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sábado, 22 de octubre de 2011

La polémica sobre la muerte de Al-Ghadafi o la justicia implacable del vencedor

Mientras que los gobiernos occidentales se felicitan de la muerte del "dictador" depuesto Muammar Ghadafi, el Consejo de Transición Nacional (CNT) celebra la toma de Sirte y el fin de la guerra de "liberación" de Libia. Es sumamente interesante las declaraciones hechas por Alain Juppé, ministro de relaciones exteriores de Francia, quien al enterarse de la noticia, declara que no estaba en sus intensiones el hecho de matar al ex-lider, pero que el "fin del conflicto" le parecía positivo. También el presidente Obama se exprimió al respecto, diciendo, que a partir ahora nace una nueva Libia, presuponiendo que pronto se instaure un gobierno electo democráticamente. Ante el hecho de las circunstancias de su muerte no hizo comentario alguno.Este detalle sin embargo ha interesado a la Corte Penal Internacional de la Haya, donde se ha abierto una investigación de la polémica muerte del líder libio en la cuidad de Sirte el pasado 20 de octubre. En el caso que esta causa tenga continuidad, es posible ver como el CNT se ve inmerso en un juicio internacional en su contra.

Detalles un tanto contradictorios están circulando acerca de la muerte de Mummar Ghadafi. Según la primera el convoi del libio fue alcanzado por un mirage francés, mientras estaba en traslado, con la consecuencia de importantes heridas inflingidas. Enseguida hubiera sido trasladado en ambulancia a Misurata, muriendo en el trayecto. La otra es que estando en un esconditdo en tuberías subteráneas de aguas negras en la periferia de Sirte, abatido por un combatiente del CNT a muerte.

No obstante tampoco se sabe mucho de lo que permanece de la resistencia ghadafista, que no se haya rendido. Aún salen noticias de la detención de ex-colaboradores del régimen de Ghadafi, los cuales en muchos casos se ven denegados todos los derechos de defensa y de detención dentro de un marco legal establecido, siendo incluso torturados y/o matados en el acto. En cuanto a la cantidad de fosas comunes que pueden salir a la luz en un futuro, las cuales tendrán que pasar por una fase de investigación propia, para determinar, los posibles crímenes de guerra perpetrados por cualquiera de los dos bandos involucrados.

Las Naciones Unidas prevén entrar al país en la mayor brevedad, para crear un cuadro de reconstrucción y normalización, después de siete meses de guerra civil. Una vez más esta organización es la encargada de remendar lo que se encargaron de destruir las fuerzas armadas de países occidentales. Sin duda alguna la lucha por los mercados de los proyectos de reconstrucción se dará entre las diferentes naciones implicadas, EE.UU., Italia, Francia, Alemania o Reino Unido, que quieren quedarse con su parte del pastel. Un país que no forma parte de estos menncionados, pero con evidente capacidad de sacarse proyectos es Rusia, la cual después de postularse en contra del cambio de régimen, ha cedido al final al reconocer la representación del CNT como representante legítimo de los libios. Con toda evidencia temían que en el caso de que Ghadafi perdiese la guerra, la cancillería rusa quedar fuera del nuevo stauts-quo imperante.

Las relaciones enteras del mediterráneo sur ha visto unos imporantes cambios geoestratégicos. Una Libia conducida por el CNT se ha puesto en pie en la arena de la diplomacía internacional. Su accpetación en ningún caso es sobreentendida, pues Argelia no le ha concedido aún su buenvisto, además de aceptar en su suelo a los familiares del ex-dirigente. En el caso que un tribunal libio reclame la exrtadicción de estos últimos, pondría a prueba los equilibrios regionales existentes ante los nuevos dueños del poder libio.

La cicatriz que queda abierta con la terminación del conflicto armado va a suponer una recuperación de la economía local. Sin embargo los cambios de las directrices económicas en el sector petrolero serán tanto más determinante en la lectura de los posibles desarrollos a venir. Hasta entonces se verán las consecuencias a largo plazo de la operación del cambio de régimen operado por la dichosa comunidad internacional. En cuanto al crimen cometido contra Al-Ghadafi, es tan dudoso que en cualquier día se haga verídicamente justicia, pues los criminales atrás de él, son los que hoy mandan en Trípoli.

jueves, 20 de octubre de 2011

La muerte de Ghadafi o el fin de la guerra de "liberación" de Libia

El día de hoy murió Muammar Ghadafi en la ciudad de Sirte. El difunto líder murió en la misma ciudad donde vió la luz hace 69 años. Su muerte ha salido a la prensa con todo el peso de la actual propaganda pro-CNT, y al menos una parte de los libios están en festejos, mientras que los -ahora si- últimos bastiones en los barrios de "Dolar" y "Nr 2" que permanecen contrarios al Consejo de Transición se están desmoronando. La guerra de "liberación" de Libia ha llegado en efecto a un punto final, donde la resistencia de Ghadafi cede ya por desgaste y por falta de margen de maniobra. Lo cierto es que la vía que escogió el difunto líder fue la resistencia hasta el último cartucho, llegando hasta la muerte como mártir.

En resumida la justicia se dió por mano propia, y no se le dió la posibilidad a la Corte Penal Internacional de interceder o incluso intentar impartir un mínimo de estado de derecho, cuando pesaba sobre él un mandato internacional de arresto. No se quizo o no se permitió, y en todo caso se quizo eliminar la posibilidad de celebración de un juicio en forma y derecho, que pudiese conllevar a incriminar al mismo CNT por crímenes de guerra. Desde la caída de Trípoli el paradero de Ghadafi se convirtió en un mito con potencial del tipo de Bin Laden o Saddam Hussein. Sin embargo el CNT ha hecho lo imposible para evitar este destino.

