con su paradero, y saber sus relaciones con la madre patria. No es la primera vez que se intenta vincular a Chávez con la FARC, ni tampoco que se intenta vincular a Uribe con el paramilitarsmo. Ninguno de los dos ha prosperado hasta la fecha. Independientemente de que en Colombia la Justicia tiene evidentes problemas para operar con independencia, debido al estado de guerra civil latente desde décadas, España y Colombia parecen querer colaborar para poner en el banquillo internacional a Chávez bajo ley antiterrorista. De ahí que por ejemplo Venezuela como Brasil o Francia, han estado involucrados en negociaciones directas con las FARC, esto no los mancha en absoluto.

Si se logrará relacionar tanto las FARC, como la ETA con el gobierno de Chávez, se trataría en el mejor de los casos de un juicio político y poco imparcial. Primeramente por la calidad y cantidad de los argumentos esgrimodos por la parte acusadora (manipulabilidad de la computadora de Raúl Reyes como única prueba física),y después por la difucultad de acusar a un gobierno que no esta tratado en igualdad jurídica. Además que de convertirse en un precedente de la justicia internacional, ningún estado del mundo se podría permitir de tener por ejemplo contactos con organizaciones de facto operativas, pero marginalizadas legalmente, como la Hezbollah, Hamas, FARC, ETA, la IRA (sea el ala que sea) o incluso con piratas somalies o touaregs en posesión de rehenes occidentales en vías de canje humanitario etc. Es moralmente insostenible.

Esta es una de las facetas del anticomunismo persistente en el mundo neoliberal. Siendo Venezuela uno de los países que lleva la contraria a la tendencia general, es el primero que se ha intentado quitar del mapa (golpe de estado fallido el año 2002). Si el gobierno de Zapatero se mantiene en términos donde dice esperar una respuesta del gobierno venezolano, la ha obtenido en la medida que Caracas no piensa colaborar en la vía judicial. Estos mecanismos ya había ocurrido antes, donde se ha efectuado el traslado efectivo de personas de nacionalidad española relacionadas con el terrorismo en España, y que por un lado propiciaron la terminación de procesos en España misma, pero en Venezuela se ha interpretado como una injerencia, sobre todo cuando existen sectores de izquierda radical en Caracas, que tienen afinidad natural con la ETA y con las FARC, aunque esto no pase de ser un contacto informal y en ningún caso involucre directamente al gobierno de Chávez.

Por eso es importante entender hasta que grado Caracas tolera, lo cual en si no constituye un delito. El grado en que es natural a todo régimen acoger a asilados políticos, y posteriormente incluso darles la ciudadanía, no es nunca considerado delito, mientras que le expediente jurídico del implicado no este manchado de algún proceso. De lo contrario si estas condenas fueron cumplidas, no tendría que haber objeción contra ello. Cuando Cubillas obtuvo la ciudadanía venezolana no figuraba en la lista de los buscados por parte de la justicia española. Ahora que si figura, esta noción tiene que chocar necesariamente contra un muro. La evidente imposibilidad de extradición lo convierte en una mera acusación formal en pos de degradar la imagen exterior de Venezuela. En ese sentido exactamente fue también la declaración de la secretaria de estado de EE.UU., quién declaro que Venezuela " mina poco a poco las libertades" y "perjudica a sus vecinos".

En conclusión, esta auto del juez Velasco es ante todo de carácter político y es un grano más en los intentos de deestabilizar y minar el camino de la revolución bolivariana. No tiene porque restarle la credibilidad de otros juicios de la Audiencia Nacional, pero si contribuye a marcar moralmente sus afinidades internacionales. No condena ni menciona los posibles casos similares ocurridos en Colombia, pero si condena al país que ahora mismo es uno de los mayores polos de acogida de refugiados del conflicto colombiano y quien ha servido de intermediario entre el gobierno y las FARC en el pasado en colaboración con la senadora Piedad Córdoba. Si es que la situación llegue a escalar a mayores instancias, todos tienen trapos suicios que van a tener que sacar de algún modo.

Si el afán es impartir justicia, la verdad saldrá en el mejor de los casos matizada por las circunstancias particulares tanto de Venezuela como de Colombia. Pero si el espíritu de las leyes españolas sigue igual, en la medida en que toda apología al terrorismo de ETA prevalece vigente, y no haya un diálogo abierto en la misma sociedad vasca como una propuesta consensuada del futuro del País Vasco, como comunidad autonómica o como estado independiente, habrá (ex-)etarras en el mundo esperando para perpetrar actos de terrorismo, y España podrá interferir en América Latina, el tiempo que persista la lucha antiterrorista. Este tema pendiente como otros tendrá que ser resuelto por la sociedad directamente implicada, y solamente su solución definitiva hará posible una reconciliación de la sociedad vasca tanto en Euskadi como en el exilio.

martes, 9 de diciembre de 2008

Ingrid Betancourt o el paso del rehén al demagogo

El paso de ser rehén a convvertirse en celebridad internacional no es trayectoría común a los liberados de las FARC. Salvo las excepciones donde Fernando Araujo paso a ser ministro de relaciones exteriores del gobierno de Uribe, rara vez se observa tal ascenso vertiginoso. Ingrid Betancourt que por su doble nacionalidad franco-colombiana fue el capricho de Sarkozy y por ende de Uribe, por encima del interés humanitario que conlleva la resolución del problema de la guerrilla interno de Colombia. Todos los escrúpulos fueron menores cuando se trata de un rehén estrella tan especial que aparece en la prensa rosa con todos los pormenores de su cartas escritas a su madre en el cautiverio.

