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martes, 9 de diciembre de 2008

Zimbabwe en la mira o la parcialidad de los medios de comunicación occidentales sobre asuntos africanos

Robert Mugabe es sin duda un líder indiscutible de la historia de África descolonizada. Si se quedara uno en su carrera política de los años 80, el prestigio que daba Zimbabwe y su presidente era inminente. El proceso en el cual se ha sumido este país hasta la actualidad ha dejado de ser tan glorioso. Pauperización de la población, reducción de la producción agrícola del país a tales niveles que el abastecimiento ya no puede ser garantizado. Además la perpetuación en el poder ha sido un tema de discusión permanente, independientemente de la postura política que se tenga del manadatario. Muchos han sido ya los momentos de crisis aguda en el plano político como económico. En un contexto internacional donde la prensa ha puesto mucho énfasis sobre la polémica de la reelección, deja entrever la división profunda entre los detractores y los simpatizantes de este régimen. El hipotético gobierno de unidad entre el ZANU-PF y el MDC sigue en negociaciones, y si bien la presencia en Zimbabwe de Tsvangirai ya es prueba de una cierta tolerancia política, aunque sea muy matizada.

La actual persistencia de epidemias en el continente africano es un hecho confirmado, y no por ello se le puede responsabilisar unilateralmente al gobierno de Harare de no tomar medidas contra su propagación. Si acaso lo mismo sucediera a ese grado en países vecinos como Botswana o Zambia, probablemente la cobertura internacional de esta epidemia no merecería la más mínima atención. Sin embargo si ocurre en Zimbabwe, ya es un tema más que achacar al presidente tan polémico en los medios internacionlas. El principio de no injerencia en asuntos internos de un país soberano es y será un móvil para cualquier gobierno europeo o estadounidense, que se ajusta a los intereses y circunstancias peculiares del momento. La polarización casi exclusiva sobre este país de Africa austral deja en clara evidencia el desinterés general sobre este inmenso continente, que solo se conoce por sus problemas muy propios derivados de países descolonizados pero no necesariamente independientes en el plano económico de las antiguas potencias colonizadoras. Ahí donde las recetas del FMI y del Banco Mundial han sido aplicadas a raja tabla, se presentan síntomas similares, pero originados por las recetas milagrosas neoliberales, tendientes a desmantelar un estado autosuficiente en el plano alimentario, para transformarlo en uno engranado en la economía mundo, importando productos de primera necesidad y exportando otros productos cotizados en bolsas europeas que rara vez toman en cuenta las necesidades y carencias de un país periférico y pobre económicamente. Todo aquel que siguiendo este modelo tenga periódios brotes de enfermedades, probablemente no tenga más margen de maniobra que el Zimbabwe, pero no estaría puesto en las primeras noticias como hecho alarmante, sino al contrario, el asunto se callaría.

