Mostrando entradas con la etiqueta Jordania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jordania. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de mayo de 2011

Bashar Al-Assad frente a la contestación social o Siria convertida en laboratorio de injerencia internacional

Este domingo se ha convocado en todo Siria un día de manifestaciones a nivel nacional. Ciudades como Damasco, Homs o Lataquia han sido en las semanas pasadas el escenario de brotes de violencia callejera oponiendo el ejército sirio a manifestantes opositores. Este movmiento contestatario ha ganado un creciente protanogismo desde el inicio de la nueva era en el mundo árabe en diciembre 2010. El régimen de Bashar Al-Assad considerado en el pasado como sólido y estable, parece sufrir un serio deterioro interno. Mientras que una impresión de paz interna fue la constante, salvo algunas excepciones, ésta misma se está lentamente desvaneciendo, dando paso a una poliarización de la sociedad civil.

Siria es oficialmente una república, pero otra realidad da fe de una monarquía republicana, liderada por el partido Baath. Este partido que se define de línea del socialismo árabe, cercano al nasserismo, controla gran parte de la vida política de la república. Desde su existencia, sólo ha conocido a dos presidentes, Hafez Al-Assad de 1958 a 2000, y de su hijo Bashar Al-Assad actualmente en el poder. El carácter personalista del régimen por ende es bastante evidente. Desde 1963 hasta 2011 estuvo en vigor la ley de excepción, condicionando de forma permanente toda la vida política y social. La derrogación de dicha ley en el mes pasado fue interpretada como una apertura radical del régimen, fuertemente criticado en ciertos ámbitos internacionales. En su lugar se decretó una ley transitoria para regular las manifestaciones no autorizadas. La previa autorización para cualquier manifestación pública, siendo requisito para su celebración.

En la ciudad fronteriza de Dera´a en el sur del país, que colinda con Jordania, ha sido el foco de violencia más fuerte desde las semanas pasadas. Una resistencia se organizó alrededor de dicha ciudad, e incluso ha ganado bastiones más al note, en Alepo, Homs por ejemplo. El ejército sirio ha tomado posiciones alrededor de Dera´a hasta asediarla. Los combates que persiguen en este enclave insurrecionalista son hasta la fecha origen de grandes reprobaciones en muchas chancillerías tanto europeas como estadounidenses. Cabe hacerse una serie de reflexiones acerca de la naturaleza de esta oposición, como también las implicaciones extranjeras en esta organización. El reino hachemita de Jordania, fronterizo al sur de Siria, es quizás el aliado más fiel que le queda al Reino Unido en la región. Es de presumir que podrían existir redes de influencia indirecta de los británicos, que intervienen logísticamente y financieramente en la oposición de Dera´a.

En términos generales se puede constatar un fuerte deterioro de la situación general del país. La intervención del ejército en la calle y la persistencia del movimiento opositor han posibilitado una puesta en duda de la legitimidad del régimen, al menos por parte de la prensa europea y estadounidense. En cierta prensa latinoamericana como de países de tipo progresísta, al contrario se ha demostrado una cierta neutralidad frente a los hechos, sin por ello omitir las violencias perpetuadas. Lo cierto es que ambos bandos se basan en declaraciones de ciudadanos sirios, que en toda evidencia se dividen en este tema, si apoyar o despotricar sobre el presidente Al-Bashar.

El régimen sirio ha recibido duras críticas por parte de Francia, EE.UU. y el Reino Unido. El presidente Barack Obama ha amenazado con consultar el Consejo de Seguridad, por violaciones de derechos humanos en Siria. Francia, antigua administradora bajo el mandato de la Sociedad de Naciones, y el Reino Unido también ha hecho frente común en denunciar el régimen en los canales diplomáticos y de prensa. Al grado llega, que Londres decidió anular la invitación al embajador sirio a la ceremonia de la boda real, en reacción a la política reciente del presidente Al-Bashar.

Después de la dimisión del primer ministro, y la formación de uno nuevo, y la derrogación de la ley de excepción, las demandas sociales al parecer no han acabado. En un afán por recuperar una credibilidad en sectores opositores, se ha querido dar una nueva imagen del poder sirio mediante el llamamiento de una reorientación política actualizada a los problemas del país. Lejos de convencer a todos, aún persisten algunos grupos de oposición, que se ven enfrentados por las fuerzas del orden periódicamente.