Se decían en la prensa muchas hipótesis de posibles países donde hubiera huido, entre los que figuran Venezuela o Niger. La familia de Muammar que sobrevivió a la guerra estando ya en el exilio en Argel, sólo le quedaban pocos allegados en la etapa final de su vida. Durante estos seis meses fue testigo de un progresivo y prolongado desgaste de su poder. La defección de la comunidad internacional y la dimisión de su cuerpo diplomático como de sus ministro, fue el comienzo de su descenso al infierno. Luego vino la Resolución nr 1973 que abrió la brecha a la intervención militar de Francia como primera nación beligerante. El duo David Cameron-Nicolas Sarkozy se comenzó a concretizar, a organizar conferencias internacionales, donde se repudiara al dirigente públicamente. Luego vino la particular gesto de parte de Francia de reconocer formalmente al CNT como representante legítimo del pueblo libio. El CNT se ganó antes el respeto en la arena internacional, que en su tierra. Fue de a poco que se fue tejiendo toda una red que fuera reduciendo el margen de maniobra de Ghadafi en la medida que el argumento de la pretendida comunidad internacional, que en efecto se pudo reducir a Francia, el Reino Unido y EE.UU.

En especial Italia fue el caso particular que hizo bascular la conyunctura. De una aparente relación especial entre Silvio Berlusconi y Muammar Ghadafi, después de haber firmado un tratado de restitución de la deuda histórica colonial, el mismo presidente del consejo de Italia aliado con la Lega del Norte, le dió la espalda de facto con la permisión de utilizar sus bases militares del sur del país para la operación de la OTAN. Desde la ambigüedad de la alianza contranatura del gobierno italiano, donde la Lega sostenía un posición contraria al PDL en la intervención en Libia, sin por ello romper con la coalición. El paso decisivo fue la declaración de guerra de Berlusconi a Ghadafi, con ello proporcionando una unidad de fachada en la OTAN, en una zona vecina de las aguas territoriales libias.

De una propuesta de resolución en el Consejo de Seguridad por parte de EE.UU: que portó el número 1973, se pasó a implementar una zona de exclusión aérea en la nación africana. Sin decirlo, su propósito fue desde un principio una acción ad personam contra el líder libio. En la letra suponía proteger la población civil de todo abuso de las fuerzas de orden. No obstante dicha fuerza preventiva fue dirigida esencialmente a todos los seguidores de Ghadafi y en beneficio del CNT. Esto no quiere decir que por equivocación muriera justamente población civil, que estaba siendo el objeto de la operación. Al incumplir la clausula que prohibe la presencia en tierra de fuerzas extranjeras en suelo libio. En un principio Francia intentó aparentar cumplirlo, pero a semejanza de Vietnam, se envió a consejeros militares a los rebeldes insubordinados de Beghazi. También se procedió a armar esta organización con pretensiones hegemónicas y primer interesado en ver la cabeza del líder caer en su propio beneficio. Es así como ex-colaboradores enteraron en el seno de la CNT.

Con la caída de Trípoli a finales de agosto, la resistencia se fue quedando cada vez más reducida hasta el punto en que se redujo a dos ciudades, Bani Walid y Sirte. Bani Walid cayó el 17 de ocutbre en manos de la CNT y además se fue cerrando el sitio de Sirte. Inevitablemente el repliege de las fuerzas restantes de Sirte a su vez se vieron con cada vez menos terreno, hasta el punto actual, donde sólo quedan bolsas de resistencia por "pacificar".

La cabeza del rey ha caído, y con él, la suerte de todos sus allegados. Los que supieron pasarse al bando correcto ah0ra serán los encargados de impartir su justicia. Los demás están muertos, se han rendido o están en el exilio. La NATO podrá pronto replegarse y concentrase plenamente a la futura operación en el mediterráneo oriental. Con un Consejo de transición en pleno pleito interno, y con un retraso que se está haciendo evidente en la implementación de los principios supuestamente democráticos, no han sido aún capaces de controlar todas sus fuerzas locales ni de crear estructuras para el futuro estado, que contrario al carácter laico como fue desde 1969 hasta 2011, que a partir de ahora se basará en la sharia.

Para matar al rey, tuvieron que aliarse con el diablo, en este caso con las formaci0nes de Al-Qaeda local, como con islamistas fundamentalistas, que son en el fondo los enemigos de todo estado laico. Ahora que el nuevo régimen se ha implantado, habrá que comprobar si las apuestas de ese juego irán al pueblo libio, o al contrario se convertirán en un colonia más de occidente, que será la proveedora de gas y petróleo barato para Europa, despojando de paso a los libios de su principal recurso natural. Los nuevos hombres fuertes se han sometido a los designos de París y Londres. Ahora que ya no está el gato, los ratones están de fiesta, al menos hasta que vean que el nuevo gato venido puede ser incluso peor, que el que se fue.

sábado, 15 de octubre de 2011

El sitio de la cuidad de Sirte o la nueva doctrina de la intervención democrática

La lucha por la ciudad de Sirte llevada por el autodenominado Consejo Nacional de Transición se reanudó este domingo. Los últimos bastiones leales a Muammar Ghadafi son en la actualidad Bani Walid y Sirte, ciudad natalicia del líder. El CNT, quien después de la toma de Tripoli no ha logrado consolidarse en el país, ni siquiera de controlar sus propias tropas, que pecan de indisciplina y poca preparación militar. Muammar Jibril, primer minsitro en funciones del gobierno de facto no ha cumplido todavía con la parte del supuesto carácter democrático del consejo, puesto que no se han celebrado ningunas elecciones nuevas, ni tampoco es un misterio que entre sus filas hay agrupaciones islamistas y antiguas filiales de Al-Qaeda, que al menos formalmente han roto su voto de fidelidad y pasado al buen lado, que es el CNT en este caso.

La experiencia libia, la cual está cerca de su fin, como se cree entre los integrantes del CNT o en la OTAN, por lo que ya se están preparando el nuevo territorio de enfrentamiento. la República Árabe de Siria. La creación de un autodenominado Consejo Nacional Sirio (CNS), encabezado por un exiliado sirio de nombre Burhan Ghalioun. que ha sabido acceder a los círculos más altos del gobierno francés, como el mismo ministro de relaciones exteriores francés, Allain Juppé.

