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lunes, 9 de septiembre de 2013

La Cumbre de San Petersburgo del G20 eclipsada por la crisis siria o la soledad de Obama en la Comunidad internacional

La cumbre del  G20 de San Petersburgo se concluyó con poca gloria y ningún documento final propio de una reunión económica de las principales economías mundiales, donde seguro estaría  los temas como el combate internacional contra los paraísos  fiscales, las medidas para volver al crecimiento en las viejas economías europeas, entre otras. No fue tal, sino el tema en vogue, la crisis siria, la cual con cada vez nuevas facetas en la arena tanto siria como internacional, no deja de desenvolverse hacia un desenlace fatal, o sea la intervención militar carente de toda aprobación o legitimidad, que fuera la autoproclamada comunidad internacional, a su vez aparentemente dividida en el asunto. Los breves momentos de encuentro fuera de protocolo en el marco de la cumbre económica entre Vladimir Putin y Barack Obama no concluyeron en ningún acercamiento mayor, y dejaron una vez más entrever esta nueva relación de corte guerra fría que rige actualmente entre Moscú y Washington.

El gobierno estadounidense viene desde días preparando y anunciando en todos los canales disponibles la voluntad inquebrantable de castigar a los responsables sin equívoco  de los terribles ataques de gas sarín en la Ghouta Oriental, en las afueras de la capital siria, Damasco el pasado 21 de agosto 2013. Ni el secretario de estado John Kerry, ni el gobierno francés parecen necesitar más pruebas que los videos anónimos publicados en las redes sociales y en youtube para demostrar la veracidad de la culpabilidad del gobierno sirio en los sucesos. No obstante la comisión de investigación sigue con el análisis de los materiales juntados a duras penas y bajo condiciones extremas en Siria hace pocas semanas. La negativa del parlamento británico para autorizar el uso de la fuerza en Siria fue ante todo un signo de alarma, de que este proyecto militarista tiene muchos enemigos en diversos frentes.

El gobierno de Rusia por su lado dio un paso decisivo para quitarles todo argumento a los enemigos de Bashar Al-Assad. Le pidió formalmente al gobierno de Damasco de poner bajo vigilancia internacional el arsenal de armas químicas, con el fin de destruir el mismo y neutralizar toda posibilidad de su empleo en corto plazo. Este lunes mismo, el ministro de relaciones exteriores de Siria Wallid Al-Moualem se declaró favorable a este acuerdo y dispuesto a firmar el tratado de prohibición de armas químicas, dejando una vez más el balón en el lado de los militaristas.

El presidente francés Francois Hollande declaró recientemente en una conferencia de prensa, que  estaría esperando una serie de factores para determinar su postura en el asunto. En primer lugar el que el Consejo de Seguridad se pronuncie de una forma u otra respecto a la responsabilidad de quién fuera el actor de estas masacres, de los resultados de los votos en la Cámara de Representantes y en el Congreso de EE.UU. que en la brevedad se tendrá que posicionar frente al pedido hecho por el presidente Obama de una guerra limitada contra el país asiático. Sin embargo el buen visto de Damasco de poner bajo control internacional su material de tipo químico obligo hasta a ellos a reconsiderar sus propósitos. El secretario de estado John Kerry se dijo abierto a hablar con los rusos en el caso de que efectivamente se dieran estas circunstancias, que podrían frenar la reprimenda militar a corto plazo.

El voto que Obama necesitará pronto sobre una potencial operación militar limitada, como le dicen, está siendo la piedra angular para el inquilino de la casa blanca,  cuando incluso su reputación podría verse afectada, sea cual fuera la salida de esta crisis. Si Obama se ve muy blando y conciliante con los sirios, le acusaran de débil el ala ultraderecha de los republicanos. Si se ve tan determinado a actuar militarmente, los demócratas más a la izquierda le reprocharían por lo contrario una actitud imperialista. En ambos casos su reputación se está jugando, y siendo prisionero de su propia voluntad de lleva un frente militar-moralista, se enfrascó en una argumentación como menos paradójica y poco convincente para con sus aliados, incluso más cercanos, siendo la participación francesa tanto más curiosa, cuando en el pasado Francia se opuso a la entrada en Irak  de EE.UU., el Reino Unido y España. Ahora es Francia la más proclive a ello, mientras que por una vez Londres no está entre los líderes de la ofensiva.

La liberación reciente del periodista italiano Domenico Quirico, quien fue secuestrado en Siria en marzo, recién llegado a suelo italiano por su lado comentó que según su parecer es casi imposible que el régimen de Damasco estuviera atrás del ataque de Ghoutta Oriental. Habiendo estado secuestrado por fuerzas rebeldes, que llevan a cabo razzias en el norte, tomando a rehenes como modus operandi, habrá tenido oportunidad de ver el funcionamiento y la dinámica general de lo que está sucediendo en el terreno. Nadie se mueve por ahora a aportar “pruebas” con la fuerza necesaria para justificar su intervención. Luego está la cuestión de la existencia de una base naval rusa en el puerto de Tartus, sobre la costa siria, que sirve de alfil a toda intervención. De forma preventiva el gobierno ruso acaba de mandar desde Sevastopol un portaviones adicional para asegurar lo que constituye el único punto de apoyo militar en el mediterráneo de los rusos, de ahí su importancia relativa.

Mientras que la ONU y diferentes cancillerías occidentales felicitaron el paso dado por el Assad, no cesa el proselitismo de Kerry en la zona. Ayer estuvo en Londres y ahora se dirige a Vilnius, Lituania, donde se está celebrando un encuentro en el ramo de la presidencia pro-tempore de dicho país de la Unión Europea. La posición en común de la UE sobre Siria está plasmada ahora sí. En ella se dice que se respalda la necesidad de una reacción fuerte, en el caso de que hubiera responsabilidad del gobierno sirio. Sin embargo pide el mostrar evidencia más convincente para poder corroborar el dato. Nadie se quiere mojar primero sin un mínimo respaldo moral, por lo visto estas políticas son definitivamente pasado, o eso parece.