Para entender la complejidad de la situación actual, hay que considerar que el factor del agente exterior existe, y posiblement sea determinante para la pervivencia de estos grupos opositores. De ahí a que las demandas hechas por los contestatarios pueden ser perfectamente válidas y productivas para el devenir del pueblo sirio es algo indiscutible. Otra cosa sería ver en estos grupos una “oposición a control remoto”, que en tiempos conflictivos, sirve los propósitos desestabilizadores de países como Francia o el Reino Unido, empeñados en redefinir la carta de Medio y Próximo Oriente mediante una nueva Realpolitik marcadamente intervencionista.

Sin caer en extremos del legitimismo apriorista de la oposición o de justificaciones circunstanciales de tipo oficialista, es necesario discenir lo que es de carácter popular, y lo que no lo es. En todo caso el régimen Al-Bashar puede ser tan legítimo, como puede ser personalista. La situación geográfica del país, que también es fronterizo con Iraq, y receptor de gran parte de la diáspora iraquí en exilio, ha importado un potencial de descontento social y de agentes sociales potenciales. De la misma forma que en la guerra civil los palestinos lo fueron en el Líbano, que acogió a una importante parte de los refugiados de la Nakba de 1948 y de conflictos posteriores, y que fueron actor de primer orden en los desarrollos de la guerra civil subsequente desde 1975 a 1990.

En tiempos de fuertes aires injerencionistas en la región del Medio Oriente, ningún país ha estado excento de movimientos algunos, sin que por ello se vieran implicada su seguridad interna necesariamente. Siria podría ser en estos momentos un laboratorio de movimientos sociales, que tienda a abrir la situación para una intervención futura con justificación hecha sobre medida, legitimada de forma totalmente circunstancial.

Estando aún lejos de escenarios tan radicalizados, cabe creer que en algún momento en vez de retrocalimentar la violencia en el país, se abra la posibilidad de una redefinición política, mediante una nueva estructura político-social que sea adecuada a las demandas que aquejan el país, y que garantizen la soberanía efectiva de la nación. En una posición de doble presión, exterior e interior, Bashar Al-Assad deberá demostrar sus capacidades de estadísta, y en efecto responder a su pueblo, que en el caso de desvincularse del Baath y del presidente Al-Bashar, con o sin ayuda del extranjero, recuperará el poder, tal como fue el caso en Túnez o Egipto.

sábado, 5 de febrero de 2011

El “día de la salida” o el inicio del despertar en el mundo árabe

El “día de la salida”, el viernes 4 de febrero, onceavo día consecutivo de las protestas anti-mubarak se ha producido con una cierta tranquilidad, a diferencia de la violencia callejera observada ayer. 10 mil egipcios pernoctarán eta noche en las tiendas de campaña en la plaza Tahrir. A su vez se produjeron concentraciones de grupos pro-mubarak, con la finalidad de contrarestar las voces de protesta.La visita del secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa en la plaza Tahrir fue sin duda el evento de culminación del día de hoy. El secretario general ha expresado repetidas veces su apoyo a la voluntad del puebo egipcio. El cerco hacia los corresponsales de prensa extranjeros como egipcios fue generalizada, con la intervención de agentes no identificados de la policía que perjudican la labor periodística.

El sábado a su vez fue día de concentraciones en la plaza Tahrir, donde incluso hubo la presencia de grupos coptos que se solidarizaron con la causa.Este sábado otros ataques se dieron esta vez a un oleodúcto que alimenta a Israel con gas natural. Esto suscitó una protesta por parte de Tel Aviv, además que puso en evidencia una falta del control efectivo en zonas estratégicas por el régimen de Mubarak.

El presidente francés Nicolas Sarkozy, que actualmente ostenta la presidencia pro-tempore del G8 y del G20, ha condenado formalmente la posición del gobierno de Hosni Mubarak con las protestas presentes en Egipto. Exigió el cese de la práctica de la censura de la prensa y el inicio de la transición política de forma inmediata. La Unión Europea por su lado ha pedido la entrada de un régimen de transición más democrático.

