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jueves, 4 de septiembre de 2014

Sobre la Cumbre de Cardiff de la OTAN o la escalada de tensión ruso-ucraniano-occidentales

La cumbre de la OTAN en Cardiff en el país de Gales que se inauguró el día de hoy se presenta en un momento decisivo para tanto la alianza transatlántica como para Ucrania. La presencia de Petro Poroshenko en Cardiff fue clave para la reunión, donde participan tanto potencias europeas y EE.UU. con con Ucrania, para la puesta en claro de un  plan para llegar a una paz duradera en la nación centroeuropea. No obstante la proposición de Putin de un plan en siete puntos hacia Kiev, la cual el primer ministro Yatseniuk ya rechazó por su lado, no pudieron hacer cambiar de opinión a las naciones líderes de este pacto militar. Lejos de distanciarse de más sanciones en contra en Moscú, la ministra de relaciones exteriores italiana que tiene la presidencia pro-tempore de la Unión Europea, reafirmó que estas son necesarias para proteger a los intereses ucranianos en esta contienda. Además de acusar a Moscú  de estar tener presencia militar y de brindar apoyo directo a los grupos rebeldes desde el mismo ejército, todo esto claro sin poner de por medio ningún tipo de prueba irrefutables a la luz.

Una reunión de este tipo, donde los principales líderes occidentales se junten en una mesa para dialogar y afirmar la unidad de la Alianza Transatlántica, no se podría esperar un mensaje menos belicoso, puesto que después de la breve visita de Obama a Tallin, Estonia el día de ayer, estamos viendo cómo ni los occidentales ni los rusos están dispuestos a dar un paso atrás, con la reserva claro de que el involucramiento ruso en el este ucraniano no sea que una hipótesis, más que una realidad confirmada. Tampoco se puede ignorar que el tema de la Crimea, ya viejo de varios meses no parece más que el pretexto más tangible para no bajar un ápice la presión ejercida sobre la nación euroasiática, la cual ya fuertemente bajo presión internacional, no ha caído aún en la provocación permanente  a la que ha sido expuesta.

A modo de repaso la situación de la Crimea es tan delicada, puesto que su pertenencia a Ucrania es tan sólo vieja de setenta años, antes de la adhesión a la Federación Rusa,  y de ningún modo existía un acuerdo fronterizo propiamente dicho para la delimitación de fronteras en el pasado que asegurara su permanencia en Ucrania, que tan solo le anexionó en el año 1954. Si bien es cierto que Kiev siempre ha estado en una situación complicada entre Rusia y sus vecinos europeos occidentales, los cuales han visto en ella una forma de poner en jaque al viejo enemigo de la guerra fría. A estas alturas todas las reservas ya han caído, y el tono acusador en contra de Rusia se ha convertido en la regla por parte de sus integrantes, chicos y grandes, sin por ello entrar en las razones particulares.

Italia desde su postura particular no es de las naciones más anti-rusas, cuando consideramos incluso la antigua amistad entre el ex primer ministro Silvio Berlusconi con Vladimir Putin, y su posterior visita cuando Enrico Letta aún gobernaba previo a Renzi. La titular de los asuntos exteriores, Federica Mogherini, quien hace un equilibrismo entre la amenaza por parte del bloque europeo, y la búsqueda de una solución política entre las partes, insiste no obstante no sólo en la corresponsabilidad de Rusia en el asunto, además en que la integridad de Ucrania va por encima de otra cosa.

En el  escenario mismo vemos que la cuestión es un tanto más complicada, pues las poblaciones que hoy  combaten a las fuerzas gubernamentales, son y se dicen ucranianos de origen ruso, pues es sabido que esa parte no pertenecía a Ucrania hasta su creación como estado independiente cuando la disolución de la ex URSS. Ellos con ayuda de voluntarios de muchos países, incluyendo a rusos, y con armamento de fabricación rusa, pues esta es una importante productora de armas, no tiene ni demuestra en sí en nada que la mano de Putin está en la región. Todo el contrario, el gobierno ruso se dice preocupado por la presencia de cuerpos armados no controlados en las fronteras de su país. Dicho de paso no ha habido formalmente ninguna invasión territorial rusa, que fuera una incursión accidental y nocturna, como ha pasado también por parte del ejército ucraniano.  Lejos de ser una batería de argumentos irrefutables, estas son una vez más una serie de falacias, que sostienen un  discurso anti-ruso y absolutamente ideológico con fines de aislar a la nación, que hace apenas veinte años aún era el enemigo a vencer, y desde el colapso de la URSS, no ha estado en la condición de poner condiciones propias en el escenario internacional. Ahora que vemos que la bipolaridad ha vuelto, al menos en apariencia, la retórica en general no ha dejado de inundar las noticias del mundo, con acusaciones que no son nunca posibles de confirmar ni de refutar.

La cumbre también ha puesto el  escenario el tema de Irak, y el Estado Islámico ahí presente, como también en el oriente de Siria. Es curioso como ahora las fuerzas de la OTAN; en particular David Cameron, anfitrión de la cumbre, no duden en atacar a las posiciones del estado, pero en Siria, y sin la colaboración del gobierno sirio, que es el legítimo gobernante. La aparente necesidad de su parte para vencer a los que ellos mismo ayudaron a llegar al poder mediante el apoyo material y político, en contra  de un gobierno constitucional, no es más una prueba de la persistente miopía occidental, y de su rechazo de reconocer a estas alturas que Bashar Al-Assad no sólo es un actor necesario en la zona, sino que su ayuda sería tanto más útil, en la medida que este territorio volviera a estar pronto bajo la autoridad de Damasco, eso por lo visto no es ni deseable, ni probable desde la perspectiva de David Cameron y de Barack Obama. Siria sería una operación que se haría sin consultación alguna, ni consentimiento de parte del gobierno sirio, y por lo tanto esto abre un precedente incomparable en las leyes internacionales, que buscan ante todo llevar el diálogo internacional ante de la confrontación.

La Cumbre de Cardiff es sin duda una cita importantísima para Occidente y para EE.UU., que ven como una Rusia que entra en una espiral de problemas económicos, pero que también ha sabido jugar sus cartas excelentemente, ha abierto sus propios espacios desde donde protegerse de cualquier agresión, y quiere ganarse su propio espacio económico, con China y con la unión euroasiática, la cual sería el contrapeso a la Unión Europea, con la que cada día tiene menos que discutir, y la cual le impone sanciones cada vez más importantes.   