Lo que pocos aluden hoy fueron las circunstancias de la "operación jaque" del ejército colombiano. Este consistió en hacerse pasar por periodístas de Telesur, noticiero de gran respeto por parte de toda la izquierda latinoamericana y de la FARC en particular. De hecho han habido entrevistas en la prensa a los que solamente Telesur podía llegar por su afinidad a los movimientos alternativos. Pues justamente estos símbolos fueron los que permitieron llegar hasta la ex-rehén, y en principio se puede calificar que fue un secuestro de un secuestrado. De poco o nada viable se consideraba la vía humanitaria, y todos los esfuerzos que se han llevado a cabo desde la senadora colombiana Piedad Córdoba y el presidente Hugo Chávez para facilitar la liberación mediante la negociación en pie de igualdad con el gobierno de Bogotá.

Es insólito ver como la humildad de la entonces rehén se ha convertido en la busqueda de laureles hasta donde no se merece. Que mérito puede tener escapar del cautiverio de una forma traicionera apoyada por un gobierno paramilitar, y por eso buscar el premio del Principe de Asturias de la Paz. En ese caso muchos habrían ya conseguido este premio, menos Ingrid Betancourt. Sus giras que lleva haciendo por el mundo, donde su voz es vista como representante de los rehenes de las FARC, cuando ella amolda su discurso según el sitio donde se encuentra. En unos casos llama al gobierno de Uribe a acelerar la liberación de los rehenes aún en cautiverio, pero sin especificar el método. En otros se quiere mostrar solidaria con los que aún permancen en la selva. En todo caso su presencia que en un inicio era siempre vista de forma positiva, ahora se vuelve de a poco en un invitado algo incómodo. Su afinidad absoluta hacía la segurdad democrática de Uribe, tan cuestionada ultimamente por cada vez más sectores de la sociedad colombiana, y al creciente deblacle del gobierno de Uribe, que tuvo que reconocer el abuso de poder cometido contra indígenas por parte de las fuerzas armadas, ponen en entredicho la autoridad moral del presidente (in)consitucional de Colombia.

La situació interior de Colombia ciertamente no da mucho de que felicitarse a Uribe y a su gabinete paramilitar. Las cosas se les están escapando de la mano, mientras que el aislamiento en América latina se consolida, habiendo roto relaciones con dos países vecinos, Ecuador y Venezuela, y con un futuro incierto en la nueva administración demócrata a partir de enero 2009. Justamente lo incierto es hasta cuando se podrá mantener esta situación en niveles aceptables, dicho de otra forma que no salgan de las fronteras con sus vecinos, como ya ha ocurrido con Ecuador. La desesperación e impotencia por parte de Bogotá se ven en un frenesi de dar una imagen positiva donde no la hay. Y mientras tanto los objetivos de la seguridad democrática se alejan cada día más. Si hablamos de seguridad como tal, es claro que no la hay, salvo en los enclaves más turisticos y en los entornos inmediatos de las ciudades. Los caminos siguen igual de impracticables en ciertas zonas más remotas. Las FARC por su lado debilitadas internamente, y presionadas por medidas represoras y deserciones numerosas, no han dado su último suspiro. Y probablemente no lo harán hasta que puedan participar en la refundación democrática de Colombia, su objetivo primario.

La grave distorción que persiste en los medios de comunicación acerca de la valoración de un país u otro, en este caso entre Colombia, Venezuela y México son agudas. En México al parecer solo se toman en cuenta informes de los muertos de la guerra del narco con el ejército. La legitimidad de Felipe Calderón en sí queda como absoluta y ciertamente no se tratan los temas más importantes como es la pauperización aguda de los campesinos en un contexto de crecientes importaciones de maíz procedente de EE.UU. Las movilizaciones ciudadanas quedan totalmente calladas, por miedo de poner en duda la autoridad del presidente de facto. En Venezuela siempre se mostrará un régimen poco respetuoso copn las instituciones democráticas y con la oposición, la cual no es el mejor ejemplo a seguir para un auténtico demócrata. Poco o nada se comenta del golpe de estado fallido de 2002 y de las prácticas abusivas que estos sectores pudientes han llevado a cabo en el pasado, estando en el poder. Y ahí sale la imagen del democrata Alvaro Uribe, que en un país sumido en el caos reestablece el orden consitucional eliminando del mapa la narcoguerrilla, porque el mismo evidentemente está totalmente excento de toda implicación en el tráfico de droga y de paramilitarismo.

El que quiera vivir en este mundo de color de rosa, es su decisión, pero ya pronto llegará la hora de la verdad, y los actos cometidos por su administración serán debidamente juzgados. De esa forma al menos simbólicamente pagaría por sus crimines de lesa humanidad hacia el pueblo colombiano. Y en lo que concierne las FARC, también ellos tendrán que responder a sus crímenes, tratados de forma objetiva e imparcial. La justicia colombiana tendrá en un futuro próximo mucho trabajo que hacer, y en el caso que está no quiera colaborar con la curación de la grave herida que hay en la sociedad civil, esta será la prueba que el trecho entre las instituciones colombianas y del pueblo es más grande que lo que se supone.

Son tiempos muy dificiles, pero aún es tiempo para reparar la deuda. Dudo que la seguridad democrática de un giro más humanitario, pero al menos se sabe que Uribe no se vovlería a presentar a otro mandato, al menos quie le de un giro nuevo en al consitución mediante el soborno de congresístas. En todo caso es dudoso que le convenga seguir mucho tiempo más al mando del timón de un barco en pleno naufragio. Quizás en entonces que entre al relevo Ingrid Betancourt, y que eche a la borda todo lo dicho con anterioridad y siga la senda comenzada por Uribe.