Incluso el presidente estadounidense (ee.uu.) Obama ha expresado una condena formal por el uso de la fuerza del régimen egipcio. A Obama el pasado parece haberlo alcanzado, con lo que se conoce como el discurso del Cairo, pronuncaido en la universidad de dicha ciudad en el año 2009. En este el presidente prometía un cambio con la nueva administración en relación con el mundo árabe, y pretendía la normalización de las relaciones diplomáticas en diferentes frentes, sobre todo con Damasco. Sin embargo en la práctica la nueva doctrina no tuvo mayores repercuciones hasta ahora. Pues parece que la promesa de cambio, lema principal de su campaña presidencial lo obliga a tomar medidas reales de distanciamiento con el régimen de Hosni Mubarak y posicionarse con la voluntad del pueblo egipcio en la calle. La diplomacia ee.uu. se ha puesto en marcha, para crear un gobierno de transición, encabezado por el actual vicepresidente Suleiman. Su actual objetivo siendo la transición más favorable ante todo a los intereses geoestratégicos paracon Israel. El vicepresidente Suleiman es según Washington el más adecuado. Este cambio de estrategia hacia un régimen pro-occidental, con su longetividad de tres décadas, suscita críticas entre los republicanos. Otra crítica desde la izquierda que apostó por Obama entonces, que se había visto decepcionada por la tibieza del personaje una vez entronado, ahora al menos podrá ver un poco más de contundecia política ante la urgencia de la situación general del Medio Oriente.

Otro actor de la escena internacional se ha pronunciado el viernes. El Ayatola , líder de la revolución iraní de 1979, se ha pronunciado públicamente. En su intervención denominó el pueblo egipcio como el inicio del despertar del mundo árabe, y exigió además la revocación inmediata del tratado de paz firmado con Israel en el año 1979. En Jordania por su lado las protestas contra el nuevo primer ministro Marouf Bakhit continuaron con al menos varios miles de personas. La demandas políticas, que apelan al espíritu revolucionario tunecino y egipcio, se persiguen en simultanéidad en varios frentes en el mundo árabe, que tienen origenes varios pero en el fondo una finalidad de renovación del estado.

En Argelia la oposición al régimen pseudo-socialista de Abdelaziz Bouteflika hace olas. Las manifestaciones violentas entre policías y jóvenes se hacen presentes en varias ciudades del interior, como Oran o Annaba, como en diferentes partes de la capital Argel. Considerando que en Argelia la prensa no goza de una auténtica libertad de prensa, y que muchas demandas de la sociedad son ignoradas por el régimen cleptómano de los generales que están efectivamente al mando del país.

“El viernes de la salida” talvez no tuvo el éxito esperado, pues hasta la fecha las instituciones como el ejército permanecen fieles al presidente, pero ha cristalizado un poco más esta revolución encaminada hace ahora 12 días días al derrocamiento del presidente. Sin embargo el gobierno está aislado internacionalmente, con la excepción talvez de países como China, Israel o Arabia Saodita. Ha causado una incertidumbre en los ámbitos financieros, pues la posibilidad de un cierre del canal de Suez, o de un cambio de mando político, que restringiría el comercio internacional que transita a traves del mismo. El barril del petróleo ha subido considerablemente en las principales bolsas de valores, acercándose a los 100$.

Lo cierto es que la crisis política en Egipto es hoy un factor de altibajos en las bolsas de intercambio del mundo, Francfort, Nueva York o Londres. Incluso ha llevado al presidente ha dejar el cargo de líder del Partido Nacional Democrático y a remodelar un poco más lo que le queda de gobierno bajo Ahmad Chafic. Con la nueva función de mediador de EE.UU. en la búsqueda de una transición política, la administración Obama ha tomado finalmente postura en la crisis. Esta sin embargo es un tanto conservadora y continuista, y si bien puede que por la influencia de Obama Hosni Mubarak acceda a dimitir, la función de aliado de EE.UU. es al parecer imprescindible desde la óptica de EE.UU. y sobre todo de Israel.

Los egipcios se han levantado en armas para exigir la dimisión del presidente Mubarak. No parecen retroceder ante esta demanda tras 12 días. Además están recibiendo el apoyo del mundo entero en este empeño. Mucho dependerá de la continuidad del movimiento revolucionario egipcio, pero también de los actores internacionales que pueden contribuir a la caída de Mubarak. Ojalá sea este el inicio del despertar del mundo árabe, y en consecuencia el fin de un estatus caduco de la guerra fría.

jueves, 3 de febrero de 2011

La presión internacional sobre el "rais" de Egipto o el intento de convertir la situación de descontento en una guerra civil

Cada día que pasa la plaza de la liberación amanece más concurrida de los opositores al régimen de Mubarak. El día de ayer estuvo de nuevo lleno de nuevos acontecimientos y desarrollos tanto en el interior del país como en la escena internacional. En estos días la gran mayoría de las chancillerías han vuelto a emitir serias críticas al gobierno del "rais".

