Mostrando entradas con la etiqueta EE.UU.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EE.UU.. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de septiembre de 2014

Los ataques militares de EE.UU. sobre Ar Raqqah y Abou Kemal o el inicio de la guerra caliente en Medio Oriente

En la noche del lunes 22 de septiembre 2014 las fuerzas aéreas de los EE.UU. han iniciado un ataque al oriente de Siria sobre los bastiones  de Ar Raqqah, Abou Kemal, Dayr az Zaur y Al-Hassaka del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL). En días pasados el presidente Obama había anunciado la intervención militar contra posiciones en Irak y en Siria. Lejos de buscar una cooperación militar o de tener incluso contacto con el gobierno de Damasco, la estrategia de Washington fue de colaborar con la “oposición moderada” siria, ergo el Consejo Nacional Sirio en el exilio. También se encargaron de no entrar solos, pues viene con sus aliados árabes, específicamente Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos (EAU),  Jordania, y Qatar, además de la participación de Turquía, con lo que Obama insistía repetidas veces que no va sólo a la guerra.

El presidente sirio Bashar Al-Assad por su lado afirmo que toda intervención de la armada de EE.UU. en territorio sirio sería considerada una agresión contra la nación. Y por lo tanto además de constituir una violación de leyes internacionales, es una negación de la soberanía siria, que no caduca, aunque el territorio esté ahora mismo administrado por una organización islámica fuera de control. Tanto Al Assad, como el canciller Wualid Moualem, fueron abiertos a un compromiso en el afán de erradicar el terrorismo, un esfuerzo que se está llevando desde al menos tres años por parte del estado sirio. Los rusos a su vez replicaron que esta intervención era una clara violación de las leyes internacionales, y que era necesario que ésta fuera consultada con el gobierno de Damasco. Al parecer la embajadora ante las Naciones Unidas,  Samantha Powers le hizo llegar un aviso a su par sirio Bashar Jaafari horas antes de que está inicie la operación. De este modo quien diga que el gobierno sirio no supiese de los ataques.

 La estrategia de Obama va en realidad mucho más lejos que lo que quiere mostrar, puesto que por un lado dicen que formalmente están yendo tras los milicianos del estado islámico, pero a la vez aprovechan curiosamente la oportunidad para reforzar su ayuda material y financiera a los grupos armados considerados moderados. Estos deben ser según ellos hacer frente no solo a las fuerzas islámicas del frente al nursa y del EIIL, sino que a la vez al gobierno opresor  de Damasco, del cual deben de liberar el país eventualmente. Es tal que la verdadera razón aquí es de lograr lo que el verano pasado no se pudo, la intervención militar directa. Obama buscó el pretexto del EIIL, para de ahí salir a Iraq, y porque no, de ahí a Siria, puesto que la organización se encuentra en ambos lados de la frontera. Sin embargo todo este tortuoso argumento sirve para apoderar a los grupos que numéricamente están  a la baja, y que necesitan de nuevo un fuerte influjo de dinero y armas para revivir. Estos grupos estarán en un inicio empujados a conquistar territorio tomado por el Emirato, para ellos ser los nuevos administradores, que en la medida que se fueran expandiendo, en la guerra contra el ejército regular, conquisten el  país, con la misma semblanza que fue en Libia. Siendo apoyados por  varias naciones árabes, que en este caso suplen la legitimización ante el mundo musulmán, y con el apoyo tácito de Occidente, sería una cuestión de tiempo, que el gobierno de Bashar Al-Assad capitule.

Viendo en retrospectiva parecería que hubo una cierta intencionalidad tanto por parte de EE.UU., pero también de Turquía o las monarquías del Golfo,  de tolerar y a veces ayudar a las fuerzas anti-assad, sin considerar el riesgo que esto podría acarrear. Arabia Saudita y Turquía son en primer lugar responsables del auge de este nuevo actor. Ellos con el afán de debilitar a Assad no vieron que los resultados a menudo no son lo que se esperaba. Ahora que se ha asentado en las principales ciudades del norte de Irak y el oriente de Siria, viene la culminación, pues de ahora en adelante es un deber de la alianza contra el EIIL, de derrotar a sus antiguos mercenarios ahora fuera de control.

La guerra ahora si ha comenzado de nuevo en Medio Oriente, con la activa presencia de fuerzas armadas de EE.UU., Bahréin, Qatar, y los EAU entre otros, la militarización se ha vuelto regional, y la persistencia de Occidente de poner en pie un régimen nuevo en suelo sirio, cueste lo que cueste. Tras tres años de guerra civil que no han girado en la dirección correcta, es hora de ayudar de forma más evidente imposible, la oposición va y tiene la obligación de ganar esta guerra, esto es lo que queda más claro que el agua. Que el cinismo llegue a niveles inauditos, donde un contacto informal entre dos embajadores acreditados ante la ONU, nunca va a ser equivalente a una verdadera cooperación o colaboración tácita del invadido, esto más que una falacia, es una provocación pura y dura.

 De pasó está que cuanto más inestable sea esa zona mejor, pues para quien esté lejos del estallido, no hay bien que por mal no venga. Hay venta  de armas, flujo de dinero, y razones de poder para volver una vez más a una economía de guerra, cuando la recesión está más que presente en EE.UU. y en otras tantas economías europeas occidentales que simplemente no salen del hoyo. Como todo este mundo es multicausal, ni siquiera son los luchadores por la liberación  siria de la tiranía, quienes importan, aquí,  ni mucho menos la presencia de un estado islámico sui generis, sin reconocimiento, a dos lados de la frontera común sirio-iraquí. Nada de eso es, es la ulterior voluntad de los regímenes imperialistas, de derrocar al presunto dictador, porque fueron mandados a hacerlo por fuerzas superiores. Visto que aquí está tomando demasiado tiempo, con un poco menos de elegancia, tuvieron que meter mano, antes de que perdieran sus huestes enteramente.  

La agenda de Occidente es siempre fue el “regime change”, y referido a lo anterior, demasiado tiempo se buscó una aparente solución política, como para justificar el acto final. Si lo que importa es el resultado, y no el orden de los factores, se buscó la forma de entrar ahí sin pedir permiso, y a como fuerza de vanguardia contra el gobierno legítimo. Como no se pudo de forma directa, hubo que dejar que un estado islámico se asentara ahí, para entonces recuperar el control del territorio, y finalmente entregarlo en bandeja a la mal llamada oposición moderada. Sea quien fuera, su suerte no será más que temporal, sino véase lo que pasó en Libia e imagínese hasta dónde se puede llegar aquí.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Sobre la Cumbre de Cardiff de la OTAN o la escalada de tensión ruso-ucraniano-occidentales

La cumbre de la OTAN en Cardiff en el país de Gales que se inauguró el día de hoy se presenta en un momento decisivo para tanto la alianza transatlántica como para Ucrania. La presencia de Petro Poroshenko en Cardiff fue clave para la reunión, donde participan tanto potencias europeas y EE.UU. con con Ucrania, para la puesta en claro de un  plan para llegar a una paz duradera en la nación centroeuropea. No obstante la proposición de Putin de un plan en siete puntos hacia Kiev, la cual el primer ministro Yatseniuk ya rechazó por su lado, no pudieron hacer cambiar de opinión a las naciones líderes de este pacto militar. Lejos de distanciarse de más sanciones en contra en Moscú, la ministra de relaciones exteriores italiana que tiene la presidencia pro-tempore de la Unión Europea, reafirmó que estas son necesarias para proteger a los intereses ucranianos en esta contienda. Además de acusar a Moscú  de estar tener presencia militar y de brindar apoyo directo a los grupos rebeldes desde el mismo ejército, todo esto claro sin poner de por medio ningún tipo de prueba irrefutables a la luz.

Una reunión de este tipo, donde los principales líderes occidentales se junten en una mesa para dialogar y afirmar la unidad de la Alianza Transatlántica, no se podría esperar un mensaje menos belicoso, puesto que después de la breve visita de Obama a Tallin, Estonia el día de ayer, estamos viendo cómo ni los occidentales ni los rusos están dispuestos a dar un paso atrás, con la reserva claro de que el involucramiento ruso en el este ucraniano no sea que una hipótesis, más que una realidad confirmada. Tampoco se puede ignorar que el tema de la Crimea, ya viejo de varios meses no parece más que el pretexto más tangible para no bajar un ápice la presión ejercida sobre la nación euroasiática, la cual ya fuertemente bajo presión internacional, no ha caído aún en la provocación permanente  a la que ha sido expuesta.

A modo de repaso la situación de la Crimea es tan delicada, puesto que su pertenencia a Ucrania es tan sólo vieja de setenta años, antes de la adhesión a la Federación Rusa,  y de ningún modo existía un acuerdo fronterizo propiamente dicho para la delimitación de fronteras en el pasado que asegurara su permanencia en Ucrania, que tan solo le anexionó en el año 1954. Si bien es cierto que Kiev siempre ha estado en una situación complicada entre Rusia y sus vecinos europeos occidentales, los cuales han visto en ella una forma de poner en jaque al viejo enemigo de la guerra fría. A estas alturas todas las reservas ya han caído, y el tono acusador en contra de Rusia se ha convertido en la regla por parte de sus integrantes, chicos y grandes, sin por ello entrar en las razones particulares.