El G20 fue definitivamente eclipsado por la crisis siria, y la foto final lejos de reflejar una aparente unidad de la comunidad internacional frente a la necesidad de intervenir militarmente, se ve en una profunda división fáctica. Rusia y China siguen firmes en la voluntad de frenar toda acción militar unilateral fuera de la ley internacional, mientras que Obama intentó en vano ganarse afecto para su empresa militar con sus socios. Si bien once países firmaron un compromiso donde se afirmaba la necesidad de aclarar los sucesos relacionados con las armas químicas, donde la mención militar es nula. Este parece ser el panorama para este momento, donde se está demostrado la verdadera influencia que tiene ahora Washington, cuando se propone una enésima campaña militar, que más difícil que nunca, se enfrenta a enemigos dentro y fuera de EE.UU.

lunes, 6 de mayo de 2013

Los rebeldes sirios acusados de uso de armas químicas por la ONU o el giro de suerte en el conflicto inter-sirio

El viento gira recientemente en Siria, donde se han producido novedades en las últimas 72 horas. El pasado domingo 5 de mayo, la aviación israelí bombardeó de forma unilateral un Centro de Investigación militar de Jamraya, en las afueras de Damasco. Además tuvieron como objetivos a más objetivos militares en la capital siria, pero también del convoy militar que se dirigía hacía Líbano, que fue alcanzado por los cazas israelís. Esto es equivalente a una  intervención ilegal y unilateral desde cualquier punto de vista, siendo una invasión directa en territorio sirio visto desde el derecho internacional.

El viceministro de relaciones exteriores Faisal Mekdad declaró ante los medios públicos, que el gobierno sirio tomada estas medidas como una “declaración de guerra” por parte del gobierno israelí. El Primer Ministro Benjamin Netanyahu sin embargo no se pronunció en ningún momento sobre el incidente por ahora. 

El segundo giro casi más interesante aún son las declaraciones de Carla del Ponte, jueza helvética encargada por las Naciones Unidas en el caso de las sospecha de armas químicas en el conflicto sirio. En un programa emitido por la  radio suiza Radiotelevizione Svizzera, donde sostuvo lo siguiente:

           "Disponemos de unos testimonios de médicos, personas afectadas y personal de                 
hospitales de campaña de los cuales se puede deducir que el arma química, en particular el gas sarín, no fue usada por el Gobierno de Siria, sino por los rebeldes" 

Estas declaraciones son un tanto contrastantes con lo que se venía escuchando por pate de los medios internacionales del mainstream occidental. Un portavoz del Ejército Libre Sirio, ala militar de la oposición siria, negó estas acusaciones, diciendo que probablemente sería el Hezbolah quien estaría en la medida de tal recursos militares, pero ellos se deslindan. La salida de estos giros ha puesto en cadena las cancillerías internacionales. El senador estadounidense republicano John Mc Cain, dijo que era necesario más que nunca ayudar y financiar a la oposición, para acelerar la caída del régimen. Obama, quien en el pasado se había puesto a acusar sin mucho fundamento ni argumento de por medio al gobierno sirio, el cual igualmente desmintió inmediatamente tales términos.

Resulta, que según el parecer de la jueza Del Ponte los infractores no es el gobierno, pero los mismos rebeldes. De ser el caso, de que esto grupos armados irregulares fueran los ejecutores de estos ataques, esto daría fe de un evidente armamento directo e indirecto de la oposición armada por parte de diferentes países patrocinadores, por vía de Turquía. Esta dinámica que de seguro tiene  que ser actual, aún no goza de unanimidad en el ámbito internacional, por lo que se lo único admitido son donaciones no letales, a dichos grupos. La doble moral detrás de estas nomenclatura no tiene más matiz, que el de querer aparentar neutralidad en el terreno político.

La situación  actual del estancamiento de la guerra, que actualmente es de puro desgaste, nos demuestra un gobierno que mantiene a raya a los rebeldes. Estos en cambio han visto su suerte girar. No logran la progresión necesaria para desestabilizar el régimen del todo, con los medios disponibles, y la superioridad numérica del enemigo es un factor a considerar. La extensión en el tiempo de la rebelión, sin el éxito esperado ha mermado sus finanzas, de las que dependen en gran medida para subsistir, mientras que el gobierno turco les siga dando las prerrogativas de las que gozan en suelo turco.

El operativo llevado el viernes 3 de mayo sobre infraestructura del aeropuerto internacional de Damasco, fue la primera de las recientes provocaciones de Israel en Siria. La presencia de bases operativas opositoras sirias en las alturas de Golán, desde donde recientemente el país fue atacado, dan prueba de un partido tomado por el gobierno de Netanyahu.  La escalada hacia un guerra regional está cada vez más cerca. No es de excluir, según salió en el comunicado oficial del gobierno de Damasco, que se riposte en un futuro, por ahora no tomarán medidas en particular.

La perspectiva de un conflicto armado en Medio Oriente en corto plazo parece un tanto preocupante, dado que las medidas unilaterales de Tel-Aviv no se detienen por ningún motivo, ni aunque vengan las quejas del mismo Obama,  quien tendrá que tomar posición en algún momento, si es que sabrá como mediar entre los distintos intereses que no siempre son fáciles de dosificar: Entre conservar la imagen progresista mundial, y de mediador potencial en el Medio Oriente, y en particular en el Proceso de Paz entre Israel y Palestina, y los lazos históricos y estratégicos que tiene Washington con Tel Aviv. Si Bibi Netanyahu sabe mesurarse, para no hacer explotar el polvorín regional, que de entrada no tiene buena perspectiva, al menos en el vecino Irak, ni tampoco el Líbano, que tampoco se salvan a la violencia que reina al menos dos años en mayor o menos medida.

¿Será  el derecho internacional, nunca aplicado y siempre invocado, capaz de interferir en este asunto en algún momento? La ONU siempre positiva ante la posibilidad de una resolución pronta, y además diplomática, no ha sido capaz de imponerse e mucho por ahora. Los dos enviados, hasta ahora, han demostrado poco éxito, a la vez que el actual, el argelino Lakhdar Brahimi está amenazando con dimitir en breves, al igual que su predecesor ghanés Kofi Annan. 

Independientemente si mañana EE:UU., Israel o cualquier miembro de la OTAN,  pasan a la acción concreta de intervenir al lado de los rebeldes, estamos en la vista de un caso del tipo de la guerra civil española, con el desenlace conocido de sobra. Una vez más los balances regionales se mueven con la fuerza bruta y con el engaño de por medio, para lograr romper el lazo tan peligroso Teherán-Bagdad-Gaza-Hezbolah. Israel, actualmente muy temerosa de su seguridad interna y externa, siendo vecina y ocupante de una parte de Siria, está forzando la tuerca, para ver si de algún modo le sacara provecho alguno, e indirectamente también apoyar a la rebelión.