La Comisaria para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Catherine Ashton, dió a conocer la posición en común de los 27 acerca de la crisis vivida en Egipto. Exigió en un tono aún bastante neutral el cese de la violencia y el restablecimiento del orden. A su vez el secretario general de las Naciones Unidas se pronunció categoricamente contra la represión vivida en ese país, exigiendo a su vez un cese inmediato y la entrada de una transición política. Sin duda lo más sorprendente talvez, es que no solo Israel sigue apoyando al viejo militar octagenuario, sino el AL-Fatah, que en virtud de las negociaciones de "paz" y el orden post-Oslo de 1991 fue artífice de una cierta estabilidad política hasta hace poco. Sin dejar de mencionar a China que se solidariza con el régimen de Mubarak en un claro intento de frenar toda evolución que abriera la posibilidad de una oposición interna, y en clara alusión preexistente entre la plaza Tahrir de 2011 y la plaza Tianmen en 1989. Finalmente el primer ministro turco Recep Erdogan se pronunció claramente en favor del pueblo egipcio, y no con el régimen, con el cual han habido fricciones en la posterioridad de la operación contra la armada de la libertad hacia Gaza. Ankara, en parte aliado de EE.UU.,también en el pasado leal aliado de Israel, esta desarrollando una política exterior cada vez más autónoma y no siempre alineada con la línea oficial de Washington.

Sin duda Obama es que el que está tratando de lidiar con esta situación con el pragmatismo, que cada vez es más evidente. En un contacto telefónico, Obama le dió a entender su preocupación con la situación general en Egipto. Evidentemente lo incitó a llevar a cabo una transición, pero puntualizando la urgencia de ésta. Sin duda Washington, al igual que Tel-Aviv no quieren ver que el cruce del comercio internacional, ya en cierta dificultad en el mar rojo e índico en la altura del cuerno de África, se vea más perjudicado por un cambio de mandos en el canal de Suez De hecho el precio del petróleo ya subió a raíz de la crisis egipcia, dejando claro que lo político de a poco está pasando a algo más económico.

En el plano interior hemos visto como ha surgido un nuevo actor en el escenario. Este actor, que a príori se consideraría como un sector pro-Mubarak viene a convertir una manifestación netamente opositora, en un enfrentamiento de tipo guerra civil. Suponiendo que estos partidarios pro-Mubarak lo sean de convicción, y no de conveniencia. El ejército, que en teoría se dice contrario a levantar las armas contra el pueblo, se ha reducido a ser un colchón contra un enfrentamiento entre los opositores y los partidarios en una batalla campal urbana. La duda sobre la naturaleza de este nuevo movimiento estaría aún por determinar. Si se trata de una base de (ex-)policías asumiendo una función de camuflaje, o incluso gente pagada a diario para llevar a cabo acciones de vandalismo y de división en el movimiento contestatario. Lo sabido es que ahora mismo estos enfrentamiento han venido como elemento de distracción, en momento de suma debilidad del ejecutivo.

Mubarak hizo ayer una aparición la televisión pública, donde no solo reiteró su voluntad de no presentarse a la reelección en 2013, sino que habría una reforma de la constitución, que abriría la posibilidad de una oposición más consolidada en un marco constitucional, algo que hasta la fecha era casi impensable. Con todas estas promesas, pretende permanecer hasta el término de su mandato, en el año 2013, y no ha puesto en duda aún la vigencia de su mandato constitucional. En cambio si ha dado pasos preventivos, donde preservaría algo de su aparato estatal, en manos del vice-primer ministro, Omar Suleiman, quien en calidad de antiguo jefe de la inteligencia y miembro de la casta militar, tomaría el relevo del país en el inoportuno caso de una salida in extremis de Mubarak de Egipto. Es Suleiman quien parece ser el designado para "dialogar" con la oposición. Hasta ahora lo más contundente de su boca ha sido el pedido "que todo mundo vaya a su casa" y que vuelva el orden en la calle. Siendo ahora mismo el número dos del régimen, cuenta con importantes prerrogativas ante el ministerio de interior.