Italia desde su postura particular no es de las naciones más anti-rusas, cuando consideramos incluso la antigua amistad entre el ex primer ministro Silvio Berlusconi con Vladimir Putin, y su posterior visita cuando Enrico Letta aún gobernaba previo a Renzi. La titular de los asuntos exteriores, Federica Mogherini, quien hace un equilibrismo entre la amenaza por parte del bloque europeo, y la búsqueda de una solución política entre las partes, insiste no obstante no sólo en la corresponsabilidad de Rusia en el asunto, además en que la integridad de Ucrania va por encima de otra cosa.

En el  escenario mismo vemos que la cuestión es un tanto más complicada, pues las poblaciones que hoy  combaten a las fuerzas gubernamentales, son y se dicen ucranianos de origen ruso, pues es sabido que esa parte no pertenecía a Ucrania hasta su creación como estado independiente cuando la disolución de la ex URSS. Ellos con ayuda de voluntarios de muchos países, incluyendo a rusos, y con armamento de fabricación rusa, pues esta es una importante productora de armas, no tiene ni demuestra en sí en nada que la mano de Putin está en la región. Todo el contrario, el gobierno ruso se dice preocupado por la presencia de cuerpos armados no controlados en las fronteras de su país. Dicho de paso no ha habido formalmente ninguna invasión territorial rusa, que fuera una incursión accidental y nocturna, como ha pasado también por parte del ejército ucraniano.  Lejos de ser una batería de argumentos irrefutables, estas son una vez más una serie de falacias, que sostienen un  discurso anti-ruso y absolutamente ideológico con fines de aislar a la nación, que hace apenas veinte años aún era el enemigo a vencer, y desde el colapso de la URSS, no ha estado en la condición de poner condiciones propias en el escenario internacional. Ahora que vemos que la bipolaridad ha vuelto, al menos en apariencia, la retórica en general no ha dejado de inundar las noticias del mundo, con acusaciones que no son nunca posibles de confirmar ni de refutar.

La cumbre también ha puesto el  escenario el tema de Irak, y el Estado Islámico ahí presente, como también en el oriente de Siria. Es curioso como ahora las fuerzas de la OTAN; en particular David Cameron, anfitrión de la cumbre, no duden en atacar a las posiciones del estado, pero en Siria, y sin la colaboración del gobierno sirio, que es el legítimo gobernante. La aparente necesidad de su parte para vencer a los que ellos mismo ayudaron a llegar al poder mediante el apoyo material y político, en contra  de un gobierno constitucional, no es más una prueba de la persistente miopía occidental, y de su rechazo de reconocer a estas alturas que Bashar Al-Assad no sólo es un actor necesario en la zona, sino que su ayuda sería tanto más útil, en la medida que este territorio volviera a estar pronto bajo la autoridad de Damasco, eso por lo visto no es ni deseable, ni probable desde la perspectiva de David Cameron y de Barack Obama. Siria sería una operación que se haría sin consultación alguna, ni consentimiento de parte del gobierno sirio, y por lo tanto esto abre un precedente incomparable en las leyes internacionales, que buscan ante todo llevar el diálogo internacional ante de la confrontación.

La Cumbre de Cardiff es sin duda una cita importantísima para Occidente y para EE.UU., que ven como una Rusia que entra en una espiral de problemas económicos, pero que también ha sabido jugar sus cartas excelentemente, ha abierto sus propios espacios desde donde protegerse de cualquier agresión, y quiere ganarse su propio espacio económico, con China y con la unión euroasiática, la cual sería el contrapeso a la Unión Europea, con la que cada día tiene menos que discutir, y la cual le impone sanciones cada vez más importantes.   

Si de soluciones políticas se trata estas son sin duda una mera fachada, la cual sirve para poder llevar los objetivos más obscuros de la OTAN,  con una mira anti-rusa indudable.  Para Ucrania son sin duda los interlocutores más importantes los que hoy Poroshenko vio, con el fin de cubrirle las espaldas por ahora contra el enemigo declarado, llamado Rusia.

martes, 10 de junio de 2014

La Conmemoración del Desembarco de Normandía o la máxima tensión diplomática entre Rusia y Occidente

La tensión internacional sigue intacta entre los dos bloques antagónicos de Rusia y sus aliados contra EE.UU., Europa y los suyos. En la pasada conmemoración del Desembarco de Normandía en el norte de Francia esto se hizo más evidente  que nunca. En primer lugar el que celebrara en paralelo la cumbre de Bruselas del Grupo del G7,  siendo el primero desde la ruptura definitiva con Rusia por parte de los siete países más industrializados, los cuales desde entonces han dirigido su agenda política a aislar y sancionar cuanto mejor al ex miembro euroasiático. El protocolo diplomático fue llevado a su máxima tensión habiendo los presidentes Putin y Obama codo a codo, a la vez que la presencia del recién ungido presidente ucraniano Petro Poroshenko, que fueron llevados con las más sútil forma por parte de la organización francesa. Al tiempo estaba programada una reunión bilateral entre Angela Merkel, canciller alemana y el presidente ruso Vladimir Putin, la cual se llevó con un tacto de seda por parte de ambos para no hacer parecer el desacuerdo absolutamente existente entre ambos mandatarios.

Tal cual como el recreo de secundaria Hollando se vio en la incómoda situación de llevar este evento histórico, el cual por encima de toda divergencia actual, debía sellar la celebración de la liberación del subcontinente europeo de la ocupación nazi hace setenta años, y de hacer visible este consenso post-bélico. Fue sin duda posible a primera vista, pero en los detalles era más que evidente que lejos de representar este espíritu unificador, ahora más que nunca hay una gran división, al menos desde la crisis de Crimea pasada. La reunión breve entre Putin y Poroshenko dio lugar a unos comentarios bastante positivos tanto del ruso como del ucraniano, los cuales demostraron un sentido de diplomacia en tiempos donde el simple diálogo a veces es imposible. No por ello el mandatario ruso dijo una vez más que no sólo no era el responsable del actuar de las milicias pro-rusas en el Donbass, sino que además exigía de Kiev que suspendiera de inmediato toda operación militar en el este del país centroeuropeo. Esta  es sin duda una de las políticas por seguir del nuevo hombre fuerte de Ucrania, además de la irrenunciable pertenencia de Crimea a la nación, desconociendo categóricamente la legitimidad de  la secesión de la península.

Sin duda las demandas y objetivos de uno y otro partido sin diametralmente opuestos, si además se considera que la deuda del gas está siendo ahora mismo el rompecabezas a resolver en la ciudad de Bruselas otra vez, bajo los auspicios del comisario para la energía de la Unión Europea Olly Rehn, quien tiene en una mesa tanto a los ministros de energía de Rusia y de Ucrania como de los consorcios energéticos en cuestión,  la rusa Gazprom y la ucraniana Naftogaz. Si Kiev no logra pagar aunque fuera una parte acordada de la deuda acumulada desde inicios del año con la empresa Gazprom, ésta se vería en la obligación de cerrar los gaseoductos hacia ese país. De ser el caso afectaría además  el suministro de una buena parte del mercado europeo, el cual altamente dependiente  de los insumos energéticos, no tiene plan b para el día que esto suceda.

La historia fue sin duda el pretexto para que todos se pusieran de acuerdo por un cuarto de hora de la ceremonia, puesto que el pasado no va a cambiar, e independientemente de la postura que se tenga respecto a los eventos, es siempre más cómodo hablar del pasado, que del  futuro. Tal es el caso, que mientas las naciones de la UE se consultan e impulsan todas las medidas de sanciones contra la primera nación en superficie del mundo, Rusia concluye acuerdos comerciales con China, que le dan a su bando la seguridad que salga lo que quera, no le afectaría tanto como deseado. Los que quieren imponer las susodichas sanciones, posiblemente se vería más afectadas por sus consecuencias que el que quieren agredir. Al final del día las mímicas entre los altos dignatarios nos quiere presentar el mundo tal como saliera de la segunda guerra mundial, más no logra convencer de que futuros conflictos estarían lejos del horizonte, pues más que nunca ,estamos siendo testigos de cómo desde múltiples niveles y escenarios una verdadera guerra fría 2.0 se está gestando a nivel mundial, donde los contrincantes politizan absolutamente todos los posibles escenarios, en su provecho, y desde una perspectiva bipolar de nuevo.