No es novedad que a Israel el derecho internacional le parezca insignificante a nulo, pero además vemos como se desdibuja un escenario harto complejo, del cual sacar una conclusión por muy mínima que sea, es un trabajo arriesgado y algo especulativo. No obstante, lo cierto es que ahora más que nunca, estamos a nada de ver la guerra volver en el Golán, más temprano que tarde, con un desenlace incierto.

sábado, 27 de abril de 2013

La acusación falaciosa de EE.UU. a Siria de emplear armas químicas o el cuadro iraquí como modelo referente para una intervención militar imperialista e ilegal

 Los eventos en Siria no parecen detenerse en las últimas semanas. El gobierno de los EE.UU. emitió un comunicado, donde acusa formalmente al régimen sirio de emplear armas químicas contra población civil. Este acto de guerra considerado como un delito según el derecho internacional sobre la guerra, es para Washington la línea roja de su política hacia siria. Sin embargo las pruebas que confirmen estas acusaciones  no fueron presentadas, más bien Obama se dijo prudente hasta que obtenga las mismas. Un portavoz del gobierno sirio por su lado no sólo desmintió estas acusaciones, sino que pidió dio a conocer la apertura de una comisión de investigación sobre estos supuestos hechos. Las reacciones internacionales se desencadenaron asimismo, en donde Rusia acusó a EE.UU. de querer preparar un escenario tipo Irak, para allanar el terreno para una invasión terrestre en la nación mesopotámica.

La oposición siria organizada alrededor del Consejo Nacional Sirio (CNS), que estuvo encabezada desde su creación primero por Burhan Ghalioun, quien a su vez fue remplazado por Moaz Al Jatib, sufrió un duro golpe interno hace una semana. Después de crear la figura de primer ministro de dicho gobierno paralelo, idea que se estaba tramando desde la pasada Cumbre de la oposición siria, celebrada en Casablanca el año pasado. El nuevo primer ministro Ghassan Hito hace cinco días llevo a Moaz Al-Jatib a resignar de su posición de presidente del Consejo con base en Istambul, Turquía, por razones morales, pues consideró que la figura de Hito viene de forma demasiado precipitada y no ayuda a cerrar las filas entre las corrientes internas del movimiento rebelde. Su sucesor Mustafá Sabbagh tendrá la difícil tarea de gestionar ese conjunto heterogéneo de opositores exiliados no siempre en consenso con la forma de proceder. Además que el reconocimiento internacional  sigue estancado, en la medida que la defección internacional al gobierno de Damasco no fue total, al tener países influyentes, capaces de frenar la sangría que sufre Bashar Al-Assad en el plano internacional de forma creciente. Además el envío de fondos al CNS en concepto de ayuda no letal, que en apariencia fue común a muchas cancillerías occidentales, está condicionado por ciertas demandas por parte de los países donantes, que exigen garantías en la gestión del dinero, y cuentas transparentes que no están cumpliendo por lo visto, puesto que en el plano realista, el organigrama de la misma está basado en gran medida en políticas ex post, sin muchas reglas ni estatutos.

Pero más interesante que el proceso interno de la oposición siria, es el desarrollo de una nuevo frente diplomático contra el gobierno sirio. El ministro de defensa de EE.UU. Chuck Hagel se pronunció recientemente acerca de la suposición no confirmada del empleo de armas químicas contra la población civil. Estas acusaciones se basan a priori en unos videos difundidos en internet por la oposición, donde se muestran a civiles en un hospital que sufren de síntomas, los cuales son atribuidos a esta sustancia. La oposición republicana de EE.UU. comenzó a presionar a Obama a tomar medidas más concretas, dado que se cree y se supone  que la susodicha línea roja ha sido alcanzada finalmente. Cuáles serían los planes militares en el caso, no fue revelado aún. También el gobierno inglés se pronunció en el mismo sentido, por medio de su ministro de relaciones exteriores, William Hague, quien precisó que el posible empleo de gas  sarín, podría llevar a nuevas medidas contra el régimen sirio, de ser comprobadas las acusaciones. Estas son en gran medidas las argumentaciones empleadas por parte de los grandes socios internacionales del CNS. Las Naciones Unidas se han adelantado ya a este escenario, al poner en pie un posible equipo para inspeccionar los supuestos casos. Éste sería llevado por el sueco Ake Sellström por nombramiento del mismo secretario general Ban Ki Moon. Bashar Al-Assad se comprometió a recibir cualquier equipo de científicos que quisiera venir. Sin embargo los rusos insistieron que ellos tamibién mandarían a sus representantes al terreno en el caso. Este caso en pleno desarrollo no ha dado a ver todas sus facetas aún.

La guerra diaria desde dos años, donde el estancamiento de las partes, y la guerra de desgaste se han vuelto pronto en normalidad. Las defecciones al campo opositor se dieron en gran medida en el pasado, pero las posiciones pro-gubernamentales también no son a desconsiderar. La radicalización de la contienda, lleva a un grado de pragmatismo interior y exterior. Cuando Turquía se había mantenido en gran medida leal al gobierno de Al-Assad, su rompimiento de relaciones, y el reconocimiento al CNS, como el otorgarle una sede operativa en suelo turco, fueron vitales en el fortalecimiento de su base internacional, pero en el interior, no es tan evidente, puesto que la división evidente de la sociedad siria ante un círculo de violencia, y en un clima que se venía precalentando desde antes de que caiga el líder difunto Muammar Ghadafi en Libia, entonces, los socios de la empresa libia, ya estaban calculando sus tiros en Siria, una vez terminada la misión  libia. Viendo que esto se dio bien que mal, casi diríase in extremis, ahora estamos siendo testigos de una fase avanzada del conflicto.

La batería de opciones  para la puesta en marcha de la opción militar, y de sus otras variantes menos invasivas, no es nueva ni sorprendente. Entre ellas está el suministro de armas al Ejército Libre de Siria, al envió de fondos adicionales a los grupos rebeldes, y a la instauración de una zona  de exclusión aérea sobre alguna zona del país, para evitar así la muerte de civiles por parte del ejército sirio. La neutralización de las fuerzas aéreas está a su vez en la lista, pues lo que se quiere es quitarle al gobierno de Damasco el recurso aéreo, y poder acercarse cada vez más a zona propiamente siria, de donde atacar puntos estratégicos del gobierno. Actualmente las fuerzas defensivas sirias hacen que toda intervención requeriría una distancia prudencial, que le quita en gran medida efectividad a los golpes militares, en el caso de tener una tal internacionalización de facto.