Al parecer el efecto contagioso llevó por ejemplo al rey de Jordania Abdallah II a formar un nuevo gobierno de "saludo nacional", encabezado por el antiguo primer ministro y consejero militar Maroouf Bakhit. De esa forma quiere ventilar las protestas en su reino por la mala situación económica, y la creciente pauperización de la sociedad. Otro régimen en crecientes dificultades es el de Yemen. El presidente Ali Abdallah Saleh, en poder desde 1978, primero de Yemen del Norte, después del Yemen reunificado, ha prometido no volver a presentarse a reelección en 2013. En Sanaa se han producido una serie de protestas anti-gobierno, y otras en favor al gobierno,casi en similitud con lo que actualmente ocurre en Egipto.

La guerra mediática que lleva ahora el conflicto egipcio, como en en cualquier otro régimen similar, es el de la recuperación del control de los medios de comunicación por parte del gobierno. Los avances tecnológicos han dados nuevas armas a gente, que antes no podía posiblemente llevar a cabo acción alguna contra la arbitrariedad del régimen. Esto ha cambiado con los nuevos celulares, smartphones, redes sociales, blogs,Twitter etc, que pueden convertirse en armas políticas. El vano intento de cerrar dichas comunicaciones en Egipto tan solo ha llevado a los opositores a avanzar en su conocimientob de de formas de contrarrestar la censura. Cuando el régimen cierra un canal, alguna empresa internacional busca la forma para seguir ofreciendo algún tipo de acceso para hacer llegar información de la calle directamente a la red.

El periodismo es uno de los principales enemigos del régimen actualmente. Las restricciones a canales internacionales cubriendo los acontecimientos se han multiplicado. Un periodísa belga, Serge Dumont, corresponsal del periódico Le Soir editado en Bélgica, fue víctima de un escuadrón de agentes no identificados el miércoles. Su retención duró varias horas, donde fue interrogado y acusado de ser un espía en el país. La paranoia es por lo visto capaz de mucho en una situación tan tensa.

Mientras que en los enfrentamientos nocturnos de ayer se da un nuevo saldo aproximativo de al menos dos muertos y centenares de heridos. La dimisión de Mubarak se esta convirtiendo en un rompecabezas para el pueblo egipcio, como para los estrategas de EE.UU. o Gran Bretaña, que no ven de buen ojo un cambio de eje en el bastión de la estabilidad post-1967 que es Egipto. Sin ese aliado posiblemente toda la estategia estadounidense se podría ver perjudicada a largo plazo, y sin duda entraríamos en una nueva fase en la guerra contra el terrorismo, con nuevos frentes. Ante todo Israel y el Al-Fatah que se verían bastante aisladas en un nuevo Medio Oriente renovado desde abajo.

Hay que darle tiempo al tiempo, y sobre todo tratar de entender la importancia de un posible cambio del status-quo que parece advenir. La "comunidad internacional" se encuentra entre la espada y la pared, no poder sostener a un presidente abiertamente autoritario, pero que ciertamente ha sido muy útil a dicha comunidad, y la imagen que quiere darse Occidente frente al mundo árabe cada vez más radicalizado, de por si anto-estadounidense. Los islamistas moderados, que aún gobiernan en el Golfo Pérsico o en Arabia Saodíta constituyen ese núcleo de buenos colaboradores con EE.UU.. Su inminente caída pondría en duda la continuidad del abastecimiento en petróleo, o posiblemente a una nueva situación tal cual la crisis del petróleo de 1973. Si predominan en dichas "democracias" en un futuro los islamistas radicales, ciertamente la única forma de evitarlo será de llevar a cabo fraudes sistemáticos, o como en Gaza, desconocer dicha votación por no convenir geoestatégicamente. Lo que se esta cociendo no ha tomado aún forma del todo. Pero lo cierto es que falta poco ya para que la cocción sea completa.

miércoles, 19 de enero de 2011

La formación del gobierno de "exclusión nacional" o el intento del RCD de mantener su hegemonía

En Túnez la crisis política se perpetúa, mientras que en el interior como en el exterior se producen sucesos tan importantes como significativos para este país que vivió bajo 23 años bajo el dominio del partido de Zine El Abedine Ben Ali. Recapitulemos ante todo algunos hechos de los primeros días.