Se ha creado una doctrina nueva en el Quai d´Orsay (el ministerio francés de relaciones exteriores) con el fin de crear estructuras políticas afines en diferentes países, las cuales mediante una importante ayuda económica y un apoyo tácito en el ámbito político, para eventualmente suplantar un régimen contrario a sus intereses. Es así como Francia reconoció como primera nación al CNT libio, para después conseguir que lo hagan en consecuencia otras cancillerías europeas.

La nueva orientación mediterranea que se está buscando por parte de Paris y Londres, es con toda evidencia una forma de meterse en las narices de Israel o Turquía. Entre las dos naciones hubo una ruptura recientemente, y el elán de Recep Erdogan, que ha desplegadon un ofensiva diplomática y militar , en un ambiente donde Israel está perdiendo importantes aliados, como Jordania o Egipto; en ambos casos el embajador residente ha tenido que huir del país en condiciones extraordinarias. La entrada del CNS en el escenario político internacional supondría una actualización del estatus quo, puesto que si todo sigue el curso buscado, más temprano que tarde se estaría contemplando una intervención armada. La táctica de hacer votar una resolución en las naciones unidas, que terminó por justificar la intervención libia, probablemente no se volvería a repetir, pues China y Rusia no volverán a abstenerse, con el precedente libio en mente. Estamos frente a una confrontación mayor, donde los actores en questión, que se consideran ser portavoces de la "comunidad internacional" consistente en Washington, Londres y Paris, y por el otro lado está el bando contrario, que mediante China y Rusia, son capaces de llevar un ping pong de vetos y resoluciones, que recuerdan en cierto grado a la era de bloques.

Con el argumento de la supuesta democracia y la vida de civiles, se logró operar un cambio de régimen y una evolución hacia un estado fallido, en Libia. Sea en Libia o en Siria, el efecto será indudablemente una desestabilización de toda la estructura socio-polítca preexistente, y una fase de "transición, que es generalmente la victoria del "bien" sobre el "mal". En todo caso la voluntad del pueblo en questión rara vez es consultado en la realidad, más que su mención formal en todo discurso proselitista de su parte.

martes, 26 de abril de 2011

La cumbre de Roma Sarkozy y Berlusconi o la alianza franco-italiana anti-inmigratoria

El encuentro entre Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi el día de hoy en el palazzo Madama de Roma, tras el incidente fronterizo surgido el pasado 18 de abril, vino a simbolizar el acto de reconciliación entre Roma y París,. En ese día 18 de abril el gobierno francés suspendió de forma unilateral todo tráfico entre Ventimiglia, Italia y Menton, Francia en el departamento de Alpes Marítimos. Esta decisión en parte fundamentada en la llegada de ciudadanos tunecinos con papeles temporales de estadía emitidos por le gobierno de Italia desde la isla de Lampedusa hasta la mencionada frontera italo-francesa. La negativa de París de permitir todo ingreso de dichas personas en teoría viene razonado por la falta de fondos comprobados por los detentores de los permisos italianos, por lo que sin formalmente desconocer la validez, se agrega el requisito económico, que en muchos casos se convierte en un obstáculo para el inmigrante en cuestión.

En dicha reunión ambos mandatarios han hecho declaraciones varias, acerca de los recientes desarrollos en el mundo árabe. Por un lado está el tema de predilección actual, Libia y su guerra civil intervenida por la OTAN. El día de ayer un misil teledirigido impactó en el búnker de Bab Al Azizah, matando a tres combatientes leales al líder, pero sin poner en peligro la vida de Muammar Ghadafi. Mientras que la OTAN desmintió toda intención de ataque premeditado contra Ghadafi, al justificar que dicho búnker servía de base logística, para "reprimir a la población civil". Un portavoz del gobierno libio por su lado declaró que no sólo el líder supremo está en perfecta salud y "con la moral alta" sino que aprovechó para poner en tela de juicio la intención de proteger a la "población civil", cuando en realidad se está bombardeando de forma interesada ciertos sectores del país y otros en cambio no. El presidente del consejo italiano fue puesto en la disyunctiva tras una llamada telefónica de Barack Obama, para decidir porfín de intervenir a su vez en el conflicto, más allá de la mera autorización de emplear sus bases en el sur de la península por parte de las fuerzas aéreas involucradas hasta la fecha. Cabe recordar en este contexto, como el gobierno de Obama autorizó formalmente el empleo de las fuerzas armadas estadounidenses en Libia. Esta noticia llegó con mucho optimismo por parte del Consejo Nacional de Transición, donde el presidente autoproclamado del Consejo, Mustafa Abdel Yalil, felicitó al presidente de consejo de ministros italiano por su decisión de participar en el derrocamiento del "dictador" de Ghadafi.

El tema de los flujos migratorios se ha convertido en clave en una Europa que se dice incapaz de recibir tal cantidad de personas en su suelo. Sobre todo Italia es el país más próximo de Túnez, como de Libia. En ese sentido ambos mandatarios estaban de acuerdo en que el Tratado de Schengen tenía que ser revisado, a efectos de mejor regular el futuro flujo de migrantes y refugiados provenientes de países actualmente en crisis, como Libia y Túnez por lo pronto, pero siendo una lista no exhaustiva. La retórica es contundente de inicio a final: el régimen de Muammar Ghadafi no goza más de la legitmidad de la "comunidad internacional", por lo que es necesario deponerlo. En consecuencia Francia ha dado el reconocimiento a nivel más institucional hacía el Consejo de transición y su actual presidente en funciones, Mustafa Abdel Yalil y ha optado por una intensificación de los bombardeos desde el aire por parte de la OTAN. También se vió en los días pasados una cierta progresión de los rebeldes, al tomar el control de Zintan, Jabal Al-Gharbi y sobre todo recuperar el control de Brega y Misurata.Una vez más la situación de la guerra civil está en favor a los rebeldes. Con la entrada en la guerra de la administración de Obama, y con la llegada de "asesores militares" de Italia, Francia y el Reino Unido, con toda evidencia estamos siendo testigos de una guerra de conquista occidental, disfrazada de un matiz rebelde nacionalista, que pena en convencer en sus verdaderas intenciones, si no es un mero títere de EE.UU, Francia y el Reino Unido. Con la entrada formal de Italia en el contingente anti-Ghadafi, que también cuenta con la participación de Qatar como única nación árabe que reconoce formalmente la legitimidad del dicho Consejo, la alianza se ve nutrida de la participación de la ex-metrópolis, presente hasta el año 1942 en Libia.