Las cancillería francesa, británica y estadounidense no se ponen necesariamente de acuerdo en las medidas que tomar, pero si en el objetivo, que es poner en el poder al CNS en Siria, lo antes posible, y con el menos costo requerido. El involucramiento por lo tanto está lejos de una postura no-intervencionista, sino todo el contrario, armas para la oposición, desconocimiento del gobierno formal, apoyo tácito a organizaciones terroristas, ligadas a Al-Qaeda, la lista de elementos relacionados aquí no sería nunca exhaustiva. La guerra de desgaste afecta en ambos lados, y los desesperados intentos de impulsarlo por parte de los grandes patrocinadores internacionales, no está teniendo el éxito esperado, por lo mismo se está buscando darle un golpe mediático fuerte contra el gobierno, y buscando devolverle algo de unidad al CNS, tan fraccionado como se encuentra aún.

Bashar Al-Assad no ha dado su última batalla, ni mucho menos, aunque sus recursos ya no sean comparables con hace dos años. Perdió mucho reconocimiento internacional, y  nacional, pues un importante sector de la población parece identificarse con el CNS y el Ejército Libre de Siria en mayor o menos medida. Pero sus medios son ampliamente suficientes para permanecer en sus posiciones, y recapacitar sus fuerzas, que se encuentran en diversos sitios del país al mismo tiempo, combatiendo lo que ellos consideran grupos terroristas, pues según la ley no tienen cabida de ningún otro modo. Pese a haber ofrecido en reiteradas veces un diálogo inter-sirio, la oposición no ha querido colaborar en ningún momento, mientras que ellos no vean caer el poderío de Assad en Damasco, sólo entonces se dicen dispuestos a negociar. Osea, que más que negociar, lo que buscan es comprar tiempo y fijarse bases en Siria, mientras que no piensas retroceder un centímetro a  sus aspiraciones de acceder al poder por la vía armada.

El desenlace final de tipo libio nos da a entender que para que esta cuestión tome forma, hace falta mucho tiempo y empeño, que no siempre se ve apremiado debidamente, véase el caso libio, donde la muerte del embajador acreditado a Trípoli en el Consulado de Benghazi mostró el lado débil de la seguridad en el marco del nuevo estado libio, que es un caos y una falta de control, en la medida que los grupúsculos obedecen a menudo a sus superiores inmediatos, pero no a las órdenes y reglamentos dados por el poder central ,que carece de toda atribución real que justifique este nombre. De este cuadro sale necesariamente un estado fallido en su mejor representación, incapaz de imponer el imperio de la ley en su ámbito territorial, donde el monopolio de violencia se encuentra fragmentado y repartido por cuotas clánicas y partidarias, y donde toda ilusión de unidad territorial rara vez trasciende el papel. Este es el modelo que le espera a Siria, el día de mañana, si el CNS gana la guerra. En grandes planos, el cambio de régimen en Damasco supondría un reequilibramiento de las fuerzas regionales de Medio Oriente. Sin el régimen alauita, se rompería el eje Teherán-Damasco-Gaza que tan efectivo se ha demostrado en el pasado, por romper su eslabón más débil por ahora, Siria. Irak que también está viendo el resurgimiento de violencia entre corrientes religiosas y étnicas, como prolongación de un conflicto en el poder mismo, son sinónimo que la región entera está en una fase de importante desestabilización.

Siria resiste a la embestida imperialista por parte del CNS y sus patrocinadores, por ahora. Nada está dicho, por lo que pueda surgir mañana, todos están atentos, pero ningún país ha sido capaz de romper las apariencias de respeto a la legalidad internacional, pero si está tramando como finalmente poner en jaque, si no es que tumbar al  rey enemigo en este juego de ajedrez, que está lejos de estar resuelto.

lunes, 23 de enero de 2012

La Liga Árabe en vías de instrumentalización para la conquista de Siria o la imposición de un embargo de petróleo iraní en la Unión Europea

Las tensiones entre los occidentales y sus archienemigos de  turno se intensifican un poco más. Mientras que en Damasco la Liga Árabe prolonga su misión de observación en el país mesopotámico, desde su asamblea general hay voces críticas, que demandan la dimisión del presidente Al-Assad y por consecuente la preparación para un gobierno de unión, mientras que su vicepresidente tome las riendas hasta la formación de un nuevo poder después de elecciones presidenciales y legislativas anticipadas. Este proyecto de ruta presentado por el ministro de relaciones exteriores de Qatar Hamad ibn Jassem Al-Thani, fue recibido con un rechazo formal por parte del ejecutivo sirio, quien denunció que estas medidas eran una injerencia encubierta y que el presidente constitucional no dimitiría. La oposición siria bajo el liderazgo de Burhan Ghalioum criticó de nuevo que no entablaría diálogo con el régimen sin que el presidente se retire del poder antes.  ´

En Irán por su lado la lucha sigue en varios frentes contra el régimen islámico. En primer lugar el portaviones estadounidense pasó sin incidente por el estrecho de Ormuz, acompañado por un portaviones francés y otro buque de guerra británico. La presencia de tres fuerzas armadas en operación en conjunto por aguas iraníes habrá sido un viaje de riesgo, aunque los portavoces del pentágono han denominado lo sucedido como “operación habitual” de patrullaje del Golfo Pérsico con un regreso programado al puerto de base de la Quinta Flota en el archipiélago de Bahréin. Las autoridades iraníes no opusieron  resistencia al tránsito, que en repetidas veces fue objeto de amenazas por parte del ejecutivo iraní y  estadounidense en las semanas pasadas.