Jorge Santayana dijo una citación que viene aquí como anillo al dedo: “Los que no pueden recordar el pasado, están condenados  a repetirlo.”. Si la división se convierte en algún momento insuperable al punto de hacer que hasta el estadista más sabio  pierda los estribos y no se pueda siquiera dialogar entre países, hay momentos que la violencia es el único camino. En un mundo donde Europa occidental y EE.UU. tienen cada vez menos poder económico, ni hablar del político, hacen oídos sordos a los nuevos actores de la escena, mientras que pueden. Todo con tal de no ceder en su posición y en su “orden establecido” en un ápice. Sin embargo históricamente visto, hay momentos de inflexión, que irremediablemente conducen a cambios. Y los que no saben preverlos y adaptarse a ellos, posiblemente tengan más que perder que de ganar. Esto no se sabe hasta que termine la jugada,  por lo que el tiempo no está del lado de Europa occidental y EE.UU., en cambio sí está del lado ruso.  Veamos cómo termina este apasionante partido de ajedrez.

lunes, 21 de abril de 2014

La visita de Joe Biden a Kiev o el futuro incierto del Acuerdo de Ginebra sobre Ucrania

La crisis en Ucrania no tiene a la vista, pero muchos nuevos aspectos y hechos que comentarse. El presente lunes 21 de abril 2014 Joe Biden aterrizó en una visita oficial de primera importancia en la capital ucraniana Kiev para encontrarse con el presidente ad interim  Olexander Turchinov y el primer ministro a.i.  Arsenyi Yatseniuk. Esta visita que más que de cortesía parece como la contrajugada de la visita del primer ministro ruso Medvediev a Simferópol, ahora de iure suelo ruso el pasado 31 de marzo, tuvo su respuesta por parte de Sergei Lavrov, quien en pleno viaje oficial en la República de Mozambique. En una conferencia de prensa levantó la acusación a Kiev de ser quién hubiera roto el Acuerdo de Ginebra, que ha servido desde el pasado jueves 17 de abril 2014 para una tregua basada en cinco puntos, firmada por EE.UU., Rusia, la UE (Unión Europea) y Ucrania. En este documento que pone una base para la resolución de la crisis ucraniana pareció levantar muchas esperanzas para el cese de la violencia y la normalización, que podrían en las horas y días ser de nuevo reducidos a nada.

En la región del este de Ucrania desde inicios del mes de abril, se registró un levantamiento en las importantes ciudades de población pro-rusa, que pide un referéndum de autodeterminación, y algunos sectores más que una autonomía, la incorporación a la misma Federación Rusa. Se ha programado que la autoproclamada República Popular de Donetsk  ratifique su posición con una consulta el 11 de mayo, al menos por ahora es el plan. No por ello la toma de los sitios estratégicos en ciudades como Mariupoli o Slavyansk, donde autoridades autoproclamadas y coordinadas por fuerzas de milicias afines a la  república popular, controlan en mayor o menor medida el territorio revindicado.

El antes mencionado Acuerdo de Ginebra anteponía lo siguiente: el rechazo a toda violencia, el desarme de grupos ilegales y su cese de actividad, como la devolución de los edificios e infraestructura ocupados en las semanas pasadas por activistas pro-rusos. La presencia de la OCDE como observador de este proceso y una reforma constitucional acorde a una nueva situación en Ucrania. Sin poner abiertamente el caso de Crimea, o de la República Popular de Donetsk (RPD), establece unas líneas mínimas. Estas siendo sin embargo tan finas, que mientras que tanto Rusia presiona a Ucrania por entrar con fuerza en el Donbass (región del Don con capital en Donetsk), y de llevar a cabo una represión contra la población rusa en este caso. También ha tratado de no entrar en el juego de los mismos activistas de la  autoproclamada RPD, que piden desde ahora la protección de la población con tropas rusas regulares, que serían necesarias contra los operativos del ejército ucraniano.

Cuando las ciudades al este se encuentran en un estado de descontrol desde Kiev, y las autoridades nuevas vienen a imponer la ley, en un movimiento que tiene tantos puntos en común que el mal llamado movimiento Euromaidan, que salvo algunas excepciones, podría ser objetivamente un actor al  menos equiparable, y merecedor de un mecenas en el ámbito internacional. Lo que desde un enfoque se llama un crisis de estado, otros la llamarían una potencial o fáctica guerra civil, que desde los meses que lleva en pie, ha demostrado una descomposición interior en el país europeo. Unos forman autodefensas, que los medios suelen llamar ejército ruso, que no es parte de la jerarquía del ejército  de Rusia propiamente, pero donde el servidor puede ser étnicamente o incluso ciudadano ruso de origen. Cuando en Crimea se levantó la falsa acusación de la presencia de soldados en el terreno, que es falsa, siendo que no eran portadores de ninguna insignia de ejército oficial reconocible, no se logró convencer a la comunidad internacional de que Rusia había violado leyes internacionales al entrar en territorio ucraniano. 

Ahora regiones fronterizas en el este se están sumando a esta dinámica,  que por razones evidentes son en sí incontrolables como actores en la escena. Kiev ha intentado recuperar el control sobre esas regiones, hasta ahora con muy poco éxito, en parte debido al estado mismo del ejército nacional esquelético que tiene, y que su armamento no lograría una superioridad militar ni numérica en la región del Donbass.

Si el endeble Acuerdo de Ginebra salido del cuarteto mencionado (UE, EE.UU., Rusia, Ucrania) no lograra un nuevo acuerdo más inclusivo en el plano político, rápidamente su vigencia será pronto caduco, ya que el aparente desarme no se está dando ni por parte de los grupos pro-maidan, ni por los grupos pro-rusos anti-maidan,  que consideran el gobierno de Kiev como espurio. Si ninguno bajara la guardia, esta cláusula no será nunca más que papel mojado, mientras que la guerra de palabras sigue su curso en los diferentes foros internacionales. 

Desde Kiev Biden se dirigía directamente a Moscú, y al tiempo Lavrov desde Maputo, Mozambique haría lo propio, sin que por ello se haya avanzado un sólo milímetro. Esta escalada de tensión que más que un paréntesis se ha vuelto un nuevo status quo regional, sigue por lo tanto en una guerra mediática, mientras que en Donetsk los sucesos se dan hacia una creciente separación de facto  y tal vez pronto de iure de la nación ucraniana.

martes, 25 de marzo de 2014

La Cumbre sobre Seguridad Nuclear de La Haya eclipsada por la crisis ucraniano-crimea o la política de ostracismo internacional hacia Rusia de facto expulsada del G8

La ruptura finalmente se produjo entre las ocho naciones más industrializadas del den-ominado G8, durante la Cumbre de Seguridad Nuclear celebrada en La Haya, Países Bajos el pasado 24 y 25 de marzo de 2014. Con el precedente de la crisis ucraniana siempre en el trasfondo, el antiguo G7, que en el año 1990 se convirtió en G8 con la admisión de Rusia, definitivamente dejó de ser vigente. Durante esta cumbre paralela a la verdadera cumbre, se demostró a que grado un evento que formalmente trataba de asuntos nucleares, en extensión se pudo politizar en la medida que vimos. No sólo todos los integrantes del viejo-nuevo G7 se alinearon en la rotunda condena sobre el proceder ruso en la península de Crimea, sino que se propusieron impulsar aún más las sanciones políticas y económicas sobre la federación rusa.

Mientras que las principales cancillerías en mayor o menor grado alzan el tono hacia medidas fuertes contra Moscú, queda descartada toda intervención militar en el asunto, aunque si queda justificado el envío de tropas y armamento a las bases ee.uu. en los antiguos países de la otrora URSS, como Letonia, Estonia como también a ex satélites de la misma, Rumanía o Polonia, que denotan claramente una estrategia militar ante una posible confrontación bélica. En cuanto a las sanciones contra empresarios y altos funcionarios rusos y crimeanos levantadas por EE.UU., la Unión Europea o algún país en particular en Occidente, estas medidas no son más que el inicio de una verdadera entramada con fines de arrinconar a Rusia en el plano internacional, al dejarla fuera del club selecto, donde aparentemente las más importantes decisiones se maduran en círculo cerrado. En esta comunidad internacional tan clasista a primera vista, este voto de ostracismo sin precedente se presenta como una ruptura de toda lógica diplomática del pasado siglo en adelante. Desde la misma guerra fría hasta la actualidad Rusia ha sido una pieza clave para toda negociación de tipo internacional, en parte por su poder de veto en el consejo de seguridad de la ONU, sino también  desde el punto de vista de proveedor de gas y  petróleo a nivel mundial, siendo para ello un imprescindible socio.

A pesar de la ausencia de último momento del primer ministro interino de Ucrania Arseni Yatseniuk, quien prefirió atender a una cita con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a vistas de obtener algo de financiación para su economía en caída libre, que el aprovechar la exposición que le daría  atender este encuentro internacional de primer nivel, la polarización de una importante parte del quorum a favor y contra de Rusia, probablemente puso en segundo grado de importancia las posibles conclusiones que salieran de esta cumbre sobre seguridad nuclear. Sobre todo considerando que de las potencias con derecho a la posesión de material nuclear, Rusia se encuentra entre los más importantes, con lo que un acuerdo de su parte es más que elemental para cualquier posible consenso.

Frente a la cuestión de la Cumbre de Sochi programada en verano del año en curso, prácticamente todos han anunciado el cese de los encuentros preparativos, y cancelado su participación de forma categórica. Esto coincide con la presidencia pro tempore de Rusia sobre el G8, la cual por evidentes razones obligó a los demás miembros a desestimar toda posibilidad de negociación, cuando su principal contrincante en este caso tiene el turno de ser huésped de las reuniones. En vez de ello se programó una cumbre en Bruselas, Bélgica por el mes de junio, que bajo las insignias del G7 volvería a darle vida a una etapa que aparentemente había sido superada, la del mundo bipolar, que en todos los niveles e instancias extrapola una profundo antagonismo entre dos bloques.