¡Por una Colombia en paz!
¡Por la unión del pueblo colombiano frente al paramilitarismo!
¡Muerte al mal gobierno!

Hasta la victoria siempre
Venceremos

jueves, 24 de julio de 2008

La política de la mano dura o la desgracia del oportunismo político

La mano dura suele ser una herramienta muy efectiva en un país en convulsión interna. Las campañas electorales de derecha son muy proclives entonces de negar todo diálogo, y sencillamente poner como modelo el erradicar el mal por la fuerza.La otra vertiente suele ser el acuerdo humanitario. Independientemente de la postura personal del lector, habría que analizar a este efecto dos escenarios que ejemplifican muy bien el dilema anterior.

En el verano de 2006 el gobierno de Ehud Olmert inició una guerra contra el Líbano. Esta vez no iba contra la cúpula de la OLP como el año de 1982, sino contra la organización que ellos mismos ayudaron a consolidar, que es el Hezbolah, partido de Dios, radicado en Líbano, donde incluso cuenta con representación parlamentaria y participación nominal en el gobierno en funciones. EL Hezbolah a la vez mantiene líneas defensivas en el sur del país, por la misma razón de que ahí es su baluarte, su apoyo político más fuerte, y además es frontera con Israel. La intención de Olmert fue en su inicio eliminar un enemigo del mapa, puesto que teniendo a Hamas en la Franja de Gaza, la guerra de dos frentes es un riesgo permanente para los estrategas istaelis. El desempeño fue más que un desastre, pues numerosas víctimas civiles fueron registradas, la incipiente infraeastructura del país retrocedió por una década o dos, cuando se estaba aún recuperando de los daños inflingidos en la guerra civil que vivió el país entre el 1975 hasta 1990. A pesar de la superioridad militar y numérica de Israel, no pudieron acabar con su objetivo, puesto que habían instalado líneas de comunicación subterráneas, que recorrían el país de norte a sur, de forma que nunca lograron el más mínimo objetivo de esta misión.

La crítica y protesta en la comunidad internacional no fueron menores, puesto que esto constituyó una incursión en un país soberano, y solamente con el veto de EE.UU pudieron ganar un poco de tiempo para actuar al margen de toda legalidad internacional. Al fin y al cabo se retiraron igual o peor, pues tampoco recuperaron los soldados capturados por la milicia chiita, pretexto inicial de la invasión misma.

Esta incursión también puso en evidencia la dependencia de parte del gobierno de Fouad Siniora, quien contaba con el apoyo del viejo continente, pero en la región como en su propio país no contaba casi con apoyo. Estos tiempos han sido muy duros para las etnias que conviven en el país del cedro. Drusos, maronitas, cristianos, musulmanes chiitas, y otros sunitas. Sobre todo cuando el presidente Emile Lahoud dejó el puesto de Presidente vacante el 23 de noviembre 2007. Hasta mayo 2008 el país se encontró tan dividido que no se podían poner de acuerdo en un nuevo presidente del país cuando salió elejido Michel Sleiman. El partido de Dios dió hace poco un golpe fuerte al querer mantener sus líneas de comunicación que habían sobrevivido al ataque israelí, además de guardar el puesto del jefe de la seguridad del aeropuerto beirutí, que se quería despojar. Tomaron la ciudad por asedio, y solamente con la mediación qatarí, se formó un nuevo gobierno de nuevo con Siniora pero renovado en sus cimientos. Y es ahora que Olmert acceptó negociar con Hezbolah el intercambio de cadáveres de combatientes caídos como de otros encarcelados en Israel. A pesar del obscuro pasado de Olmert, esto es ciertamente el primer paso hacia la pacificación de la región que se ha observado, más allá de la hoja de ruta, y de todos los diferentes procesos de paz que se han pretendido tener en la región convulsa de Medio Oriente.

El segundo ejemplo es ahora Colombia. El país andino ha sufrido las peores tragedias humanitarias con el auge de la guerrilla y de los paramilitares. La FARC se dice que es la guerrilla más antigua en América. El título honorífico es algo dudoso porque tampoco se puede determinar con certeza eso. Lo que si es que su líder histórico murió hace poco de edad avanzada, Marulanda, quien había iniciado y dirigido lo que su salud le permitía la organización que comenzó con una tendencia marxista-leninista. Esta se habrá ido perdiendo, en cuanto las finanzas requerían ser atendidas para mantener un ejército guerrillero en pie de las magnitudes que tuvo en su auge. Se le vincula con la toma de rehenes y sobre todo con el narcotráfico. La producción de cocaína, tradicional plantación de los Andes, en determinado momento pasó a ser su principal ingreso, al abastecer a las mafias con materia prima. La toma de rehenes fue a su vez considerada como el tener cartas importantes para negociar con el gobierno. Lamentablemente esto se pervirtió al grado que se perdió el objetivo para mantenerse en la jugada, y hasta la fecha tendrán importantes rehenes en su poder. Su mayor as lo perdieron hasta hace poco, quien era Ingrid Betancourt, ex candidata a la presindencial colombiana de 2002, año en que Uribe ascendió a la presidencia.