El tratar asuntos de esta índole lleva al paradigma de la politización y falta de conocimiento general del continente africano. Si se hiciese una encuesta a nivel general del conocimiento de tan solo la ubicación de cada país y de su respectiva capital en Europa nos levaría a constatar que el desconocimiento es absoluto más allá del Maghreb. Este desinterés interresado es la prueba que los medios de comunicación sirven a la explotación y saqueo de los importantísimos recursos que tiene África. De que sirve saber a quien explota el sistema, basta con saber ubicar el continente. Una entrevista a la entonces candidata a la vicepresidencia de EE.UU. Sarah Palin, esta demostró su absoluto desconocimiento, creyendo que Africa era una sola nación, la cual era incapaz de ubicar en un mapamundi. Muchas veces se ha tratado a la Unión Africana (UA) como el club de dictadores unidos. Tal jucio, evidentemente hecho desde una perspectiva occidental, no es más que la afirmación arrogante de menosprecio hacia cualquier intento de establecer regímenes que salgan de los mecanismos neoliberales. En países descolonizados el paternalismo y el clientelismo político son sencillamente la continuación de la colonia europea. Donde antes mandaban caciques representantes de intereses metropolitanos, ahora mandan gobiernos surgidos de la ola de descolonización e independencia política de los años 1960. Que estos no siempre se ajusten a las exigencias del Banco mundial no significa su falta de democracia, sino solamente su afán por conseguir un gobierno que represente mejor los intereses del pueblo y no de la oligarquía nacional o extranjera. Ahora que en un contexto de crisis Africa se desvincule de Europa acercandose a China o Rusia, sabe mal a los principales benficiados de la situación anterior, los grandes empresarios y banqueros que vivían de los intereses sobre préstamos que en algunos casos nunca llegaron a destino, pero que no se olvidan, y se cobra meticulosamente cada céntimo de servicio de deuda. De nada han servido las simbólicas cancelaciones de deuda de países altamente endeudados, pues en muchos casos la deuda es muy compleja dividida entre los emprésitos privados y públicos. Por un lado denunciar un atraso importante y por el otro no facilitar el desarrollo regional mediante la cancelación de deuda a veces poco transparente, es una demagogia rotunda. Ahora que el régimen de Mugabe está pasando horas muy bajas no es de negar en ningun caso. El mandatario es visto como un dictador por algunos, otros le mantienen su fidelidad. En todo caso el régimen ha cometido errores cruciales, que son de su responsabilidad exclusiva. En Sudáfrica Mbeki terminó perdiendo la presidencia por ser acusado aliado de una tiranía, y de hecho actualmente es el mediador entre el Zanu PF y el MDC.

La lectura de asuntos tan ajenos al ámbito latinoamericano o europeo hacen que cualquier lectura de sucesos políticos ocurridos más allá del estrecho de Gibraltar, sean necesariamente impregnados de una parcialidad evidente. Sea cual fuera la opinión del lector, siempre debe imperar la busqueda de la imparcialidad y un vivo sentido crítico. Quizás está crisis del sistema sea una oportunidad histórica para que los países africanos terminen por indepenizarse en el plano económico y que tal como sucede en América latina, los pueblos recuperen su soberanía usurpada por el imperialismo durante siglos hasta la actualidad.


¡Arriba los pueblos de Africa!
¡Fuera a los malos gobiernos!

Hasta la victoria siempre..
Venceremos

domingo, 29 de junio de 2008

La dictadura democrática de ZImbabwe

Al final Robert Mugabe logró lo que nadie pensaba posible. Se volvió a reelejir como presidente de Zimbabwe por sexta vez, por lo que estará en el poder hasta 2013. La forma que logró la hazaña es en sí poco gloriosa, y da a pensar que estructura de poder se ha consolidado en el país africano independizado en 1980.

Primero habría que analizar lo sucedido en estos días. Cuando en marzo se hizo la primera vuelta, el país estaba viviendo una verdadera revolución. Se presentaba la ocasión de cambiar el rumbo del país de la forma más legítima imaginable. El punto crucial fue que los resultados no aparecían por más tiempo que pasara.Un mes después de las votaciones aún no había resultados válidos. Mientras tanto el partido opositor, el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC en sus siglas en inglés) presentaba sus estimaciones, las cuales seguramente eran una aproximación a la realidad, pero esto no le daba la legitimidad a Morgan Tsvangirai para acceder al poder. De hecho las instituciones del país abiertamente boicoteaban la colaboración con todo aquel aspirante que no fuera Mugabe mismo.

Mientras se especulaba que si se había alcanzado la franja de los 50% del electorado para acceder directamente a la presidencia sin pasar por la segunda vuelta. El hostigamiento permanente hacia todo aquel que fuera o bien militante del MDC o los mismos integrantes de el, han sufrido represión por parte de la policía, el ejército, en su legítimo uso de propaganda electoral para la dichosa segunda vuelta. De hecho, mientras que Mugabe acarreaba masas, que probablemente fueron llevadas in situ para llenar los sitios donde se presentara el presidente saliente, con dinero del gobierno, al MDC se le confiscaba material, vehículos, y se arrestaba cada cuando a Tsvangirai por la razón que fuera útil en el momento. Llegaron a arrestarlo seis veces en un mismo día. El secretario general del MDC Tandai Biti fue encarcelado, y recién en estos días pasado el periodo electoral, se le ha vuelta a liberar.