Cuando en el siglo XX la entonces URSS se vanaglorió de escapar a la gran crisis financiera del 1929 y de ser relativamente inmune a las turbulencias económicas mundiales, en el nuevo esquema Rusia, como exportador neto de hidrocarburos y por lo tanto mucho más ligado a la coyuntura internacional, estará posiblemente expuesto a consecuencias a nivel de las exportaciones, en el momento que por cualquier motivo se cierre el flujo a través de Ucrania hacia Europa Occidental. Alemania que tiene una aguda dependencia, alrededor de 70% de las importaciones rusas e importante socio comercial de Rusia, tiene definitivamente mucho más que perder al imponer dichas sanciones, que cualquier otro socio de la UE, como por ejemplo Francia o Portugal. Desde la posición de economía primera de la zona euro, su línea moderada ha sido hasta ahora un freno para medidas más contundentes, aunque no por ello Angela Merkel  haya subido el tono diplomático con Moscú a nivel retórico al menos.

Resta ver quien  pierde más en este juego de todo o nada, Rusia que posiblemente aproveche esta ocasión para diversificar su comercio exterior con otros agentes mundiales, tales como UNASUR, Alba, Mercosur, BRICS, etc., y de fortalecer los lazos políticos con Venezuela, Cuba, Nicaragua por ejemplo, o la UE y sus estados miembros, quienes tienen importantes intereses en la nación euroasiática, y  se encuentran en medio de  una crisis económica de varios años. No estamos nada lejos de una nueva fase de la guerra de influencias, donde EE.UU. tendrá que defender su presencia en el toda América Latina, y posiblemente vuelva en algún momento a la vieja  doctrina de Monroe, que presume la exclusividad de sus intereses a nivel hemisférico, en contra de toda entrada de una influencia extracontinental, ergo rusa en su antepatio neocolonial.

En la guerra todos los medios son justificados, así aquí una parte de la comunidad internacional se niega a acatar un proceder, que si viniera de uno de los propios allegados no tendría ningún problema en consumarse, pero dado que viene del ruso no puede ni debe de prosperar, si de ellos dependiera. Este club de grandes cancillerías  dicen querer protegerse de posibles repercusiones de una medida recíproca por parte de Rusia, sobre todo en cuanto al suministro de gas. El plan alternativo con EE.UU. o Noruega como nuevo importador neto es casi imposible que se materialice tan rápidamente, puesto que son proyectos de décadas, y aún en proceso de gestación. La reserva de gas y petróleo de muchas naciones europeas puede durar como mucho un par de meses, y la posibilidad de llevar gas por fracking es tan experimental a esta altura como insuficiente, que los intereses ideológicos parecen claramente estar por encima de la realidad económica existente.

La Cumbre de La Haya habiendo concluido con el mencionado trasfondo político inevitable aparentemente deja un precedente tal como fue la Cumbre de la OEA en Punta del Este, Uruguay en 1962, donde Cuba fue excluida del organismo supranacional por incumplir la cláusula democrática, por tener un gobierno de tendencia marxista-leninista bajo una intensa presión de EE.UU. Los fines justifican los medios en ciertos momentos, aquí sin duda alguna aplica este dicho.


Con la ruptura consumada hasta parece que los siete países más industrializados se entendieran mejor que nunca. ¿Acaso sería razonable pensar que Rusia nunca fue tomada realmente en serio en la mesa de los grandes poderosos, que desde el pacto de Bretton Woods dominan de facto la economía mundial? Más vale sólo que mal acompañado, esto podría ser válido para Rusia ahora mismo. Para el club de sus numerosos detractores a nivel mundial, la apuesta ahora es como sancionar sin perjudicarse a sí mismos, puesto que el que ríe último, ríe mejor.  

viernes, 21 de marzo de 2014

La firma del Acuerdo de Asociación de Ucrania con la UE o la imposición de sanciones y contra-sanciones en la nueva guerra económica contra Rusia

Este  viernes 21 de marzo la crisis de Ucrania pasa una vez más por ambos frentes con más insistencia. Mientras que el presidente Putin firma la incorporación definitiva ya ratificada por la Cámara Baja de la Federación, de Crimea y de la Ciudad de Sebastopol. Al mismo tiempo en Bruselas, Bélgica la Unión Europea (UE) reunida con una delegación ucraniana presidida por el primer ministro Arseni Yatseniuk  firmaron los capítulos políticos del Acuerdo de Asociación de la UE con Ucrania. En virtud de ellos se pretende no sólo estrechar las relaciones en todos los niveles entre el ente supranacional y la nación centroeuropea. Por ello ambos bandos están acelerando sus respectivos espacios, mientras que desde el punto comercial las sanciones comienzan a tomar forma con una velocidad vertiginosa, donde tanto Moscú, como también, Londres, Berlín o Washington han no sólo elevado el tono, sino que aplicado sanciones concretas tanto a individuos de las altas esferas políticas o comerciales de la nación afectada, sino intereses económicos y financieros en general.

La guerra de palabras ha comenzado, donde ninguno de los dos parece ceder terreno, ni los europeos que esperan una normalización de la situación ucraniana, y de lo contrario aplican el ostracismo internacional a Rusia, al resurgir de las cenizas el entonces extinto G7, excluyendo a Rusia de las naciones más industrializadas e influyentes del mundo. No se celebrará por ende la reunión de Sochi programada para el junio del año en curso, ni tampoco se volverá a convocar más reuniones G8. Todo le contrario en un encuentro internacional programado la semana venidera en los Países Bajos, se hará un mini-cumbre entre los miembros del G7, para determinar las acciones por emprender en cuanto a la situación en Ucrania y toda posible consecuencia para sancionar a Rusia por sus acciones. Con la visita del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon a Moscú donde se reunió con Vladimir Putin, para sacar adelante esta impasse diplomática, Ban busca romper esta espiral de eventos, a la vez que estará visitando Kiev, donde también sostendrá reuniones con los principales líderes ucranianos, con la esperanza de sacar un acuerdo in extremis, que pueda al menos servir de base para una futura reconciliación ucraniano-rusa. Observadores de la ONU serán enviados a la península de Crimea para observar el respeto a los derechos humanos, y sobre todo los de las minorías ahí presentes, según consta un comunicado de la entidad supranacional.

Políticos como el ministro de relaciones exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier, quienes tradicionalmente han sido favorables para una normalización con Moscú, al menos durante el tiempo que Schroeder fue Canciller, ahora se ven inmersos en una guerra cada vez más agresiva de comunicados y contracomunicados, que vienen a alimentar ésta interesantísima partida de ajedrez que  hasta no ha dado a saber quién realmente está en ventaja y quien no. Las medidas emprendidas por la administración Obama, contra oficiales y altos funcionarios del gobierno ruso, junto a empresarios, y naturalmente sus fondos en EE.UU., han llevado en reciprocidad  a Rusia a hacer lo propio con nueve  individuos de nacionalidad estadounidense, entre los que figuran John Boehner, y John McCain a entrar en Rusia y la nulidad de todo visado o régimen migratorio previamente existente. Por lo que concierne la UE, otras 12 personas han sido objeto de sanciones en suelo comunitario, en dónde no podrán volver, ni acceder a sus bienes muebles e inmuebles que fueron congelados.

Lo que menos se dice es que se está jugando de verdad en este clima de máxima tensión, el comercio internacional, pero también los acuerdos existentes entre empresas de la UE que tienen empresas tipo joint venture en Rusia, tanto en el sector gasífero, como en general empresas alemanas, francesas o inglesas o ee.uu.  que tienen intereses que salvaguardar en esta contienda, que por ahora se mantiene estrictamente en el sentido político, no económico. El día que Renault, Peugeot, la Deutsche Bank, Mc Donald´s o la British Petrolium vean sus haberes congelados, al igual que los de los afectados rusos en el extranjero, irán a las puertas de sus respectivas cancillerías o gobiernos a reclamarles responsabilidad de haber perdido oportunidades de intercambio internacional. 

Sancionar una economía como la rusa puede tener importantes repercusiones en el abastecimiento de gas y petróleo, la mayor empresa en el mundo de ese sector, la Gazprom, puede en cualquier momento tomar la decisión de interrumpir el flujo de gas tanto a Ucrania, que por cierto ha dejado de pagar sus cuentas corrientes, y se estaría buscando esta situación, donde perdería el régimen preferencial del que ha estado gozando en virtud de un acuerdo hecho entre las entes de gas de Ucrania y Rusia bajo la presidencia de Yanukovich. Lejos de buscar el diálogo en este sentido, para la permanencia de las buenas relaciones comerciales, se está buscando en Bruselas la posibilidad de diversificar la importación de tales insumos, sea de Noruega, pero también desde los EE.UU. que recientemente fueron descubriendo zonas enteras con Gas sacado por el método del fracking, que se ha dicho que es potencialmente peligroso en muchos sentidos, según estudios hechos, y algunos seísmos que fueron provocados ad hoc a su implementación.

Además está  la complicación inherente de crear una red independiente de suministro de Rusia, algo que por ahora parece muy poco factible, tanto para la UE, o Alemania en particular, ni para Ucrania misma, que depende de forma masiva del gas para su funcionamiento, y que hasta ahora no ha sido interrumpido, pese a la deuda acumulada ante Gazprom de hasta 11 mil millones de dólares a día de hoy. Una tal acción, que conlleva poner en riesgo importantes inversiones, posiblemente congeladas por parte del ejecutivo ruso, sería tan fatal para los mismos impulsores de las sanciones, como para la economía rusa en sí.