Por el otro lado las sanciones más recientes sobre la economía persa fueron decretadas por EE.UU. y la Unión Europea. En el primer caso un bloque de sanciones contra el Banco Central de Irán fue levantado, mientras que la Unión Europea prevé un embargo sobre la compra de petróleo iraní para el mes de julio 2012. La tentativa de Londres, Paris y Berlín por imponerlo de inmediato fue un fracaso, cuando economías como Grecia dependen más que otros de sus exportaciones de barriles iraníes. Un total de 20% representa para Irán la pérdida de estas exportaciones a corto plazo. Sin embargo habría que ver cual será la estrategia empleada por los europeos para diversificar al grado necesario la compra en mercados alternos. Irán apuesta con razón a nuevos socios comerciales. China es su primer socio comercial después de la UE. Los nuevos tratados comerciales firmados en la gira latinoamericana tal vez se presentarán como la opción más fiable. Sin embargo entre las crecientes limitaciones del Banco Central Iraní, quien ha visto varias cuentas suyas congeladas en Europa y en EE.UU., la duda es ante todo la forma que se planea para enfrentar esta nueva coyuntura que se puede deslumbrar para verano. Las tensiones en ambos casos crecen de forma exponencial, además que la perspectiva de un enfrentamiento bélico se hace cada vez más real. Además si se toma en cuenta el clima de recesión mundial, toda guerra viene muy bien para disipar las críticas internas de los países beligerantes.

Con la espada de Damocles sobre el posible cierre del Estrecho de Ormuz, que por ahora no fue implementado, hay una cierta distensión general, no se produjo ningún choque, por más mínimo que fuese, entre las dos naciones en el ámbito militar por ahora. La guerra se juega ahora por el mundo económico. Las sanciones para Irán son el previo aviso a éste, de que las medidas preventivas tomadas por el momento no se asemejan a lo que podría pasar una vez que el respeto mutuo se haya  roto definitivamente, y veamos en ambos contrincantes una guerra naval o terrestre. En ambos casos los móviles de la misma son tan evidentes, que los argumentos aparentes no son más que meros pretextos, para ir allanando el terreno para la hora de la verdad.
 
En el caso sirio habrá que ver el resultado de las delegaciones de la Liga Árabe, la cual parece tener una lucha interna entre los halcones como actualmente Qatar o Arabia Saudita contra el miembro que fue suspendido hasta nuevo orden, Siria, blanco de las tensiones regionales y bajo la presión de dentro y de fuera a la vez. Si las actividades del Ejército Libre Sirio (ELS), donde se agrupan los soldados desertores no cesan y los ingresos de armas clandestinas al país no son controlados, Damasco difícilmente podrá recuperar la calma y la paz interior, pues no es ya el ejército regular el que provoca la violencia, sino los soldados desertores del ELS que provocan el caos, que es respondido por el ejército, quién a su vez tuvo sus bajas en todos estos meses de conflicto. Los que se llevan balas de ambos lados son los civiles, que con o sin implicación, seguidas veces son las víctimas colaterales. Culpar únicamente al gobierno sirio de estas bajas, es desconocer el panorama completo, donde se desdibuja una lucha patrocinada por el exterior para  renovar un régimen, que en el pasado ha sabido hacer contra-peso a la hegemonía británico-estadounidense,  la cual parece aún dominar la región de Medio Oriente.

Se puede decir con un poco de generalización que estamos frente a un escenario a la “libia”, que sin embargo fue detenido por ahora por el veto de Rusia en el Consejo de Seguridad. De no haberse dado lo último, ya habría una misión oficial que legitimaría la intervención en Siria. La Liga Árabe es el elemento clave, pues sus miembros más reaccionarios quisieran verla colaborar con la ONU para la implementación de una fuerza multinacional en el país mesopotámico, sin ver que esto contradice no sólo la carta de la Liga Árabe o incluso la de las Naciones Unidas.  Por ahora la Liga Árabe ha sabido mediar la situación y de hecho no ha entregado los resultados tan ansiados por las potencias occidentales, que esperaban tachar el régimen de toda clase de acusaciones inventadas sobre la marcha, sino que éstos se vieron frustrados por ver que una aparente normalidad rige en el país que difícilmente podría justificar tal intervención. Si no fuera por la presencia de los soldados desertores que periódicamente ponen en jaque la situación de seguridad interna tan frágil.


En ambos sitios se juegan muchos intereses, y ante todo la “paz americana”. Si Londres, París o Washington se juegan la guerra caliente en zonas de alta importancia geo-estratégica, también pondrán en desequilibrio la economía mundial, la cual se podría ver afectada, al menos en el caso iraní. Este escenario parecía más el de la plena guerra fría, si no es que ahora mismo estamos en pleno siglo XXI. Al parecer algunas cosas no han cambiado desde entonces en el juego de la política internacional.

viernes, 6 de enero de 2012

Sobre la labor de los observadores de la Liga Árabe o la frustración de los occidentales frente a la crisis en Siria


La Liga Árabe ya está presente en Siria, mediando el conflicto interno que actualmente reina en él. La delegación presente al mando del general sudanés Mustafá Dabi  se ha mostrado, al contrario de lo que se le acusa desde círculos opositores en Europa y en Turquía, bastante neutra en cuanto a la pretendida represión por parte del ejército sirio. De hecho el ejército regular sirio se ha retirado de ciudades como Homs o Alepo.

Los responsables de la violencia existente son grupos disidentes del ejército que se autoproclaman como el Ejército Sirio Libre (ESL) dirigido por Riad al Assad. Éstos operan desde diferentes bases en Siria como también Turquía creando desorden y muertes civiles. En unas declaraciones de prensa  Al Assad dijo que deseaba la Liga Árabe se retire del país y que declare fracasada la misión. A su vez llamó a la misma organización a permitir que las Naciones Unidas “asuman su responsabilidad” una vez que se haya derrocado a Bashar Al Assad. Pidió que se instaurara desde ahora una zona de exclusión aérea y llamó a que  intervengan militarmente las potencias occidentales. 

La frustración de las cancillerías occidentales y estadounidense parece evidente, cuando el portavoz de la Casa Blanca emitió un juicio muy negativo sobre la delegación de observadores de la LA. Las voces de las ONG que habitualmente suelen hacer especulaciones sobre las presuntas muertes ocurridas, volvieron a denunciar más muertes de soldados sirios. Tal vez se debería de especificar de que tipo de soldados se trata. Pues si son los desertores que armados a través de la  frontera jordana y turca proliferan la violencia con fines de derrocar el régimen constitucional con el apoyo tácito de la “comunidad internacional”. Todo éste escenario huele terriblemente parecido, a lo ocurrido tan son hace pocos meses en Libia.