Las cifras oficiales declaraban que el candidato Tsvangirai había obtenido el 48% y Mugabe el 43%. Ninguno arriba del 50%. Sin embargo los zimabuenses exiliados habían vuelto a su patria desde Sudáfrica solamente para derrocar a Mugabe. La ambigüedad se ha mantenido hasta este viernes 27 de junio. Era la fecha prevista para la celebración de la segunda vuelta. Lo que ocurrió es que Morgan Tsvangirai cinco días antes declaró, que no quería cargar con la responsabilidad de que aquel que votara por el fuera a ser perseguido o encarcelado. Por ello se retiro de la contienda electoral y se refugió en la embajada de los Países Bajos en Harare. Para el gobierno sin embargo el clima electoral era perfectamente sano y transparente para la celebración de una segunda vuelta.

Dicho y hecho, no se retractó a postergar las eleciones por ningún motivo. Al contrario, presionó más a sus seguidores a que se tenían que celebrar de cualquier forma. Lo esperado de una elección con candidato único es que evidentemente salga holgadamente reelejido. Es curioso como para la primera vuelta la comisión electoral se tardó un mes en hacer el conteo final , pero ahora se tardaron no menos de 48 hora para determinar que Mugabe había salido vencedor con el 85%. De hecho ya se ha hecho la ceremonia del nuevo mandato a la presidencia, muy deprisa. Quería estrenarla en Sharm el Sheik, Egipto, donde se está ahora desarrollando una reunión de la Unión Africana.

Habrá que ver que es lo que opinan sus homologos africanos, de que una vez más se presente como presidente del país que más atrazado está en todo el continente africano, con el estado de la economía que tiene (veaso el artículo anterior, o en su defecto alguno más antiguo). La crítica ya le está llegando de todos los lados. Hasta los más fieles a la causa africana, y siempre respetuosos con la indepenpendencia de Zimbabwe en sus asuntos internos, ha llegado a dudar esta vez, si quizás no se está jugando con reglas democráticas. El único que no ha cedido a la opínión general que Mugabe debería renunciar al poder, es Mbeki, quien hasta ha votado en contra de una noción para sancionar al régimen de Mugabe. El es su baluarte. Su válvula de oxígeno, en una economía en retroceso. Si no fuera por Sudáfrica, no tendrían luz eléctrica, ni casi alimentos. China y Rusia también siguen apoyando el régimen a pesar de sus numerosos detractores a nivel internacional.

La cuestión de apoyarlo o no tiene varias facetas que considerar. La economía de Zimbabwe está a nada de colapsar. Eso lo han dicho ya desde años. Sin embargo ha empeorado tanto, que hasta un ciego diría lo mismo. Es la única economía de un país, que sin estar en guerra externa o interna, tiene un decrecimiento de tales magnitudes, y una hiperinflación incalculable, que se estima en 160 000 % actualmente. El momento que colapse el sistema, todos los vecinos tendrán una oleada aún mayor, de la actual de refugiados en sus fronteras, y posiblemente en campamentos en su territorio. Pondrá en un equilibrio muy precario la situación alimentaria de la región, si se agragan 13 millones de refugiados.

Lo que no aparece en primera instancia, pero que puede ser fundamental, es el rol del ejército. Este se mantiene en la sombra, ya que en teoría hay un régimen democrático, que se ha mantenido bajo el mismo Mugabe desde los últimos cinco mandatos. Las declaraciones hechas por su cúpula, de no querer bajo ningún concepto colaborar con Tsvangirai, solo evidencia lo que no se ve. Lo que tenemos en Zimbabwe es una dictadura militar disfrazada de república presidencial. No es mentira que existe la represión contra todo disidente al régimen. Hay abiertamente violaciones de los Derechos humanos más fundamentales. Se logra silenciar toda oposición con los medios más bastos, como apalear a un opositor para que no pueda llegar a subirse a un avión en el aeropuerto mismo de Harare. O sino no se expiden pasaportes a aquellos que se consideran peligrosos en el exterior. El permanente hostigamiento del MDC no es prueba menor de lo anteriormente dicho.