No es una decisión que cause unanimidad en el seno del gobierno italiano. La Lega del Norte, que forma una alianza junto con el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), formación liderada también por el presidente del consejo, se ha dicho contraria a esta iniciativa. Pero lo cierto es que Berlusconi se adelantó a la consulta con el líder legista Umberto Bossi, al considerarla de primera necesidad. Un proyecto de los mandatarios presentes fue el iniciar una demanda de reformulación del tratado de Schengen, en casos de excepción justificada. Esto se ha dado en el pasado en repetidas ocasiones, en el G8 en Heilligendamm, Alemania entre otros. En todo caso el revisionismo pretende vaciar de todo contenido el principio de libre circulación en Europa, y endurecer la FRONTEX, policía de las fronteras exteriores de la Unión Europea, entre Grecia y Turquía, España y Marruecos (como también el Sáhara ocupado), y entre Italia y Túnez/Libia.Pero de hecho se viene aplicando, y Bruselas ha dado su buen visto en la iniciativa francesa, denunciada por Roma, al ser según ellos conforme con la ley europea.

Esta política de endiguar la inmigración que se puede resumir en "fortaleza Europa", responde a una concepción territorial defensiva comunitaria frente a las aparentes amenazas de los inmigrantes de todo tipo, sean económicos, políticos, o incluso refugiados de guerra. Al parecer es del todo aceptado intervenir en Libia, pero para lo que concierne los libios afectados, que cruzan hacía la isla de Lampedusa no hay merced a ojos de París. Ellos nunca serán bienvenidos en Francia ni Italia, al menos de que sean representantes "legítimos" del Consejo Nacional de Transición, y vengan a entregar su soberanía y su petróleo a cambio de limosnas.

viernes, 15 de abril de 2011

La guerra diplomática en la "comunidad internacional" o el estancamiento de la guerra civil libia

La división reina en la coalición internacional involucrada en Libia desde el 19 de marzo 2011. Una intensa actividad diplomática se ha desplegado en los días pasados, poniendo en evidencia la falta de unanimidad de la "comunidad internacional" en la crisis libia, mientras que se continuaron los bombardeos sobre territorio libio desde el aire. Cuatro fueron los eventos, la Reunión del Grupo Internacional de contacto sobre Libia (GICL) en Doha, Qatar del 11 al 13 de abril, la cumbre de la Liga Árabe en El Cairo, Egipto el 14 de abril, y la reunión de la OTAN en Berlín, Alemania el 15 de abril y la Reunión de los países del BRICS en Beijing, China el 14 de abril 2011.

El Consejo Nacional de Transición Libio (CNT) que goza en la actualidad del reconocimiento de cuatro países, Francia, Italia y Qatar y las Maledivas, estuvo presente en la Reunión del GICL en Doha, a la vez que estuvo el ex-ministro de relaciones exteriores en defección, Moussa Koussa. Mahmoud Shammam, representante del CNT pidió dos cosas a los países occidentales presentes, intensificar los bombardeos sobre el territorio libio, y un suministro de armas al CNT. El punto en común que se encontró entre los presentes, fue la necesaria renuncia del coronel Ghadafi, la necesidad de financiar al CNT, y que éste es el representante legítimo del pueblo libio para ese sector de la comunidad internacional.

La Liga Árabe (LA) en la Cumbre de El Caire de ayer recogió por su lado puntos de vista similares a los esgrimidos en Doha, con la diferencia de una tímida crítica de los métodos empleados en palabras del secretario de dicha organización, Amr Moussa. En la semana anterior la LA había iniciado un alto el fuego para entablar unas negociaciones entre ambos partidos. El gobierno de Trípoli aceptó los términos formulados, pero el CNT no le fue favorable al reclamar la salida incondicional del coronel y de su familia del poder. Con este fracaso más, toda idea de negociación está llegando a un punto muerto. También entra en consideración la posición de Qatar como primer nación árabe que reconoció el CNT, rompiendo el tabú. En consecuencia la LA ha reconocido la legitimidad del CNT y la necesidad de derrocar al coronel, solo que esto debe de ser de forma pacífica, y no como lo plantea la OTAN.

En la Cumbre de Berlín la OTAN se reunió el 15 de abril, con la finalidad de aclarar las divergencias acerca del operativo en curso en Libia. De hecho las opiniones están divididas en el seno de la organización noratlántica. Alemania está opuesta a esta operación, y ha negado toda colaboración militar directa en ella. España también se ha opuesto al suministro de armas a los rebeldes, al considerar dicha acción fuera del alcance de la Resolución 1973. EE.UU., donde el presidente Barack Obama se ha querido dar una nueva imagen su nación en el mundo, se muestra partidario de estas acciones, pero se rehúsa ha participar directamente con su ejército en ellas. Francia y el Reino Unido, como es sabido, son los primeros promotores de esta operación en curso desde su mismo inicio. La situación actual de estancamiento de los rebeldes frente al ejército leal a Trípoli ha puesto en la mesa dos medidas controvertidas para remediar el problema. Por un lado suministrar armamento a los rebeldes, y por el otro enviar tropas en tierra a Libia en apoyo al régimen de facto de Benghazi. A la vez los bombardeos efectuados sobre Misurata, Sirta, y Trípoli en los últimos días, seguirán con esa intensidad, en parte justificado por esa demanda hecha explícitamente por parte del CNT.