Esta impasse hace que las relaciones dentro de la Comunidad de Estados Independientes se fortalezca en consecuencia, comunidad que dicho sea de paso ha perdido de forma unilateral a uno de sus miembros, Ucrania, recientemente. China, las economías BRIC, ALBA, Brasil, Cuba, Mercosur o CARICOM, son tantos mercados potenciales  donde Moscú tiene una importante presencia, y podría reforzar en la medida que sus mercados tradicionales en Europa occidental se les estarían cerrando temporalmente.

Cuando dentro de la misma UE hay voces más cautas que otras, entre las que está Italia o Alemania, otros como los franceses están elevando la voz para medidas aún más contundentes. En EE.UU. Barack Obama no duda en agregar cada día un poco más de aceite al fuego, con mayores sanciones que dicen estarían respaldadas tanto por la mal llamada comunidad internacional y por el gobierno interino de Kiev. Ahora que la adhesión parece no solo un hecho consumado, y que Putin firmara su definitiva implementación hoy, da a entender el espíritu de las relaciones en el concierto de naciones actualmente, el aislar, el sancionar, el desconocer un proceder, el que ésta misma fue capaz de dar por válido en el 2008 con el caso de la República de Kosovo. No salimos de los términos inicialmente puestos, nadie quiere negociar, y aquí estamos yendo directo contra el muro, mientras que nadie pise al freno en algún momento, rompiéndose cada día un poco más los múltiples lazos diplomáticos, comerciales y en general las relaciones entre Rusia y las principales cancillerías occidentales y la estadounidense.

Este clima que algunos han calificado de propio de la guerra fría no debería por lo tanto sorprender a nadie, en la medida que la OTAN sigue siendo una digna representante de esta época, aún en pie y en plena actividad. El reforzamiento de las bases ee.uu. en los países bálticos, en Polonia y en Rumania, fronterizos a Rusia, el cerco militar a la nación euroasiática parece más que evidente al observador. La posible entrada de Ucrania a esta organización militar, y la adquisición de equipo militar para su defensa son uno de los objetivos del primer ministro Arseni Yatseniuk y del presidente ad interim Alexander Turchinov, a la vez que una creación de milicias voluntarias para la defensa de la nación frente al ruso está siendo llevada a pasos forzados.

Esta partida de ajedrez a nivel internacional no ha terminado, y antes de que se vean las consecuencias inmediatas y más duraderas, seremos testigos de cómo dos grandes pesos de la diplomacia internacional están poniendo en el juego todos sus recursos, sin consideración alguna de un acuerdo por muy mínimo que sea. El verdadero perdedor siendo  una vez más los pueblos afectados, tanto del lado de los sancionados, en Rusia, o de los ucranianos que están siendo el objeto de la contienda misma, pagando tal vez la factura real de estos juegos de la Realpolitik.   

martes, 18 de marzo de 2014

El sí a la adhesión de Crimea a Rusia o el posible inicio de una guerra económica contra Moscú

El pasado domingo 16 de marzo 2014 se celebró en Crimea el referéndum sobre el estatus político de la península. Entre las opciones estaba por un lado el fortalecimiento del estatuto autonómico dentro de la nación ucraniana o la separación de ésta última y la demanda de adhesión a la Federación Rusa por el otro lado.  Con un 96.77% de los votos por la adhesión con Rusia, y tan sólo 2.5% de partidarios para permanecer en Ucrania, se consumió el paso necesario para la incorporación a Rusia, que el presidente Vladimir Putin mismo se encargó de formalizar, al firmar el decreto presidencial correspondiente.

Las cancillerías occidentales junto con EE.UU. han por lo tanto optado por materializar su amenaza al menos en parte de sanciones a Rusia y Crimea. El Reino Unido ha cesado toda colaboración con Moscú en lo militar, y EE.UU. ha congelado los haberes financieros de varios ciudadanos rusos en la Unión Europea y en EE.UU. también. Los ciudadanos mencionados no podrán transitar en el espacio Schengen y le serán anulados sus posibles visados inmediatamente. Mientras que surge la gran incertidumbre acerca de la posible interrupción del gas y petróleo ruso hacia Europa occidental en el caso de un serio deterioro de las relaciones comerciales entre Rusia y sus socios europeos.

Moscú es actualmente el único país que reconozca formalmente la República de Crimea como estado soberano, y de hecho se dio una voz de consenso en las cancillerías tanto occidentales como de EE.UU. en enérgicamente desconocer el referéndum considerado ilegal, por lo tanto jurídicamente sin valor alguno. Kiev por su lado además de desconocer todo este proceso como sus resultados, implementó la autorización del uso de la fuerza por parte de las fuerzas armadas en todo el territorio nacional, ergo en Crimea, además de consolidar apoyos internacionales, que no son pocos, en el ámbito internacional. Kiev sabe no cuenta con la opción de entrar militarmente en lo que reclaman como su suelo patrio, por ser presente un contingente ruso en la base rusa de Sebastopol, y que toda confrontación con una unidad militar de pro-rusos en cualquier momento se podría producir, en el momento en que la tregua existente entre diferentes  cuerpos policiales contrarios presentes actualmente se rompa.

Tras la firma en conjunto del primer ministro crimeano Aksyonov y el presidente ruso Vladimir Putin del pacto por la incorporación, se termina de consumar el acto para la adhesión a la Federación euroasiática por parte de la península del mar negro, su nueva delimitación, la cuestión de la ciudadanía de los nuevos  ciudadanos rusos, entre muchos temas que serán determinantes en lo práctico. Con ello Rusia entra en un capítulo sin regreso posible, donde se consuma una brecha entre occidente y Rusia, que no sería comparable más que en tiempos de la guerra fría en pleno apogeo

Después de seis horas de discusión entre Serguei Lavrov y John Kerry en la residencia de la embajada norteamericana en Londres el pasado jueves 14 de marzo no llevó a ningún acuerdo posible entre las dos partes. Ni los EE.UU. lograron arrancar una concesión de los rusos, en las que figuraba el cese del referéndum, ni los rusos pudieron conseguir que los estadounidenses desistieran a la imposición de una sanción en su contra. Lejos de ello la conferencia fue por separado y tan escueta por ambos lados, que ante cualquier duda, fue probablemente el último momento de franca colaboración entre los dos bloques opuestos. Ninguno volvería a ceder sea un milímetro de sus posiciones. Los rusos no sólo aceptaron la independencia formal de la República de Crimea, sino que el inicio del proceso de incorporación. La Unión Europa materializará los primeros esbozos de una serie de sanciones que se prometió imponer a la nación euroasiática, además de acelerar la firma de asociación con Ucrania desde el mismo viernes, donde se celebrará la sesión de firma del documento, que en su momento Yanukovich no firmó. Además de que en bloque se ha rechazado la legalidad del referéndum en sí,  y de insistir en la violación de leyes internacionales a Rusia, al acusarle de tener presencia de tropas en suelo ucraniano. En todo caso la mal llamada comunidad internacional como también la OTAN, la UE, y otras instituciones supranacionales  en coro le prometen un aislamiento del concierto de naciones a nadie menos que a Rusia, primera nación en tamaño en el mundo.

Tal como si se tratara de una nación de tamaño relativamente secundario, los grandes de la diplomacia internacional se proponen dejar en un rincón a la primera nación en reservas de gas y primera productora de crudo en el mundo actualmente, responsable en gran medida del abastecimiento de ambos en Europa occidental con sus estratégicos oleoductos y gasoductos, pasando porque no, por Ucrania.

Entramos en un nuevo capítulo de la historia contemporánea europea, donde con la desincorporación de facto de una parte de la nación ucraniana, por medio de un referéndum, a imagen y semejanza de Sudán del Sur o Kosovo, está vez la comunidad internacional  no fue la que tomara la iniciativa de la misma, por ende decide desconocer este proceso. Entre todo esto entra también el debatible argumento de la validez del gobierno interno ucraniano post-euromaidan, que ha tomado las riendas de lo que aún controla, quien lejos de hacer unanimidad, puest que no goza del reconocimiento del gobierno ruso, pero si del de la mayoría de las cancillerías occidentales, incluyendo de iure a la República autónoma de Crimea.

El hecho que ahora sí se hayan cerrado prácticamente todos los canales de comunicación oficiales entre Kiev y Moscú, hacen que ésta aparente crisis alrededor de Ucrania y Crimea, sea una guerra entre los dos antiguos opositores de la entonces vigente guerra fría. No obstante la caída del muro de Berlín, parecería que hay cosas que periódicamente se vuelven a repetir. Así que ahora ante el hecho consumado, y ante la evidencia de que estamos en un callejón sin salida para ambas partes, que no se pueden dar el lujo de retroceder, se pareciera a la situación previa al estallido de la primera guerra mundial entonces en 1914, hace exactamente cien años de ahora.

¿Hasta cuándo se podrá hablar aún de guerra económica, antes de llegar al enfrentamiento engendrado por un casus belli u otro, que derive ahora sí en la guerra regional, no se diga mundial de nuevo? Serán ambos bloques capaces de perder toda racionalidad sobre las cosas y de cómo se puede aún llegar a un acuerdo, por muy mínimo que fuera? ¿O tal vez ya hemos pasado éste estadio, y nos estamos dirigiendo a un  real recrudecimiento de una tensión mundial, que posiblemente en un futuro sea considerada como la chispa de un evento de largo aliento, que nadie a  ésta altura de la historia es capaz de vislumbrar como tal, y que posiblemente vaya a determinar la vida de muchos de esta generación actual en edad de ser llevados a nada menos que la guerra misma?