Sin embargo Bashar Al Assad cuenta con el apoyo de China y de Rusia. De hecho un buque de guerra ruso está en ejercicio en aguas sirias con el aval del gobierno de Damasco. Y tanto Pekín como Moscú hicieron uso de su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. A imagen y semejanza a los años de la guerra fría del pasado siglo XX, el mismo Consejo se convierte en un microcosmos de la confrontación en  puntos calientes. Por ello es de creer que no se instaure al menos desde la ONU un mandato para administrar dicho país, pero si puede intervenir la OTAN, la cual terminó recientemente su intervención libia y  ya llevaba cociendo el asunto en vistas de avivar la tensión posteriormente.
Todo indica que no se le quiere dar crédito a la LA cuando no condena con la misma vehemencia el régimen de Damasco, y se busca a toda costa ganarse a ésta misma para que como en el caso libio, se bendiga la empresa intervencionista. Todo el contrario, pues cuando el secretario general  de la misma se niega a interrumpir la misión programada para durar un mes, no cede a las presión que se le ejerce desde la Unión Europea, los EE.UU. y su lacayo interno que es Qatar.

¿Cual será el desenlace de esta situación? ¿Podrá la LA llegar a un resultado de mediación alguno en el tiempo establecido? ¿Estamos frente a una inminente intervención en Siria y con ello un nuevo reordenamiento regional?

martes, 15 de noviembre de 2011

La suspensión de Siria de la Liga Árabe o el deterioro de las relaciones Ankara-Damasco

La Liga Árabe suspendió el día de 12 de noviembre a la República Árabe Siria como miembro de su organización. Sólo el Yemen y Líbano se opusieron, mientras que Irak y Siria se abstuvieron. El día de 14 noviembre entró en vigor. La consigna salida por la iniciativa del canciller de Qatar Hamad Ben Jassen es que los países de la Ligua Árabe (LA) cierren sus embajadas respectivas en Damasco y de crear un acercamiento con la oposición siria del Consejo Nacional Sirio (CNS). Esta medida que el gobierno damasceno condena de ilegal según los estatutos de la LA misma. Una comisión de la Liga enviarán 500 observadores en la capital siria para observar los desarrollos locales.

La situación del régimen de Bashar Al-Assad está pasando por momento de gran presión interna y externa. Por una parte uno de sus socios más importantes se está alejando de su aliado, Recep Erdogan, primer ministro turco. La frontera común entre ambos países, que en estos instantes es no sólo puerta de entrada de las armas, que circulan en el país. Ahí también hay del lado turco un campo de refugiados sirios, que han salido del país por la violencia que padece desde meses. Sólo Rusia y China se han mantenido en la línea de Damasco, al vetar la resolución de la ONU del 4 de octubre. El Rey Abudulah de Jordania demandó a Assad de dimitir púbblicamente, lo cual una vez más fue aplaudido por la "comunidad internacional". Las críticas hechas al gobernante se fundamentaron en la supuesta "protección de los civiles" de la ONU, por lo que las sanciones pasarán por sancionar al gobierno, sin por ello atacar a la población; un espíritu muy propio de la tecnocracia occidental. En tal virtud la Unión Europea ha emitido una serie de sanciones al Damasco, al vetar la entrada del Presidente Sirio y una veinentena de personas relacionadas con del ámbito militar y empresarial. Sin duda los dirigentes occidentales se felicitarán de la suspensión de Siria, que va encaminada en su estrategia geoestratégica general.  

La violencia que de hecho existe en el territorio sirio, tiene unas razones muy particulares para preocupar tanto al gobierno Sirio como a sus vecinos. Han entrado armas por la frontera libanesa y jordana y están en manos de bandas armadas, que ponen en enterdicho la seguridad de vastas zonas del país. Estas bandas son las que los occidentales denominan "opositores pacíficos". La verdad es que la única reacción que eso provoca, es que el ejército intente desmantele o arreste dichas bandas. Al proceder a ello, el gobierno se ve atacado desde el exterior, cuando desde el punto de vista sirio, están haciendo cumplir simplemente la ley. Cuando los medios citan cifras de los muertos, siempre aparecen con videos caseros de baja resolución. Pues la aparente razón es la imposibilidad de corroborar los videos y la veracidad de las grabaciones. Sin embargo pese a ello Amnestie International con base en Londres, emiten periódicamente revisiones de las cifras, con las que inundar las noticias del mundo. En la comunidad internacional se están ya fraguando los planes de la llamada "transición", que presidiría por Burham Ghalioun, sirio del exilio en Francia en el frente del autodenominado Consejo Nacional Sirio (CNS), creada en Istambul, Turquía en Agosto 2011. La OTAN terminó finalmente su operación en Libia, por lo que puede resplegarse de ahí e ir preparándose al siguiente enfrentamiento programado, Siria. Lo que le falta para ello aún son un buena excusa. Esto ya va encaminado, pues mientras que los opositores no quieren dialogar con el gobierno, no se reconocen las amnestiías hechas por el gobierno, mientras que el mundo recibe información parcial y partidísta. Ahora que las relaciones económicas han sido seriamente dañadas con EE.UU. y la Unión Europea,

Siria está buscando respaldo en sus socios más leales, Rusia, China, y sus mercados en Afríca oriental. Los servicios secretos que operan en el país han hecho un gran progreso en los pequeñas aldeas, pero aún no en las grandes cuidades. El plan elaborado por los padrinos del CNS, la OTAN y sus principales socios, tiende a entorpecer cada vez más las relaciones Ankara y Damasco. Ahora que Erdogan ha subido el tono a Assad, y con la frontera que divide Siria con un país miembro de la OTAN, se cree que más tarde o temprano la incursión militar en Siria comencaría aquí. El Líbano, país casi totalmente rodeado por Siria, que además ha paado a ser gobernado por una coalción de partidos bajo Najib Mikati, entre los que está Hezbolah. Esta particular posición lo haría idoneo para una invasión planificada a Sira. Otra cosa es que su gobierno se le oponga dentro de sus posibilidades de su soberanía. Lo cierto es que han intentado frenar el tráfico de armas clandestinas a Siria, lo cual sin duda es imposible de frenar, cuando los servicios secretos se empeñan de lo contrario.