Álvaro Uribe Vélez es desde el 2002 el presidente consitucional de Colombia. Su entorno marcado por vínculos comprobados con los paramilitares, es un hecho confirmado, aunque en su biografía política se le limpie le perfil en vistas de agradar a los dirgentes de EE.UU principalmente y de Europa también. Hizo una ley de armisticio con las Autodefensas Colombianas,(AUC), guerrilla de tendencia de derecha, que al ser desmovilizados en apariencia solamente se han legalizado pero siguen siendo el contrapeso de las FARC. Las FARC no tuvieron esa suerte de armisiticio, al contrario con el ministro de defensa Jose Manuel Santos, se ha incrementado la presión militar sobre la FARC, en vistas de derrotarlos en el campo al grado de debilitarlos y recién ahí negociar con los últimos reductos de ella. Esto es basicamente el concepto de la "seguridad democrática". Hasta la fecha han logrado debilitarlos bastante. Fueron despojados de su número dos, Raúl Reyes, como de miembro del secretariado de las FARC, Iván Ríos. Ahora que ha muerto Marulanda ascendió como jefe Alonso Cano. Según esto daba para intesificar la negociación con la guerrila en vistas de alcanzar la liberación de los rehenes aún en cautiverio en la selva colombiana.

Es un hecho que si siguen haciendo lo que hacen terminarán por derrotar a la FARC, pero a que precio. Los duros combates del ejército, a veces hasta en territorio vecino contra todo campamento guerrillero ha incitado a la crítica internacional, y las muertes de civiles son numerosas. La cantidad de refugiados colombianos en su propio país como en el extranjero, es inmensa, y solo se equipara con los refugiados en África negra. Al final lo que quede de la FARC será el reducto más radical y menos propenso a negociar una salida honrada, al contrario, se replegarán y harán que el conflicto persista más años.

Han habido canjes humanitarios que fueron logrados por la mediación del presidente Hugo Chávez y de la senadora Piedad Córdoba. Pero siempre se toparon con más obstácuclos que facilidades para lograr el objetivo. Es de esa forma que ex- candidata a la vicepresidencia junto a Betancourt, Clara Rojas fue liberada. Uribe se atribuyo a su adminsitración el éxito de esta empresa. De hecho la liberación de Ingrid Betanctourt sigue con mucho misterio, pues ahora se ha publicado que el ejército colombiano se hizo pasar por periodistas de Telesur para liberar a los 15 rehenes.

Entre que el partido de Uribe está plagado de sospechas más o menos fundadas de vínculos con el paramilitarismo, y bloquea las investigaciones en el congreso colombiano, al verse que perderían el poder de un plumazo. Han salido a la luz casos de soborno para sacar adelante la enmienda que posibilitó la reelección de Uribe mediante un cambio consititucional en 2007. Si se le suma las investigaciones de su primo Mario Uribe Escobar con el paramilitarismo de nuevo, lo único de positivo que ha sabido resaltar Uribe ha sido la controvertida liberación de Ingrid. Ella se había convertido en todo un símbolo para él, como también para el presidente francés Nicolas Sarkozy por su nacionalidad francesa-colombiana.

Si Colombia quiere volver a la dignidad que ha perdido con el parapresidente Uribe tiene muchas cicatrices que curar. Devolverle la diginidad y la honradez al ejército que en vez de proteger a su pueblo lo ataca abiertamente. Tiene que sacar a la luz como y cuando el paramilitarismo se consolidó, y ese si que es un cáncer para el país, más que las FARC. La Justicia ha perdido todo respeto al corromperse en dudosos actos de armisticia. Uribe ha logrado muchísimo para su pais, muchísimos males que si bien no duren cien años, si lo harán algunas décadas.

Por el pueblo colombiano, por las muertes inocentes, por la paz social, por la reconciliación real y no superficial, y por muchos males más que imperan en Colomnbia, Uribe tiene que dejar su "seguridad democrática" para comenzar a devolverle la diginidad a su país, a su ejército y a su pueblo. No puede jugar de una forma tan oportunista con la vida de una nación entera. Ojalá que en el 2010 salga porfín el Polo Democrático, o cualquier otro presidente que no sea un uribito más.

Que viva la dignidad del pueblo colomnbiano
Muerte al paramilitarimo
Abajo el mal gobierno
Hasta la victoria siempre......

martes, 27 de mayo de 2008

Colombia: Un país sumido entre las FARC y la parapolítica

La parapolítica como muchos otras falacias políticas de la actualidad siguen igual de vigentes que antes. En tiempos pasados lo era el comunismo. El objetivo sigue siendo el mismo en su esencia. La legitimización de la violencia con un fin imaginario nunca realizable, porque ese es la fabulosa característica de la criminalización de los opositores. El sentimiento de inseguridad una vez instaurado puede ser tan prolongable como lo es un estado de excepción. En la década de los setenta en América Latina reinaba la polarización absoluta entre regímenes de derecha de dudosa legitimidad y de movimientos radicales de liberación nacional, que recurrían a la violencia armada como instrumento para lograr sus objetivos. Instancias de negociación eran absolutamente inpensables, considerando el interlocutor en cuestión eran unos militares con poca ética y el monopolio de la fuerza institucional.