Parece irónico que el MDC tenga propuestas más izquierdístas que el ZANU PF, liberador de la nación del colonialismo. El mismo presidente mantiene su retórica anticolonialista, antioccidental, pero a la vez colabora con importantes empresas de minería estadounidenses. En todo, la dictadura ha sabido esconderse bien en su fachada, pero cada vez menos. Los incidentes son muchos ya. También lo son los años que lleva acumulado como presidente en funciones. Mientras tanto el país se unde cada vez más en el hoyo. La población está más sumida en la pobreza, y la agricultura, que alguna vez era exportadora, está en una crisis sin igual.

No se sabe cuando vivirá más este dinosaurio de la era del poscolonialismo. Lo cierto es que parece gozar de la salud necesaria para desemeñar las funciones presidenciales a sus 84 años. La duda es si llegará igual cuando termine a los 89 años su sexto mandato. O si a los 89 se presentará a su séptimo. Para el país en general esto es realmente mala noticia. Y si el sistema no colapsa pronto, lo hará en dos o tres años más. Mientras tanto ya nos enteraremos de las peripecias del compañero Mugabe, como le decían en sus buenos tiempos. Esto es la decadencia moral materializada en un líder carismático e histórico. Quizás conviene o bien saber retirarse antes de que le llegue la mala racha, o morir heróicamente, y ser recordado por lo bueno a defecto de no haber llegado más lejos en la vida.

domingo, 15 de junio de 2008

(Re)elección presidencial en Zimbabwe, o el comienzo de una guerra civil

La facción opositora del Movimiento del Cambio Democrático (MDC en sus siglas en inglés)ha accedido a persentarse finalmente a una segunda vuelta de las presidenciales en Zimbabwe. La fecha de la celebración quedó fijada para el 27 de julio del año en curso. Según el protocolo que exige la elección del presidente en Zimbabwe todo ha sido en el marco de la legalidad. Aunque basandose en lo que se oye por parte del MDC no todo es como lo exige una elección democrática. Sobre todo ciertas declaraciones hechas por el presidente saliente, Robert Mugabe, quien fiel a su estilo, sigue basándose en un discurso poscolonialista, polarisando el voto entre el mismo como el representante del Zimbawe independiente, y Tsvangirai como el títere occidental.

La figura de Robert Mugabe sigue siendo el mítico líder de la liberación de los pueblos africanos, y sin duda su pasado tiene momentos de gloria, cuando en África se estaban formando naciones de antiguas colonias europeas. Eran tiempos de profundos y radicales cambios, que inspiraron a muchos pueblos a encontrar una vía propia, independiente de los modelos coloniales antiguos. El socialismo fue un imán para la coformación de naciones que hasta hoy siguen con ese modelo ideológico, y en ciertos casos hay economías que tienen características comunistas. Una cosa es el ideal, que incorpora muchas demandas sociales, las cuales no todas son aplicables en toda su extensión. Esto puede deberse por varios factores, algunos ajenos a las posibilidades mismas del país, otras veces por falta de voluntad, o lo que también puede llamarse oportunismo político. Hay gente que asciende en el poder sin tener el perfil necesario para la responsabilidad que carga. Otras veces la corrupción puede llegar a la esfera más alta del estado, alejando cada vez más el gobierno de los gobernados, por alianzas con grupos de poder.