Cuando el 17 de diciembre la inmolación de Bouazizi produjo el comienzo del fin de un régimen, que había perdido todo apoyo real de la calle y se mantenía por la mera fuerza del orden, el primer ministro de la última formación Mohamed Gannouchi fue nombrado antes de la salida de Ben Ali a Arabia Saodita presidente interino. Sin embargo la constitución en vigor no le daba fe a ese acto, pues el presidente nombrado ad interim fue el presidente del parlamento Fouad Mebazaa. Sin embargo pese al descontento de la población, Mebazaa nombra a Gannouchi a formar un gobierno provisional el 17 de enero. Este nombramiento en cuanto sale a la luz enfurece de nuevo a la población en general, que ve en ello una mera continuación del antiguo régimen. Pese a todo el "gobierno de unión nacional" comprende a tres miembros de la oposición en puestos de segundo rango, como la salud, o la educación. En los puestos del primer ministro, que permanece en la persona de Ganouchi, tanto como el ministro de interior Ahmed Kriaâ, de relaciones exteriores Kamel Morjane y de economía Ridha Chalgoum. Al cabo de un día de conformarse, los tres miembros de la UGTT ( Union Générale des Travailleurs Tunisiens) habían dimitido en protesta de la continuidad de los puestos clave.

Mebazaa y Ganouchi formalemente retiraron su afiliación al RCD (Rassemblement Constitutionnel Démocratique), partido único durante la era Ben Ali. De hecho no solo el RCD fue excluido de la Internacional Socialista formalmente, un acto al que muchas voces en su interior clamaban anteriormente. La desafiliación de estos dos políticos dificilmente hará olvidar al pueblo tunecino los años de mal gobierno que sufrieron durante el antiguo régimen. La oposición en el exilio vuelve de a poco, como por ejemplo Moncef Mazourik de la Liga de los Derechos Humanos, formación ilegalisada hasta ahora. La formación islámica aún ilegalisada de Enhadah, que como otros muchos grupos permanecen en el exilio. Por más que quieran lavarse las manos, la represión contra la población que se quiere contra la presencia en puestos claves de un gobierno que se dice de "exclusión nacional", donde la oposición sirve de decoración y la política seguiría como acostumbrado. Sin una pacificación real de la sociedad ningún gobierno podrá reestablecer la normalidad, al menos que quiera perpetuar un estado policiaco como el de Ben Ali.

Ahora con mirada fuera de Túnez hay también interesantes desarrollos. Por un lado, el día de la revolución de los jazmines, la ministra de relaciones exteriores de Francia, Alliot-Marie se pronunció en términos, que ella misma dijo que fueron "malinterpretados" por la asamblea national sobre asuntos exteriores. Ella hablaba entonces de que la Francia podía ayudar a Túnez en cooperación, pero no cualquiera, sino en el mantenimiento del orden público. Dicho de otro modo, si Ben Ali ya no podía contener su oposición en sus casillas, la metropolí le ayudaría con gusto. De la situación en general, de la represión en las calles ni una palabra. Posteriormente diría que nadie podía prever los sucesos, y que Francia en su posición de no-injerencia (parece que cuando menos se cree, hasta Francia se acuerda de ese deber), no podía más que apostar por las instituciones democráticas del país. Cabe preguntarse, si acaso ese adjetivo no es un poco eufemístico, cuando para otros contextos parecen tener amnesia democrática. En realidad se sabe que el régimen tunecino servía a fines geoestatégicos. Es decir, una barrrera contra el islamismo fundametalista, como también un muro contra los inmigrantes ilegales. Cuando de eso se trata, todo régimen que mantiene orden hacia el exterior es bienvenido para la Unión Europea.

En el caso del mundo árabe se abre otro gran capítulo.Parece que la ola que salió de Túnez ha llegado a un sinfín de sitios. Donde ya había tensiones, pero que no habían llegado a nada concreto. Las inmolaciones, o intentos de inmolación se han multiplicado en Egipto,Argelia, Jordania, Libia y Mauritania. Régimenes que no gozan de una situación del todo democrática tampoco. En Mauritania hasta 2007 el país gozaba de una vida parlamentaria y democrática. Sin embargo ese año un nuevo golpe militar dió fin a esa, y ha impuesto una junta militar, que hasta la fecha no ha dado paso al poder civil.