Es difícil saber cuanto tiempo Bashar Al-Assad pueda mantener una relativa calma en el país, y cuanto tiempo podrá mantener sus dos aliados con poder de veto de su lado. Al menos que la OTAN en un momento dado omita la pseudo-legalidad de dicha intervención por el bien "de la población civil". En cualquier caso el grito de guerra está en el aire desde la invasión de Libia. Esto se le llama en el lenguaje neocon "nation-building" o construcción de naciones, donde antes hubiese "tiranías" para dejar una república parlamentaria occidental, la cual entraría en el eje "bueno" en vistas de la posible invasión de Irán.  

lunes, 8 de agosto de 2011

El Consejo Nacional Transitorio ante el fracaso militar o Siria en la mira de los medios occidentales

Los diarios occidentales tienen en la actualidad a Siria como un caso muy caliente. Casi todos los días salen reportes de decenas de muertos, de tantos otros heridos, por el ejército sirio, e indirectamente por el "clan Al-Assad". Otro frente al menos tan sangriento puede ser en México, Guatemala o El Salvador, donde grupos armados, y visiblemente mejor equipados que las fuerzas del orden, ponen en jaque toda la política de seguridad de EE.UU. en Centroamérica y México.

¿Cual es la diferencia en la actuación del gobierno de Bashar Al-Assad y la de Álvaro Colom de Guatemala? Los dos tienen un enemigo fuera de la ley, que además de armado, es al menos tan fuerte como para poner en riesgo el estado de derecho imperante en el país, y en parte puede obligar a decretar estado de excepción. La diferencia, es que a Colom lo pondrá la prensa, como el que lucha contra el narcotráfico y las bandas armadas, causando muertes directas e indirectas. Bashar Al-Assad en cambio "reprime" al pueblo, mientras que trata de neutralizar a bandas armadas, que se dicen "pacíficas", financiadas por la Mossad, la CIA, u otras agencias internacionales, con la finalidad de desestabilizar el país, y después mostrarlo del dedo, por su uso de fuerza "desproporcionado".

La "primavera árabe" que ha venido a trastocar todo el panorama político de Medio y Próximo Oriente, se ha convertido en una finalidad en sí misma, pues justifica con la mera mención de la antigüedad de un régimen, y la existencia de una oposición en la calle, la intervención de los "gendarmes del mundo", que saben mejor que nadie quien és, y quien no és considerado democrático. Es curioso como algunas monarquías como en Arabia Saodita, o en Bahrain, no reciben crítica alguna, aunque en realidad no hacen otra cosa que permanecer en el poder, en pate con la ayuda pasiva de una secretaria de estado de EE.UU., que sabe pesar sus palabras cuando hace falta, y no duda en críticar incluso en asuntos internos de estados, donde con toda evidencia, hay un interés en cambiar sus estructuras de poder.

No hace falta mencionar el carácter fracasado del Consejo Nacional de Transición (CNT), de Libia, que aún con todo el reconocimiento internacional, no ha sabido capitalizar en cinco, casi seis meses una victoria contundente contra el coronel Ghadafi. Es más, ha perdido a su comandante más experto en el campo de batalla, Abdul Fatah Yunis en circunstancias excepcionales. La retirada progresiva primero del portaviones francés Charles de Gaulle, después de varios meses de apoyo, y la creciente dificultad de los países involucrados de pagar los costos de guerra, como también la no-inclusión de nuevos países de la OTAN para apoyar a la insurgencia, ponen en crecientes problemas al autonombrado Consejo Nacional de Transición.

En Siria parece que no habrá intervención hasta nuevo orden, en parte por que Rusia y China no están de la misma opinión que EE.UU. y Francia, sino que además la OTAN no contempla abrir un nuevo frente en Siria, cuando no ha cerrado el de Libia. En todo caso el ataque de los medios contra el presidente Al-Assad, es implacable desde las agencias informativas occidentales. Lo que en un principio puede ser el intento de controlar a grupos armados por agentes extranjeros, que atentan a la soberanía siria, el combatirlos resulta ser un golpe contra fuerzas "pacifistas y desarmadas" que además representan a priori el pueblo sirio.

Hay escenarios donde por razones evidentes los EE.UU. son proclives a una intervención armada, sobre todo cuando se trata de potenciales terroristas, o incluso terroristas declarados. Ahí entra que la vida humana, como el daño colateral son secundarios, dixit, en el caso que el CNT pierde a combatientes, por fuego amigo propiciado por sus propios compañeros de armas, o de los bombardeos de la OTAN, las muertes son tan deplorables, pero justificadas. Cuando sus propios agentes son víctimas de la fuerza de un estado soberano tercero, entonces si indudablemente se trata de un tirano y de un dictador. La doble moral sigue imperando sin fisuras algunas en el mundo, en la medida que aún los medios están dominados por la opinión parcial de quien juzga y perdona, a los que le sirven, pero aplica el ostracismo a sus enemigos declarados.

La guerra en Libia, iniciada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y acompañada por David Cameron, comenzó de una forma, donde al parecer la caída del líder revolucionario Muammar Ghadafi era una cuestión de tiempo. Cinco meses no han sido suficientes para derrocar a Ghadafi. En el frente de Siria tampoco parece haber mucho progreso, cuando la comunidad internacional parece preparar un ataque a uno de los bastiones más fuertes en su contra, el dichoso eje, Teheran-Damasco-Gaza. Si además se le agrega el Hezbollah en Líbano, que es el socio fuerte del actual gobierno de Najib Mikati, la influencia occidental que hubo durante el tiempo de Mubarak, Ben Ali y Saad Hariri es ya casi pasado.

Si Goebbels tenía razón en sus postulados, tan sólo con el frente mediático, se podría vencer a cualquier enemigo, con una descalificación premeditada. Este método lo aísla hasta de sus mayores socios, que por temor a represarias, se distancian de su aliado. Ante el fracaso evidente de esta táctica en Libia, que se está conviertiendo en una guerra de desgaste, al menos en Siria prima por ahora la prudencia entre los occidentales. Por lo mismo habrá que ver el devenir de la intervención en Libia, la cual promete alargarse aún por algún tiempo más.

domingo, 1 de mayo de 2011

Bashar Al-Assad frente a la contestación social o Siria convertida en laboratorio de injerencia internacional

Este domingo se ha convocado en todo Siria un día de manifestaciones a nivel nacional. Ciudades como Damasco, Homs o Lataquia han sido en las semanas pasadas el escenario de brotes de violencia callejera oponiendo el ejército sirio a manifestantes opositores. Este movmiento contestatario ha ganado un creciente protanogismo desde el inicio de la nueva era en el mundo árabe en diciembre 2010. El régimen de Bashar Al-Assad considerado en el pasado como sólido y estable, parece sufrir un serio deterioro interno. Mientras que una impresión de paz interna fue la constante, salvo algunas excepciones, ésta misma se está lentamente desvaneciendo, dando paso a una poliarización de la sociedad civil.