Este fenómeno es el que predomina en parte en Zimbabwe. El Zanu-PF seguía hasta hace poco como único partido que aglutinaba las esferas del poder, que en cierto modo ellos mismos implantaron desde la independencia de 1980. La consolidación de una oposición contra el poder monopolizado por Mugabe se encuentra en auge desde las últimas elecciones que fueron fuertemente concurridas por parte de una importante comunidad de zimbabwenses en el exilio sudafricano, que volvieron al país para apoyar al candidato opositor Morgan Tsvangirai del MDC. Lo paradójico de la situuación es que durante los años que lleva Mugabe en el poder, la economía se ha deteriorado sensiblemente. De ser un país con excedente agrícola, que exportaba a toda la región y considerado el granero de Africa austral, es el que más deficit de cereal registra. La expropiación de granjas en manos de propietarios blancos, es comunmente seguida por una repartición a africanos, que en algunos casos reciben una tierra bien cultivada, pero que no logran sostener, por las razones que sean. El efecto global que esto ha llecado es una continua baja de la producción, y como consecuencia hambruna, crisis alimentaria. La receta ha sido la misma desde los 80 hasta hoy. Solo que hoy el país conoce una hiperinflación de proporciones abismales, rondando entre 100 000 a 150 000%.

El las elecciones de segunda vuelta Mugabe se encuentra en una posición muy precaria, con una popularidad menguante, en un país sumido en el mercado negro y la corrupción omnipresente. Pese a todo sigue teniendo un seguito importante en su propio país y a nivel de la comunidad africana goza de un respeto, aunque ciertamente ha recibido alguna critica ya de parte de la Unión Africana. Para eso hay que ver como logró que lo dejaran entrar en territorio de la unión europea, cuando fue la reunión en Roma de la FAO, a pesar del veto que se le ha impuesto en todo el territorio de la UE, desde unos años ya.

Por no quedar como alguién partidario de la injerencia humanitaria, tan promovida por Bernard Kouchner, actual ministro de relaciones exteriores francés, dejaría la cuestión abierta para el pueblo de Zimbabwe de decidir si seguir con Mugabe o cambiar por un presidente nuevo, siempre y cuando el pueblo esté en condiciones de elejir. De lo contrario se estaría apoyando un régimen despótico y tiránico. Zimbabwe necesita urgentemente una reforma económica que vuelva a activar la agricultura, y también necesita una economía que no genere pérdidas crónicas tal como lo hace ahora. Es el único país que sin estar en guerra, presenta características de una que está decreciendo permanentemente. Si Mugabe fuera capaz de volver a levantar lo que ha undido en estos años, hasta merecería seguir en la presidencia. Lamentablemente no lo ha logrado, y ha tenido más de una oportunidad de hacerlo en dos décadas.

Ahora el ataque abierto que se ha lanzado al país da para dudar en las intenciones de Mugabe. Ha declarado que no colaboraría si las elecciones le resultan defavorables, con un presidente de la oposición, y mandaría a sus huestes a las armas. Ya desde antes el ejército había declarado no colaborar con el MDC, sino solamente con Mugabe como presidente. Esto quiere decir que ya se ha declarado que estas eleciones que se celebrarán el 27 de junio, serán la antesala de una guerra civil. De ganar Tsvangirai se repitrá lo que vimos recién en Kenia entre Kibeki y Odinga. Con todo esto, el que pretenda que el Zimbabwe da las condiciones necesarias para unas elecciones limpias y transparentes,lo invito a reconsiderar esa postura.

Esperemos que el 27 de junio se vuelva a observar la increible cuota de participación por los zimbabwenses, y ahí se verá posiblemente la voluntad del pueblo de seguir con su presidente octagenario,o si por el contrario quiere un cambio de gobierno, y de esa forma ver si ellos son más eficientes administradores de la maltrecha economía nacional.

Arriba la voluntad del pueblo de Zimbabwe
Abajo el mal gobierno

martes, 8 de abril de 2008

Zimbabwe sin resultados electorales todavía---

El clima de incertidumbre es reinante ante un silencio persistente de los resultados electorales de las elecciones celebradas el 29 de marzo en Zimbabwe. No hay resultados publicados a pesar de la presión internacional. Lo único que si sucede es la represión sobre la oposición del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC). Se ha entrado por la fuerza en una de sus oficinas en Harare. Por el otro lado la misma Comisión Electoral está siendo el blanco de crítica por parte del gobierno de Robert Mugabe. Se ha dicho que las elecciones no fueron limpias, por lo que hay que volver a hacerlas. Al mismo tiempo resultan contradictorios los comunicados hechos por los portavoces gubernamentales, pues tampoco se ha descartado aún la segunda vuelta. En todo caso se acusa al MDC de haber hecho abuso de influencias. Resulta casi irónico tanta campaña mediática, cuando coinciden los argumentos, con los que se le acusaba anteriormente a las eleciones previas del Zimbabwe.