Si de soluciones políticas se trata estas son sin duda una mera fachada, la cual sirve para poder llevar los objetivos más obscuros de la OTAN,  con una mira anti-rusa indudable.  Para Ucrania son sin duda los interlocutores más importantes los que hoy Poroshenko vio, con el fin de cubrirle las espaldas por ahora contra el enemigo declarado, llamado Rusia.

viernes, 13 de junio de 2014

Sobre el fracaso de las negociaciones trilaterales en Bruselas o el constante deterioro de la situación militar en el este de Ucrania

El enfrentamiento ruso-ucraniano se presentó esta semana desde múltiples frentes, tanto militares como comerciales, que dan a entender que estos roces no se resolverán en la brevedad.Desde la reunión de Normandía una reunión trilateral en Bruselas el pasado lunes 9 de junio, no hubo consenso posible entre los Kiev y Moscú, en cuanto al precio por pagar por mil metros cúbicos de gas, mientras que los rusos ofrecían una tarifa de $385, por debajo del promedio europeo, y cercano al que gozara en tiempos de Timoshenko. No obstante ello el primer ministro ucraniano Arsenii Yatseniuk exigía que el precio fuera de $268 dólares, precio preferencial que fue vigente durante el tiempo que Ucrania era parte de la Unión Aduanera con Rusia, ahora que no lo es, Gazprom dice que no ve razón de cobrar precio de amigos, cuando en realidad Kiev quiere alejarse de Moscú y acercarse a la Unión Europea (UE). Con todo el encuentro en suelo belga se concluyó sin éxito, y con la propuesta de volver a encontrarse el próximo lunes 15 de junio, para concluir un acuerdo. Este día es también que se vence el plazo para Kiev para pagar la deuda acumulada de varios meses que tiene con Gazprom, que se eleva a pronto 4 mil millones de dólares. Al no programarse ninguna nueva reunión bilateral, el gobierno ucraniano se verá en la impasse de o pagar, o ver el flujo de gas interrumpirse hasta nuevo orden.

En segundo lugar la guerra continúa en el este de Ucrania, donde en las regiones de Lugansk y Donetsk las repúblicas autoproclamadas se siguen enfrentando al ejército regular, quien mantiene una operación anti-terrorista que Moscú condena como contraria al espíritu de reconciliación que el presidente recién electo Poroshenko proclamó durante su campaña presidencial. Lejos de ello el jueves 12 de junio se registró por parte de medios presentes y de habitantes locales el uso de fósforo blanco en Slaviansk, un arma química que está prohibida por la Convención de Ginebra sobre el Uso de Armas Prohibidas, y altamente tóxico para la población afectada. A ese efecto Rusia levantó una condena ante las Naciones Unidas para condenar a Kiev por la violación de esta convención, algo que el gobierno ucraniano niega rotundamente.

En tercer lugar unos blindados ucranianos entraron el día de hoy a territorio ruso, donde entraron hasta ser detectados por el ejército ruso. Sus tripulantes dieron marcha atrás y volvieron a suelo ucraniano, más dejando atrás el aparato militar. Este evento fue evaluado por Rusia como una violación de la soberanía rusa, por parte del ejército ucraniano, y lo llamó una provocación sin igual. En este aspecto llamó a Yatseniuk a cesar estas mismas, en vistas de una posible resolución del conflicto.

Con estos eventos presentes queda claro como el desarrollo de la región no hizo más que regresar significativamente. Mientras que Kiev no logra recuperar el control del este del país,  tampoco logra comprar más tiempo a los rusos, pues pensaban que con esta estrategia, y bajo la protección del Vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario para los asuntos económicos, Olli Rehn, su estrategia de la intransigencia sería efectiva, lo cierto es que ni siquiera los europeos vieron de buen ojo la demanda sin concesión del lado ucraniano vis-á-vis con los rusos. Lejos de ganarse un respaldo económico ponen en aprietos hasta a sus propios socios europeos, pues si el gas deja de pasar a través de Ucrania, un 40% del gas ruso en Europa Occidental podría estar en riesgo.  Este panorama que fuera discutido en el pasado por los 28 en vistas de obtener una mayor independencia de Rusia, no encontraron modo de llevar a cabo la estrategia aislacionista para con Moscú, sin poner en riesgo el esquema energético en general.

Ahora desde el punto de vista militar está más que claro que no se trata de una guerra donde Rusia tenga una posición activa, pese a los reclamos de los países de Europa occidental y EE.UU., sino de un asunto interno ucraniano, donde una parte del país se declaró en rebelión, y tomaron las armas en contra de un poder central que no les amparaba ni la autonomía en asunto propios, ni siquiera el uso de la lengua rusa. Si Kiev no es capaz responder a las demandas de sus conciudadanos del este, los mismos se organizaron para organizar los referendos del mes pasado, que como se sabe no fueron tomados en cuenta por Kiev, y Rusia se ha mantenido discreta en el asunto. Son más bien las nuevas élites locales que están llamando a Rusia a incorporarlos, a imagen y semejanza de Crimea.

Por lo que Rusia no puede más que mediar entre enemigos acérrimos, quienes han  renunciado por lo visto a toda negociación, para pasar a la ofensiva total, tanto por los pro-rusos como por las autoridades centrales. Por ello es que tanto el creciente descontrol de la región afecta ya no sólo a Ucrania, sino a los vecinos inmediatos, como se pudo presenciar con la entrada de un tanque blindado en suelo ruso. No hay que confundir aquí los bandos, algo que podría fácilmente ocurrir, los ucranianos están desgastando su arsenal militar, incluyendo el uso de fósforo blanco, para someter a poblaciones rusófonas, que se levantaron en armas. Si lo que algunos es coresponsabilisar a Putin de meterse en Ucrania, más bien habría que pedir explicaciones a Kiev, de su errático comportamiento en el Lugansk y Donestsk.

Mientras que el respaldo europeo  y ee.uu.  esté del lado de Poroshenko y Yatseniuk, su estrategia seguirá la misma, siempre tratando de ganar tiempo, sin por ello resolver nada de sustancioso. De lo contrario si el gas deja de llegar, entonces sí podremos ver acciones más constructivas, cuando se sabe que este factor en el país centroeuropeo es más que fundamental, es elemental para poder seguir negociando cualquier salida. Si los europeos llegan a ver que el gas deja de llegarles, serán los primeros en reclamarles a los ucranianos su cuestionable estrategia, y posiblemente para ese entonces, Rusia ya tendrá cubierta su  espalda con el histórico acuerdo sino-ruso recientemente concluido. Europa que esperaba ver el gas de EE.UU. venir suplir esa demanda, sabrán para ese entonces que las reservas no sólo fueron exageradas en todos los sentidos, posiblemente se quedarán sin plan B para operar, o éste les saldrá mucho más caro que lo que actualmente les está saliendo la cuenta de gas con Gazprom.