Nada está dicho aún y cada campo está afilando sus cuchillos como mejor puede, para un enfrentamiento aún mayor por venir. Hasta ese entonces sigamos esta crisis y sus posibles repercusiones de cerca.  

lunes, 9 de septiembre de 2013

La Cumbre de San Petersburgo del G20 eclipsada por la crisis siria o la soledad de Obama en la Comunidad internacional

La cumbre del  G20 de San Petersburgo se concluyó con poca gloria y ningún documento final propio de una reunión económica de las principales economías mundiales, donde seguro estaría  los temas como el combate internacional contra los paraísos  fiscales, las medidas para volver al crecimiento en las viejas economías europeas, entre otras. No fue tal, sino el tema en vogue, la crisis siria, la cual con cada vez nuevas facetas en la arena tanto siria como internacional, no deja de desenvolverse hacia un desenlace fatal, o sea la intervención militar carente de toda aprobación o legitimidad, que fuera la autoproclamada comunidad internacional, a su vez aparentemente dividida en el asunto. Los breves momentos de encuentro fuera de protocolo en el marco de la cumbre económica entre Vladimir Putin y Barack Obama no concluyeron en ningún acercamiento mayor, y dejaron una vez más entrever esta nueva relación de corte guerra fría que rige actualmente entre Moscú y Washington.

El gobierno estadounidense viene desde días preparando y anunciando en todos los canales disponibles la voluntad inquebrantable de castigar a los responsables sin equívoco  de los terribles ataques de gas sarín en la Ghouta Oriental, en las afueras de la capital siria, Damasco el pasado 21 de agosto 2013. Ni el secretario de estado John Kerry, ni el gobierno francés parecen necesitar más pruebas que los videos anónimos publicados en las redes sociales y en youtube para demostrar la veracidad de la culpabilidad del gobierno sirio en los sucesos. No obstante la comisión de investigación sigue con el análisis de los materiales juntados a duras penas y bajo condiciones extremas en Siria hace pocas semanas. La negativa del parlamento británico para autorizar el uso de la fuerza en Siria fue ante todo un signo de alarma, de que este proyecto militarista tiene muchos enemigos en diversos frentes.

El gobierno de Rusia por su lado dio un paso decisivo para quitarles todo argumento a los enemigos de Bashar Al-Assad. Le pidió formalmente al gobierno de Damasco de poner bajo vigilancia internacional el arsenal de armas químicas, con el fin de destruir el mismo y neutralizar toda posibilidad de su empleo en corto plazo. Este lunes mismo, el ministro de relaciones exteriores de Siria Wallid Al-Moualem se declaró favorable a este acuerdo y dispuesto a firmar el tratado de prohibición de armas químicas, dejando una vez más el balón en el lado de los militaristas.

El presidente francés Francois Hollande declaró recientemente en una conferencia de prensa, que  estaría esperando una serie de factores para determinar su postura en el asunto. En primer lugar el que el Consejo de Seguridad se pronuncie de una forma u otra respecto a la responsabilidad de quién fuera el actor de estas masacres, de los resultados de los votos en la Cámara de Representantes y en el Congreso de EE.UU. que en la brevedad se tendrá que posicionar frente al pedido hecho por el presidente Obama de una guerra limitada contra el país asiático. Sin embargo el buen visto de Damasco de poner bajo control internacional su material de tipo químico obligo hasta a ellos a reconsiderar sus propósitos. El secretario de estado John Kerry se dijo abierto a hablar con los rusos en el caso de que efectivamente se dieran estas circunstancias, que podrían frenar la reprimenda militar a corto plazo.

El voto que Obama necesitará pronto sobre una potencial operación militar limitada, como le dicen, está siendo la piedra angular para el inquilino de la casa blanca,  cuando incluso su reputación podría verse afectada, sea cual fuera la salida de esta crisis. Si Obama se ve muy blando y conciliante con los sirios, le acusaran de débil el ala ultraderecha de los republicanos. Si se ve tan determinado a actuar militarmente, los demócratas más a la izquierda le reprocharían por lo contrario una actitud imperialista. En ambos casos su reputación se está jugando, y siendo prisionero de su propia voluntad de lleva un frente militar-moralista, se enfrascó en una argumentación como menos paradójica y poco convincente para con sus aliados, incluso más cercanos, siendo la participación francesa tanto más curiosa, cuando en el pasado Francia se opuso a la entrada en Irak  de EE.UU., el Reino Unido y España. Ahora es Francia la más proclive a ello, mientras que por una vez Londres no está entre los líderes de la ofensiva.

La liberación reciente del periodista italiano Domenico Quirico, quien fue secuestrado en Siria en marzo, recién llegado a suelo italiano por su lado comentó que según su parecer es casi imposible que el régimen de Damasco estuviera atrás del ataque de Ghoutta Oriental. Habiendo estado secuestrado por fuerzas rebeldes, que llevan a cabo razzias en el norte, tomando a rehenes como modus operandi, habrá tenido oportunidad de ver el funcionamiento y la dinámica general de lo que está sucediendo en el terreno. Nadie se mueve por ahora a aportar “pruebas” con la fuerza necesaria para justificar su intervención. Luego está la cuestión de la existencia de una base naval rusa en el puerto de Tartus, sobre la costa siria, que sirve de alfil a toda intervención. De forma preventiva el gobierno ruso acaba de mandar desde Sevastopol un portaviones adicional para asegurar lo que constituye el único punto de apoyo militar en el mediterráneo de los rusos, de ahí su importancia relativa.

Mientras que la ONU y diferentes cancillerías occidentales felicitaron el paso dado por el Assad, no cesa el proselitismo de Kerry en la zona. Ayer estuvo en Londres y ahora se dirige a Vilnius, Lituania, donde se está celebrando un encuentro en el ramo de la presidencia pro-tempore de dicho país de la Unión Europea. La posición en común de la UE sobre Siria está plasmada ahora sí. En ella se dice que se respalda la necesidad de una reacción fuerte, en el caso de que hubiera responsabilidad del gobierno sirio. Sin embargo pide el mostrar evidencia más convincente para poder corroborar el dato. Nadie se quiere mojar primero sin un mínimo respaldo moral, por lo visto estas políticas son definitivamente pasado, o eso parece.


El G20 fue definitivamente eclipsado por la crisis siria, y la foto final lejos de reflejar una aparente unidad de la comunidad internacional frente a la necesidad de intervenir militarmente, se ve en una profunda división fáctica. Rusia y China siguen firmes en la voluntad de frenar toda acción militar unilateral fuera de la ley internacional, mientras que Obama intentó en vano ganarse afecto para su empresa militar con sus socios. Si bien once países firmaron un compromiso donde se afirmaba la necesidad de aclarar los sucesos relacionados con las armas químicas, donde la mención militar es nula. Este parece ser el panorama para este momento, donde se está demostrado la verdadera influencia que tiene ahora Washington, cuando se propone una enésima campaña militar, que más difícil que nunca, se enfrenta a enemigos dentro y fuera de EE.UU.

viernes, 30 de agosto de 2013

El fracaso de la operación fast-track para una intervención en Siria o el gran revés de David Cameron en la Cámara de los Comunes

A veces hasta al diablo le sale una mala carta, pues ni siquiera él se salva de perder alguna vez. Lo mismo tiene que pensar David Cameron, quien el pasado 29 de agosto no logró, pese a ocho horas de sesión en el Parlamento británico, pasar la moción de ley que permitiría la intervención militar unilateral sobre siria. Así Cameron y su viceprimer ministro Nick Clegg pierden la apuesta de entrar junto a sus socios de EE.UU por 285 votos en contra y 272 a favor,  con la finalidad de ejecutar la campaña de castigo en contra del régimen de Damasco. Este gran revés obligó al primer ministro a reconocer la inviabilidad de toda intervención militar, tanto por representantes del partido laborista, incluso de sus propios correligionarios, quienes se le opusieron. En EE.UU. por su lado Obama tiene a su vez dificultad de pasar la voluntad de guerra por el Congreso de la Unión dominado por el partido republicano. Se le exige en efecto mayores pruebas, y si en el caso más consistentes para probar de forma convincente la culpabilidad  certera del presidente Assad detrás del ataque de gas sarín el pasado 21 de agosto en Ghouta, en las afueras de Damasco, la capital siria.

Por lo tanto dos de los grandes promotores de esta medida de castigo, que debería de haber iniciado hoy mismo, se tuvo que posponer por ahora, por muchos otros aspectos también. Cuando el jueves 29 de agosto una resolución británica para permitir la intervención en Siria es objeto una vez más del veto combinado de China y Rusia, la posición de la administración Obama estaba más que fijada, pues independientemente de los resultados de la votación en el Consejo de Seguridad de la Onu, el plan prosigue. Tal es el caso que un quinto destructor se acercó al Mediterráneo oriental, para el caso hipotético de un ataque a distancia.