Finalmente la Reunión del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Suráfrica) en Beijing, criticaron duramente el proceder de la OTAN en Libia, y se dijieron favorables a toda negociación en el conflicto. Las condenas expresadas por todos sus participantes son ya una porción importante de la autodenominada "Comunidad internacional", entre las que figuran dos países miembros permanentes del Consejo de Seguridad, Russia y China. Es paradójico, que el presidente Zuma se haya decidido en primero votar a favor de la Resolución nr 1973, y que ahora se posiciona de forma crítica contra la intervención militar. En toda la contradicción existente, los países "emergentes" se están haciendo un hueco en la escena internacional, para contrarestar la unilateralidad de las medidas tomadas por la "comunidad internacional" franco-anglo-estadounidense.

Esta guerra de palabras en el plano internacional tanto interno en la OTAN como en el concierto de naciones muestran porfín un mundo multipolar. Desde el colapso de la URSS y el fin de la guerra fría, la diplomacia internacional estuvo en gran parte dominada por EE.UU. y luego por Francia y el Reino Unido en grado de importancia. La emergencia de lo que se denomina "países emergentes" como Brasil, India, China, México, etc, ha dado un nuevo giro en la escena internacional, con la conformación de bloques alternativos, como el ALBA por un lado, pero también el BRIC, que en 2011 se convirtió en BRICS, y un sinfín de organismos supranacionales, que le hacen actualmente competencia a la voz de Washington, París o Londres. Es así como vemos que una operación que se tramó en Libia, y que en un origen no iba a generar demasiadas disidencias, se ha convertido en eje de división en todos los niveles.

El CNT está ganando bastante reconocimiento internacional, siendo en sí todo menos representativo del pueblo libio. Siendo ante todo presente en la región cirenáica, no abarca a todas las regiones, ni grupos sociales del país. En Trípoli por su lado también se han visto manifestaciones favorables a Ghadafi, que muestran una cierta adhesión al coronel, la menos de un sector de la sociedad. La guerra mediática que pretende dar a ver una unidad, tanto en el lado del coronel Ghadafi, como en el de los rebeldes, muestra la profunda división que enfrenta el país. La bipolarización, la necesidad de posicionarse en el bando que domina una ciudad o región, la constante guerra de desgaste, y con frentes que avanzan y retroceden permanentemente, son cimiento para un enfrentamiento que promete ser lóngevo, si no hay un momento de inflexión por un lado y por el otro.

La reciente caída del ahora ex-presidente Laurent Gbabgo en Costa de Marfíl ha dado esperanzas a los halcones, que buscan por todos los medios deshacerse del incómodo coronel libio. La fallida negociación de la LA, el estancamiento del avance de los rebeldes, la impotencia de alcanzar sus objetivos de forma inmediata, ha llevado a los portavoces de la coalición a hacer presión verbal, donde la fuerza de las armas no llega. Condenar al ostracismo al régimen de Trípoli de forma unilateral, haciendo plenamente uso de su autoridad como representantes de los países más desarrollados y potentes del mundo.

Esta guerra, que por el momento está aún en ventaja para Muammar Ghadafi, mantiene todas las expectativas en vivo. Si en un caso hipotético la OTAN optara por intervención terrestre, entonces se puede decir que el fin de Ghadafi está cerca. Mientras que el parálisis diplomática se mantiene, a la vez que la guerra de desgaste, el bando que más resistencia pueda ofrecer, ganará la guerra civil. En el caso de que el CNT ya esté recibiendo de forma indirecta ayuda militar, lo cual es altamente probable, la existencia del CNT será una realidad hasta nuevo orden. Pero una vez más la alta dependencia del CNT de toda ayuda internacional crea una incógnita mayor.

¿Cuanto tiempo los aliados mantendrán su apoyo tácito antes de entrar ellos mismos a hacer el trabajo sucio? ¿Cuanto tiempo más se hará referencia formal a la Resolución 1973? Y ante todo: ¿Acaso el Consejo Nacional de Transición es EL legítimo representante del pueblo libio?


jueves, 31 de marzo de 2011

La conferencia de Londres o la defección del minstro de relaciones exteriores Moussa Koussa al coronel Ghadafi

Un día más que pasa de la operación internacional en Libia. En el frente como en la escena internacional los acontecimientos se prosiguen, a diferentes ritmos y cadencias, mientras que la "comunidad internacional" se sigue dividiendo en cuestiones esenciales de la intervención internacional llevada a cabo desde el 17-18 de marzo pasado.

En el frente en primer lugar hasta hace dos días la contraofensiva rebelde estaba avanzando sobre las ciudades costeras una vez más, Brega, Ras Lanuf, hasta llegar a Sirte. En Sirte el frente se detuvo ante una resistencia del ejército libio, y desde entonces ha vuelto a una retirada sistemática para el oeste, desde en sentido inverso de la progresión anterior. En la actualidad el ejército libio ha recuperado el control del puerto de Ras Lanuf, incluso de Brega. Por ello el supuesto acuerdo con Qatar para la explotación petrolera bajo control rebelde se ha anulado por la pérdida del control sobre la costa de la Cirenáica. Lejos de vencer a las fuerzas leales al coronel Ghadafi, los rebeldes demuestran en sus acciones una inexperiencia militar sin igual, con combatientes que carecen de toda formación en el terreno, como de experiencia de armas de fuego. El estado del ejército libio tampoco está en una situación óptima, pero su disciplina y formación le dan una ventaja fundamental, más allá de toda carencia material o logística.

Por el lado de la diplomacia, otro juego se está dando. La conferencia de Londres se produjo en un escenario casi predeterminado. Los 40 países ahí presentes estaban de acuerdo en pocos puntos, que consistían en una intransigencia frente al coronel libio y a su régimen, y en el apoyo incondicional al Consejo Transitorio Libio (CNT) en su lucha por la liberación. Siempre remarcando el carácter necesariamente libio y soberano que debe de proceder al "inevitable" derrocamiento del régimen del coronel Ghadafi. El cambio circunstancial en pleno proceso del CNT en plena retirada ponía en evidencia que los apoyos exteriores, tanto como los bombardeos sistemáticos contra el régimen no eran suficientes para apoyar a la resistencia, con toda evidencia superada en el campo de batalla e incapaz de revertir por si misma la tendencia de la guerra. Se rechazó la oferta de alto a la guerra y la secretaria de estado de EE.UU. Hillary Clinton reiteró que se "respeté la resolución 1973 por parte de Ghadafi". De hecho los llamamientos por obtener no sólo más armamento del exterior, como una intensificación de los bombardeos eran demandas reiteradas de combatientes y representantes del CNT ante la "comunidad internacional" involucrada en la intervención internacional.