Los ucranianos están verdaderamente jugando con fuego, y a más tardar el martes los van a ver blanco sobre negro, cuando sin mesa de negociación el cobrador venga a tocar la puerta del gobierno en busca de la deuda por recaudar. Ante la evidente imposibilidad inmediata, alguna salida tendrán que encontrar, o efectivamente verse sin ese gas que actualmente mantiene su economía en funcionamiento. Y si la guerra se extiende mucho más en el tiempo, también se alejará toda posibilidad de reconciliación con dichas poblaciones, las cuales buscarán por todos los medios lograr la incorporación a Rusia, la cual en algún momento, podría ser estratégicamente interesante para Putin.

Por mientras la jugada estratégica entre los grandes actores del mundo parece ante todo confusa, dada la actitud de las nuevas autoridades de Ucrania, las cuales no saben o no quieren llevar las cosas por un camino del diálogo. Si recortan categóricamente toda autonomía, y desconocen el idioma empleado por la mayoría de la población, les están negando derechos fundamentales, que podrían perfectamente justificar la toma de las armas por parte de las milicias pro-rusas. Mientras que toda la ofensiva internacional esté dirigida para aislar y negar a Rusia su posición histórica en la escena internacional, los argumentos esgrimidos son cada vez más dudosos, como para decirlo de forma neutral.

Ni sanciones contra la economía rusa, ni ninguna exclusión política, como la expulsión del ex G8 serán suficientemente convincente para que Moscú “devuelva” la Crimea a Ucrania, ni tampoco logaran que el comercio entre ellos se normalice en la brevedad. Lejos de ello desdibuja una nueva configuración política del mundo, donde el diálogo se ha enterrado tan profundo, que sólo quedan las acciones unilaterales y el idioma de las sanciones como recurso útil. Antes que esto se convierta en la realidad en Europa del Este, seremos testigos del inevitable y catastrófico deterioro de la coyuntura internacional.

martes, 10 de junio de 2014

La Conmemoración del Desembarco de Normandía o la máxima tensión diplomática entre Rusia y Occidente

La tensión internacional sigue intacta entre los dos bloques antagónicos de Rusia y sus aliados contra EE.UU., Europa y los suyos. En la pasada conmemoración del Desembarco de Normandía en el norte de Francia esto se hizo más evidente  que nunca. En primer lugar el que celebrara en paralelo la cumbre de Bruselas del Grupo del G7,  siendo el primero desde la ruptura definitiva con Rusia por parte de los siete países más industrializados, los cuales desde entonces han dirigido su agenda política a aislar y sancionar cuanto mejor al ex miembro euroasiático. El protocolo diplomático fue llevado a su máxima tensión habiendo los presidentes Putin y Obama codo a codo, a la vez que la presencia del recién ungido presidente ucraniano Petro Poroshenko, que fueron llevados con las más sútil forma por parte de la organización francesa. Al tiempo estaba programada una reunión bilateral entre Angela Merkel, canciller alemana y el presidente ruso Vladimir Putin, la cual se llevó con un tacto de seda por parte de ambos para no hacer parecer el desacuerdo absolutamente existente entre ambos mandatarios.

Tal cual como el recreo de secundaria Hollando se vio en la incómoda situación de llevar este evento histórico, el cual por encima de toda divergencia actual, debía sellar la celebración de la liberación del subcontinente europeo de la ocupación nazi hace setenta años, y de hacer visible este consenso post-bélico. Fue sin duda posible a primera vista, pero en los detalles era más que evidente que lejos de representar este espíritu unificador, ahora más que nunca hay una gran división, al menos desde la crisis de Crimea pasada. La reunión breve entre Putin y Poroshenko dio lugar a unos comentarios bastante positivos tanto del ruso como del ucraniano, los cuales demostraron un sentido de diplomacia en tiempos donde el simple diálogo a veces es imposible. No por ello el mandatario ruso dijo una vez más que no sólo no era el responsable del actuar de las milicias pro-rusas en el Donbass, sino que además exigía de Kiev que suspendiera de inmediato toda operación militar en el este del país centroeuropeo. Esta  es sin duda una de las políticas por seguir del nuevo hombre fuerte de Ucrania, además de la irrenunciable pertenencia de Crimea a la nación, desconociendo categóricamente la legitimidad de  la secesión de la península.

Sin duda las demandas y objetivos de uno y otro partido sin diametralmente opuestos, si además se considera que la deuda del gas está siendo ahora mismo el rompecabezas a resolver en la ciudad de Bruselas otra vez, bajo los auspicios del comisario para la energía de la Unión Europea Olly Rehn, quien tiene en una mesa tanto a los ministros de energía de Rusia y de Ucrania como de los consorcios energéticos en cuestión,  la rusa Gazprom y la ucraniana Naftogaz. Si Kiev no logra pagar aunque fuera una parte acordada de la deuda acumulada desde inicios del año con la empresa Gazprom, ésta se vería en la obligación de cerrar los gaseoductos hacia ese país. De ser el caso afectaría además  el suministro de una buena parte del mercado europeo, el cual altamente dependiente  de los insumos energéticos, no tiene plan b para el día que esto suceda.

La historia fue sin duda el pretexto para que todos se pusieran de acuerdo por un cuarto de hora de la ceremonia, puesto que el pasado no va a cambiar, e independientemente de la postura que se tenga respecto a los eventos, es siempre más cómodo hablar del pasado, que del  futuro. Tal es el caso, que mientas las naciones de la UE se consultan e impulsan todas las medidas de sanciones contra la primera nación en superficie del mundo, Rusia concluye acuerdos comerciales con China, que le dan a su bando la seguridad que salga lo que quera, no le afectaría tanto como deseado. Los que quieren imponer las susodichas sanciones, posiblemente se vería más afectadas por sus consecuencias que el que quieren agredir. Al final del día las mímicas entre los altos dignatarios nos quiere presentar el mundo tal como saliera de la segunda guerra mundial, más no logra convencer de que futuros conflictos estarían lejos del horizonte, pues más que nunca ,estamos siendo testigos de cómo desde múltiples niveles y escenarios una verdadera guerra fría 2.0 se está gestando a nivel mundial, donde los contrincantes politizan absolutamente todos los posibles escenarios, en su provecho, y desde una perspectiva bipolar de nuevo.