La retórica del Zanu PF sigue siendo la misma desde el año 1980, como lo demuestra una vez más la expropiación de los reductos de fincas de blancos aún presentes en el país. Después de años de repetir ese método, han demostrado que no pueden mantener un nivel de producción lo suficientemente elevado para el consumo interno. La intransigencia por parte del partido oficialista es más marcada que nunca, sobre todo por el hecho que el cerco mediático que era patente en el pasado está roto, y que eso conlleva a que salen a la luz las bien conocidas carencias del régimen en decadencia.Si en un tiempo razonable no salen los resultados de las elecciones, la estabilidad de la nación está en riesgo. No podrán ocultarlos mucho tiempo, si quieren guardar algo de credibilidad para fuera, como con su propia población.

El ejército juega aquí un elemento clave. Dependerá de su postura frente a la crisis institucional que sufre el país. Hasta ahora ha mantenido su idea de no reconocer a ningún otro jefe de estado que no fuera el saliente, por lo que queda evidente la interdepencia del Zanu PF y las fuerzas armadas. De ganar en una repetición de eleciones o en segunda vuelta Morgan Tsvangirai, es probable que se entre en una guerra civil, al menos que el ejército respalde el nuevo gobierno electo. De lo contrario de tener bandos políticos, puede que pase a una guerra étnica, como no es raro en el continente africano tan dividido en fronteras artificialmente impuestas en los tiempos de la descolonización.

El país está estancado en ese limbo donde no se saben los resultados, por lo mismo nada está dicho. El gobierno podrá mantenerse en este limbo poco tiempo, o se verá seriamente cuestionado por sus gobernados. La credibilidad de Robert Mugabe se encuentra en el más bajo nivel desde su ascenso a la vida política, después de la independencia del Zimbabwe. Todo intento de salvarse de lo peor hará más difícil retirarse honradamente de la presidencia, y lo dejará en las páginas de la historia como un tirano más que como el liberador de los pueblos de África.

Ante la opacidad de la información que parviene acerca de este tema, todo se puede esperar de un gabinete caído en desgracia, el cual solo se mantiene por le monopolio de violencia con el ejército. Tarde o temprano la voluntad del pueblo se podrá sobreponer a está encrucijada, pues como lo han demostrado una primera vez, el electorado ha visto lo que puede provocar con un acto cívico unido. Lo podrá volver a repetir y dejar en claro que:

el pueblo unido jamás será vencido.....

miércoles, 2 de abril de 2008

La revolución democrática en Zimbabwe


La euforía entre los ciudadanos del Zimbabwe ante los resultados de las elecciones del sabado 29 de marzo, aún siendo tardíos no puede ser menor. Desde la independencia del país el único presidente que ha conocido la joven nación fue Robert Mugabe, quien ahora con sus 84 años ha sufrido su primer derrota electoral en sus 28 años de gobierno. Su partido Zanu PF ya ha perdido oficialmente la mayoría absoluta en el parlamento. El Partido del Cambio Democrático (MDC) encabezado por Morgan Tsvangirai ha robado también la reelección a Mugabe. Según las leyes electorales del Zimbabwe, el candidato tiene que alcanzar el 51% para ser elejido en primer vuelta presidente por el electorado. Resulta que Mugabe alcanzó el 43% y Tsvangirai el 48%. Ninguno califica por lo mismo en primer vuelta al mínimo de 51%. Habrá que convocar para una segunda vuelta por lo mismo.

El estado de la economía zimbabwense es un caso único en el mundo en todos los aspectos. Es el único país donde sin tener una guerra interna o externa presente la economía se este hundiendo en un grado de una hiper inflación alrededor del 150 000 %. A esta altura hay un desempleo del 80% de la población, y un deficit de abastecimiento de alimentos sin precedentes. La razón por la cual aún subsiste es la ayuda in extremis que recibe de otros países africanos, Libia, Sudáfrica entre otros. En las décadas de gobierno unipersonal de Mugabe un país exportador de trigo se ha convertido en el más deficitario de todos.