Esto es el único modo que podrían actuar, pues para comenzar los rusos tienen una importante base, la única en el mediterráneo, en el puerto de Tartus, que sirve de contrapeso para que entren directamente. Líbano le prohibió todo tránsito a cualquier nave con fin bélico en su espacio aéreo, y ante todo se acercó incluso más a su vecino ante la amenaza inminente. Jordania, en un afán de mantener la neutralidad, se dice contrario a toda colaboración en el operativo, eso que se pueden considerar interlocutores privilegiados con EE.UU. e Israel. Israel, país en perpetuo estado de guerra, subió la alerte militar, para el caso que se vean afectados de forma colateral por el ataque, que podría expandir el fuego en toda la región, cuando no sólo son vecinos, sino además tiene tierras que ocupan desde la guerra de los seis días, en el año 1967.

Los turcos, que en un momento eran aliados incondicionales de Assad, ahora son su peor enemigo. Tal es el caso que Erdogan se posiciona como uno de los más procactivos aliados en la región en lo que concierne el proyecto de intervención limitada. Es también de mencionar que su frontera común con le interesado, y una estrecha colaboración con los opositores, al grado de darles puerto seguro, resguardo de los ataques, y una base logística que es sin duda imprescindible para el Consejo Nacional Sirio con sede en Estambul. Por lo tanto se pueden considerar por ahora el aliado más fiable en la región, que en su mayoría, desde Egipto hasta Iraq, se oponen a toda intervención.

Mientras que los griegos se mostraron neutros, pero no accedieron a prestar sus bases para tales fines, dado que su postura en el mediterráneo además les es seguramente importante,  y si de por sí, bajo Papandreu jr, la imagen del gobierno heleno se deterioró notoriamente frente al mundo árabe. Italia por su lado dice no querer participar tampoco, ni activa ni pasivamente, salga resolución o no. Esto se parece una vez más al dilema que tuvo el gobierno de Roma cuando la caída del coronel Ghadafi, aliado estrecho del entonces primer ministro Silvio Berlusconi, en 2011. Esta vez se trata de Enrico Letta, quien en el 2013 tiene que velar por la neutralidad de una nación tan al centro de este gran lago, que hoy parece una tina llena de buques de guerra listos para atacar.

Finalmente la postura francesa que queda por ahora pro-ee.uu. como hace mucho, parece ser el aliado más fiable, además uno que sí parece tener la capacidad de actuar son necesidad de mucho protocolo parlamentario y en la inmediatez además. Sin embargo la reputación de François Hollande, quien está muy desgastado políticamente, aunque no lleve mucho tiempo en el poder, no goza de un apoyo mayoritario, más que en un núcleo más sólido del Partido Socialista, pero que curioso otra vez, en oposición al derechista UMP de Sarkozy. En efecto es el segundo proyecto militar desde la administración Hollande, que ha demostrado ser más militarista aún que su predecesor, quien se afiló los colmillos entonces contra el ahora difunto Muammar Gadafi en Libia. No obstante que Mali le haya salido relativamente limpio, aunque esté por ver si no tendrá mayores consecuencias para los intereses franceses en la región y en el mundo,  en todo caso demostró que el traje de comandante en jefe le da una seguridad y autoestima, que el solo traje no le puede proporcionar.

El proyecto fast-track de guerra por ahora se frenó. Sin embargo algunos voceros de EE.UU. han dado a entender que la responsabilidad de Obama frente a las atrocidades no se puede quedar impune, que los responsables, ergo el gobierno de Al Assad tiene la tiene sin lugar a duda, viene a contradecir una espera general por ver los resultados de los equipos de la ONU, que deberían de concluir en la mayor brevedad. Antes del sábado ya no hay más personal de la ONU en suelo sirio, por lo que entonces sí se puede comenzar los tiros, puesto que no se quiere ver lo que pasó en Iraq, donde Sergio Vieria de Mello, diplomático brasileño al cargo de la misión, muere durante los bombardeos. Estos gestos rara vez queda bien a la luz de la opinión pública. 

La comunidad internacional, incluso en el sentido más restringido de la palabra, no supo responder positivamente al llamado moral del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, a iniciar una guerra a control remoto a un país soberano, y  sin resolución de por medio para justificarla. Su mejor aliado vio como por primera vez le falla el cálculo político y tiene que tomarse el trago amargo. Sin mucho apoyo más que Turquía y Francia, con lo que tal vez ya se pueda decir que es una parte de la comunidad internacional, quedan las palabras al aire. Obama se sintió fuerte para acelerar la intervención, pero se quemó las cartas muy rápido. El precedente de Libia sin duda hizo más cautos también a Moscú y Pekín, que no dieron su voto de abstención, sino por lo contrario, llevan más de tres rounds, bloqueando una y otra vez las ofensivas para legitimar los injustificable, por las meras promesas  tener de pruebas, pero sin nunca sacarlas a la luz.

Assad puede suspirar, pues lo peor acaba de ser abortado en su origen, no será mañana que le caigan los misiles sobrevuelen le cielo sirio los cazas franceses, ee.uu. o turcos, pues  cada uno tiene sus propios problemas que resolver, y ciertamente estas aventuras extra-regionales suelen ser placenteras, cuando en casa hay orden. Pues ni Cameron, ni Obama, ni Hollande pueden presumir de tal condición. ¿O será que por lo mismo, cada uno quiere distraer a su gente de lo que verdaderamente afecta, con una guerra exterior, tan necesaria cuando todo consenso dejó de ser, y no hay argumento que presentar que remedie la situación.

Es una jugada arriesgada la que se mete el premio nobel de la paz, quien por cierto tiene una creciente demanda social, e incluso circulan muchas peticiones para retirarle al presidente Obama el título honorífico de premio nobel de la paz, faltaría más, que con una cola que pisar de kilómetros, se sepa ahora justificar, que en el fondo, es un hombre de paz, tal como dijo en 2009 al recibir la condecoración. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Edward Snowden bajo asilo temporal en Rusia o la suspensión de la reunión bilateral Obama-Putin en San Peterburgo

La saga de Edward Snowden dio un giro decisivo a raíz de que el gobierno ruso le otorgara el asilo solicitad. Fue el pasado 1 de agosto de 2013, cuando su abogado Anatoly Kucherena hizo una aparición en las instalaciones del aeropuerto internacional de Moscú-Sheremetyevo, armado de un copia simple, del documento oficial ruso, que le otorga el asilo político en la Federación Rusa, ergo, pueda salir de la zona internacional de tránsito del antes mencionado aeropuerto ruso, donde se encontraba desde el 23 de junio pasado. El mismo día Snowden pasó por las aduanas rusas, y  ya desde suelo ruso, se retiró del aeropuerto de Sheremetyevo hacia un paradero que  fue mantenido secreto por parte del abogado y por sus colaboradores, por la seguridad del mismo.

La odisea de Snowden por ende parece haber llegado a puerto seguro, al menos para un año en vista. No obstante las olas pasaron hacia el otro lado del atlántico, pues el presidente estadounidense Barack Obama decidió suspender la reunión bilateral programada para septiembre en San Petersburgo, Rusia. Esta reunión estaba programada en el seno de la cumbre del G20 que se va a celebrar entre el 5 y el seis del septiembre del 2013, a la cual Obama si piensa asistir.

El gobierno estadounidense se mostró decepcionado de la decisión de otorgarle el asilo al hombre más buscado por parte de EE.UU. El mismo Obama terminó por pronunciarse en un show televisivo en cadena pública. En ella exprimió su decepción frente a Putin, a quien invitó a no caer en cuadros propios  de la guerra fría. No obstante se mantuvo tan determinado de la culpabilidad de Snowden, y de la esperanza que sea juzgado, en la forma debida y con toda la asistencia legal que requiere la ley. En palabras de su portavoz Jay Carney, el gobierno se está planteando la viabilidad de la reunión, que fue pactada en la última Cumbra del G8 en Irlanda del Norte en el pasado mes de junio. Entonces la entente entre Putin y Obama daba la de una cierta concordia, que podría mejorar las relaciones diplomáticas entre Moscú y Washington. El otorgamiento del asilo temporal a Snowden parece haberle dado un evidente fin de la misma.

El gobierno ruso ha tratado este asunto con un estilo muy discreto, además de considerarse ajeno a la problemática en sí. Sí insistió Putin en el firme compromiso de no dañar más los “intereses del gobierno de EE.UU.” con más publicaciones, y de cesar dicho proselitismo, para poder optar para el asilo. Esto siendo acatado por el asilante, querría decir que la carrera mediática de Snowden ha tocado su fin, al menos por el tiempo que éste se encuentre en suelo ruso. Puesto que además buscó asilo en múltiples países, antes de optar por Rusia, también Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela han hecho gestos favorables a su otorgamiento. Sin embargo aún en el caso de tener este asilo, el cómo llegar será más bien la incógnita, al ser como ejemplo la odisea de Evo Morales en julio, que directamente estaba relacionado con la hipótesis de que el norteamericano se encontraba a bordo del avión presidencial boliviano. Esto se demostró como falso, además de constituir un acto violatorio de convenciones internacionalmente admitidas, por parte de Francia, Italia, España y Portugal. Con todo, los aparentes prospectos de trabajo, indican que el estadounidense podría tener una agenda apretada en breves, que alternarían la monotonía de su limbo jurídico en el cual permaneció más de un mes.