Jorge Santayana dijo una citación que viene aquí como anillo al dedo: “Los que no pueden recordar el pasado, están condenados  a repetirlo.”. Si la división se convierte en algún momento insuperable al punto de hacer que hasta el estadista más sabio  pierda los estribos y no se pueda siquiera dialogar entre países, hay momentos que la violencia es el único camino. En un mundo donde Europa occidental y EE.UU. tienen cada vez menos poder económico, ni hablar del político, hacen oídos sordos a los nuevos actores de la escena, mientras que pueden. Todo con tal de no ceder en su posición y en su “orden establecido” en un ápice. Sin embargo históricamente visto, hay momentos de inflexión, que irremediablemente conducen a cambios. Y los que no saben preverlos y adaptarse a ellos, posiblemente tengan más que perder que de ganar. Esto no se sabe hasta que termine la jugada,  por lo que el tiempo no está del lado de Europa occidental y EE.UU., en cambio sí está del lado ruso.  Veamos cómo termina este apasionante partido de ajedrez.

viernes, 21 de marzo de 2014

La firma del Acuerdo de Asociación de Ucrania con la UE o la imposición de sanciones y contra-sanciones en la nueva guerra económica contra Rusia

Este  viernes 21 de marzo la crisis de Ucrania pasa una vez más por ambos frentes con más insistencia. Mientras que el presidente Putin firma la incorporación definitiva ya ratificada por la Cámara Baja de la Federación, de Crimea y de la Ciudad de Sebastopol. Al mismo tiempo en Bruselas, Bélgica la Unión Europea (UE) reunida con una delegación ucraniana presidida por el primer ministro Arseni Yatseniuk  firmaron los capítulos políticos del Acuerdo de Asociación de la UE con Ucrania. En virtud de ellos se pretende no sólo estrechar las relaciones en todos los niveles entre el ente supranacional y la nación centroeuropea. Por ello ambos bandos están acelerando sus respectivos espacios, mientras que desde el punto comercial las sanciones comienzan a tomar forma con una velocidad vertiginosa, donde tanto Moscú, como también, Londres, Berlín o Washington han no sólo elevado el tono, sino que aplicado sanciones concretas tanto a individuos de las altas esferas políticas o comerciales de la nación afectada, sino intereses económicos y financieros en general.

La guerra de palabras ha comenzado, donde ninguno de los dos parece ceder terreno, ni los europeos que esperan una normalización de la situación ucraniana, y de lo contrario aplican el ostracismo internacional a Rusia, al resurgir de las cenizas el entonces extinto G7, excluyendo a Rusia de las naciones más industrializadas e influyentes del mundo. No se celebrará por ende la reunión de Sochi programada para el junio del año en curso, ni tampoco se volverá a convocar más reuniones G8. Todo le contrario en un encuentro internacional programado la semana venidera en los Países Bajos, se hará un mini-cumbre entre los miembros del G7, para determinar las acciones por emprender en cuanto a la situación en Ucrania y toda posible consecuencia para sancionar a Rusia por sus acciones. Con la visita del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon a Moscú donde se reunió con Vladimir Putin, para sacar adelante esta impasse diplomática, Ban busca romper esta espiral de eventos, a la vez que estará visitando Kiev, donde también sostendrá reuniones con los principales líderes ucranianos, con la esperanza de sacar un acuerdo in extremis, que pueda al menos servir de base para una futura reconciliación ucraniano-rusa. Observadores de la ONU serán enviados a la península de Crimea para observar el respeto a los derechos humanos, y sobre todo los de las minorías ahí presentes, según consta un comunicado de la entidad supranacional.

Políticos como el ministro de relaciones exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier, quienes tradicionalmente han sido favorables para una normalización con Moscú, al menos durante el tiempo que Schroeder fue Canciller, ahora se ven inmersos en una guerra cada vez más agresiva de comunicados y contracomunicados, que vienen a alimentar ésta interesantísima partida de ajedrez que  hasta no ha dado a saber quién realmente está en ventaja y quien no. Las medidas emprendidas por la administración Obama, contra oficiales y altos funcionarios del gobierno ruso, junto a empresarios, y naturalmente sus fondos en EE.UU., han llevado en reciprocidad  a Rusia a hacer lo propio con nueve  individuos de nacionalidad estadounidense, entre los que figuran John Boehner, y John McCain a entrar en Rusia y la nulidad de todo visado o régimen migratorio previamente existente. Por lo que concierne la UE, otras 12 personas han sido objeto de sanciones en suelo comunitario, en dónde no podrán volver, ni acceder a sus bienes muebles e inmuebles que fueron congelados.

Lo que menos se dice es que se está jugando de verdad en este clima de máxima tensión, el comercio internacional, pero también los acuerdos existentes entre empresas de la UE que tienen empresas tipo joint venture en Rusia, tanto en el sector gasífero, como en general empresas alemanas, francesas o inglesas o ee.uu.  que tienen intereses que salvaguardar en esta contienda, que por ahora se mantiene estrictamente en el sentido político, no económico. El día que Renault, Peugeot, la Deutsche Bank, Mc Donald´s o la British Petrolium vean sus haberes congelados, al igual que los de los afectados rusos en el extranjero, irán a las puertas de sus respectivas cancillerías o gobiernos a reclamarles responsabilidad de haber perdido oportunidades de intercambio internacional. 

Sancionar una economía como la rusa puede tener importantes repercusiones en el abastecimiento de gas y petróleo, la mayor empresa en el mundo de ese sector, la Gazprom, puede en cualquier momento tomar la decisión de interrumpir el flujo de gas tanto a Ucrania, que por cierto ha dejado de pagar sus cuentas corrientes, y se estaría buscando esta situación, donde perdería el régimen preferencial del que ha estado gozando en virtud de un acuerdo hecho entre las entes de gas de Ucrania y Rusia bajo la presidencia de Yanukovich. Lejos de buscar el diálogo en este sentido, para la permanencia de las buenas relaciones comerciales, se está buscando en Bruselas la posibilidad de diversificar la importación de tales insumos, sea de Noruega, pero también desde los EE.UU. que recientemente fueron descubriendo zonas enteras con Gas sacado por el método del fracking, que se ha dicho que es potencialmente peligroso en muchos sentidos, según estudios hechos, y algunos seísmos que fueron provocados ad hoc a su implementación.