Un cambio de mando es más que necesario, viendo el fracaso que supone la línea oficialista. En ella se recuría a expropiar los terratenientes blancos para después repartirlo en la población campesina negra carente de tierra. El problema no es en sí el procedimiento, sino que a raíz de ello el nivel de producción se vió en descenso premanente que actualmente ha alcanzado niveles inimaginables. El país está en ruina, y si en un caso hipotético Tsvangirai llegara a la presidencia, su labor será muy difícil de reparar los daños infligidos por la administración saliente.

Por ahora lo que se puede decir con certeza es que la democracia ha demostrado su poder de cambiar una realidad que no se podía sostener mucho más tiempo sin un ncambio de líderes. Es de suponer que la expectativa que se creará a Tsvangirai no se podrá cumplir en un mandato ni en dos. Sus retos son inmensos, La moneda nacional devaluada está a un nivel del subsuelo y probablemente necesitaría en caso de ganar la presidencia la ayuda de países aliados para lograr las metas que se proponga para sanar la precaria economía nacional.

Aún falta una instancia más para ello, y por más que Mugabe este debilitado, no se rendirá sin antes ofrecer combate. Efectivamente tiene pocos aliados y cada día se encuentra más aislado él como su paritdo Zanu PF. Es de esperar que la avalancha electoral no se detendrá tampoco, pero tiene que demostrar su capacidad de dar el golpe de gracia al régimen decadente de Robert Mugabe.

La desilución reinante en el Zanu PF está en niveles altísimos. El líder carismático de los años 80 se ha revertido en el peor fracaso de todo el continente africano descolonizado. Su popularidad es efímera y su discurso el mismo desde siempre. Mugabe predica un camino en el cual el argumento más fuerte es la expulsión de las empresas occidentales. Sin embargo eso ya ocurrió en su gran mayoría y pocos son los que aún se encuentran en suelo zimbabwense. No ha sabido salir adelante con los medios existente en el país, al contrario se ha metido en un crisis económica fruto de sus propios gobiernos precedentes. De ello poco tienen que ver los culpables citados por el Zanu PF. También ha oprimido duramente toda disidencia con métodos poco ortodoxos que han alarmado hasta los propios simpatizantes. Es un gran logro del MDC haber sobrevivido a ello y aún más haber acaparado tantos votos, en condiciones precarias, donde la transparencia de las elecciones ha sido repetidas veces dudosa. El MDC tendrá que demostrar un liderazgo y una madurez en las condiciones que se encuentra la población, y no perder la confianza que se le ha otorgado en esta histórica ocasión que fueron la elecciones donde empató con el partido oficialista, y ganar la segunda vuelta con mayoría.

El camino está abierto al pueblo del Zimbabwe para salir del abismo en el que se encuentra. Su fortaleza de haber soportado casi tres décadas de mal gobierno es digna de reconocerse. Con un nuevo liderazgo más abierto a la crítica y respetuoso con su propia población,la nación que desde su independencia suscito tanta admiración y respeto por parte del mundo entero, podrá recobrar el emprendimiento hacía un Zimbabwe próspero e igualitario. Dejará de ser un país gobernado por un déspota que ya muy pocos apoyaban y que estaba aislado internacionalmente. La esperanza por un cambio se ha materializado en un acto de revolución democrática y digno de tomarse de ejemplo por otros pueblos oprimidos del mundo.

Que viva el pueblo de Zimbabwe...
Que muera el mal gobierno........

sábado, 19 de enero de 2008

La reelección en debate

Ahora más que nunca esta en el aire el debate sobre la reelección en la arena internacional. En la actualidad existen tres tipos de legislaciones acerca de la cuestión. Primeramente aquellos países que no admiten ninguna reelección como sería México. Luego aquellos que limitan la reelección a dos legislaturas como en EE.UU, Rusia o Francia. Y finalmente aquellos regimenes donde hay reelección ilimitada, como por ejemplo Bielorusia, Cuba, Kazajstán, Zimbabwe, Siria etc.