Siria es oficialmente una república, pero otra realidad da fe de una monarquía republicana, liderada por el partido Baath. Este partido que se define de línea del socialismo árabe, cercano al nasserismo, controla gran parte de la vida política de la república. Desde su existencia, sólo ha conocido a dos presidentes, Hafez Al-Assad de 1958 a 2000, y de su hijo Bashar Al-Assad actualmente en el poder. El carácter personalista del régimen por ende es bastante evidente. Desde 1963 hasta 2011 estuvo en vigor la ley de excepción, condicionando de forma permanente toda la vida política y social. La derrogación de dicha ley en el mes pasado fue interpretada como una apertura radical del régimen, fuertemente criticado en ciertos ámbitos internacionales. En su lugar se decretó una ley transitoria para regular las manifestaciones no autorizadas. La previa autorización para cualquier manifestación pública, siendo requisito para su celebración.

En la ciudad fronteriza de Dera´a en el sur del país, que colinda con Jordania, ha sido el foco de violencia más fuerte desde las semanas pasadas. Una resistencia se organizó alrededor de dicha ciudad, e incluso ha ganado bastiones más al note, en Alepo, Homs por ejemplo. El ejército sirio ha tomado posiciones alrededor de Dera´a hasta asediarla. Los combates que persiguen en este enclave insurrecionalista son hasta la fecha origen de grandes reprobaciones en muchas chancillerías tanto europeas como estadounidenses. Cabe hacerse una serie de reflexiones acerca de la naturaleza de esta oposición, como también las implicaciones extranjeras en esta organización. El reino hachemita de Jordania, fronterizo al sur de Siria, es quizás el aliado más fiel que le queda al Reino Unido en la región. Es de presumir que podrían existir redes de influencia indirecta de los británicos, que intervienen logísticamente y financieramente en la oposición de Dera´a.

En términos generales se puede constatar un fuerte deterioro de la situación general del país. La intervención del ejército en la calle y la persistencia del movimiento opositor han posibilitado una puesta en duda de la legitimidad del régimen, al menos por parte de la prensa europea y estadounidense. En cierta prensa latinoamericana como de países de tipo progresísta, al contrario se ha demostrado una cierta neutralidad frente a los hechos, sin por ello omitir las violencias perpetuadas. Lo cierto es que ambos bandos se basan en declaraciones de ciudadanos sirios, que en toda evidencia se dividen en este tema, si apoyar o despotricar sobre el presidente Al-Bashar.

El régimen sirio ha recibido duras críticas por parte de Francia, EE.UU. y el Reino Unido. El presidente Barack Obama ha amenazado con consultar el Consejo de Seguridad, por violaciones de derechos humanos en Siria. Francia, antigua administradora bajo el mandato de la Sociedad de Naciones, y el Reino Unido también ha hecho frente común en denunciar el régimen en los canales diplomáticos y de prensa. Al grado llega, que Londres decidió anular la invitación al embajador sirio a la ceremonia de la boda real, en reacción a la política reciente del presidente Al-Bashar.

Después de la dimisión del primer ministro, y la formación de uno nuevo, y la derrogación de la ley de excepción, las demandas sociales al parecer no han acabado. En un afán por recuperar una credibilidad en sectores opositores, se ha querido dar una nueva imagen del poder sirio mediante el llamamiento de una reorientación política actualizada a los problemas del país. Lejos de convencer a todos, aún persisten algunos grupos de oposición, que se ven enfrentados por las fuerzas del orden periódicamente.

Para entender la complejidad de la situación actual, hay que considerar que el factor del agente exterior existe, y posiblement sea determinante para la pervivencia de estos grupos opositores. De ahí a que las demandas hechas por los contestatarios pueden ser perfectamente válidas y productivas para el devenir del pueblo sirio es algo indiscutible. Otra cosa sería ver en estos grupos una “oposición a control remoto”, que en tiempos conflictivos, sirve los propósitos desestabilizadores de países como Francia o el Reino Unido, empeñados en redefinir la carta de Medio y Próximo Oriente mediante una nueva Realpolitik marcadamente intervencionista.

Sin caer en extremos del legitimismo apriorista de la oposición o de justificaciones circunstanciales de tipo oficialista, es necesario discenir lo que es de carácter popular, y lo que no lo es. En todo caso el régimen Al-Bashar puede ser tan legítimo, como puede ser personalista. La situación geográfica del país, que también es fronterizo con Iraq, y receptor de gran parte de la diáspora iraquí en exilio, ha importado un potencial de descontento social y de agentes sociales potenciales. De la misma forma que en la guerra civil los palestinos lo fueron en el Líbano, que acogió a una importante parte de los refugiados de la Nakba de 1948 y de conflictos posteriores, y que fueron actor de primer orden en los desarrollos de la guerra civil subsequente desde 1975 a 1990.

En tiempos de fuertes aires injerencionistas en la región del Medio Oriente, ningún país ha estado excento de movimientos algunos, sin que por ello se vieran implicada su seguridad interna necesariamente. Siria podría ser en estos momentos un laboratorio de movimientos sociales, que tienda a abrir la situación para una intervención futura con justificación hecha sobre medida, legitimada de forma totalmente circunstancial.

Estando aún lejos de escenarios tan radicalizados, cabe creer que en algún momento en vez de retrocalimentar la violencia en el país, se abra la posibilidad de una redefinición política, mediante una nueva estructura político-social que sea adecuada a las demandas que aquejan el país, y que garantizen la soberanía efectiva de la nación. En una posición de doble presión, exterior e interior, Bashar Al-Assad deberá demostrar sus capacidades de estadísta, y en efecto responder a su pueblo, que en el caso de desvincularse del Baath y del presidente Al-Bashar, con o sin ayuda del extranjero, recuperará el poder, tal como fue el caso en Túnez o Egipto.