Además está  la complicación inherente de crear una red independiente de suministro de Rusia, algo que por ahora parece muy poco factible, tanto para la UE, o Alemania en particular, ni para Ucrania misma, que depende de forma masiva del gas para su funcionamiento, y que hasta ahora no ha sido interrumpido, pese a la deuda acumulada ante Gazprom de hasta 11 mil millones de dólares a día de hoy. Una tal acción, que conlleva poner en riesgo importantes inversiones, posiblemente congeladas por parte del ejecutivo ruso, sería tan fatal para los mismos impulsores de las sanciones, como para la economía rusa en sí.

Esta impasse hace que las relaciones dentro de la Comunidad de Estados Independientes se fortalezca en consecuencia, comunidad que dicho sea de paso ha perdido de forma unilateral a uno de sus miembros, Ucrania, recientemente. China, las economías BRIC, ALBA, Brasil, Cuba, Mercosur o CARICOM, son tantos mercados potenciales  donde Moscú tiene una importante presencia, y podría reforzar en la medida que sus mercados tradicionales en Europa occidental se les estarían cerrando temporalmente.

Cuando dentro de la misma UE hay voces más cautas que otras, entre las que está Italia o Alemania, otros como los franceses están elevando la voz para medidas aún más contundentes. En EE.UU. Barack Obama no duda en agregar cada día un poco más de aceite al fuego, con mayores sanciones que dicen estarían respaldadas tanto por la mal llamada comunidad internacional y por el gobierno interino de Kiev. Ahora que la adhesión parece no solo un hecho consumado, y que Putin firmara su definitiva implementación hoy, da a entender el espíritu de las relaciones en el concierto de naciones actualmente, el aislar, el sancionar, el desconocer un proceder, el que ésta misma fue capaz de dar por válido en el 2008 con el caso de la República de Kosovo. No salimos de los términos inicialmente puestos, nadie quiere negociar, y aquí estamos yendo directo contra el muro, mientras que nadie pise al freno en algún momento, rompiéndose cada día un poco más los múltiples lazos diplomáticos, comerciales y en general las relaciones entre Rusia y las principales cancillerías occidentales y la estadounidense.

Este clima que algunos han calificado de propio de la guerra fría no debería por lo tanto sorprender a nadie, en la medida que la OTAN sigue siendo una digna representante de esta época, aún en pie y en plena actividad. El reforzamiento de las bases ee.uu. en los países bálticos, en Polonia y en Rumania, fronterizos a Rusia, el cerco militar a la nación euroasiática parece más que evidente al observador. La posible entrada de Ucrania a esta organización militar, y la adquisición de equipo militar para su defensa son uno de los objetivos del primer ministro Arseni Yatseniuk y del presidente ad interim Alexander Turchinov, a la vez que una creación de milicias voluntarias para la defensa de la nación frente al ruso está siendo llevada a pasos forzados.

Esta partida de ajedrez a nivel internacional no ha terminado, y antes de que se vean las consecuencias inmediatas y más duraderas, seremos testigos de cómo dos grandes pesos de la diplomacia internacional están poniendo en el juego todos sus recursos, sin consideración alguna de un acuerdo por muy mínimo que sea. El verdadero perdedor siendo  una vez más los pueblos afectados, tanto del lado de los sancionados, en Rusia, o de los ucranianos que están siendo el objeto de la contienda misma, pagando tal vez la factura real de estos juegos de la Realpolitik.   

martes, 18 de marzo de 2014

El sí a la adhesión de Crimea a Rusia o el posible inicio de una guerra económica contra Moscú

El pasado domingo 16 de marzo 2014 se celebró en Crimea el referéndum sobre el estatus político de la península. Entre las opciones estaba por un lado el fortalecimiento del estatuto autonómico dentro de la nación ucraniana o la separación de ésta última y la demanda de adhesión a la Federación Rusa por el otro lado.  Con un 96.77% de los votos por la adhesión con Rusia, y tan sólo 2.5% de partidarios para permanecer en Ucrania, se consumió el paso necesario para la incorporación a Rusia, que el presidente Vladimir Putin mismo se encargó de formalizar, al firmar el decreto presidencial correspondiente.

Las cancillerías occidentales junto con EE.UU. han por lo tanto optado por materializar su amenaza al menos en parte de sanciones a Rusia y Crimea. El Reino Unido ha cesado toda colaboración con Moscú en lo militar, y EE.UU. ha congelado los haberes financieros de varios ciudadanos rusos en la Unión Europea y en EE.UU. también. Los ciudadanos mencionados no podrán transitar en el espacio Schengen y le serán anulados sus posibles visados inmediatamente. Mientras que surge la gran incertidumbre acerca de la posible interrupción del gas y petróleo ruso hacia Europa occidental en el caso de un serio deterioro de las relaciones comerciales entre Rusia y sus socios europeos.

Moscú es actualmente el único país que reconozca formalmente la República de Crimea como estado soberano, y de hecho se dio una voz de consenso en las cancillerías tanto occidentales como de EE.UU. en enérgicamente desconocer el referéndum considerado ilegal, por lo tanto jurídicamente sin valor alguno. Kiev por su lado además de desconocer todo este proceso como sus resultados, implementó la autorización del uso de la fuerza por parte de las fuerzas armadas en todo el territorio nacional, ergo en Crimea, además de consolidar apoyos internacionales, que no son pocos, en el ámbito internacional. Kiev sabe no cuenta con la opción de entrar militarmente en lo que reclaman como su suelo patrio, por ser presente un contingente ruso en la base rusa de Sebastopol, y que toda confrontación con una unidad militar de pro-rusos en cualquier momento se podría producir, en el momento en que la tregua existente entre diferentes  cuerpos policiales contrarios presentes actualmente se rompa.