Ahora está por ver si las relaciones bilaterales EE.UU.-Rusia sufren el lastre de esta decisión, y por ende ver si efectivamente estamos viviendo en un mundo símil al de la guerra fría, pero con un decoro un tanto nuevo, o si realmente la política de asilo de un país está, o al menos debería de estar, desvinculada de las relaciones diplomáticas con otros países, pues es discrecional. Si EE.UU. tuviera la freten limpia, podría llamar a la moral. Como no es tal, claro queda que casos múltiples, de prófugos a la ley, que se protegen de la propia, en suelo estadounidense, Posadas Carriles, Sánchez de Lozada, etc.

 ¿La no-extradición de Snowden, como parte de un principio en la política exterior del Kremlin, no sería parecida a la que ejerce EE.UU. en otros casos? Es por lo tanto más que evidente como el imperio ee.uu. se va a tener que acostumbrar a no siempre encontrar satisfacción a cada cuadra. A veces la resolución deseada no sale, en este caso, el de detener el responsable de la fuga más impresionante del breve siglo XXi, que logra abrir a la opinión mundial un panfleto de lo que es la realidad de este mundo orweliano,  de vigilancia al cual nos hemos amoldado cada vez más. A veces la realidad supera la ficción, dicen por ahí. Y a veces decir la verdad, puede costar la libertad, por lo que ésta resolución demuestra que algunas veces los malos del cuento, se salen con la suya, incluso en la vida real.   

jueves, 4 de julio de 2013

El cerco aéreo a Evo Morales de regreso de Moscú a La Paz o las consecuencias del caso Snowden para América Latina

La sorpresa  e indignación general es un tanto compartida en casi todo el continente, al saberse que el presidente de Bolivia se encontraba el día 3 de julio en tránsito en el aeropuerto de Viena, Austria, donde su avión presidencial se vio forzado a aterrizar de emergencia, como consecuencia de que Francia, Portugal, Italia y España le denegaron la autorización de sobrevolar y/o aterrizar en su espacio aéreo. Encontrándose en espacio aéreo alemán, el viaje del mandatario andino tuvo que ser desviado a la capital austriaca, donde permaneció nada menos que 13 horas.

En efecto el vuelo de Morales contaba con las autorizaciones previas para un vuelo que hubiera hecho escala técnica en Lisboa, Portugal, antes de continuar hacia Brasil para llegar a la capital boliviana de La Paz. Sorpresivamente en pleno trayecto las autoridades francesas revocaron dicha autorización, acto que fue seguido por las autoridades lusas de inmediato. Enseguida Italia y Portugal se sumaron a las revocaciones de sus respectivos espacios aéreos. Mientras que la delegación boliviana se encontraba en el recinto del aeropuerto austriaco se presentó a Morales el embajador español acreditado a Viena, comunicándole en primer lugar la noticia de no tener la autorización necesaria para sobrevolar España, y enseguida le invitó a que le ofreciera “una taza de café” a bordo de la aeronave presidencial, con el evidente fin de poder inspeccionarla. Morales se indignó y rehusó tal proposición inmediatamente alegando que como presidente de una nación soberana, y en virtud de la ley internacional, ese espacio goza de inmunidad diplomática. Existe la duda si en efecto las autoridades austriacas fueron a inspeccionarlo, cosa que la presidencia boliviana desmiente formalmente, pero que  fue difundido en el transcurso del día.

Enseguida viene la pregunta del porqué de todo ese circo, es nada más y nada menos consecuencia de la crisis internacional que está y sigue provocando el esperpéntico caso de Edward  Snowden. En efecto el estadounidense formuló en los días pasados sendos pedidos de asilo, en total 21, a diferentes países, europeos, latinoamericanos entre otros.  En su gran mayoría recibió una respuesta negativa, exceptuando con Bolivia y Venezuela, que se pronunciaron por un trato favorable de un hipotético caso de pedido de asilo por parte de Snowden a su nación. No obstante la complicación intrínseca del limbo jurídico donde ahora mismo se encuentra el interesado, no ha permitido que estos pedidos se hagan efectivos en el suelo  soberano de ninguna nación al estar en zona internacional, excepto tal vez Rusia, la cual le había puesto condiciones a la admisión de Snowden a suelo ruso, siendo el cese de sus actividades contra los EE.UU. Estos términos hicieron retroceder a Snowden en su propósito de inmediato. Luego vino la sospecha por parte de muchos periodistas, que avanzaban que Snowden se embarcaría con algún mandatario de paso en el aeropuerto Sheremetyevo de Moscú, en donde actualmente se halla. De hecho aún permanece, a prueba de lo contrario, puesto que ni Nicolas Maduro ni Evo Morales se llevaron a esta persona a bordo de sus aeronaves.

Sin embargo esté era el día de ayer el gran temor que circulaba con gran certeza en diferentes países europeos, que de forma preventiva, consideraron necesario denegarle el acceso a Morales a su espacio aéreo, por si acaso llevara a bordo al joven informático fugitivo. Es también por ello que el embajador español ante Austria, Alberto Carnero le insinuara al líder andino de ver el interior de la aeronave. Tan sólo cuando la certeza de su ausencia en la delegación boliviana se confirmó por parte de las autoridades austriacas, tanto Francia, como España dieron marcha atrás, y autorizaron, 13 horas después el paso en tránsito del avión presidencial boliviano. Finalmente la llegada de Evo a La Paz recién el día de hoy, dio fe de un apoyo grande por parte de sus  simpatizantes que fueron al aeropuerto de El Alto. Rapidamente  procedió a condenar lo que el calificó de un “secuestro” y un acto contrario a las leyes internacionales de aviación, agregando que se puso en peligro una parte del gabinete boliviano y al presidente mismo con estos actos arbitrarios.   

En las cancillerías internacionales esto tuvo un gran impacto, el gobierno boliviano en nombre de vicepresidente Lineras y del ministro de asuntos exteriores, David Choquehuanca activaron a sus representantes en Europa con cartas de protesta y pidiendo una explicación por el comportamiento por parte de dichas autoridades. El presidente de gobierno de España Mariano Rajoy no tardó en tildar el debate surgido a raíz de esta negativa como “artificial”, por lo tanto no dejándose molestar en absoluto ante la ola de protesta internacional. La mayoría de los líderes latinoamericanos se pusieron de acuerdo en proponer una reunión de emergencia en la ciudad de Cochabamba en el marco del UNASUR, para discutir futuras medidas en el bloque regional. Por ahora la cancillería en La Paz está estudiando  llamar a consulta a los embajadores en los respectivos países europeos involucrados, y de dirigirse a instancias de arbitraje internacional, donde presentar demandas contra ésta flagrante violación de sus derechos como mandatario de un país soberano.

La cancillería  francesa presentó recientemente un comunicado de prensa, donde lamentaba los incidentes causados por el retraso, y alegando que en ningún momento se le retuvo en sus movimientos. También la cancillería española emitió un comunicado similar, donde se deslinda de toda responsabilidad, alegando que en efecto se le proporcionó a Morales la autorización de pasar por su aire, una vez que se tenía constancia de ello. Por ello todo indica que la misma hipótesis de que Snowden se encontrara a bordo fue razón suficiente para pasarse de alto la inmunidad de un avión presidencial en pleno vuelo. Los EE.UU. se han contentado con hacer saber a la opinión pública, que en los días pasados han estado en comunicación con varios países europeos, en lo que concierne el posible traslado del ciudadano Snowden, con la intención de cerrarle paso por donde sea posible, un propósito que lejos de ser minimizado u omitido, es enfatizado con vehemencia. Los europeos involucrados no obstante han insistido en su actuar propio y soberano independiente de toda voluntad política externa, osea los EE.UU.

Esta es la segunda vez que se presume que Edward Snowden está en tránsito a un país tercero, desde que llegó al aeropuerto de Sheremetyevo de Moscú. Primero se trató del vuelo con destino a La Habana, Cuba, donde presuntamente había reservado un asiento, que finalmente quedó vacío. Ahora ante la posibilidad de que se incorporara a alguna delegación presidencial, las medidas más que improvisadas, fueron cercanas a  la ilegalidad y la desesperación evidente.

Este acto tan solo demuestra el destino que le espera a Snowden en el momento oportuno que decida de irse de Sheremetyevo, y los riesgos inminentes en cada país de tránsito, y también como éste caso está llevando los EE.UU. a presionar como nunca antes a sus socios europeos, los cuales tendrán que dar alguna explicación, o quedar en evidencia ante la comunidad internacional y en particular con los países latinoamericanos, los cuales ahora unidos por el mismo incidente, podrían inclusivo acelerar la salida del estadounidense ahora apátrida de su limbo jurídico hacía un exilio suramericano. 

En todo caso estas gestas de tipo guerra fría nos dan a entender, que cuando de la seguridad de los EE.UU. se trata, o de un fugitivo a la justicia de estos, nada es imposible para la administración Obama, la cual últimamente se está dejando ver, más que como una administración progresista, como la más arbitraria y unilateral en el plano internacional, peor incluso que su mismo predecesor Georg W. Bush. 

Más encima de todo, este acto demuestra el profundo colonialismo inherente de la vieja Europa, quien desde su podestal trata con desprecio desde migrantes hasta presidentes por igual. Demuestra a su vez la ligeresa con la cual se deslindas ex post de sus actos, tratando con una condecendencia sin igual a un jefe de estado, en la desesperada caza de Edward Snowden, pasando en alto tratados y convenciones internacionales, sin siquiera pestañar. Este tropezón podrá costarle caro a más de un actor de esta ya extendido novela policiaca que no deja de sorprender.