El Plan Condor necesariamente tenía que llegar a un fin, logrando una vuelta a democracias y a gobiernos civiles como mínimo. Los movimientos armados sin embargo no han desaparecido aún. Es el caso de Colombia, donde los movimientos armados se han mantenido hasta la actualidad. Aquí el enfrentamiento no ha cesado nunca. Lo que ha variado es la forma que el gobierno de turno manejaba la situación en su momento. El gobierno de Andrés Pastrana, antecesor del actual presidente Uribe, mantuvo siempre la instancia de diálogo abierta, y llegó a hacer reuniones con el negociador de la FARC, el difunto Raúl Reyes. Uribe en cambio ha llegado con la firme intención de elimianr las FARC del mapa obviando toda negociación, obstaculizándola cuando se vió necesitado de hacer concesiones a su política de seguridad democrática. Nunca con la voluntad de cooperar en llegar a un acuerdo real con el grupo guerrillero. Es de mencionar que en el mapa colombiano hay otras más, entre las cuales no solo las de tendencia marxísta, sino de extrema derecha también. Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), las cuales a diferencia de las FARC recibieron un trato preferencial, al obtener una amnestía en caso de querer confesar los hechos y renunciar a la violencia. Esto es solamente una cortina de humo, pues nunca se reintegran del todo, además que algunos ni siquiera vienen con la intención de ello, sino a limpiarse las manos. El hacer esas dos medidas a vez es bastante contradictorio, si no hipócrita. Los lazos de la supuesta parapolítica hacía opositores como ahora se está haciendo, ya no solo entre los colombianos, sino entre venezolanos y ecuatorianos.Esto rebaza toda legalidad, pues termina siendo un acto extraterritorial, una vez más violando la soberanía de sus vecinos, como de hecho lo llevan haciendo bastante tiempo, sin recibir la condena que se merecen por el poco respeto que demuestra el ejército encabezado por el ministro de defensa Santos hacia las poblaciones indígenas.

Las FARC por su lado llevan manteniendo una política de toma de rehenes que nada ni nadie puede justificar. La lucha por una nueva Colombia comienza ante nada por el respeto mismo de tus compatriotas, no haciendo más daño a la sociedad civil. Si el objetivo de las FARC era el de cambiar a raíz la realidad neogranadina, están perdiendo el rumbo. El grupo ha sufrido muchas bajas ultimamente. Primero la muerte de Raúl Reyes, número dos, persona de contacto a nivel internacional. Ahora muere el líder histórico, fundador del movimiento, Marulanda. La renovación interna necesariamente conllevará a un cambio de estrategia, al estar ahora en su frente Alonso Cano, ideólogo del grupo. Por su parte el gobierno colombiano ha dado señas de voluntad de diálogo, siempre según sus criterios, y nunca dejando de lado la amenaza del uso de la fuerza contra ellos.

Estando comprobado el vínculo entre Uribe y la parapolítica, en su tiempo de gobernador de Antioquia y de su cercanía a Pablo Escobar el devuelve el mismo argumento contra quienes abogan por una solución humanitaria y contraria al uso de la fuerza. El acuerdo humanitario facilitó la liberación de Clara Rojas, ex candidata a Vicepresidente, junto a Ingrid Betancourt, bajo la mediación de Hugo Chávez y de Piedad Córdoba, senadora del Polo Democrático. En ese entonces la estructura misma de las FARC era muy distinta, pues ahora sin Raúl Reyes ni Marulanda, no se puede saber cual será la futura dinámica.

En realidad no hay problema que no se pueda resolver, si solo las dos partes ceden algo para entonces encontrar una base en común de donde partir. Si hay guerrila en Colombia, será porque realmente hay un problema, que requiere ser resuelto lo antes posible. Hay millones de campesinos empobrecidos, en una situación poco esperanzadora, y a la vez el tan lucrativo comercio de cocaína, el cual en muchos casos es la única salida a la misería absoluta. La criminalización de la hoja de coca ha conlevado a un nivel de tensión insoportable. Un producto de uso milenario, de un día para otro se vuelve ilegal y propenso a ser erradicado mediante fumigaciones tóxicas, las cuales dejan el suelo lavado e inútil para cualquier cultivo. Siendo ante todo la política por excelencia promivida por la DEA, indirectamente promivido por los fabricantes estadounidenses de estas sustancias, que en EE.UU mismo serían sacadas de cualquier mercado por su alto nivel de toxicidad y su comprobada relación con la contaminación del suelo afectado.

El mensaje del gobierno de Uribe sin embargo siempre busca relacionar a todo aquel que esté avanzando en la resolución de la crisis, con la FARC. Todos se han vinculado en algún momento con la FARC; otra cosa es colaborar con ellos. Al grado que una computadora mágica es capaz de poner en la cárcel hasta a presidentes por presuntamente financiar el grupo, partiendo de documentos tan ambigüos como falsificables. Ahora en Ecuador es justamente a Uribe que se quiere mandar a la cárcel por la masacre del campamente de las FARC en territorio colombiano.

La solución, si es que la hay a corto plazo, es un reconciliación de la sociedad colombiana. Se requiere que la FARC revise su actuación y libere a los rehenes. El mantener en cautiverio a una persona por más de 10 años sencillamente es inaceptable. Por parte del gobierno tiene que haber una real voluntad de negociación de igual a igual y sin condiciones previas ni amenazas preventivas. Ante todo las armas tienen que callar inmediatamente en ambas partes. Quizás habrá que esperar que Uribe no logre postularse a un tercer mandato presidencial, y con una renovación del gobierno colombiano, la paz sea posible en la conflictiva Colombia.

jueves, 13 de marzo de 2008

La criminalización de la izquierda latinoamericana

El reciente resurgimiento de la izquierda latinoamericana ha tenido la consecuencia que el enfrentamiento con su antípodo ideológico se ha reforzado a su vez. Ejemplos no faltan de esta nueva tendencia, con casos en todo lo largo del contintente.
Partiendo desde México, donde desde antes de las elecciones del 2006 se notaba un aire de represión hacia el PRD por parte del gobierno del PAN. Las sucesos posteriores solo han confirmado el rumbo político que quiere alcanzar la administración del presidente pelele Felipe Calderón. Entre reformas electorales y sobre todo la privatización de PEMEX, la intención de aislar los movimientos sociales, como toda formación de disidencia política queda evidente. La criminalización de cualquier persona relacionada con la APPO por parte de la justicia sigue igual de vigente que en el sexenio de Fox. Y esto no parece cambiar para mejor por lo pronto, con la tendencia actual.