Un evento muy remarcando por la prensa internacional fue la defección del ministro de relaciones exteriores libio, Moussa Koussa, quien llegando en suelo británico presentó su dimisión formal ante la prensa, y pidió el asilo político. Esta deserción más, que debilita el ala internacional del régimen de Trípoli se ha querido intensificar, y de paso deslegitimizar un poco más al coronel. El aislamiento creciente en la escena internacional es una evidencia inconturnable. La ONU ha recortado la representación de Libia, a un representante diplomático nicaragüense, Miguel D´Escoto, quien es único portavoz del pueblo libio ante el organismo supranacional, al ser rechazado el representante libio propuesto por Ghadafi, por no obtener visado estadounidense. Desde el reconocimiento oficial de Francia del CNT todos los emisarios de Ghadafi han sido sistemáticamente rechazados, como todas las propuestas de cese-el-fuego para entamar una negociación. El fin de la comunidad internacional consiste en derrocar sin condiciones ni concesiones al coronel, siempre en nombre de la resolución 1973, pretexto muy elástico para toda interpretación circunstancial.

Sin embargo hay voces disidentes en esta "comunidad", como la voz de Bélgica, que no está de acuerdo en armar los rebeldes, para así otorgarle la posibilidad de la victoria rebelde, al considerar que sobrepasa la resolución en cuestión. Francia, Reino Unido y EE.UU. si son muy favorables a ello, viendo la impotencia de sus potenciales aliados y futuros dirigentes de la nación libia, en el caso de su victoria sobre Ghadafi. La evidente frustración que produce su reciente retroceso, incluso ha llevado al presidente Obama a autorizar las operaciones de la CIA en territorio libio de forma oficial, con el fin de facilitar las operaciones de aire, concentradas en la zona de Trípoli y en sus alrededores. Más allá de todo apoyo exterior que parece incondicional, la debilidad del CNT y de sus combatientes es su falta de experiencia como de armamento. Su absoluta dependencia de armamento desde el exterior, y su carencia de estrategias militares más elaboradas, que no sean la mera pretensión de avanzar sin más sobre la costa hasta Trípoli, y pretender que los ataques aéreos harán el resto para facilitar su avance, es uno de los puntos débiles más visibles.

La cuestión humanitaria en sí es la parte menos mencionada en todo este acontecimiento. La isla italiana de Lampedusa, muy cercana de Túnez y Libia, es hoy mismo el sitio de arribo de embarcaciones de refugiados de la guerra libia. Miles de libios han venido a engrosar a los ya presentes tunecinos de la crisis hasta la caída de Ben Ali y luego Ganouchi. Con unas capacidades bastante limitadas, a alrededor de 800 individuos, para el alojamiento de estos refugiados, la saturación ha llegado a límites tales, que incluso el presidente del consejo italiano, Silvio Berlusconi ha visitado la isla, prometiendo una solución rápida a la crisis humanitaria ahí presente. Italia como receptora exclusiva, al lado de Grecia quizás, de esa masa de personas que huyen del conflicto, y la pasividad de la "comunidad internacional" para ayudarle a recibir y darle las condiciones mínimas de vida mientras que se resuelven los casos de asilo político o repatriación, según el caso. Esta faceta parece ser la menos interesante en ojos de Londres, París o Washington, que sueñan con ver el día amanecer, donde no haya más Ghadafi, y que puedan disponer de forma óptima y con el menor grado de limitaciones de los recursos libios de hidrocarburos.

En definitiva existe una falta de perspectiva global del conflicto, una reducción falaciosa de los partidos involucrados en la guerra civil, con toda evidencia provocada desde el exterior, como lo relevan cada vez más estudios e investigaciones de los servicios secretos italianos, franceses o estadounidenses. Con esto se podrá poner en duda toda lucha contra los regímenes en el Próximo Oriente. Nada ni nadie sabrá con certeza si se trata de una trama internacional para derrocar un régimen incómodo, o realmente es una demanda popular legítima contra un poder que está usurpando su mandato legítimo. Esto se puede extrapolar entre otro a Yemen o Siria, donde hay en la actualidad fuertes movimientos de contestación popular.

Se ha instrumentalizado la revolución desde occidente. Se ha querido hacer la fórmula mágica para hacerse con el poder en donde sea, con la instalación de "oposiciones a control remoto", que responden en toda la línea con las necesidades del Reino Unido o de EE.UU. La "primavera árabe" ha sido traicionada, adulterada, y esto afectará necesariamente todo país que ahora o en un futuro se vea metido en este tipo de convulsiones. Ojalá que los pueblos árabes sean tan sabios para no caer en la tentación de verse vendidos por voluntades occidentales, que primero los apoyan para después absorberlos e instrumentalizarlos. Ghadafi no caerá por un CNT títere de occidente, ni por los ataques aéreos de la "comunidad internacional", si lo hará en el momento que su oposición se gane la legitimidad popular capaz de cuestionarlo en la raíz de la legitimidad popular hacía dentro. Solo el pueblo libio, soberano e independiente sabrá eligir su mejor forma de gobierno.

lunes, 28 de marzo de 2011

Los rebeldes encaminados hacía Trípoli o la OTAN en plena campaña de conquista del petróleo libio

Los vientos se han invertido en Libia desde dos días. Esto viene en gran parte por los intensos bombardeos llevados a cabo por la OTAN sobre el espacio aéreo libio desde más de una semana. Los rebeldes de Benghazi han vuelto a la ofensiva en una situación de retirada total al menos hasta Misurata. En menos de dos días las fuerzas rebeldes han retomado lo perdido en el pasado, Adjabidja, Ras Lanuf, Brega y Al Uquayla y han avanzado hasta Sirta, bastión tradicional del coronel Ghadafi. . La OTAN a su vez ha tomado el control del espacio aéreo de forma oficial, logrando neutralizar de forma casi total los efectivos del ejército libio que está en retirada desde al menos dos días.