Tras la firma en conjunto del primer ministro crimeano Aksyonov y el presidente ruso Vladimir Putin del pacto por la incorporación, se termina de consumar el acto para la adhesión a la Federación euroasiática por parte de la península del mar negro, su nueva delimitación, la cuestión de la ciudadanía de los nuevos  ciudadanos rusos, entre muchos temas que serán determinantes en lo práctico. Con ello Rusia entra en un capítulo sin regreso posible, donde se consuma una brecha entre occidente y Rusia, que no sería comparable más que en tiempos de la guerra fría en pleno apogeo

Después de seis horas de discusión entre Serguei Lavrov y John Kerry en la residencia de la embajada norteamericana en Londres el pasado jueves 14 de marzo no llevó a ningún acuerdo posible entre las dos partes. Ni los EE.UU. lograron arrancar una concesión de los rusos, en las que figuraba el cese del referéndum, ni los rusos pudieron conseguir que los estadounidenses desistieran a la imposición de una sanción en su contra. Lejos de ello la conferencia fue por separado y tan escueta por ambos lados, que ante cualquier duda, fue probablemente el último momento de franca colaboración entre los dos bloques opuestos. Ninguno volvería a ceder sea un milímetro de sus posiciones. Los rusos no sólo aceptaron la independencia formal de la República de Crimea, sino que el inicio del proceso de incorporación. La Unión Europa materializará los primeros esbozos de una serie de sanciones que se prometió imponer a la nación euroasiática, además de acelerar la firma de asociación con Ucrania desde el mismo viernes, donde se celebrará la sesión de firma del documento, que en su momento Yanukovich no firmó. Además de que en bloque se ha rechazado la legalidad del referéndum en sí,  y de insistir en la violación de leyes internacionales a Rusia, al acusarle de tener presencia de tropas en suelo ucraniano. En todo caso la mal llamada comunidad internacional como también la OTAN, la UE, y otras instituciones supranacionales  en coro le prometen un aislamiento del concierto de naciones a nadie menos que a Rusia, primera nación en tamaño en el mundo.

Tal como si se tratara de una nación de tamaño relativamente secundario, los grandes de la diplomacia internacional se proponen dejar en un rincón a la primera nación en reservas de gas y primera productora de crudo en el mundo actualmente, responsable en gran medida del abastecimiento de ambos en Europa occidental con sus estratégicos oleoductos y gasoductos, pasando porque no, por Ucrania.

Entramos en un nuevo capítulo de la historia contemporánea europea, donde con la desincorporación de facto de una parte de la nación ucraniana, por medio de un referéndum, a imagen y semejanza de Sudán del Sur o Kosovo, está vez la comunidad internacional  no fue la que tomara la iniciativa de la misma, por ende decide desconocer este proceso. Entre todo esto entra también el debatible argumento de la validez del gobierno interno ucraniano post-euromaidan, que ha tomado las riendas de lo que aún controla, quien lejos de hacer unanimidad, puest que no goza del reconocimiento del gobierno ruso, pero si del de la mayoría de las cancillerías occidentales, incluyendo de iure a la República autónoma de Crimea.

El hecho que ahora sí se hayan cerrado prácticamente todos los canales de comunicación oficiales entre Kiev y Moscú, hacen que ésta aparente crisis alrededor de Ucrania y Crimea, sea una guerra entre los dos antiguos opositores de la entonces vigente guerra fría. No obstante la caída del muro de Berlín, parecería que hay cosas que periódicamente se vuelven a repetir. Así que ahora ante el hecho consumado, y ante la evidencia de que estamos en un callejón sin salida para ambas partes, que no se pueden dar el lujo de retroceder, se pareciera a la situación previa al estallido de la primera guerra mundial entonces en 1914, hace exactamente cien años de ahora.

¿Hasta cuándo se podrá hablar aún de guerra económica, antes de llegar al enfrentamiento engendrado por un casus belli u otro, que derive ahora sí en la guerra regional, no se diga mundial de nuevo? Serán ambos bloques capaces de perder toda racionalidad sobre las cosas y de cómo se puede aún llegar a un acuerdo, por muy mínimo que fuera? ¿O tal vez ya hemos pasado éste estadio, y nos estamos dirigiendo a un  real recrudecimiento de una tensión mundial, que posiblemente en un futuro sea considerada como la chispa de un evento de largo aliento, que nadie a  ésta altura de la historia es capaz de vislumbrar como tal, y que posiblemente vaya a determinar la vida de muchos de esta generación actual en edad de ser llevados a nada menos que la guerra misma?

Nada está dicho aún y cada campo está afilando sus cuchillos como mejor puede, para un enfrentamiento aún mayor por venir. Hasta ese entonces sigamos esta crisis y sus posibles repercusiones de cerca.  

miércoles, 7 de agosto de 2013

Edward Snowden bajo asilo temporal en Rusia o la suspensión de la reunión bilateral Obama-Putin en San Peterburgo

La saga de Edward Snowden dio un giro decisivo a raíz de que el gobierno ruso le otorgara el asilo solicitad. Fue el pasado 1 de agosto de 2013, cuando su abogado Anatoly Kucherena hizo una aparición en las instalaciones del aeropuerto internacional de Moscú-Sheremetyevo, armado de un copia simple, del documento oficial ruso, que le otorga el asilo político en la Federación Rusa, ergo, pueda salir de la zona internacional de tránsito del antes mencionado aeropuerto ruso, donde se encontraba desde el 23 de junio pasado. El mismo día Snowden pasó por las aduanas rusas, y  ya desde suelo ruso, se retiró del aeropuerto de Sheremetyevo hacia un paradero que  fue mantenido secreto por parte del abogado y por sus colaboradores, por la seguridad del mismo.

La odisea de Snowden por ende parece haber llegado a puerto seguro, al menos para un año en vista. No obstante las olas pasaron hacia el otro lado del atlántico, pues el presidente estadounidense Barack Obama decidió suspender la reunión bilateral programada para septiembre en San Petersburgo, Rusia. Esta reunión estaba programada en el seno de la cumbre del G20 que se va a celebrar entre el 5 y el seis del septiembre del 2013, a la cual Obama si piensa asistir.

El gobierno estadounidense se mostró decepcionado de la decisión de otorgarle el asilo al hombre más buscado por parte de EE.UU. El mismo Obama terminó por pronunciarse en un show televisivo en cadena pública. En ella exprimió su decepción frente a Putin, a quien invitó a no caer en cuadros propios  de la guerra fría. No obstante se mantuvo tan determinado de la culpabilidad de Snowden, y de la esperanza que sea juzgado, en la forma debida y con toda la asistencia legal que requiere la ley. En palabras de su portavoz Jay Carney, el gobierno se está planteando la viabilidad de la reunión, que fue pactada en la última Cumbra del G8 en Irlanda del Norte en el pasado mes de junio. Entonces la entente entre Putin y Obama daba la de una cierta concordia, que podría mejorar las relaciones diplomáticas entre Moscú y Washington. El otorgamiento del asilo temporal a Snowden parece haberle dado un evidente fin de la misma.