Por el otro lado ciertos grupos de derecha en Bolivia ha recurrido desde el ascenso de Evo Morales, a medidas que rozan la legalidad y la ética, por el solo afán de no perder los privilegios que les brinda el estado actual de las cosas actualmente. En este caso todas las medidas han fracasado, pero su creciente pérdida de poder político los obliga a volverse cada vez más agresivos. En Ecuador la crisis diplomática llevó al presidente de Colombia a criminalizar a Correa y su gobierno, vinculandolo con la FARC, y acusándolo de financiarlos y albegarlos en territorio ecuatoriano.

De hecho la FARC es el pretexto perfecto para los intereses estadounidenses y ha logrado que dos de sus enemigos políticos estén ahora acusados formalmente, Correa y Chávez. El disco duro de la computadora de Raúl Reyes parece ser una fuente de pruebas invalorable, si se le quiere creer a Uribe.

La situación real de la guerrilla es incompatible con la forma que se quiere ver en el mando político y militar de Bogotá. Son muy numerosos, y los hay de todo tipo de envergadura, como de tinte ideológico. Por razones evidentes no se puede hacerle la guerra a todos a la vez. Eso implica hacer alianzas con unos, para poder atacar a otro. Eso mismo hizo Álvaro Uribe con las fuerzas de Autodefensas unidas de Colombia (AUC). Su desmovilización de paramilitares ha demostrado el fracaso que es, pues no ha cambiado demasiado, excepto que siguen haciendo lo que hacen, pero ya no están en la clandestinidad. La FARC en cambio tiene, o tenía alguna vez, un origen marxista, y su cercanía a la izquierda, ha supuesto que las relaciones entre la FARC y dos países fronterizos a Colombia, Ecuador como Venezuela, sean preferenciales.

En una guerra de este tipo no se puede prescindir de alianzas. Y hay dos niveles de enfrentamiento una es a nivel político y la otra militar. En ambos se están moviendo todos, Uribe, Correa y Chávez. Toda acusación de uno a otro es una estrategia de difamación, omitiendo que Uribe mismo ha estado involucrado en negociaciones con diferentes formaciones guerrilleras. Si Correa lo ha hecho no ha sido más que para llegar a un acuerdo con la FARC, y liberar enter otros a Ingrid Betancourt. Si alguien pretenda resolver el problema tendrá que colaborar con una fuerza de facto. Omitirlo es lo más hipócrita que se puede hacer, si no se quiere poner en riesgo de la vida de los rehenes en cuestión.

Según palabras de Georg W. Bush, ahora está dividido el continente, en partidarios de Uribe, o terroristas y demagogos. En definitiva es el golpe duro desde la sede del Consenso de Washington contra toda iniciativa que no sea compatible con los oligarcas. Todos somos criminales ahora,con tan solo pensar de otra forma que lo que impone el consenso neoliberal. Lo único positivo es que con el tiempo Uribe no podrá sostenerse más, aunque se saque el tercer mandato. Su popularidad está en declive. Le conviene no resolver el caso de paramilitarismo. Y mientras que esté en el mandato no resolverá nada. Solo una derrota electoral lo puede apartar del poder, si las guerrillas y los militares lo permiten.

jueves, 6 de marzo de 2008

La guerra diplomática al más alto nivel

Todo indicaba que el enfrentamiento era inminente,afortunadamente solo quedo en palabras. Eso si ninguna que fuera en un tono conciliador. El presidente colombiano Álvaro Uribe ha iniciado una campaña de criminalización del gobierno bolivariano al más alto nivel. Lo que pretende es acusarlo en la Corte Penal Internacional (CPI) por financiar a la FARC y fomentar el genocidio. Basado en una serie de documentos extraídos de la computadora requisada al difunto Raúl Reyes en la incursión, pretende llevar a Hugo Chávez ante la justicia internacional. Y todo indica que no está solo en el mundo a querer hacerle una jugada fuerte al presidente venezolano. La Casa Blanca no dudará en apoyar cualquier noción que pueda debilitar a Chávez. Él por su lado ha decidido no solo militarizar la frontera con Colombia, sino cerrarla, lo cual puede ser un acto simbólico de demostrar su postura en la contienda. También es de esperar que tenga sus repercusiones, al cerrarle las puertas al segundo socio comercial colombiano el paso, lo cual podría llegar a perjudicar el abastecimiento de alimentos en Venezuela, de por si en dificultades, a no ser que encuentre la forma de compensarlo de una forma u otra a corto plazo.

No es nada nuevo que el uno como el otro hacen cuanto pueden para darse navajazos por detrás. Más de una vez las relaciones diplomáticas han peligrado seriamente entre ambas naciones. Mientras que quede en eso no hay riesgo de guerra, sin embargo el nivel de hostilidad ha alcanzado un grado nunca antes visto.
El más implicado en este asunto, el presidente Correa por su lado ha estado haciendo una gira en la región dando a entender el peligro que supone Uribe para la estabilidad de la región. Dicho de paso que justamente esta es su inteción, al querer paralizar los procesos democráticos en pleno desarrollo en varios países, poniendo en riesgo intereses varios de multinacionales de gran peso, como Bolivia, Venezuela o Ecuador. Dos de los cuales están directamente metidos en la crisis.