Las propuestas aparentemente diplomáticas por parte de las fuerzas internacionales, ahora apoyadas no solo por los Emiratos Árabes Unidos, sino también Qatar han pasado a un doble discurso, que por un lado se dice respetar a la letra la resolución 1973 de las Naciones Unidas, pero hace una interpretación muy particular de la clausula relativa la protección de la población, pues diferencía de forma clara a los rebeldes de Benghazi, con los habitantes de Trípoli, que son víctimas de los constantes bombardeos. Al mismo tiempo se dicen ahora los portadores de un plan mediación, que no está muy acorde con la definición formal de dicho vocable, cuando excluyen todo diálogo. Es Italia y Alemania que han lo han propuesto, y es de una sencillez impactante. La salida al exilio del líder libio, y la puesta en el poder del Consejo Transitorio Libio (CNT) en su lugar. Qatar por su lado se ha comprometido de comenzar lo antes posible explotar los hidrocarburos del este en colaboración con las autoridades del CNT y volver a los niveles de producción previos de la crisis.

Las declaraciones de doble filo, que incitan a los libios de desertar de forma voluntaria al régimen, y la firme intención de los rebeldes de no detenerse hasta llegar a Trípoli, siempre con la ayuda de las fuerzas de la OTAN tienen muchas coincidencias en sí. La soberanía sobre el petróleo ha sido quebrantada de forma evidente, mientras que estamos siendo testigos de que un teatro donde unos supuestos rebeldes entran en toda forma con unas pretenciones de derrocamiento no escondidas, pero si interpretadas en la forma de un respeto hacia una resolución bastante ambigüa en sus términos. Esto falta poco para ser visto como una invasión en toda forma, preparada de antemano por una organización de una oposición de control remoto, desde Benghazi, que responde casi a la perfección con un plan preestablecido, pero adaptado en la medida que avanza por parte de Occidente, para derrocar a un régimen, que si bien no es ni el más democrático, ni el más representativo, pero establecido hasta ese entonces con un cierto reconocimiento internacional innegable.

La OTAN niega en palabras de su secretario general Rasmussen toda parcialidad en sus operaciones, y las cancillerías alemanas e italianas, tanto como la francesa y británica por su lado están preparando el terreno diplomático, de lo que se dice la era post-Ghadafi. Venezuela ha condenado por su lado, y no solo hoy, sino anteriormente una mera instrumentalización de los eventos para invadir el país, tal como también lo hizo Daniel Ortega de Nicaragua y Evo Morales de Bolivia. Perú y Colombia al contrario han dado su buen visto a la operación sin ninguna crítica. Estas acciones que quieren aparentar una rebelión interna apoyada desde fuera, podrían muy bien tratarse de un plan estratégico en parte elaborado por los brítanicos, y los franceses para apoderarse de los recursos energéticos libios. Si tres potencias del Consejo de Seguridad se ponene de acuerdo, con toda evidencia no es difícil llegar a resultados muy efectivos. En este caso la comunidad internacional (sobreentendiendo Londres, Paris y Washington) han orquestrado esta obra en un fondo de contestación regional en el mundo árabe.

El que crea un monstruo para su beneficio, tiene que saber después como deponerlo en el momento que este se sale de la línea. Si Ghadafi se salió de esta, no es claro a priori, en que medida, pues del contrario había mejorado considerablemente sus relaciones con casi todos los países occidentales desde 2002. Quizás sus pretensiones de ejercer su soberanía sobre su territorio irritaron a los europeos. O simplemente se le acabó el tiempo.

jueves, 17 de marzo de 2011

La represión como último recurso en Libia y Bahrein o el dilema de la no-injerencia

Las mesas se han volteado. El ejército del coronel Ghadafi ha vuelta a recuperar la ventaja militar y ha reconquistado ciudades que habían caído en manos de los rebeldes, tales como Zawiyah o Ras Lanuf, mediante duros combates, donde emplea la aviación a la vez que fuerzas terrestres. Dichas ciudades resistieron largamente a la ofensiva de Ghadafi, pero una mayor disciplina y mejor armamento por parte del ejército libio terminaron por obtener victoria tras victoria sobre los rebeldes, en plena retirada. Los puertos petroleros de Brega y Ras Lanuf han vuelto en manos del régimen de Ghadafi, y la noche del 16 al 17 han tomado posesión de Adjabidja en cercanía inmediata con Benghazi. Misurata está aún resistiendo el asalto del ejército, pero el avance del ejército libio hacia la capital de la Cyrenaica sigue en curso. La televisión estatal ha emitido declaraciones de Saif El-Islam Al-Ghadafi, que prometía una vez más baños de sangre en la ciudad de Benghazi, bastión mismo de la rebelión y sede del Consejo Transitorio Libio, reconocido oficialmente por Francia como representante del pueblo libio.

El retroceso de los rebeldes en el terreno militar y la posibilidad de que Ghadafi avance hasta Benghazi y que le ponga sitio, abren la hipótesis, que ésta guerra civil en breves termine con una victoria aplastante para Ghadafi, quien habría logrado su cometido. Esto antepone que la comunidad internacional no intervenga en el conflicto, una condición que hasta nuevo orden es la vigente.Las fichas se están comenzando a mover en la Liga árabe, que ha propiuesto la creación de una zona de exclusión aérea en Libia. Ante una injerencia que se quiere necesaria y humanitaria, las posiciones están aún divididas entre los miembros de la Unión Europea, en pos de una posición en común hacía el conflicto. Entre estos 27 estados miembros, Italia, Malta y Grecia por su cercanía geográfica, tienen actualmente un inmenso peso de responsabilidad. Lo que comparten todos es la preocupación por las posiciónes de los rebeldes, que por la medida unilateral de Nicolas Sarkozy de reconocer el Consejo Transitiorio, están en la órbita de influencia occidental. Si ayudan materialmente a los rebeldes, los occidentales podrían caer en algún momento en directa confrontación con las fuerzas de Ghadafi, y esto sólo podría hacer escalar la situación general de violencia. Si se quedan con los brazos cruzados y con puras declaraciones de intenciones, en algún momento se podría considerar la capitulación de Benghazi a Ghadafi. El precedente del reconocimiento crearía una situación bastante incómoda para occidente.