El gobierno ruso ha tratado este asunto con un estilo muy discreto, además de considerarse ajeno a la problemática en sí. Sí insistió Putin en el firme compromiso de no dañar más los “intereses del gobierno de EE.UU.” con más publicaciones, y de cesar dicho proselitismo, para poder optar para el asilo. Esto siendo acatado por el asilante, querría decir que la carrera mediática de Snowden ha tocado su fin, al menos por el tiempo que éste se encuentre en suelo ruso. Puesto que además buscó asilo en múltiples países, antes de optar por Rusia, también Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela han hecho gestos favorables a su otorgamiento. Sin embargo aún en el caso de tener este asilo, el cómo llegar será más bien la incógnita, al ser como ejemplo la odisea de Evo Morales en julio, que directamente estaba relacionado con la hipótesis de que el norteamericano se encontraba a bordo del avión presidencial boliviano. Esto se demostró como falso, además de constituir un acto violatorio de convenciones internacionalmente admitidas, por parte de Francia, Italia, España y Portugal. Con todo, los aparentes prospectos de trabajo, indican que el estadounidense podría tener una agenda apretada en breves, que alternarían la monotonía de su limbo jurídico en el cual permaneció más de un mes.

Ahora está por ver si las relaciones bilaterales EE.UU.-Rusia sufren el lastre de esta decisión, y por ende ver si efectivamente estamos viviendo en un mundo símil al de la guerra fría, pero con un decoro un tanto nuevo, o si realmente la política de asilo de un país está, o al menos debería de estar, desvinculada de las relaciones diplomáticas con otros países, pues es discrecional. Si EE.UU. tuviera la freten limpia, podría llamar a la moral. Como no es tal, claro queda que casos múltiples, de prófugos a la ley, que se protegen de la propia, en suelo estadounidense, Posadas Carriles, Sánchez de Lozada, etc.

 ¿La no-extradición de Snowden, como parte de un principio en la política exterior del Kremlin, no sería parecida a la que ejerce EE.UU. en otros casos? Es por lo tanto más que evidente como el imperio ee.uu. se va a tener que acostumbrar a no siempre encontrar satisfacción a cada cuadra. A veces la resolución deseada no sale, en este caso, el de detener el responsable de la fuga más impresionante del breve siglo XXi, que logra abrir a la opinión mundial un panfleto de lo que es la realidad de este mundo orweliano,  de vigilancia al cual nos hemos amoldado cada vez más. A veces la realidad supera la ficción, dicen por ahí. Y a veces decir la verdad, puede costar la libertad, por lo que ésta resolución demuestra que algunas veces los malos del cuento, se salen con la suya, incluso en la vida real.   

viernes, 12 de julio de 2013

La demanda formal de asilo político a Rusia o la operación de puesta en jaque de Snowden a nivel internacional

La gran espera parece tener un fin, el ex colaborador de la NSA Edward Snowden formalizó su demanda de asilo a la Federación Rusa desde la zona internacional del aeropuerto Sheremetyevo de Moscú. En la conferencia de prensa ofrecida desde la terminal además formalizó su demanda a Bolivia, Nicaragua y Venezuela.

Snowden había pedido en un primer tiempo asilo ante Rusia, pero este fue descartado luego de que Putin formalizara varias exigencias, que condicionarían su  otorgamiento, la primera el cese de toda actividad contraria a los intereses de los EE.UU. El ex agente declinó la oferta al considerar otras alternativas en proceso con otros países. Con el paso de los días su baraja de opciones se redujo  a tan sólo cinco,  Bolivia, Ecuador,  Nicaragua, Rusia y  Venezuela. Por lo visto el precedente del caso del “secuestro aéreo”, del cual fue víctima el presidente boliviano Evo Morales y  las presiones ejercida por parte de Joe Biden, vicepresidente de EE.UU. a Rafael Correa, si este aceptase a esta persona en su territorio, lo hicieron reflexionar sobre sus posibilidades reales. Sin duda todas las opciones de Snowden comportan un grado de incertidumbre, y de incerteza sobre su seguridad. En el caso de viajar en un avión, aún fuera éste oficial, incluso bajo toda la inmunidad de un estado soberano, no estaría nunca exento de sorpresas en cada espacio aéreo transitado por el avión.

A la luz de múltiples inconvenientes, incluso elementos extralegales de coerción vistos por parte del ejecutivo de Barack Obama, quien ha estado desplegando toda su influencia y poder disponible en ponerle piedras en el camino a este ciudadano de origen estadounidense. El despliegue sin pudor de las intenciones del gobierno ee.uu., probablemente hicieron reconsiderar al joven informático todo traslado aéreo internacional. En efecto podría estabilizarse en Rusia, hasta nuevo orden, siendo que sus objetivos eran alcanzar América Latina de algún modo.

La incertidumbre de semanas estaría cerca de aclararse, en el caso de que el gobierno ruso le otorgue este asilo. Putin en su posición sabe bien que juega con fuego, pues las relaciones con EE.UU. no sólo son estratégicas, pese a todo malentendido existente entre ambas naciones en diversos temas internacionales y geoestratégicos. En cualquier caso no quiere ver en su territorio desarrollarse una política anti-estadounidense, que podría poner en entredicho la diplomacia de alto nivel entre Moscú y Washington D.C. Snowden tendrá que poner en pausa toda iniciativa de nuevos cables. Snowden defendió su patriotismo, al querer ayudar a su país, y en ningún caso ir en su contra. Siendo que su labor la considera en consecuencia un acto heroico, además que goza de apoyo en la opinión pública de su país. El Edward Snowden que llegue a suelo ruso- en el caso que le sea otorgado el asilo- , tendrá que ser mucho más discreto y en cierto abstenerse de desarrollar más golpes mediáticos con sus revelaciones, que hacen eco mundial, y enfurecen a tantos otros conciudadanos suyos, desde el mismo gobierno de Barack Obama.

No obstante  la ola de hallazgos a raíz de estas revelaciones ha desencadenado verdaderos huracanes en varios países. En Alemania puso en velo de juicio al gobierno de Angela Merkel y su permisividad, al estar el país entre los más observados por la NSA por importancia. En Francia desveló que incluso el gobierno francés practica la vigilancia hasta grados insospechados en el pasado.  En los EE.UU. mismos desencadenó una ola de consciencia, donde los ciudadanos ven el grado de intromisión en sus vidas, y a la vez un sentimiento de solidaridad importante hacia Snowden en amplios sectores de la sociedad. El primer ministro luxemburgués Jean Claude Juncker incluso presentó su dimisión, tras un escándalo relacionado con espionaje en el Gran Ducado, después de permanecer 18 años en el puesto. En Inglaterra se están desvelando ingentes cantidades de casos de espionaje en las comunicaciones entre servicios secretos británicos y  Microsoft.