El punto central de la discución es si se es partidario de la continuidad o de la alternancia. Ambos planteos tienen sus ventajas y sus incovenientes. La continuidad es sin duda alguna una garantía de estabilidad en un gobierno. Además si ese régimen goza de un apoyo popular activo, es el reflejo de los gobernados en un sistema político consolidado. Este punto es donde queda claro que en un régimen de alternancia hay casos donde, por ejemplo un buen funcionamiento de la economía gestionada en una administración anterior recién se ve en la siguiente. Esa nueva administración no solo se atribuye los méritos ajenos, sino que puede llegar a derrocharlos de forma irresponsable. Esto nunca sucedería en un régimen más estable. Por el otro lado con el paso del tiempo estos dirigentes pueden volverse corruptos e ineficientes. El país se encuentraría entonces en una situación de immobilidad en manos de un sistema político inepto. Aunque no necesariamente tiene que ser el caso, y hay que ver esto en su contexto específico de cada país.

La alternancia tiene la ventaja, que por razones evidentes no hay forma de arriagarse al poder por el mismo hecho de que solo hay una solo mandato constitucional. Eso mismo crea condiciones propias de gobernar. Si no alcanzas lo propuesto en las campañas electorales puede que tu partido pierda el apoyo alcanzado y otros pasen al poder.También se vuelve más dificil el camino a una reforma si por ejemplo se tiene una oposición que no te permite pasar ninguna ley, y después te recrimina tus fracasos de tu gobierno. Y hasta hay quienes después de haber tenido una administración desastroza siguan en la oposición criticando al nuevo gobierno y su forma de actuar. Cuando ellos estaban anteriormente al cargo y no lograron mejorar las cosas ni mantenerlas en funcionamiento.

Diferente es cuando solo hay dos legislaturas posibles. Entonces existe la oportunidad de seguir en poder y hay mejores probabilidades de que llegues a ver los frutos de tu mandato.En Brazil, por tomar un ejemplo el segundo mandato de Lula da Silva ha sido como una segunda oportunidad para la izquierda brasileira para comprobar que no solo saben tener un buen manejo de la economía nacional, sino además que han sabido hacer cambios dirigidos a reducir la abismal desigualdad que existe entre los ricos y pobres. En otros casos la continuidad limitada ha sido más bien negativa, en Colombia Álvaro Uribe en su segundo mandato sigue con su plan maestro para terminar con los paramilitares y la guerrilla. Esto ha conducido a que Colombia se ha convertido en el más fiel aliado de Washington en una región en plena transformación política. Un batión del consenso de Washington en plena decadencia.

En Europa también tenemos ejemplos interesantes. Helmut Kohl, canciller alemán, artífice de la reunificación alemana estuvo como tal no menos de 14 años.Zapatero esta en estos momentos haciendo su campaña para su reeleción como Presidente de Gobierno. Parece que la idea de la reelección ilimitada esta chocando mucho en la opinión pública. Nada más hay que fijarse en la lectura que se le esta haciendo a referendos polémicos de Sudamérica, como también hacia Lukashenko en Bielorusia, Castro en Cuba, Mugabe en Zimbabwe. Hay de todo atrás de Nazarbayev en Kazajstán...
Habrá en esta lista mandatarios mediocres u otros brillantes que han sabido hacer mejorar las condiciones de vida en su pueblo. Otros que son un rotundo fracaso.

Claro esta que sea el país que se analiza, es una cuestión que crea polémica. Tienen que ser los interesados los que decidan avalarlo o rechazarlo, y de forma democrática.Ni la "comunidad internacional" ni organización supranacional tienen autoridad moral para decirle a los países terceros como manejarse. Lo último que se necesita es un policía del mundo que nos imponga su visión del buen gobierno. La autodeterminación de la nación es una máxima que no se debe abandonar en ningún momento.

Que viva la voluntad popular por encima de toda tiranía.
Abajo el mal gobierno
Hasta la victoria siempre