Si se va a juzgar a algún país por sus actuaciones, sería ante todo Colombia, con su política de seguridad democrática, como le gusta denominarla paradojicamente Uribe. Su método no es otro que la represión misma, contra organizaciones paramilitares, poniendo en riesgo la misma vida de los rehenes que pretende liberar. Si fuera realmente consecuente le declararía la guerra a todas las guerrilas que operan ahora en territorio colombiano. Con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) firmó una amnestía muy generosa, en la cual se pretendía reintegrar a los guerrilleros a la sociedad civil, y la verdad es que todo el contrario, la AUC actúa con impunidad, cuando otros son duramente reprimidos a la vez. .

La FARC ha sufrido un duro golpe al perder a su máximo exponente, Raúl Reyes, el cual era el ejecutor y máximo dirigente de la misma, al encontrarse Manuel Marulanda con sus setenta años muy limitado en su margen de maniobra. La gran duda es como se va a renovar al cúpula de la organización, en la cual se tiene a dos como posibles candidatos, Alfonso Cano y Mono Jojoy. El primero más ideólogo, que el segundo, más conocido por su militarismo. Ante la crisis probablemente la FARC necesite un tiempo de recomposición, necesario para reentamar las negociaciones sobre la liberación de más rehenes. Una de los cuales es actualmente el objetivo del presidente francés, Sarkozy, Ingrid Betancourt. Según declaraciones de Rafael Correa, la liberación de la última estaba siendo negociado al más alto nivel desde el campamento en territorio ecuatoriano con autoridades francesas. Lo más probable es que al igual que el militarismo está en auge en el gobierno de Uribe, lo sea en la FARC, la cual endurecerá aún más la condiciones y exigencias para una futura liberación. También queda totalmente anulado ahora el poder de mediación entre Chávez y la FARC, que había dado sus frutos en tiempos pasados. Sin Reyes y con un antagonismo absoluto entre ambos dirigentes, todo intento de negociar, será mucho más difícil e improbable.

Esto es un revés en todos los sentidos. Tomará tiempo para normalizar las relaciones entre tres países vecinos, y al mismo tiempo ideológicamente muy alejados. Perjudicará sin duda alguna las condiciones internas en Colombia misma, donde las guerrillas son pan de cada día, y ahora probablemente tomarán un protagonismo aún mayor, al igual que la presencia del ejército se incrementará. En estas condiciones la integración del continente queda aplazada por un tiempo más. El Alternativa bolivariana para los puebblos de nuestra America (ALBA) promivido por Venezuela se retrasará por la confrontación abierta con Colombia, siempre interesada en poner tanto obstáculo como pueda, prefiriendo aliarse con EE.UU antes que con sus propios vecinos.

Es dudoso que la demanda hecha a la CPI tenga éxito con tan pocas pruebas, pero responde a querer criminalizar a los gobiernos progresístas de la región. Una vez más Colombia es el fiel servidor de los intereses estadounidenses, empeñados en no perder pie en esta región estratégica y tan poco sumisa a sus directrices. ¿Serán capaces de lograr su objetivo con su único aliado en la región, en apuros por violar leyes internacionales? Esa es la cuestión, de como las diferentes organizaciones implicadas colaboren. Dado que la ONU podría doblegarse a Washington y omitir la incursión como lo hace siempre con Israel,la resolución sería vetada y olvidada por completo. La OEA con un secretario socialista, Jose Insulza, puede que tome más en cuenta los argumentos ecuatorianos, pero no dispone de la autoridad de la ONU. Todas estas incógnitas se verán aclaradas en un futuro próximo, hasta entonces habrá que creer que la justicia puede más que los intereses estratégicos de EE.UU.

lunes, 3 de marzo de 2008

Alvaro Uribe entre la espada y la pared

Las tensiones entre Colombia, Ecuador y Venezuela están en un nivel máximo. Por lo pronto ya no hay relaciones diplómáticas entre Colombia y sus dos vecinos, pues Correa como Chávez las han roto unilateralmente. Cualquier instancia de diálogo ha quedado por lo mismo rota, al mismo tiempo que ambos vecinos de Colombia han movilizado sus respectivos ejércitos a la frontera con Colombia.

Colombia ha demostrado un desconocimiento absoluto de la soberanía de Ecuador. Una cosa es que el ejército colombiano reprima en su propia jurisdicción nacional, otra que de paso invada a su vecino cometiendo una verdadera masacre, que posteriormente intente matizar con declaraciones contradictorias. La denominada seguridad democrática del presidente Uribe es todo menos democrática,y mucho menos respeta las leyes internacionales. Las tensas relaciones que había mantenido hasta ahora con Correa y con Chávez han tenido ciertamente altibajos, pero nunca habían rozado un nivel tan bajo como ahora. Para llegar al grado que el mismo secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Insulza lo diga, es porque verdaderamente Uribe está actuando de forma cada vez más errática y contraria a toda legalidad de un gobierno respetuoso con sus propios conciudadanos, como con sus vecinos inmediatos.