Por un lado los EE.UU. lograron su propósito de impedir la llegada de su  compatriota, ahora apátrida,  hacia América Latina, pese a todas las medidas extralegales que fueron aplicadas a todos sus socios y aliados, y a cualquier nación que posiblemente se propusiera darle asilo político. En efecto lograron disuadir de algún modo todos los posibles países proclives a darle este mismo. Por defecto queda Rusia, país en el cual se encuentra de facto, pero en ningún caso de iure. En el mejor de los casos el llegar a transitar a suelo ruso abrirá un abanico de posibilidades al prófugo de la ley estadounidense, quien desde la zona internacional, en donde lleva pronto tres semanas, poco o nada puede hacer para estabilizar su precaria situación jurídica.

domingo, 2 de marzo de 2008

Medvedev, el hombre más poderoso de Rusia ahora como presidente

Vladimir Putín se salió con la suya. En la elecciones convocadas este domingo su sucesor designado Dimitri Medvedev arrasó con un porcentaje cercano al 70% del electorado ruso. Siguiendo el guión establecido por el presidente saliente y probable futuro primer ministro el nuevo gobierno será más de lo mismo. Una oligarquía petrolera influyente en todas las esferas de poder del país. Con una participación del 60% y una presencia más simbólica que real de 25 observadores para el segundo país más grande en superfície del mundo,es un hecho que todo estaba planificado de antemano. Los partidos liberales excluídos de la contienda desde el inicio y los candidatos menores que se presentaron eran solamente la decoración de una sucesión dinástica de Putín.

En este nuevo mandato no hay sorpresas que esperar.El presidente Medevedev, también presidente de la Gazprom, mayor empresa petrolera, el poderío ruso se va incrementar aún más. Ya han habido amenazas al suministro Ucraína, ese vecino tan poco colaborador con las directrices moscovitas. En la política internacional esto implica a su vez que en la creciente tensión en la ONU como en la OTAN respecto a la independencia uniilateral de Kosovo seguirá su curso actual.

La cuestión pendiente es aún la aceptación que recibirá Medvedev en la arena internacional. Los gobiernos europeos muy preocupados por su dependencia energética hacia Rusia poco podrán alegar, teniendo en cuenta que Medvedev ahora no solo tiene en sus manos los hilos de Gazprom sino también de la diplomacia rusa. Esto lo convierte en un hombre muy poderoso para fuera como en Rusis misma. Incluso no es de dudar que intente en primer instancia colaborar con el Primer Ministro Putín, pero que lo elimine quedándose como el hombre más influyente en su nación. El tiempo aclará estas cuestiones.

Por lo pronto el hecho se consumió tal y como se planificó. Solo alguién aún más influyente que el mismo Medvedev podrá desbancarlo en cuatro años. Y el círculo vicioso del poder sigue su ritmo.

viernes, 8 de febrero de 2008

Rusia en el abismo de la petrocracia

Que pasa si en vez de presentarse Rajoy o Zapatero como candidato a presidente de gobierno español, lo hiciese Emilio Botín, presidente del Santander.Una situación similar podría pasar en dos sitios actualmente, en Italia y en Rusia.
En Italia va a volver a presentarse Berlusconi como candidato a Primer Ministro. Ya se sabe el estilo de gobierno que acostumbra este político que además es el hombre más rico de Italia, y dueño de todos los medios de comunicación privados.Además no se excluye la posibilidad de que gane, con una izquierda muy desacreditada.
En Rusia la cosa es algo más pesimista,ya que a diferencia de Italia, donde las elecciones tienen reputación de ser más transparentes,en Rusia son todo lo contrario.

La OSCE ha declarado que no mandará representantes a los comicios rusos del 2 de marzo. La escasa representación que les concedía el gobierno no iba a permitir cubrir el inmenso territorio ruso. Ahora se harán en ausencia de los observadores electorales.Encima el candidato con mayor votos según sondeos es Dimitri Medvedev, quien es como ya se sabe el VicePrimer Ministro, pero además es el líder de la empresa Gazprom. La misma que ya con Putín se ha mostrado como un mero instrumento de la política exterior de Putín. Recordemos la crisis que hubo con Bielorusia, que quería adueñarse de una parte del crudo que pasaba por sus oleoductos. Por consecuencia Europa se alarmó de una creciente dependencia del gaz y petroleo ruso. Al final ganó Gazprom y Lukashenko devolvió el crudo retenido. En Ucraína, cuando el gobierno de Yushenko se vuelvió demasiado cercano a occidente y no siguió la línea de Moscú, se le cortó el suministro de gaz en pleno invierno. Resulta que quien ha tomado todas estas medidas previamente mencionadas, no es nadie más que Dimitri Medevedev, actual Viceprimer Ministro y posible sucesor a ser presidente de la federación rusa. Es más, Gazprom volvió a amenazar a Ucraína de cortar el flujo de gaz en pleno invierno, como lo hizo ya en 2005.
Vaya a saber que tiempos nos esperan en las relaciones UE-Rusia. Habrá que ver si Medvedev sale electo o no.

miércoles, 6 de febrero de 2008

El Plan B de Putin o las elecciones en Rusia

La manera que se esta desarrollando la campaña electoral en Rusia es sin duda algo dudosa si se compara con la forma que se hace en otros países con más madurez democrática. La ley electoral rusa vigente ha puesto un mínimo de 7% de votantes,lo cual supone a efectos prácticos un filtro contra una oposición muy dividida.Un importante líder de la oposición, Kasparov ha sido incapacitado a presentarse como cantidato la presidencia por lo mismo. Además Vladimir Putin limitó la presencia de observadores internacionales a 400 solamente, en un país con la dimensiones territoriales como es Rusia.

El plan de Putin es muy claro. Pretende apoyarse en su actual vicepresidente Dimitri Medvedev como candidato presidencial preferente.El en seguro caso que salga electo Medvedev presidente, este asignará a su vez a Putin como Primer Ministro. Si le sale su jugada bien,podría sostenerse como PM hasta dos mandatos de Medvedev, lo cual supone ocho años más. En cierto modo el fue puesto en el mando por Boris Yeltsin en el 1999.

Esto quiere decir que Rusia no ha sabido cambiar su idiosincracia del poder. En la esencia es igual que cuando era la URSS con el 1.secretarios del partido (como también el partido mismo) más influyente que el mismo Presidente de turno.Siempre tuvo una base democrática de fachada, aunque era,y sigue siendo evidente la forma que se maneja el poder y la riqueza en el país.