En Argelia por su lado la situación de la población parece ante todo precaria. La cleptomanía de un poder que controla unos recursos de gas y petróleo, no ha sabido mantener una paz social ni nada similar. La tensión interna desde varios años ha llevado a ataques contra comisarias de policía, y hasta a sedes diplomáticas acreditadas en Argel. La realidad de un estado policial en defecto de una real participación de la sociedad argelina, que en el pasado había hecho prueba de fortaleza y resistencia contra la presencia francesa, ahora se ve sumida en un país que no da lo que promete,y reprime la oposición ferozmente. Pues en cuanto a la explotación y exportación de gas y petróleo, ese rubro no parece afectado a priori.

En Libia, donde desde el derrocamiento de la monarquía por el coronel Ghadafi, y la instauración de un régimen socialista en 1958,mucho tiempo ha pasado. Ya fuera del caso Lockerbie o de la búsqueda de armas nucleares por parte de Tripoli, en el interior la situación social no es nada buena, pese a las buenas recetas petroleras. Las instituciones del estado siendo las de un "socialismo árabe", han combinado en parte preceptos musulmanes con otros marxistas-leninistas. La combinación es ante todo una imposición poco democrática, que a fuerza de perpetuarse se ha vuelto terriblemente pragmática. La declaración de Ghadafi de que no reconocería otro gobierno que el de Ben Ali en Túnez, sorprende a más de un espectador, árabe o no.

En Egipto bajo la férula de Hosni Mubarak en el poder desde 1981 las cosas no son mucho mejor en términos generales. Desde el punto de vista de la legitimidad, Mubarak sucedió a Anwar el Sadat, quien fue asesinado. Este a su vez llevaba en el puesto desde 1970. El año nuevo de 2011 en Alejandría hubo un atentado en la iglesia copta de los Santos. La hostilidad y creciente islamisación de la sociedad parece querer eliminar a los históricos coptos de Egipto, precursores incluso a la fe musulmana. La presión sobre la liga musulmana, que a su vez esta ilegalisada, pero tiene su peso en la sociedad egipcia aún, solo ayuda a subir los tonos. Ahora parece que el método de la inmolación ha llegado a Egipto donde hubo ocho intentos en este día de hoy, en un claro intento de literalmente inflamar la situación, hasta el derrrocamiento de Mubarak.

Jordania a su vez bajo la monarquía hachemita, no es más que la reminiscencia de la monarquía iraquí de Faisal, que fue derrocada por nadie menos que Saddam Hussein, en 1958. Su reino adoptivo de Jordania le fue hecho en pieza por los británicos. Mejor aliado de los occidentales, representa como los demás los régimenes impuestos después de la I Guerra mundial y con la descomposición del Imperio Otomano bajo los vencedores.

El único sitio más o menos tranquilo parece ser Marruecos. Sin embargo como hemos visto las apariencias esconden realidades inimaginables, y la monarquía alauíta de Mohammed VI también esta sobre un barril de pólvora, listo para explotar en cualquier momento, y de paso abriría la posibilidad histórica para el pueblo saharáui de reclamar sus tierras usurpadas hace poco más de 35 años.

Desde 1920 hasta la actualidad estas élites sociales en los países árabes, que en un momento proclaman su profundo panrarabismo, pero luego se venden al mejor postor occidental. Estas élites que utilizan a la causa palestina para hacer adhesión en la población en un objeto exterior. Nunca esperarían de hecho que el pueblo palestino realice otra intifada y logra en pocos días algo que la Liga Árabe no ha sido capaz en cuarenta años.

Tal es la situación ante todo tensa en el mundo árabe. Nada está aún dicho, y todo esta por darse. El gobierno de unión nacional tunecino, que aún "está en formación" tendrá que hacer prueba de más concesiones si quiere la adhesión del pueblo tunecino, de lo contrario, como muchas voces en el interior del país dicen, la contra-revolución ha venido a mantener el orden mínimo para el exterior y para la seriedad internacional hacia los mercados y gobiernos europeos. ¿Vendrá ahora la revolución definitiva, capaz de derrocar hasta a los antiguos ministros de ex-presidente Ben Ali? ¿Hacía donde lleva la vía elegida por los tunecinos? ¿Qué repercusión tendrá en el mundo árabe? Las respuestas se darán en su momento.