Aún no se puede hablar de guerra propiamente dicho, pues no ha habido un enfrentamiento entre ejércitos, pero eso si, las fronteras entre ellos están totalmente militarizadas. Está claro que una incursión en territorio vecino es lo mismo que una invasión militar, tal y como lo hace regularmente Israel en Palestina. Esto justifica plenamente el comportamiento de Venezuela como de Ecuador. Por lo pronto Bogotá ha intentado matizar lo sucedido con versiones poco coherentes, en vano, pues queda evidente que con dos fronteras militarizadas lo último que quiere es de nuevo provocar una escalación. Bolivia como la OEA han intentado llevar a los implicados a una mesa de negociación, sin éxito aún. Realmente dudo que ninguno quiera llegar al conflicto bélico. Pero de Uribe, más hombre de guerra que de paz, poco se puede esperar en ese sentido. Ahora que se encuentra entre la espada y la pared, tendrá que retractarse tarde o temprano llevándose una humilliación en su propio país como a nivel internacional. ¿Quién va a querer todavía colaborar con él en el canjeo humanitario con la FARC después de este suceso?

Todo aquel país u organización que pueda mediar entre estos tres tiene la obligación moral de hacer lo humanamente posible para calmar el conflicto y llevarlos a negociar una paz duradera y sólida. Puede que sea la OEA, la CAN (Comunidad Andina de Naciones, a la cual pertenecían los tres hasta que se salió Venezuela), las Naciones Unidas, o porque no EE.UU, que tiene una fuerte influencia en Colombia y podría influir en Uribe. Sea como fuera hay que evitar a toda costa el enfrentamiento. No parece plausible que Venezuela o Ecuador lo provoquen, puesto que el primero no está directamente implicado, pero si aliado al segundo, y Ecuador porque hasta ahora lo único que ha hecho es militarizarse para el hipotético caso de un conflicto. El único agresor aquí es Colombia. Después de esto sería dudoso que respondiera con otro golpe militar en Ecuador, desatando entonces si la guerra en Suramérica.

Esta es la peor crisis que ha sufrido la región en años, y su solución es compleja debido a la falta de comunicación entre ellos actualmente. Uribe tendrá que entrar en razón y reconocer que se ha excedido, o de lo contrario seguir esquivando la verdad con afirmaciones poco convincentes y contradictorias. La vía militar puede llegar a considerarse solamente si todo diálogo se torna inútil. Hasta entonces esperemos que la verdad impere por encima de la violencia, puesto que hasta alguién como Uribe tendrá una faceta humana que le inducirá a reconocer lo evidente. Ante la complejidad de la situación habrá que seguir este asunto de cerca en los siguientes días y semanas para sacar concluciones más acertadas.

domingo, 2 de marzo de 2008

La represión como método.....

Las tensiones en Suramérica se elevan. El máximo se ha dado con este último suceso bélico de Colombia contra la FARC. EL ejército colombiano pasó por alto la soberanía de su vecino y entró con el objetivo de eliminar al número dos de las FARC, Raúl Reyes en territorio ecuatoriano. Masacró en total 16 personas en condiciones muy dudosas. Este suceso fue calificado como un éxito por el gobierno de Uribe, el cual persigue su política de seguridad mediante la represión militar a la vez que se aleja cada vez más de un posible canjeo humanitario con los guerrilleros.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa reaccionó llamando a consultas a su embajador en Bogotá,al igual que Venezuela. Hugo Chávez ha mandado al ejército a la frontera con Colombia. El diálogo se vuelve cada vez más difícil y parece ser que Uribe solo toma en cuenta el combatir la violencia con más violencia. Entonces que no se extrañe si la FARC no accede a sus condiciones para los comlicados canjeos, que sin embargo han dado resultados muy positivos, en colaboración con la senadora colombiana Piedad Córdoba y el presidente Hugo Chávez. Se han liberado un un breve lapso de tiempo más rehenes que en años de política represiva.

El enfrentamiento militar entre Colombia y Venezuela o Ecuador está lejos de darse por ahora. Pero entre que Nicolas Sarkozy se comprometió de ir personalmente al frente para sacar a Ingrid Betancourt de su cautiverio,y Hugo Chávez que intenta seguir adelante la mediación entre la FARC y el gobierno de Colombia, este diálogo se vuelve cada vez más improbable con el último golpe inflijido a la guerrilla.

El camnino elejido por Álvaro Uribe es el de la mano dura, sin concesión alguna. Lo mismo harán los dirigentes de la FARC. Con un clima tan tenso en el interior de Colombia ya existente, se le agrega un abierto enfrentamiento con sus vecinos, de los cuales al menos uno si tiene un armamento respetable. EE.UU encarga el trabajo sucio a Colombia, quedándose ellos con la agresión diplomática y económica contra Venezuela. Le conviene un clima de inestabilidad para frenar los procesos democráticos que no puede atacar abiertamente. Habrá que ver la integridad que se ha alcanzado entre los gobiernos progresístas para resistir a tales agresiones. El proceso es lento y de desgaste y mientras que en Colombia el Polo democrático no acceda a la presidencia colombiana, seguirá siendo el bastión de guerra de los intereses estadounidenses en un mar de gobiernos de izquierda.

Hay que apostar ahora más que nunca en resolver el caso de los rehenes con el canjeo humanitario antes que con medidas militares. Visiblemente hay demasiados intereses ajenos en el horizonte, propios y ajenos a la vez. El rebajarse al nivel de tus enemigos es lo peor que puedes hacer, si lo que pretendes es salir con honra de la contienda. Eso no lo ha asimilado muy bien todavía Álvaro Uribe Vélez.