Esta guerra civil que ha comenzado con una franca ventaja de los rebeldes al menos hasta llegar a Misurata, dió un giro inesperado, donde el coronel Ghadafi fue recuperando el control primero de la ciudad de Trípoli, luego de a poco de su hinterland, y por el lado del golfo de Sirta, los puertos petroleros. El avance rebelde que había conseguido el control de Misurata, y Ras Lanuf, se vió detenida, u por lo tanto dicha fue la máxima extensión de territorio rebelde. Desde entonces los rebeldes con mucho valor, pero escasas armas, se han visto impotentes frente al poder de destrucción del ejército libio, dispuesto a matar a conciudadanos rebeldes con sangre fría.

El coronel Ghadafi, quien en el pasado ha tenido relaciones muy perturbadas con occidente, luego del accidente de Lockerbie, y que hasta 2002 no normalizó sus relaciones diplomáticas con Londres, difícilmente volverá a tener esta suerte en una hipotética victoria sobre los rebeldes. La purga de los disidentes sería brutal. El castigo sobre Benghazi por su infidelidad sería ejemplar. También sería un duro golpe para la moral de tantísimos pueblos árabes en plena lucha, en Bahrein, Yémen, Marruecos, etc.

El reino de Bahrein ha sido testigo hoy de la entrada de soldados saudís en el archipiélago. La subida de la tensión entre los manifestantes en la Plaza de las Perlas en Mánama, y la imposición de nn toque de queda en todo ese sector de la capital bahreini de 4 pm a 4 am. El ejército disolvió anteayer un grupo de bahreinis en dicha plaza a partir de un verdadero operativo de desmantelamiento. La llegada de soldados saudís, en apoyo al monarca sunita. Al parecer todos los intentos de resolución pacífica se han agotado, quedando la represión pura y sumple como último recurso. Este acto, que en sí en nada es diferente al de Ghadafi, sin embargo no se interpreta de la misma, forma. En primer lugar la monarquóa bahreini es aliada de EE.UU., y además alberga una base y un puerto militar ee.uu. en su reino. Su posición estratégica frente a Trán, cambia el valor de la represión llevada a cabo, con la de Ghadafi, quien ni siquiera merece ya ser un interlocutor válido.

La Realpolitik de décadas de consenso ha chocado con una contradicción creciente. La relativa tolerancia de prácticas consideradas “autoritarias”, lo eran menos en sitios, donde el interés prima por encima de la ética. La organización de oposiciones más o menos organizadas en casi todos los países de Medio Oriente, abiertas con los preceedentes tunecinos y egipcios, se ha convertido en omnipresente, y en la misma medida también las medidas preventivas que todo régimen debe de tomar en épocas como esta. Icluso llega a la ayuda entre estados, como está ocurriendo entre Bahrein, Arabia Saúdita y los Emiratos Árabes Unidos, que antes de ver el mismo escenario en su propia capital, vienen en ayuda a una monarquóa vecina.

La línea que separa la no-injerencia en asuntos ajenos, y la intervención militar premeditada en otro país, abarca una serie de realidades pragmáticas varias. Es cierto que en una guerra civil las posiciones están muy demarcadas, y esto no siempre tiene que responder a criterios rationales. Sin embargo en el caso dado de Libia, el régimen de Muammar AL-Ghadafi ha llevado a un cierto consenso internaconal de rechazo ante su ofensiva interna. Su más leal aliado de renombre es ahora China popular, que no solo teme que en su país broten similiares gurpos de oposiciónl, sino que parece coincidir en muchos aspectos prácticos en la política. Si en algo pueden contribuir, es en vetar resoluciones que afectarían los intereses de su aliado. Esto probablemente está sucediento en la actualidad, y es una de las razones, por las cuales Ghadafi se ha podido mantener todo este tiempo de aislamiento internacional. Entonces cabe preguntarse, que entiende el gobierno chino de la no-injerencia. Si está guerra civil estuviese enteramente internacionalizada, los rebeldes ya habrían encontrado alguna potencia amiga para reabastecerse en los más necesario, pero por lo visto, este aliado le ha hecho falta, a diferencia de Ghadafi. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reunido en la cuidad de Nueva York votará esta tarde una resolución acerca de la implementación de una zona de exclusión aérea sobre Libia. Aún en vías de redacción, queda por averiguar el contenido de dicha resolución, que la Liga árabe ha pedido explícitamente al Consejo de Seguridad.

Si nadie le vendiese armas a los diferentes grupos incolucrados, ya no habría conflicto, por falta de municiones. Como no es la realidad, las armas no han callado en el país africano en semanas. Una imposición efectica del embargo de armas al régimen de Ghadafi se hace muy necesaria, y un boicot a toda asistencia para conseguir sus fines. Cuando el lobby armamentístico es tan fuerte como para permitir situaciones tales, que la fuerza letal a disposición de un gobierno, lo hacen una amenaza regional, cabe preguntarse que lógica emplean estas personas, cuando hacen sus negocios. Ahora nada más queda la opción de armar a su vez al Consejo Transitorio, para que éste resista y posiblemente pueda revertir la situación, alimentando a su vez la máquina de muertes en ambos bandos. Mientras que esto no ocurra en cantidad suficiente, muy pronto esta guerra civil llegará a su fin, y Libia volverá a estar unida bajo el yugo de Ghadafi.